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  1. 1 point
    Luego de haber pasado una noche en medio una tempestad, cobijado solo por el menudo calor que mi saco de dormir me procuraba, despertar bajo mi endeble carpa en el camping de Selfoss fue todo un placer. La ciudad ubicada en el suroeste de Islandia era de las pocas zonas que no estaba siendo golpeada por la tormenta que azotaba el sur de la isla, misma que me había impedido seguir adelante con mi travesía. El cantar de los pájaros y el sereno de la fría mañana fue indudablemente una más apacible forma de comenzar mi día, que en las tierras bajo el círculo polar comenzaba alrededor de las 4 de la mañana, cuando el sol deja ver sus primeros rayos para permanecer casi 20 horas sobre la isla. Con el sueño apartado, la sala común se llenaba poco a poco de campistas que preparaban su desayuno. Y llegar antes que todo tuvo sus grandes ventajas. Una enorme caja en el salón, equipado con cocina, muebles, varios comedores y conexión a internet, invitaba a los huéspedes a dejar las cosas que ya no necesitaran. Selfoss era la última parada de muchos antes de volver a Reikiavik y coger su vuelo de vuelta a casa. Al mismo tiempo, nos exhortaba a coger libremente lo que pudiésemos necesitar para nuestro viaje. Un paquete de salchichas, tomates, spagueti, un frasco de salsa boloñesa, papas, verduras. Conseguir gratis todo aquello en Islandia era casi un milagro. Pero el mayor regalo fue sin duda una cobija. Un voluptuoso cobertor que me brindaría el calor extra tan necesario durante los siguientes días en la remota y fría isla. Pasadas las 6 de la mañana Sebastián entró a la sala común. Él, junto con su van perfectamente equipada, me habían salvado de la tormenta la tarde anterior. Y aquella mañana, Sebas volvió a ofrecerme un ride, esta vez solo hasta la carretera 1, donde podría comenzar a pedir un aventón. Acepté su invitación, y tras desmontar mi carpa, todavía húmeda por el sereno, me reuní con él en el estacionamiento. Nos despedimos a orillas de la autopista y empecé a alzar mi dedo pulgar, esperanzado de, esta vez, poder cruzar hacia el este. Una pareja de chicos franceses detuvo su coche frente a mí. Después de casi un mes de haber dejado Francia, hablar con aquel par me trajo algo que necesitaba, además de un ride que agradecí de antemano. Paramos en la oficina de información turística de Hella, la siguiente comunidad sobre la autopista 1. Habríamos de saber las condiciones del clima y si las carreteras hacia el este se encontraban abiertas. En efecto, las rutas hacia el interior de la isla se encontraban cerradas, una mala noticia para los franceses, quienes planeaban escalar al volcán Hekla por el sendero que hasta entonces permanecía cerrado al público por la nieve. Pero la autopista costera hacia el este ya había sido abierta al tránsito, aunque la tormenta todavía no acababa. Nos aventuramos así conduciendo hacia el oriente. Los franceses habían reservado una noche en un hostal de Vík, a donde yo pretendía llegar para encontrarme con mi amigo Loïc. En el camino nos detuvimos en Seljalandsfoss, la cascada que había visitado fugazmente la tarde anterior, en cuyo camping no se me permitió acampar. Con tiempo de sobra y una ligera mejora en el clima, era tiempo de conocer otra pequeña porción de Islandia y su belleza natural. La cascada de Seljalandsfoss es una de las más famosas del país, fácil de encontrar en cualquier postal o imagen publicitaria de Islandia. La caída de 60 metros del río Seljalands marca el límite entre las tierras altas y las tierras bajas de la costa, con una pared vertical que forma una enorme meseta junto al océano y justo al lado de la autopista 1, lo que la hace muy accesible al turismo. Pero la fama de Seljalandsfoss no recae solamente en su cercanía a la carretera o los verdes campos que la encaran, sino a la cueva que se esconde tras sus aguas. Es una de las pocas cascadas donde el público puede prácticamente adentrarse. Un pequeño sendero circular rodea la cueva y permite tener otra perspectiva del salto de agua, una que definitivamente no se obtiene todos los días ni en cualquier lugar. El encanto que ofrece una caída de agua natural es indescriptible. Pero la magia de admirarla desde dentro es algo que solamente Islandia ha podido darme hasta el momento. Sentir la helada brisa de la cascada en nuestra cara no era la mejor ni más esperada sensación, pero necesaria para poder cruzar la cueva y seguir nuestro camino hacia los campos contiguos. La meseta irrumpe el camino para el mismo arroyo que se desplaza en diferentes caminos, lo cual crea un par de cascadas de menor volumen en la parte norte de la pared de piedra. Con ayuda de nuestras propias manos fue posible escalar el muro para tener un fotografía más cercana de la caída de agua. Con el sol brillando en un cielo despejado, mis esperanzas de llegar a Vík con una tormenta disipada aumentaban todavía más. Las aguas del río Seljalands, que dan lugar a las cascadas, viajan hasta el océano provenientes de los glaciares del Eyjafjallajökull, un volcán cercano al que llegamos apenas unos kilómetros más adelante. Sí, Eyjafjallajökull es una palabra nada fácil de pronunciar. Yo tuve que mirar un video de YouTube repetidas veces para aprender a hacerlo. Aún así, es un nombre que muchos europeos no olvidarán. El 14 de abril del 2010 este pequeño pero potente volcán, uno de los más activos y antiguos de Islandia, tuvo una erupción de carácter explosiva que causó el deshielo de sus glaciares, la inundación de los ríos cercanos y la evacuación de las zonas aledañas. Aunque las consecuencias no fueron tan catastróficas como la de otros volcanes en el mundo, la nube de ceniza de 250 millones de metros cúbicos se alzó hasta los once kilómetros de altura, y cubrió una vasta área que dejó al noroeste y centro de Europa incomunicado por vía aérea. El cierre del espacio aéreo y la cancelación de más de 20 mil vuelos causó la furia de miles de europeos y turistas, quienes quedaron atrapados en el continente por varios días gracias a este pequeño volcán. Algunos kilómetros más adelante del Eyjafjallajökull llegamos a Skógafoss, una más de las decenas de cascadas que pueblan Islandia. Aunque quizá menos impresionante que otras, se trata de una de las mayores cascadas del país, con 25 metros de ancho y 60 de alto. La misma meseta que marca el límite entre las tierras altas y bajas es la que intercepta el camino del río Skógá y da nacimiento a este salto, que ubicado también junto a la carretera es uno de los más visitados por los turistas. La cantidad de espuma generada por las cascadas como la de Skógafoss suelen crear fácilmente la ilusión de un arco iris en sus cercanías. Pero con el sol ahuyentado entonces por las nubes era difícil poder divisarlo. De hecho, el clima comenzó a empeorar una vez en Skógar, la comunidad aledaña. Los vientos se habían intensificado, haciendo a su vez bajar la temperatura. Unas escaleras nos llevaron hasta la punta de la meseta, donde pudimos admirar la cascada desde su punto más. elevado. Las tierras altas de Islandia y sus verdes paisajes invitan a cualquier a recorrer sus senderos, que bien señalizados llegan hasta los glaciares de las grandes montañas. Pero la senda era completamente inaccesible en aquel momento. La densa niebla cubría todo a nuestra vista a pocos metros de distancia. Y el viento, por supuesto, golpeaba con todavía más fuerzas en la cima de la meseta, donde ninguna pared de roca rompía las ventiscas. Mi paciencia con el viento estaba llegando a su límite. Así que descendimos de vuelta al estacionamiento. En el centro de visitantes, bajo un mezquino techo de madera, un ciclista había montado su casa de campaña. La pequeña casucha lo protegía del viento y la lluvia que había empezado a caer. Me acerqué a hablar con él solo para descubrir que la tormenta en el este había incluso empeorado. Las carreteras fueron abiertas, se supone que la tormenta debía haber mejorado —expresé—. Esto es Islandia —replicó con toda razón—. Volví con los franceses a su coche, temeroso de seguir el camino al este por el clima que nos pudiese aguardar. Aunque la autopista estuviera abierta, una tormenta no es buena idea cuando la única alternativa para pasar la noche es una tienda de campaña. Así, los franceses siguieron conduciendo hacia el oriente, donde la niebla se hacía cada vez más espesa, y el viento incrementaba sus rachas. Sus intenciones de visitar el glaciar Mýrdalsjökull, unos kilómetros adelante, pasaron a segundo plano. Salir del auto era una misión imposible. Aparcaron el coche en un parking junto a la playa. El vehículo se movía, aún estacionado, golpeado por los fuertes vientos que lo meneaban como solo un juguete. Decidí entonces hacer una llamada. Si pensábamos llegar hasta Vík, debía hablar con una persona que estuviera en Vík. Loïc cogió mi llamada. El ruido en la línea telefónica no era estática. Era el ruido de la tormenta que golpeaba el techo de su camping sin piedad. Su mensaje fue muy claro: ¡no vengas a Vík! Hay vidrios rotos en los coches, y cosas volando por los aires. La visibilidad es nula. No creo que sea una buena idea seguir hacia el este —les hice saber—. Aunque la ruta esté abierta, conducir en estas condiciones es sumamente peligroso. Y Vík es el centro de la tormenta. Ambos tenían una reservación en un hostal de Vík, que no pensaban perder. Por mi parte, con mi cartera inhabilitada para pagar una cama en un cuarto compartido, no pretendía pasar la noche en una tienda de campaña en medio de aquella tempestad. Te llevaremos de vuelta a Skógafoss y será mejor que desde allí pidas un ride de regreso al oeste —me ofrecieron como última alternativa, que por supuesto, no me atreví a rechazar—. Me despedí de ellos frente a la belleza de la cascada y deseé toda la suerte para enfrentarse a aquella tormenta. El campista tenía razón, esto es Islandia, y no se puede jugar con el clima. Un grupo de polacas que trabajaban temporalmente en el centro de visitantes de Skógafoss me recogió en la carretera. Manejarían hasta Reikiavik, pero les pedí dejarme en Selfoss. Si la tormenta seguía en pie, sería mejor acampar en un lugar seguro como el que me ofrecía el camping de aquella pequeña ciudad. Por la tarde, cenando en la sala común del campamento, conocí a Ashley, una chica canadiense que celebraba sus últimas vacaciones en Islandia antes de comenzar un nuevo trabajo en Toronto. Su objetivo era, al igual que el mío, viajar al este de la isla. Llevo dos días intentando cruzar, pero hay una tormenta que es imposible atravesar —le dije, rompiendo sus ánimos instantáneamente—. Ambos acordamos aguardar a la siguiente mañana para revisar el pronóstico del tiempo y el estado de las carreteras hacia Vík. Basado en ello, tomaríamos una decisión al respecto. Quizá debíamos abandonar la idea de dirigirnos al este y optar por el norte de la isla. Pero esperanzados aún, dejamos que la noche conciliara nuestras expectativas. Una noche más en que el clima de Islandia mostró su increíble fuerza.
  2. 1 point
    Con más de cinco millones de habitantes, Singapur se ha convertido en un icono mundial, es uno de los puntos imperdibles de Asia. Singapur es una ciudad estado localizada en una isla en el extremo más septentrional de Malasia, está compuesta por una isla principal, la Isla de Singapur y varias islas menores a su alrededor. Es un destino ecológico sustentable, pese a ser una ciudad densamente poblada, el 50% de la isla es ecológica, cuenta con espacios verdes y jardines botánicos. La ciudad cuenta con varios atractivos turísticos entre sus principales atracciones se encuentran…. Los Jardines de la Bahía es el mayor parque de singapur y el símbolo de la ciudad. Tiene una extensión de 101 hectáreas y allí pueden verse más de un millón de plantas de los cinco continentes. Además de las plantas también puede disfrutarse de varias estructuras como los super árboles, se trata de 18 gigantes de entre 25 y 50 metros de altura los cuales representan árboles. Parque de Merlion Merlion es una imagen mitad pez, mitad león. La cabeza de león representa al león que descubrió un príncipe y la cola de pez representa el pasado pesquero que tuvo la ciudad. Se dice que la mejor hora para visitar el Parque de Merlion es de noche, cuando los rascacielos de sus alrededores se encuentran iluminados. Clarke Quay A orillas del Río Singapur es una de las zonas más vivas de Singapur, allí pueden encontrarse varios restaurantes y tiendas comerciales. Vale la pena visitar este sitio tanto de día como de noche cuando las luces lo resaltan aún más. Boath Quay Es otra de las zonas más conocidas de Singapur donde se pueden encontrar varios restaurantes y bares. Civic District No todo es modernidad, la ciudad conserva parte de la historia en forma de monumentos, edificios y museos. Busniness District Un paseo por Singapur no estaría completo sin antes visitar uno de los centros financieros más importantes del mundo. Isla Sentosa A tan sólo 20 kilómetros del centro de la ciudad de Singapur, se encuentra Sentosa, una isla turística que recibe millones de personas al año. Sus principales atracciones son una extensa playa, un fuerte histórico de la Segunda Guerra Mundial, campos de Golf además de un parque temático de Universal Studios. Barrio Árabe En esta zona se encuentra una gran cantidad de mezquitas, templos y construcciones con estilo árabe. Además pueden visitarse varias tiendas repletas de telas, alfombras y perfumes. ¿Dónde alojarse en Singapur? Singapur ofrece una gran variedad de alojamientos con hoteles de diferentes categorías. Entre las mejores zonas para hospedarse se encuentra, el distrito de Riverside el cual se caracteriza por ser el corazón colonial de la ciudad. Allí pueden encontrarse varios museos, monumentos, restaurantes y cafeterías. Otro barrio sugerido para planificar la estadía es Chinatown, allí además de varios restaurantes y tiendas se encuentran templos e importantes museos como el Museo de la Reliquia del Diente de Buda y el Museo de Diseño Red Dot. Civic District, como se mencionó anteriormente aquí puede disfrutarse de la zona histórica de la ciudad, allí se emplazan edificios de arquitectura europea además de restaurantes y una animada zona comercial. Más información sobre Singapur El tiempo es bastante estable a lo largo de todo el año por lo que resulta difícil intentar separar las estaciones. La temperatura media anual oscila entre los 20º y los 30º. Las lluvias suelen ser bastante frecuentes, los meses de mayores precipitaciones son los meses que van de noviembre a enero. Por lo tanto, podemos afirmar que cualquier época del año se buena para visitar Singapur. ¿Cómo llegar? A pesar de ser un destino lejano para muchos países, es muy fácil llegar ya que se encuentra bien conectada con los países vecinos asiáticos y además vuelan importantes aerolíneas de todo el mundo. En cuanto a los sabores de Singapur, a pesar de ser un país joven, acabó absorbiendo platos de otras culturas y a la vez creó versiones que le dieron identidad propia. El plato nacional es llamado Chili Crab. La fruta nacional es durián, tiene un olor y sabor muy característico. En la ciudad pueden encontrarse sabores para todos los bolsillos con precios accesibles y también menúes realizados por importantes chefs. Un viaje por Singapur se puede combinar con otros destinos cercanos como por ejemplo, Malasia e Indonesia. Una de las preguntas más frecuentes a la hora de planificar un viaje es sobre los visados. Los ciudadanos de España y de los países hispanoamericanos junto con Brasil no necesitan visado para recorrer esta ciudad siempre y cuando el motivo principal del viaje sea hacer turismo. En cualquier caso, las autoridades exigen pasaporte válido, prueba suficiente de dinero para la estancia en Singapur, pasaje de vuelta o de continuación de viaje hacia otro país además de certificación contra la fiebre amarilla. En cuanto al transporte público, en la ciudad funciona una importante red de autobuses locales y un sistema de metro muy eficiente. Para pagar los billetes la mejor opción es comprar una tarjeta de transporte local. Los taxis son razonablemente baratos. Otra opción para quienes disfrutan de la autonomía es rentar un coche. La moneda oficial de Singapur es el dólar de Singapur. Lo más común y más cómodo es realizar todas las compras y pagos con tarjetas de crédito además es la mejor forma de ahorrar comisiones. Sobre el idioma, puede decirse que el mandarín, el mayo, tamil e inglés coexisten en Singapur como idiomas oficiales demostrando la mezcla sociocultural que existe en el país.
  3. 1 point
    Una de las actividades que van de la mano con viajar es tomar fotos… de paisajes, selfies, de construcciones, de momentos divertidos, de las comidas y de todo aquello que nos permita guardar un lindo recuerdo. Existen viajes de todo tipo, culturales, de aventuras, para conocer, para descansar, a una playa, a un paisaje remoto, a los destinos más populares, en familia, solos, en pareja, etc. ¿Quién no ha soñado con hacer un viaje específicamente para tomar fotos? A continuación te presentamos una lista de lugares ideales para hacer un safari fotográfico tanto para los amantes de la fotografía, como para los expertos y también los talentosos fotógrafos amateur. Por último, se mencionan algunos consejos útiles para planificar un viaje fotográfico con varios consejos y tips a tener en cuenta para que la experiencia sea única. África No importa el nivel de fotografía que se posea, un safari por África siempre proporcionará innumerables oportunidades de tomar la fotografía perfecta. Existen distintas propuestas las cuales varían según la agencia de excursiones contratada, conviene siempre hacerlo con guías profesionales quien además de tener experiencia y conocimiento en el comportamiento animal tengan experiencia personal en la fotografía. En África, generalmente los safaris suelen hacerse en vehículos y botes con asientos giratorios, compartimientos y lugares para montar la cámara y techos abatibles para brindar mayor flexibilidad y estabilidad. África tiene varios sitios espectaculares para planear un safari fotográfico, el principal es el Parque Kruger, es el sitio perfecto para encontrar a los cinco grandes, es decir leones, leopardos, búfalos, elefantes y rinocerontes además de varias especies de mamíferos y aves. Los safaris en África pueden hacerse en cualquier época del año, sin embargo la mejor época es en la estación seca la cual es durante los meses de junio a agosto, en esta época del año los animales son más fáciles de encontrar y observar. Cataratas de Iguazú El safari fotográfico en la selva es una excursión que se puede realizar durante la visita a las Cataratas del Iguazú del lado argentino. Estos paseos suelen tener una duración aproximada de 2 horas en los que se recorren aproximadamente 20 kilómetros en plena selva en vehículos especializados y descubiertos para poder fotografiar la magia de la naturaleza selvática. Durante el paseo suelen hacerse varias paradas y caminatas con guías intérpretes de la naturaleza. Es conveniente ir bien equipados con calzado de trekking y ropa cómoda para poder estar cómodos y sacar varias fotografías. Fotografiar aves en distintas partes del mundo Otra opción muy interesante es la fotografiar aves, existen varias opciones en distintas partes del mundo para hacer ello como es el caso de Borneo, la tercera isla más grande del mundo la cual cuenta con una imponente biodiversidad, dicen los expertos que allí pueden encontrarse más de 600 especies de aves. Cosa Rica es un destino perfecto para safaris fotográficos donde se pueden encontrar imponentes aves como tucanes, guacamayos y el quetzal. Otro sitio alucinante para los amantes de la naturaleza y la fotografía es la región de Florida de Estados Unidos, es el hábitat de diversas especies autóctonas. La región de Queensland en Australia es una inmersión en lo sorprendente con una gran variedad de espacios naturales donde se combinan selvas y playas. Consejos y claves para que la experiencia sea exitosa Conviene llevar valijas que puedan cerrarse de manera hermética para que impidan el ingreso de polvo y a su vez protejan el equipo de golpes. También son importantes los líquidos de limpieza para lentes, varias franelas y por supuesto abrigo. Los binoculares son elementos adicionales que sirven para reconocer el terreno. Algunas agencias de excursiones que organizan los safaris suelen proveer de binoculares. Cuando los viajes o paseos son largos, lo ideal es tener a mano varias baterías de repuesto. La ropa debe ser lo más cómoda posible. También es útil usar calzado de trekking. En los destinos de playa, los equipos deben transportarse a más de un metro del piso para evitar el contacto con la arena. Otro consejo muy importante para tener en cuenta, es que nunca conviene ponerlos en bolsas plásticas porque generan humedad. En paisajes de montaña, la precaución debe centrarse en los descuidos y posibles tropezones, por lo que es muy importante utilizar correas ya sea de muñeca o de cuello. En escaladas, vuelos en parapente o tirolesa, es necesario poner un segundo seguro con correa al cinturón. El tipo de lente para llevar al viaje depende de los intereses de cada viajero... Un lente gran angular será mejor para resaltar expresiones y mostrar paisajes amplios. Un lente teleobjetivo será de utilidad para acercarse a la fauna más escurridiza. Madrugar... En un viaje siempre hay que madrugar para aprovechar al máximo el tiempo, además en el caso de los avistamientos suelen ser más frecuentes en las primeras horas del día. En el caso de visitar un parque, siempre conviene ir acompañado de un guía, ellos saben por dónde conviene ir y en qué punto se pueden hacer los mejores avistamientos y por lo tanto mejores fotos. Silencio, esto quizas más que un consejo es una norma. Se trata de respetar la naturaleza, observar, mirar y estar en contacto con el lugar. Al mínimo ruido los animales pueden asustarse y alejarse. Además de los sitios mencionados, cualquier Parque Nacional o área protegida suele ser un buen sitio para tomar fotografías únicas, lo único que se necesita además de un buen equipamiento y de seguir los consejos anteriores es paciencia, para conectarse con la naturaleza, esperar el momento justo para hacer clic y tener la fotografía deseada...
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