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Plues

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About Plues

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  • Tipo de Viajero
    Viajero Alternativo
  1. La verdad que tiene rincones muy bonitos, pronto escribiré sobre Toledo, que también he estado por allí...
  2. Como ya os dije, íbamos a ir descubriendo un poco de la tierra del Quijote. Esta vez haremos otra parada en Albacete, Ossa de Montiel, aunque en realidad nuestras visitas turísticas estarán en Ciudad Real, más concretamente en Ruidera, un paraje natural precioso para pasar unos días y desconectar del mundo. En principio se escogió Ossa de Montiel porque el alojamiento era más asequible, y todo sea dicho, yo quería ver molinos y en el complejo de casas rurales había uno. Buscamos la oficina de turismo del pueblo, la cual se encontraba a la salida del mismo. La oficina se distingue porque en la entrada hay dos estatuas de piedra, una cada lado de la puerta, de Don Quijote y Sancho Panza. La mujer que había allí nos informó de todo lo que queríamos ver, y os animo a que si vais os paséis antes por la oficina, porque sin el plano que nos hizo ella se nos hubiera hecho muy difícil llegar a todo bien. Salimos de la oficina, con un frío que pelaba esa mañana y nos fuimos dirección Ruidera, para ver las famosas Lagunas de Ruidera, que a decir verdad, el ochenta por ciento de las lagunas pertenecen a Ossa de Montiel, no a Ruidera, pero ya se sabe, unos crían la fama y otros cardan la lana. Siguiendo las señas que la oficinista nos dio, buscamos exitosamente un restaurante, “Los Balcones”, donde comenzaría nuestra ruta. Ya allí es sólo seguir las indicaciones. Empezamos a andar y fuimos viendo las distintas lagunas, Laguna Redondilla, Laguna Tinaja, Laguna San Pedro, Laguna Tomilla y Laguna Conceja, esas fueron todas las que vimos por la mañana. En verano algunas lagunas son de baño permitido, es el caso de Laguna Redondilla y Laguna San Pedro. El paseo se puede hacer andando o en coche, pero ya que estamos, ¿qué mejor que disfrutar de un buen paseo viendo agua, patos y árboles? Estas son algunas vistas de las lagunas. Por la tarde, teniendo en cuenta que Ossa de Montiel no es muy grande, fuimos a dar un paseo por el pueblo. Vimos la plaza principal, donde estaba el Ayuntamiento, una fuente de agua y una estatua dedicada al hidalgo Don Quijote de la Mancha. Unas calles más allá vemos la iglesia de Santa María Magdalena, que proviene de la Orden de Santiago. La iglesia es una mezcla de estilo gótico, mudéjar y romano. En el pueblo también podemos visitar “Los caños”, “El rollo” y el museo etnográfico, en el cual veremos los oficios y costumbres de la localidad. Para visitar el museo hay que pedir cita previa en la oficina de turismo, y los demás son parques del pueblo. A la salida del pueblo encontramos una destilería de alcohol aromático, donde es visitable y te explican como elaboran los productos. Hay que llamar y pedir cita previa, al igual que en la Cueva Champiñón, que se encuentra al lado de la destilería. En esta cueva se cultivaban champiñones, pero ahora se ha reconvertido en centro de interpretación de la localidad y el entorno. A la entrada del pueblo hay este monolito donde volvemos a ver la figura del hidalgo manchego. Al día siguiente madrugamos para ir a Ruidera, dar un paseo por el pueblo y ver “El hundimiento”, y no, no es la película que habla sobre Hitler, es una cascada preciosa de quince metros, que se produjo a raíz del hundimiento de una barrera travertínica, de ahí el nombre. Estas son las vistas… Después fuimos a ver la Laguna del Rey, vimos su pequeña presa y el puente, muy bonitas las vistas. Un paseo rápido por el pueblo, y cogimos el coche para ir a Argamasilla de Alba, allí nos esperaba el Castillo de Peñarroya. La entrada es libre. El castillo se sitúa al lado del embalse de Argamasilla y actualmente se encuentra en restauración de una de sus partes. Actualmente acoge a la patrona del pueblo, Nuestra Señora de Peñarroya, que fue descubierta al conquistar los cristianos la fortaleza musulmana. Ya era hora de comer, así que había que coger fuerzas que por la tarde nos esperaba Don Quijote… Cerca de Ossa de Montiel, a unos tres o cuatro kilómetros, nos esperaba uno de los capítulos del libreo de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha. Fuimos a ver la Cueva de Montesinos. Ataviados con nuestros cascos y linternas nos introducimos en lo profundo de esta cueva, ochenta metros de leyenda hecha historia. La cueva en sí es una cavidad kárstica que por las filtraciones de la lluvia y los desprendimientos naturales han formado estalactitas muy chulas y de colores como es el caso de una que es de color azul, muy pocas en el mundo. Aquí fue donde Miguel de Cervantes se inspiró para escribir el mayor encantamiento que sufrió el hidalgo en los capítulos doce y trece de la segunda parte de la obra literaria. La visita se hace muy amena, ya que no sólo te explican la geología de la cueva, sino que el guía te adentra en la historia de porqué don quijote vio allí a su amada Dulcinea. Es muy recomendable llevar a los niños, se lo pasarán genial viviendo una parte de la literatura universal, y si ya les ponen cascos y linternas, se quedarán encantados…y nunca mejor dicho… Una vez acabada la visita, seguimos carretera adelante y cogimos el desvío que nos llevaría a ver las ruinas del Castillo de Rochafrida. Fue castillo musulmán hasta que los cristianos se hicieron con él. Para aquellos amantes de la lírica, las ahora ruinas del castillo, fue inspiración de dos romanceros medievales muy conocidos, Rosaflorida, en honor a la dama del castillo, y Fontefrida, en honor a la fuente que había a los pies del castillo. Desde cerca no se aprecia bien que los restos sean de un castillo, así que tomé la foto de lejos para ver mejor la perspectiva. Y ya por último, antes de que se hiciera de noche, hacerle una foto al molino de viento que nos estaba cuidando en el recinto. Y este ha sido todo el fin de semana, un pequeño trozo de Castilla más conquistado, seguiremos avanzando en nuestra cruzada por la tierra del Quijote
  3. Plues

    Escapada a Alcaraz

    Siii, es que las Castillas en ese aspecto se parecen mucho, esos pueblos pequeños aún conservan ese toque de los años de Isabel la Catótica. A mí me encanta perderme por ellos, porque en algunos casos es una vuelta al pasado.
  4. España está viviendo una de sus peores semanas, el otoño ha entrado de repente, todo el país se tiñe de nubes y agua, viento fuerte y frío. Viajar en estas condiciones es sinónimo de mojarte y no disfrutar de la visita, por eso en esta época del año a mí me gusta “irme de casa rural”. Como es un viaje de fin de semana tampoco podemos ir demasiado lejos, así que una de las provincias que más nos gusta por su clima para esta época es Albacete, y Alcaraz sería nuestro destino ese par de días. Cierto es que la ventaja de ir de casa rural es que puedes ahorrarte un dinero en comida, ya que puedes cocinar allí mismo, que puedes llevarte a tu mascota, entre otras cosas. La casa que nos alquilamos fue en una aldea al lado de Alcaraz, Canaleja se llama. Digo aldea porque creo que más de veinte personas no viven allí. Llegamos a la aldea y descargamos la comida que llevábamos para pasar los días. La perra mientras se hizo amiga de los cuarenta gatos que una vecina de la calle tenía allí (más adelante hablaré de dicha vecina). La casera, muy maja, nos enseñó la casa y nos llevó al patio contiguo para ver la zona de barbacoas y leña, para que la cogiéramos de ahí cuando se nos acabara la leña que teníamos dentro. Como llegamos después de comer, mientras nos situamos, nos acomodamos y demás cosas casi se hizo de noche, y antes de que oscureciera salimos a dar un paseo. Hacía mucho frío, y no había nadie en la calle, el sitio era un desierto oscuro donde soplaba el viento. A lo lejos se escuchó una voz llamado a un perro, nuestra perra lo oyó y salió corriendo y por descontado nos tocó correr detrás de ella, hasta que nos encontramos con el hombre que llamaba a su perro, que al vernos nos preguntó dónde nos alojábamos, y al decírselo nos dijo que era la casa rural de su sobrina y ya se pudo a hablar el hombre y a contarnos que el perro se le había escapado. Se nos hizo bastante de noche, pero así pudimos ver estas vistas: Al día siguiente madrugamos para ir a Alcaraz y visitar el pueblo. Al llegar nos costó aparcar porque en todos sitios era prohibido. Alcaraz tampoco es un pueblo muy grande, no buscábamos eso, buscábamos pasar un fin de semana tranquilo. Las calles empedradas del pueblo nos dieron la bienvenida. Las casas de piedra, las chimeneas echando humo, los lugareños comprando en sus pequeños comercios, típica estampa de pueblo alejado de la ciudad que tanto me encanta y que se rompía cuando al llegar a la plaza mayor nos encontramos un coche fúnebre, eso rompe todas las estampas . Dejando el detalle del coche, nos encontramos en una plaza que es conjunto histórico-artístico y es una de las plazas más bonitas que yo he visto. La plaza es de estilo renacentista, pero si nos fijamos en las iglesias de Santa Trinidad y Santa María son de estilo gótico. Esta mezcla de estilos hace posible tener una plaza tan preciosa. Tres de las cuatro esquinas de la plaza tienen acceso mediante un arco. Enfrente de las iglesias nos encontramos el Ayuntamiento y el casino a su derecha. Subimos a lo alto del pueblo, donde hay algunas ruinas. Estas ruinas fueron hace muchos años la fortaleza de Alcaraz. En la actualidad está destruido y solo quedan en pie algunos restos. Al lado encontramos el cementerio del pueblo, en el cual aún descansan los restos del último bandolero de Castilla. Las vistas desde el Cerro de San Cristóbal son estupendas. Por la tarde aprovechamos para hacer una ruta corta. Dentro de la Sierra de Alcaraz existe un paraje denominado “Los batanes”, donde el cruce de los ríos da lugar al río Guadalmena en forma de cascada. Dicha cascada es conocida como “el salto del caballo” y allí es donde fuimos a andar. El final de la calle del ambulatorio nos llevara a un desvío y solamente es seguir la carretera tres kilómetros. El paseo es de tramo fácil, prácticamente llano todo el rato. La perra se lo pasó estupendamente corriendo de un lado a otro, los cien metros lisos eran poco para ella . El salto del caballo es la siguiente cascada. Nosotros vemos la cascada desde arriba. El acceso al fondo es un poco complicado, así que decidimos no bajar. La noche nos cayó encima y volvimos a la casa para encender la chimenea y calentarnos. Ese es otro placer, venir de una ruta, encender el fuego y descansar mirando las llamas, ME ENCANTA!!! Al día siguiente tocaba recoger. Antes de que se me olvide, comentaré que nuestra querida vecina, amante de los gatos, de sus 40 gatos, nos vigilaba cuando entrábamos, cuando salíamos a través de la ventana, y en una ocasión coincidimos al salir, y la mujer (insisto muy “simpática”) le dijimos, buenos días, y salió corriendo hacia su casa, como si fuéramos a secuestrarla o algo…en fin, estas cosas pensaba yo que sólo pasaba en los Simpson, pero no…en Canaleja vive una señora igual . Antes de irnos pasamos por Alcaraz y vimos las ruinas de la torre Gorgojí. Espero que os haya gustado, la tierra del Quijote está llena de sitios mágicos, y vamos a ir descubriéndolos poco a poco…Nos leemos en el próximo!!!
  5. Hace unos meses, antes de verano, fuimos de ruta alrededor de tres pueblos de Granada, Olivares, Moclín y Tozar. No he escrito antes sobre esta ruta porque creo que se debe de hacer en este tiempo, por dos razones, la primera porque en muchos tramos hay camino abierto con subida y eso a pleno sol no hay quien lo suba, y segundo, porque la bajada del cauce del río en esta época es mayor y se ve más bonito. Nosotras el día que fuimos tuvimos la suerte de que se nubló y no lo pasamos tan mal… Comenzamos la mañana con nuestras mochilas, no recomiendo llevar mucho peso, un bocadillo, una buena cantimplora de agua y algo para picar por si el ánimo decae. Partimos desde lo alto del pueblo de Olivares. En la subida hacia el lavadero había un señor que se interpuso en mi foto en el lugar así que opté por hacérsela a él con el lavadero, me quedó una estampa muy rústica y encima el hombre nos dio conversación y algunas señas para el camino. Una de esas señas fue que llenásemos las cantimploras de agua de una fuente que había pocos metros más arriba, cuando llegamos a la susodicha fuente ponía en un cartel grande “AGUA NO POTABLE”, desde ese instante no volvimos a hacer más caso de lo que el hombre nos dijo. Al principio la subida se hace un poco pesada y hay que ir bien desayunado, por eso digo que un día de calor no es buena opción ya que la subida se haría todo un sufrimiento. Las vistas conforme ascendemos son preciosas, en algunos tramos parece un paisaje típico de Asturias. La señalización hasta la cima de la montaña es buena y al llegar después de unas dos horas a paso tranquilo es muy confortable. Antes de llegar a la cima vimos unas cajas, y dijimos, ¿qué hace esto en mitad del campo? Eran abejas, así que aceleramos el paso por si alguna salía a saludar . Las increíbles vistas de la cima nos dejaron sin palabras, no recomiendo asomarse al precipicio si padeces de vértigo, las fotos no hacen justicia, la imagen real es muy impactante. Al fondo se ve el castillo de Moclín al que iremos en otra ocasión. Yo recomiendo comer allí, nosotras llegamos a la hora de almorzar y el bocadillo nos supo a gloria, ¡y pedazo de bocata que me comí! Después comenzamos la bajada que se hace más amena, pero con tan mala suerte que nos llovió y no sólo eso, sino que al rato nos granizó, es lo que tiene la primavera, que si se nubla el día te cae una tormenta, menos mal que le pusimos nuestro toque de humor sino nos hubiéramos deprimido. El tramo entre la cima y el paso hasta Tozar se hace un poco pesado porque el camino tiene muchas piedras (imprescindible buen calzado) pero lo mejor estaba por llegar...y lo mejor era el puente colgante y las pozas que hay, que ya cayendo la tarde se quedaba una imagen muy bonita y las fotos lo muestran. En ese lugar estaríamos justo debajo de la cima, ¡estábamos como en un hoyo! Sólo hay que seguir el cauce del río Velillos. Antes de todo esto (si no os perdéis) veréis algunas cuevas con pinturas rupestres, pero hay que estar atentos. Nosotras no las vimos porque estábamos muy cansadas cuando vimos que nos las habíamos pasado. Esta fue la carita que se me quedó . La ruta es circular así que acabamos en un bar de Olivares comprando un helado para reponer azúcares y comiéndonoslo camino del coche. Un consejo que os doy es que el coche lo dejéis cerca de la plaza donde ponen el mercado, así cuando volváis no tendréis que subir alguna calle que se puede hacer dura, mejor la subís al empezar que vais con más fuerzas. La duración de la ruta es relativa, depende del ritmo de subida que se lleve, en seis kilómetros se hace un ascenso de más de seiscientos metros, nosotras la acabamos en siete horas. El calzado si es de montaña mejor, vuestros pies os lo agradecerán y si lleváis un bastón para las bajadas mucho mejor, las rodillas también lo agradecerán. Recomiendo esta ruta para aquellas personas que les guste el contacto con la naturaleza y la aventura, os aseguro que no os arrepentiréis.
  6. Pues sí, no llegaste de milagro, aunque en el día de los Santos también hacen cosas, este año han hecho un concierto en el cementerio de San José, aunque claro, no es de la misma índole. Cierto es que Granada siempre te sorprende, yo un día iba paseando por Plaza Nueva y nos paró una mujer que repartía entradas para un concierto de música clásica, y acabé esa tarde en un concierto, son cosas inesperadas...
  7. A finales de Octubre, y como segundo año consecutivo, Granada ha celebrado su “Noche en Blanco”. ¿Y qué es la noche en blanco? Lejos de pensar lo que alguno seguro se imagina, es una noche dedicada exclusivamente a disfrutar Granada. Miles de actividades para realizar, visitas guiadas, actividades en las plazas para los niños, apertura de algún monumento que normalmente no está abierto, recorrido de gastronómico por los bares de la ciudad, regalo de entradas para el teatro, encuentros de música y poesía, un largo etcétera llena la lista, pero lo más importante de todo es que todo esto es GRATIS , si señores, ni un euro de su bolsillo tienen que poner para disfrutar una noche así (exceptuando los bares y restaurantes). En algunas actividades, como las visitas guiadas, hay que apuntarse y que te den cita, sino no puedes asistir. Pongámonos en antecedentes. Un par de semanas antes el Ayuntamiento y la web de turismo empiezan a promover “la noche en blanco”. Pasan un listín con el horario y las actividades gratuitas que hay. Yo el año pasado no me enteré, pero investigué un poco y fue todo un éxito (no sé en que estaba pensando en esos días). En la publicidad nos advierten de que habrá gran cantidad de gente…y no se equivocaron… Quedé con mi hermano (al que arrastro a casi todos los sitios) y nos fuimos dos horas antes de que abrieran a hacer cola para ver el nuevo Carmen que han abierto en Granada, el Carmen de los Rodríguez-Acosta. Normalmente una entrada al Carmen cuesta (dependiendo de la visita que quieras) entre 6 y 8 euros, lo cual a mi me parece un poco caro, pero bueno, nos fuimos a hacer la cola, y mi hermano me dijo “vas a llegar la primera” y al llegar había como 20 personas delante de nosotros, que luego se convirtieron en 50 porque conforme pasaba el tiempo los amig@s de los que estaban delante venían… Llegadas las 8 de la tarde, el primer turno entró, entraban grupos de 25 personas, ya que la visita es siempre guiada y restringida, no se pueden fotografiar algunas localizaciones del Carmen. Al entrar el grupo atiende a la explicación en el hall, para luego dividirlo en dos grupos, uno irá a ver la biblioteca y otro la sala del artista. El Carmen perteneció a la familia Rodríguez-Acosta, familia adinerada, que tenía un hijo pintor que había viajado por todo el mundo, y que tenía para inspirarse ese Carmen, que para él era su centro de inspiración (a mí mi madre me pone un Carmen como este para inspirarme y le pinto la Capilla Sixtina), aunque sinceramente, por la impresión que a mí me dio, ese hombre le daba más uso que ir a pintar, ¡llamadme mal pensada! pero lo creo… Subimos a la biblioteca, la cual guarda un trocito de cada lugar del mundo donde el artista había estado, todos los continentes se veían representados en la habitación. No se pueden hacer fotos allí, de modo que tendréis que venir a descubrir esta biblioteca tan especial. Lo que más me llamó la atención fue una estatua con pelo, pero no pelo artificial, pelo de verdad, eso en la actualidad no sé si hubiera pasado por los controles del aeropuerto… Después pasamos al estudio. Un balcón nos asoma a la gran sala donde se pueden ver los diferentes cuadros que el artista fue pintando a lo largo de los años, incluido, como no, el desnudo de una mujer…y ahora que vengan a contarme a mí que sólo pintaba… eso le diría él a la madre, como hacemos todos… Salimos a los jardines y como era de noche no pudimos contemplarlos como me hubiera gustado, pero lo poco que vi me basto para darme cuenta de lo inspiración que tenía el artista allí, estas vistas. Acabamos la visita viendo algunas habitaciones vacías y con el pensamiento en volver para pasear por esos enormes jardines. Al salir quedaba noche aún, ya que comercios, bares, monumentos estaban abiertos hasta las 1 de la mañana. Nos fuimos a la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Granada. Y por muy impresionante que os parezca yo en mis 26 años no la había visto, y allá que fuimos. Al entrar la impresión fue grande, pomposos decorados fue lo primero que pensé, pero no, al acercarme vi el arte del trampojo, el cual descubrí días antes en la bella ciudad de Toledo (de la cual ya hablaremos). Arte isabelino para la iglesia más importante de la ciudad que nuestra reina tanto se esforzó en conquistar. De allí nos fuimos al Palacio de la Madraza. Costó sudor atravesar la plaza donde está la Fuente de las Batallas hasta llegar a Plaza Birrambla, donde vimos una actuación de un cuadro flamenco, en la anterior había actividades para los niños, así que haceros una idea del suplicio que fue . Al llegar la cola que nos esperaba… Media hora después nos enseñaron el Palacio, que actualmente es usado por la Universidad de Granada como centro cultural. Subimos a la sala de conferencias, a la sala de oraciones (ya no se usa para eso) y vimos la exposición. La sala de conferencias es de estilo mudéjar. El techo se asemeja a un barco y no tiene anclajes, sus piezas se pusieron encajándolas (miedito da estar mucho rato allí, por si se desencaja algo ). La sala de oración fue musulmana hasta el siglo 16 que se convierte en capilla cristiana, y se mandó construir cuando los Palacios Nazaríes de la Alhambra y por eso los colores son como los de allí. Debajo hay una almunia, ya que este palacio estaba fuera de la muralla, y en un principio fue una casa de campo. La exposición pues como todas hay que entenderlas, esta era una de las obras, a ver si alguien sabe de qué va . Espero que recordéis que si vais a Granada a finales de octubre podéis pasar una noche en blanco…
  8. Ya me imagino, pero para tanto no nos dio el viaje pero mirándolo por el lado positivo, habrá que volver!!!
  9. Muchos de los peregrinos con los que hablamos en el Camino habían hecho otras veces el Camino, y no solo el francés como nosotras, sino el inglés o el de Fisterra, y nos hicieron hincapié en que teníamos que hacerlo hasta Fisterra, pero eso eran cien kilómetros más. Nos hacía ilusión ir allí, así que miramos los autobuses para ir, pero salía caro y tampoco nos dieron mucha información en la oficina de turismo. Preguntamos al chico del hostal y él nos recomendó un viaje organizado. El viaje nos costó treinta y cinco euros, pasamos el día visitando la Costa de la Muerte y algunos sitios de interés y sobre este mini viaje voy a hablaros en este relato. Quedamos en la Iglesia del Pilar a las nueve de la mañana, un autobús nos recogió y nos explicaron en qué iba a consistir la excursión ese día. Por la carretera del interior nos dirigimos a la pequeña aldea de Maceira. Esta carretera es la que siguen los peregrinos que hacen el Camino hasta Fisterra, no literalmente van por la carretera, van por un bosque cercano que hay, pero durante nuestro trayecto vimos algunos. Llegamos a Maceira y aparcamos el autobús en la entrada del pueblo. Caminamos hasta el puente y vemos el cauce del río Tambre. La vista era preciosa. En invierno el cauce del río sube tanto que desborda las casas y llega el agua hasta la carretera. Así que supongo que tendrán una barca los vecinos que viven por allí, o una lancha motora, o algo parecido… La vista era preciosa, pudimos ver el puente de piedra que nos adentraba en el pueblo, el típico hórreo y un pazo. En la primera foto el pazo es la casa que está cubierta por la hiedra, y en la segunda foto vemos el hórreo al fondo y el puente como elemento principal. Dimos un pequeño paseo y de vuelta al autobús. Nuestra siguiente parada fue un mirador. Nuestra ruta nos iba a llevar a Muros, pero antes de llegar paramos para ver una vista panorámica muy especial. Esa foto está hecha desde el punto más oeste de la Península Ibérica, si nos lanzásemos al mar y nadásemos lo siguiente que veríamos sería América. Las vistas eran impresionantes, no sabemos dónde acaba el mar y empiezan las nubes. Además de ver la inmensidad del mar a los pies del cerro hay siete kilómetros de playa virgen, así que toda una gozada para la vista. Si alguna vez vais dirección Muros, os aconsejo para allí y hacer un par de fotos. Otra vez de vuelta al autobús ya no pararíamos hasta llegar a Muros. Al entrar vemos la playa y a los percebeiros allí trabajando. Se cultiva el mejillón y la vieira. En el puerto está la lonja de pescado. Nos dieron tiempo libre, lo que nos sirvió para investigar un poco la zona. Subimos a lo alto del pueblo para ver la iglesia de San Pedro. Para subir a la torre hay que pagar una donación de dos euros que se destina a la restauración de la iglesia. Las vistas desde la torre son chulísimas, se ve parte del pueblo y el mar de fondo. En el pueblo hay escaleras por todos sitios, así que la gente que vive allí tiene que tener el culito prieto . Llegamos a la plaza del Ayuntamiento, y el guía nos explicó que en los arcos que hay en la parte baja se guardaban los barcos porque la playa llegaba antes hasta la carretera. Salimos de Muros con destino Carnota, y el paisaje que veríamos por la carretera sería la que se denomina la Costa de la Muerte. Muchos acantilados, playas de arena, viento, es lo que íbamos viendo, un sitio perfecto para hacer windsurf. Llegamos a Carnota para ver el monumento más importante del pueblo, único en Galicia, su hórreo. Mide más de treinta y siete metros y es el más largo de la Comunidad. Es de granito y servía para guardar alimentos. Su forma evita que entren los ratones y se coman la comida que alberga. Este hórreo pertenecía a la iglesia, de hecho está al lado del palomar que también pertenece a la iglesia. Salimos de Carnota y nos dirigimos hacia un sitio muy especial, el río Challas. ¿Y qué tiene de especial? Pues es el único río de Europa que desemboca en el mar a través de una catarata, ya que el mar se adentra en la montaña y el río la única solución que tiene para llegar al mar es saltar por la montaña y ahí se produce el fenómeno de la catarata que vemos a continuación. Las vistas son preciosas la verdad. Acercándose la hora de comer llegamos a Fisterra. Comimos en la plaza que hay al lado del puerto. Los menús son la mayoría a doce euros, pero te ponen mucha cantidad de comida, estuvo muy bien. Después de comer nos fuimos al ansiado kilómetro cero. Muchos peregrinos por allí, el mojón es el sitio más fotografiado del sitio. Nos acercamos al faro y entramos en el museo para ver la historia y algunas fotos del cabo a lo largo del tiempo. Al salir olía ha quemado. Algunos peregrinos estaban quemando sus botas o alguna camiseta. La sensación de paz al estar allí mirando el mar es increíble, y claro está, el ambiente acompaña porque ves peregrinos con la satisfacción del deber cumplido. Nuestra última visita sería a Muxía. Algunos recordaréis este nombre porque fue el epicentro del hundimiento del Prestige, el barco que portaba petróleo y que naufragó, y gran parte de ese cargamento llegó a las costas de este pueblo. Andamos por el paseo marítimo y subimos al Santuario. Al llegar, en lo alto de la colina se veía un piedra enorme en honor a la gente que vino de todas partes para ayudar a limpiar el petróleo de la costa. Y si no fuera poco desastre el que produjo el barco, el 25 de diciembre del 2013, un rayo cayó sobre el Santuario y se incendió. El día 6 de enero de 2014, con la mar revuelta se produjo gran oleaje y este se llevó lo que quedaba. En la actualidad lo están restaurando y esta es su imagen. A los pies del Santuario hay una piedra muy curiosa. Según dice la gente de allí si pasas por debajo de la piedra se te quita el mal de riñón, aunque yo creo que si pasas por ahí lo que te da es dolor de espalda, y por eso el dolor de riñón ya no lo notas…pero eso cosa mía . Y aquí acaba este paseo por la Costa de la Muerte , espero que os haya gustado, nosotras pasamos muy buen día.
  10. Plues

    Bahías de Huatulco

    Precioso el sitio Alex. La foto del cielo de noche preciosa, me encanta. Ya imagino que el combi fue un horror, yo he vivido esos mareos y esa radio, y todo hemos odiado a alguna Rosita en nuestra vida, jeje.
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