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  1. Tras dos largos meses recorriendo Sudamérica, fue momento de volver a México. Apenas una semana después de mi retorno, daba comienzo el famoso carnaval de Veracruz, el más grande de todo el país. Y fue allí, con viejos y nuevos amigos, que mis próximos viajes no se harían esperar Con el line up completo de los artistas que se presentarían en marzo de ese año, planeamos un road trip a uno de los festivales de música más particulares al que se pueda acudir. Y que a tan sólo 240 kilómetros de mi ciudad, me sentía un poco azorado de nunca haber asistido Se trata del festival Cumbre Tajín, en su edición 2015, una feria cultural que se desarrolla cerca de la ciudad de Papantla, al norte del estado de Veracruz. Con ceremonias, talleres, danzas, rituales, actos circenses, conferencias, exposiciones, terapias y conciertos, se pone en alto el nombre, no sólo de los innumerables artistas, sino de la antigua y majestuosa ciudad totonaca de El Tajín y su centenaria cultura imperecedera. La combinación de ambos elementos me parecía más que atractiva. Después de todo, ¿un concierto en una zona arqueológica precolombina? No podía pedir mucho más Año con año, los boletos al festival pueden comprarse en línea o adquirirse directamente en las taquillas del parque. A precio de estudiante, pudimos pagar 350 pesos (25 USD) por cada día del concierto El evento se realiza alrededor del equinoccio de primavera (21 de marzo), pero se celebran casi siempre 5 días durante toda la semana, normalmente desde el jueves hasta el lunes. En nuestro caso, decidimos concurrir solamente el fin de semana. Con maletas poco asediadas y diciendo adiós al invierno, partimos justo el 21 de marzo desde la población de Cardel con rumbo a la carretera norte. Alfieri, Amy, Alex, Daniela y yo nos embarcamos junto con Víctor, un chico de Bélgica que habíamos conocido en carnaval gracias a Couchsurfing, la red de huéspedes de la que tanto me había valido los últimos meses Una vez en la ruta, el camino se caracterizaba por los enormes hoyos con que nos topábamos en la carretera de asfalto y la extraña neblina que se dibujaba en todo el horizonte misma que no nos dejaba disfrutar de la costa atlántica que seguimos bordeando. Mientras más al norte nos encontrábamos la temperatura parecía subir más La primavera apenas daba comienzo, pero la densa humedad de la selva baja elevaba la sensación térmica por encima de los 35 grados Celsius Menos mal que, al contrario de mis amigos, iba poco cubierto con una ligera bermuda y una remera sin mangas Unas 3 horas después arribamos a la ciudad de Papantla, antigua población de la civilización totonaca. Papantla ostenta el título de pueblo mágico, debido a su riqueza cultural e histórica. No obstante, a simple vista la ciudad no parece tener mucho que ofrecer al turista. Pero, entre algunas de sus peculiaridades, cabe destacar que Papantla es considerada la cuna de la vainilla como producto de venta mundial ya que los antiguos totonacos la utilizaban como saborizante. Por supuesto, fueron los españoles quienes comercializaron la planta y, más tarde, la esencia del extracto. Es por ello que para muchos es interesante tomar uno de los tours por los cultivos de vainilla más antiguos del planeta. En fin, rápidamente atravesamos las angostas y empinadas calles de la localidad para salir a la carretera al suroeste, misma que nos llevó directamente hasta nuestro destino final. A la izquierda de la ruta apareció el enorme parque temático Takilhsukut, donde los principales eventos del festival se llevan a cabo. Como nos quedaríamos hasta el domingo, debimos buscar un lugar donde alojarnos… y con un presupuesto tan bajo, eso no significaba otra cosa que un lugar donde acampar Afortunadamente casi la totalidad del espacioso campo verde al otro lado de la ruta estaba destinado al parking de automóviles y al camping. Sin vacilar mucho tiempo, pagamos nuestro derecho de piso al encargado y montamos de una vez nuestro campamento, que se componía de dos pequeñas carpas y un auto con nuestro equipaje. Eran no más de las 2 de la tarde, y el calor se seguía haciendo cada vez más presente. A falta de duchas y empapados en nuestro sudor nos dirigimos a la entrada del parque, no sin antes comer algo que saciase nuestro hambriento estómago. Por supuesto, no fue de extrañar que no nos dejasen pasar con ningún tipo de equipaje al complejo, a excepción de los teléfonos celulares, cámaras fotográficas pequeñas y nuestras billeteras. Los alimentos y bebidas estaban por del todo prohibidos La multitud avanzaba y se desvanecía poco a poco con cada paso que daba dentro del recinto. Paredes de colores vivos y excéntricamente llamativos decoraban los comercios que recibían a los visitantes, muchos de los cuales se apresuraban a comprar cualquier accesorio que los hiciese sentirse ad hoc al evento en transcurso. Pronto nos vimos sumergidos en las veredas de asfalto canteadas por áreas verdes, que se acicalaban atestadas de turistas, desde el grupo familiar más ortodoxo y proverbial hasta la cuadrilla de hippies más posmodernos que se pudiese encontrar. Cumbre Tajín era, sin duda, un espacio de convergencia de las más distintas bogas contemporáneas, sumamente contrastadas con la legión indígena supuestamente autóctona. La fuerte identidad de los totonacos me hacía dudar si, en su lucha por la supervivencia, habían perdido o modificado los valores que antiguamente regían a su pueblo, viéndose ahora rodeados de foráneos que rara vez buscaban más que un toque a su porro de hierbas alucinógenas para tratar de disfrutar mejor de los espectáculos que tan gentilmente les ofrecían. Cada espacio físico estaba destinado a una actividad diferente: teatro callejero, rituales de danza, talleres de pintura, venta de productos locales… y en la verbena del sitio más asediado de todos (el destinado a la venta de alcohol) nos topamos con Liz y Amairany, dos amigas de la universidad que, para ese entonces, ya cargaban consigo una botella de torito, tradicional bebida veracruzana hecha a base a alcohol de caña con frutos naturales. Nos llevaron hasta el mejor quiosco para adquirir otra botella, pero dados los altos precios alrededor de todo el complejo, muchos optamos por beber cerveza, que por 70 pesos el litro (unos 5 USD) nos dolió hasta el alma no habernos embriagado antes de entrar Con nuestras billeteras resignadas, nos sentamos en la plaza central del parque a beber nuestra cerveza y nuestro torito, y a disfrutar del símbolo inmortal que más caracteriza a los totonacos y a todas las civilizaciones mesoamericanas en el mundo: los voladores de Papantla Aunque Papantla no es considerada por los historiadores como la cuna de esta tradición, fue aquí donde se mantuvo viva durante los siglos de la colonia española, quienes trataron de prohibir toda clase de culto que no fuese católico, lo que acuñó a que se les denominara de esa manera. El ritual de los voladores, proclamada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, consiste en un palo de más de 20 metros de altura; en su punta se encuentra una cruz giratoria (que representa los 4 puntos cardinales) sobre la que baila el caporal, quien toca la música con un tambor y una flauta. A cada extremo de la cruz va atada una cuerda, que en su otro extremo sostiene por la cintura a un volador, quien se lanza al vacío desde la cruz cuando ésta comienza a girar. De tal forma, poco a poco los voladores van bajando mientras dan vueltas alrededor del asta, hasta llegar al suelo, donde forman un círculo abierto. Cuando uno vive en México se acostumbra tanto a este tipo de espectáculos que de cierta manera dejan de ser sorprendentes. Pero es definitivamente algo que vale la pena admirar Terminamos la tarde sentados en círculo sobre el asfalto, hasta que la noche cayó y fue momento de acudir al concierto, el evento más esperado por todos La muchedumbre se aglutinaba bajo una enorme carpa blanca que resguardaba a La Mala Rodríguez, quien sería quien abriera pista para los australianos Empire of The Sun. Al ritmo de la electrónica, las nubes de tabaco y marihuana circundaban el ambiente repleto de adolescentes que no escatimaban en rozar sus cuerpos para bailar. El torito y la cerveza surtían su efecto en nosotros, preparándonos para lo mejor de la noche Los raperos Macklemore y Ryan Lewis encendieron el escenario agitando la bandera mexicana, al momento en que todos los presentes alzaban sus cámaras y móviles para capturar el álgido momento El suelo retumbó a la par de los saltos que todos dábamos al sonar de Can’t hold us y Thrift shop, con lo que terminamos la noche de la mejor manera Amablemente, el clima decidió esperar hasta que regresáramos a nuestro campamento, instante en el que empezó a llover Fueron muchos a quienes no les importó, y se dirigieron sin pensarlo al rave que ofrecía el dueño del camping a las orillas de una laguna Pero nosotros, con poco más que fruta y alcohol en nuestro cuerpo, no teníamos más fuerzas para seguir la noche Al siguiente día casi toda la tropa partiría de regreso a sus hogares. Sólo Víctor, Alex y yo permaneceríamos en el festival. Sin embargo, nadie quiso marcharse sin antes visitar la joya totonaca: la antigua ciudad de El Tajín A sólo 1 km más adelante del parque Takilhsukut se encuentra la larga calzada que conecta con las ruinas del Tajín. Para nuestra suerte, todos los domingos la entrada a los museos y zonas arqueológicas en México son gratuitas, así que no pagamos ni un centavo para disfrutar de ellas Pasando de largo la multitud de comercios, los vestigios de la ciudad se abrieron paso entre la exuberante selva baja, dejando al descubierto los polígonos piramidales de piedra embozados por la prolífica vegetación siempre creciente. Los basamentos típicos de las civilizaciones mesoamericanas denotan la grandeza del pueblo totonaca quienes se cree que establecieron la capital de su imperio precisamente aquí, en el ahora llamado Tajín, que significa Ciudad del trueno. Y como toda ciudad, no carece de su figura modelo. En su caso, es la icónica pirámide de los nichos, símbolo de la civilización y de todo un estado. Es casi el único edificio de la zona sin una cobertura vegetal, quedando todo su mágico esplendor al desnudo. Los nichos en sus costados paralelogramos representan cada uno un día del año, contándose exactamente 365, lo que indica que los totonacos estudiaban los astros, o bien, importaron dicho conocimiento de sus hermanos los mayas. La pirámide, como muchas otras, se cree que fue destinada a cultos religiosos. Y ya que cada uno de sus 7 niveles se ilumina en 7 minutos al alba, los arqueólogos la asocian a la deidad del sol. Seguimos por el resto de la antigua urbe, pasando por sus campos de juego de pelota hasta sus plazas públicas. Peculiares personajes disfrazados a la manera tradicional de los vetustos totonacas se paseaban entre los transeúntes, cobrando algunos pesos por una foto con ellos La intensa humedad de la zona incrementaba la sensación térmica y sofocaba a toda persona que deambulara por el recinto A pesar de la ausencia de sol por un tupido cielo gris, nuestros poros no cesaban de expedir sudor, impregnando nuestras ropas en un olor poco cautivante Y con ese hedor, nos despedimos de la monumental metrópoli mesoamericana, en aras de seguir nuestra jornada de fiesta Alfieri, Amy y Daniela partieron de vuelta a casa, mientras Víctor y yo buscamos algo de comer y, con nuestra experiencia anterior ante los altos precios del festival, compramos de una vez por todas una botella de ron De esta forma preferimos entrar ebrios al concierto que tratar de hacerlo una vez estando allí. Al calor del bacardi y la energía de un par de tacos, Baauer, 2ManyDJs y Alesso nos hicieron bailar y saltar, cegados por las luces neón que retumbaban en nuestros diminutos cuerpos, en medio de una masa enloquecida que se desvivía por la música electrónica Los disparos de humo y el confeti subían y bajaban por los aires, al polifónico ritmo de covers tan célebres como los de David Guetta y Calvin Harris, recordando a los asistentes la locura vivida en las ediciones pasadas. Aunque para muchos, sin duda, ninguna superaría a ésta Y como cualquiera que haya acudido a un concierto sabe perfectamente, las palabras y las imágenes no bastan para describir la experiencia. Pero quizá un pequeño video pueda hacerlos bosquejarlo mejor en su imaginación
  2. A tan sólo dos horas de mi ciudad se encuentra la capital del Estado de Veracruz: Xalapa. A pesar de nuestra cercanía, ambas ciudades son muy distintas. Si bien el puerto de Veracruz se ha posicionado como un sitio turístico de playas, fiestas, mariscos y baile, Xalapa, que ostenta el título de "ciudad de las flores", ofrece un ambiente más dirigido a la oferta de establecimientos y eventos culturales, como cinetecas, obras de teatro, arte callejero y música. No es de extrañarse, pues es la sede de la Universidad Veracruzana, y resaltan sobre las demás, la facultad de humanidades y la facultad de artes, que se ven llenas de jóvenes al estilo hipster, hippie y alternativo, que gustan de este tipo de ofertas. Xalapa, con su clima templado húmedo y su paisaje rodeado de montañas y bosque, es la ciudad ideal para alojar al Hay Festival, un encuentro cultural donde se reúnen literatos, cineastas, artistas visuales, músicos, periodistas y ecologistas en mesas de diálogo, y tratan temas de vanguardia para cada especialidad. Asistí con un amigo a la primera edición del festival, que se llevó a cabo en octubre del 2011. Cuál fue nuestra sorpresa al encontrarme allí a la mitad de mis compañeros de carrera (que está en Veracruz). Así que decidimos unirnos con algunos para pagar juntos una noche en un hotel barato. Xalapa es una ciudad de calles empinadas, pero es mágico caminar entre ellas. Pasadizos estrechos y callejones repletos de puestos ambulantes que venden pulseras, incienso, tatuajes, artesanías, té, café, utensilios esotéricos y libros. Cafeterías, pizzerías, restaurantes y bares. Todo a precios bastante económicos, precios que nunca he podido hallar en mi ciudad natal. Personas vestidas de maneras extravagantes; faldas largas y coloridas, bufandas a cuadros, rastas en el pelo, sandalias bajo la lluvia... Había visitado Xalapa en repetidas ocasiones. Pero hacerlo durante el Hay Festival tiene su propio encanto. Puedes ir caminando por la acera y toparte a tu escritor favorito, al director de cine que tanto admiras, al poeta que te inspiró a declararle el amor a tu pareja o al músico de tus sueños. A mí me pasó algo curioso. Después de asistir a varias conferencias, terminé por error en una a la que no deseaba asistir. Ni siquiera la había visto en el programa. Se trataba de una ponencia de un caricaturista neoyorkino, llamado Peter Kuper. Presentó su libro "Diario de Nueva York" y el más reciente hasta entonces "Diario de Oaxaca". Su ilustración me cautivó tanto que terminé por comprar ambos ejemplares. Después de leerlos, me enamoré de su trabajo. Creo que el Hay Festival es una buena manera de descubrir algunas pasiones perdidas y de reforzar las habidas. El acercamiento a personalidades que a veces vemos lejanas a nosotros puede poner nuestros pies en la tierra y observarlos como los seres humanos que son. Pero si no tienen la oportunidad de visitar Xalapa durante los días del Festival, ofrece muchas cosas en todas las épocas del año. Un museo interactivo de ciencia y tecnología. El museo de antropología e historia más importante del estado. Un campus universitario enorme, verde y floreado, con lagos en el medio e infinidad de salas de exposición y sitios de interés. Además, alrededor de la ciudad hay un sinfín de opciones para la recreación, como el Cofre de Perote (un volcán extinto de 4,280 msnm) Coatepec (un pequeño y mágico pueblo) y las cascadas de Xico, de las que hablaré en otra ocasión.
  3. Algo muy común que pasa con los no europeos es que nuestra idea del viaje perfecto por Europa es siempre a bordo de un tren. Maravillosos paisajes, flexibilidad de horarios y acceso a los pueblos más recónditos del continente. Y hay mucha razón en ello. De verdad la hay. Pero hay algo más de lo que los viajeros muchas veces no somos conscientes: los precios de los billetes de tren no son baratos. Además, Europa parece ser pequeño para los que venimos de países como México o Estados Unidos. Pero vamos, las distancias entre país y país van desde los pocos hasta los miles de kilómetros. Y recorrerlas en tren a veces no se adapta a nuestro tiempo si no disponemos de mucho. Y algo más que los novatos ignoramos es lo bajo de los costos a los que se puede conseguir un vuelo internacional en el Viejo Mundo. Todo gracias a las aerolíneas lowcost Si no saben de qué hablo, échenle un vistazo a los siguientes sitios web: www.ryanair.com, www.easyjet.com, www.wizzair.com La búsqueda de vuelos es una tarea ardua para muchos viajeros primerizos que puede tornarse bastante aburrida. Pero no para alguien como yo. Especialmente cuando descubrí que mi cumpleaños (el 6 de diciembre) es el día de la Constitución española, y por tanto un día feriado para todos los estudiantes del país Con el aeropuerto de Santiago a pocos kilómetros de casa, mi roomie Jacob y yo sabíamos que escaparnos a cualquier parte de Europa era la opción perfecta para celebrar el puente vacacional. Pero con las reducidas opciones de destinos desde Galicia y con un presupuesto tan ajustado, nuestra mente colapsó Pero un sitio web nos ayudaría en nuestra búsqueda. Su nombre es drungli.com. Se trata de una aplicación donde eliges el aeropuerto de salida y la fecha en la que viajas, y con el botón Take me anywhere, drungli entonces buscará los destinos más baratos entre todas las aerolíneas que operan en dicho aeropuerto. Sería así como conseguimos un vuelo redondo desde Santiago de Compostela hasta Frankfurt por tan solo 32 euros (sí, 580 pesos mexicanos en aquel entonces). Alemania, ¿por qué no? Era casi invierno. La nieve comenzaría a caer. Salchichas, cerveza, chocolates… por un precio meramente ridículo. No veía una mejor manera de celebrar mi cumpleaños 22, lo que me llevó a comprar ambos tickets sin titubeo alguno. Y si hasta entonces Jacob y yo habíamos estado alojando viajeros en nuestro apartamento y habíamos conseguido referencias en Couchsurfing (véase www.couchsurfing.com para más información) era precisamente para poder buscar un host en un momento como este. Nunca había utilizado Couchsurfing como surfer (huésped). Pero siempre hay una primera vez. Con la invitación de Alex (un inglés que nos alojaría en Frankfurt) y con el vuelo pagado, no había más que hacer maletas y partir al norte. Pero todo lo barato tiene su precio. Nuestro primer inconveniente fue tener que faltar a clase y Jacob a su trabajo. El vuelo disponible era del 3 al 8 de diciembre, y cambiarlo representaba un alto costo extra. Así que un frío martes por la mañana (el puente comenzaba el jueves) partimos en nuestro vuelo con Ryanair, la aerolínea más barata en toda Europa. La compañía trabaja muy bien a pesar de todo. Muchos le adhieren una mala fama por sus precios extremadamente absurdos. Pero Ryanair tiene sus reglas, y no ofrece lugar en la cabina de equipaje ni comidas a bordo a los pasajeros que no estén dispuestos a pagar algunos euros más por los servicios. Después de unas dos horas en el aire llegamos a Frankfurt. Y he ahí nuestro segundo inconveniente: Ryanair no opera en el aeropuerto de Frankfurt am Main (el aeropuerto oficial de la ciudad). Ryanair solo opera en el aeropuerto de Frankfurt-Hahn, una antigua base aérea bastante alejada de la ciudad. Y con bastante me refiero a unos 120 km al oeste. Así que básicamente nuestro vuelo no llegaba a Frankfurt, sino a algún punto del occidente alemán, prácticamente en el medio de la nada. Afortunadamente Jacob se había percatado de ello antes de nuestro arribo, y gestionó la mejor forma de optimizar nuestro viaje. El aeropuerto está bien conectado por bus con varias ciudades aledañas, incluyendo Luxemburgo, Colonia, Dusseldorf y Frankfurt. Para ser sinceros, no es que Frankfurt nos llamase tanto la atención. Fue solo que cogimos un vuelo demasiado barato. Cinco días en la capital financiera de Alemania podía incluso ser mucho. Así que podríamos aprovechar el tiempo dirigiéndonos a una de sus ciudades cercanas. Y perdido en el mapa Jacob se topó con Heidelberg, un pequeño punto 90 km al sur de Frankfurt del que no sabíamos absolutamente nada. Parecía ser una ciudad atractiva. Más modesta y pequeña que su hermana del norte. Sin grandes edificios y con un castillo. Y si queríamos sumergirnos en el espíritu alemán quizá valdría la pena ver sus dos caras. La moderna y la tradicional. En menos de un día Jacob nos consiguió alojo con un chico que rentaba un dormitorio en una residencia universitaria. Y en vista de nuestro nuevo plan, aplazamos nuestra llegada a Frankfurt para el miércoles por la noche, y nos quedaba aguardar por el autobús a Heidelberg. Realmente no hay mucho que hacer en un aeropuerto como el de Frankfurt-Hahn. Nuestro bus partía cerca de las 5:30. Y para matar el tiempo (omitiendo nuestra saludable comida en McDonald’s) decidimos recorrer un poco los alrededores. Mi más grande sorpresa fue ver lo rápido que oscurecía en Alemania en el horario de invierno. Apenas darían las 5 y el sol se había esfumado por completo. En verdad parecía que había llegado la hora de dormir. Pero no para mí. Así que caminé al vecindario más cercano para calentar un poco mis piernas (la temperatura descendía a unos dos grados para entonces). Paseando por los alrededores del aeropuerto Frankfurt-Hahn La larga espera de casi tres horas acabó cuando un gran grupo de personas abordamos el bus. Y en unas dos horas estábamos en Heidelberg. Jacob había recibido las indicaciones de Julian, nuestro couch, para dar con su casa. Caminamos a la parte posterior de la estación de bus y continuamos al oeste, a lo largo de una carretera que parecía bastante desolada. Ninguna casa aparecía por aquel rumbo. Solo edificios industriales, talleres automotrices y alguna que otra tienda. Pero era precisamente uno de esos edificios el que habían convertido, creativamente, en una residencia estudiantil. Como si fuesen antiguas oficinas, dos de las tres plantas del inmueble estaban habilitadas como dormitorios, baños comunales y cocinas para los estudiantes. Y Julian estaba allí, aguardando por nosotros. Nos dio la bienvenida a la peculiar fraternidad. Para ser mi primera experiencia como couchsurfer parecía que iba a ser bastante interesante. Si bien la noche parecía ya bien entrada, eran apenas las 8 p.m. Habíamos dormido en el avión y en el bus, y realmente no sentíamos sueño. Así que Julian nos ofreció dos de sus múltiples bicicletas para recorrer a gusto la ciudad. La cantidad de bicicletas en el bici-parking era realmente abrumadora, y denotaba el modo sustentable en el que los alemanes han decidido vivir. Por supuesto, decidimos aceptar la oferta. Era difícil manejar con mi cuerpo congelándose. Casi bajábamos de los cero grados y apenas y sentía mis dedos bajo el guante. Hundía mi boca y nariz dentro de mi bufanda para poder calentarme con mi propio aliento. De verdad no estaba acostumbrado a aquel tipo de clima invernal. Aparcamos las bicicletas junto a una pequeña galería y nos dirigimos a las calles del centro histórico. La Navidad parecía haber llegado, pero a esa hora las calles lucían poco más que desiertas. La mayoría de las tiendas y restaurantes habían cerrado ya sus puertas, y no había mucho que hacer. Desde el centro pudimos advertir dos de los grandes íconos de la ciudad: su puente antiguo y el Palacio de Heidelberg. Aunque para ambos sería mejor aguardar hasta la mañana para visitarlos como se merece. Así que rendidos, nos metimos al primer bar que encontramos y pedimos la cerveza que la mayoría tomaba: Astra, de origen alemán por supuesto. Luego de brindar por nuestro improvisado viaje volvimos a la residencia y descansamos para el siguiente día. Heidelberg es una ciudad con apenas 140 000 habitantes, por lo que su mancha urbana no es muy extensa. Julian vivía a unos 3 km del centro histórico, y tomar un tranvía fue la forma más rápida de llegar. La zona vieja de la metrópoli está repleta de antiguas casonas de varios metros cuadrados de superficie, la mayoría de estilos barrocos con algunos de los distintivos alemanes más conocidos. La mañana era bastante fresca y la gente parecía destinar el día a sus labores más cotidianas. A pesar de la alta demanda de turistas que Heidelberg suele recibir, como una de las ciudades más viejas del país, el frío otoño parece no ser la temporada favorita. Lo cual era una ventaja para nosotros. Antes de adentrarnos en el centro nos dirigimos directamente a la punta este de la ciudad, pasando por corredores orillados por hermosas construcciones. Grandes viviendas con fachada de madera, iglesias góticas de órdenes luteranas. Nada parecido a lo que podía ver en México ni en España. La razón de nuestra visita al extremo oriental de la urbe era visitar su principal joya, el Palacio de Heldelberg, la construcción, quizá, más antigua de todas. Jacob junto al Palacio de Heidelberg Se tiene pensado que esta fortaleza existe desde los tiempos en que los celtas dominaban esta zona de Europa Central. Mientras los pueblos germánicos expulsaban a los romanos, se apoderaron de las ruinas de sus construcciones. A pesar de su origen medieval, su fachada actual data del Renacimiento, cuando se hicieron las mayores modificaciones a su estructura. Si bien las diferentes guerras sostenidas a lo largo del tiempo y algunos desastres naturales redujeron su esplendor a solo ruinas, se tiene el registro de que el Palacio de Heidelberg fue uno de los más monumentales castillos del antiguo Sacro Imperio Romano Germánico, estado antecesor de la actual República Alemana. El alcázar se encuentra en una hermosa área boscosa en lo alto de un monte, a unos 80 metros de altura en relación con el resto de la ciudad, y caminar entre ella era como estar en un antiguo cuento del Medievo. En su exterior, del lado oriente, unos extensos senderos y jardines conducen a la punta de la ladera del Königstuhl, la colina que domina la ciudad. Desde ahí tuvimos vistas increíbles de la cara lateral del palacio y del centro de Heidelberg. Lo que la neblina de aquella fría mañana nos dejaba admirar era simplemente magnífico. Era tal y como había imaginado a una antigua villa alemana renacentista. En un valle, a la orilla de un río, con su campanario sobresaliendo de los tejados en V y su puente de piedra que conectaba ambas partes. Era como viajar en el tiempo de vuelta al siglo XV. Bajamos de la colina para dar un paseo por el centro histórico de Heidelberg, esta vez con toda la actividad del mediodía y con la luz del sol (aunque fuese ocultada por el espesor de la niebla). Una mágica sorpresa que Alemania tenía preparada para mí eran los mercados navideños que tienen lugar cada diciembre. Si bien Alemania no es precisamente el origen del personaje de Santa Claus, Papá Noel, San Nicolás o como se le conozca en cada país, la mercadotecnia moderna ha dibujado su mítica figura en pequeños pueblos nevados de tejados de madera y arquitectura germánica. Y era imposible no sentirse en una de esas villas de ensueño caminando entre las calles de una Heidelberg decembrina. Los mercados navideños consisten en stands comerciales y publicitarios posados en las plazas centrales de la ciudad. Por supuesto, cada uno decorado con la temática navideña de costumbre. Osos, renos, pingüinos y el infaltable Santa Claus adornaban las fachadas de cada kiosco donde se ofrecían todo tipo de productos y servicios que la época ameritaba. Una pista de patinaje sobre hielo, chocolate caliente, café, caramelos, figurillas de colección, esferas, bolsas de regalo, y hasta cerveza de barril. La temperatura oscilaba los cero grados, pero la hospitalidad del pueblo alemán que gritaba y cantaba en aquel encantador mercado me hacía sentir más cálido que nunca. Un paseo por la Karlsplatz y la calle Hauptstrasse fue para mí, prácticamente, vivir por un instante en un cuento de navidad. La cantidad de productos alemanes a la venta era realmente vasta. Los apetitosos quesos, los barriles de cerveza, las butterschneeballen (bolas de nieve de mantequilla) y demás postres locales con nombres sumamente extensos y difíciles de pronunciar relucían en las vitrinas y aparadores de cada tienda. Pero un mercado de navidad es la ocasión perfecta para sacar provecho de los visitantes. Y, por supuesto, los precios suelen ser más altos. Entre tantos productos y souvenirs disponibles sabía que debía comprar de forma estratégica. Gastar lo menos posible y disfrutar lo máximo. La elección para mi desayuno fue un gofre con crema batida y un chocolate caliente. Sencillo, barato, calórico y europeo. Llegamos a la Marktplatz, la plaza central de Heidelberg, ubicada justo al lado de la antigua catedral. La Heiliggeistkirche, o Iglesia del Espíritu Santo, es una capilla de origen medieval y, como la mayoría de las iglesias postluteranas de Alemania, de estilo gótico. Después de calentar nuestra temperatura corporal un poco en su cálido interior, Jacob y yo seguimos nuestro recorrido hacia la segunda efigie de la ciudad. El puente antiguo, formalmente nombrado Puente de Carlos Teodoro en honor al príncipe que lo mandó a construir, es una de las postales más famosas de Heidelberg. En el lado sur de la rivera del río Neckar, que divide a la ciudad en dos, se alza una hermosa puerta custodiada por dos torres, misma que iconiza la totalidad del puente. Lo más maravilloso no fue caminar por su superficie de rocas, sino las estupendas vistas que desde allí se ofrecían. El imponente castillo sobre lo alto de todo el centro histórico, y a su vez dominado por la nubosidad del bosque a sus espaldas. Unas calles más al oriente la urbe parecía tocar su fin. Pero nuestra vista se dirigía siempre hacia el lado sur del río, donde se formaba un cuadro perfecto entre la torre del puente y el campanario de la catedral. El puente de rojizas paredes llevaba a una zona un poco despoblada al pie de una gran colina arbolada, desde donde aprovechamos los mejores ángulos para fotografiar a la desconocida Heidelberg. Cuando el hambre volvió a nosotros, caminamos de regreso a la Marktplatz, en busca del mejor platillo alemán para nuestro estómago. Si pensaba en qué debía probar estando en Alemania, la primera respuesta para mí y para muchos era evidente: salchichas y cerveza. Pero la elección no era nada fácil. Por supuesto que la cerveza más barata a consumir era la de barril que ofrecían en todos los stands. Pero, ¿qué había de las salchichas? Con una oferta tan grande me dejé guiar por mi instinto. Y mi olfato me llevó hasta las salchichas bratwurst. Si bien el término bratwurst abarca una gama entera de embutidos alemanes, las bratwurst han devenido en un platillo célebre por lo fácil de su consumo. No hace falta estar sentado; no hace falta usar un plato. Sólo se necesita hambre y un buen estómago para digerir la carne de cerdo. Las Rostbratwurst son, específicamente, las salchichas preparadas a la parrilla. Y es común comerlas en un pan (que me recordó al bolillo) acompañadas por papas fritas o chucrut. Yo en lo personal quise comerla al natural. A partir de entonces haría oficial mi adicción a las salchichas bratwurst, y no podría dejar de comerlas en toda mi estancia en Alemania, además de buscarlas hasta en los rincones más escondidos de España, México o cualquier país donde me encontrase. Como postre no hubo nada mejor que un chocolate, también bastante típico alemán. Es gracioso saber que ingredientes como el cacao y la vainilla provienen de las culturas mesoamericanas de México. Pero hay que aceptar que fueron los europeos, en especial los suizos, franceses y alemanes, quienes agregaron los ingredientes precisos para crear delicias como el chocolate con leche (vamos, los aztecas fumaban el cacao y lo preparaban con chile… no suena muy apetitoso, ¿o sí?) Antes de caer a la tentación y seguir comiendo salchichas y dulces, dejamos el mercado para conocer la orilla del río y el resto del centro histórico. Nos topamos con viviendas flotantes, al estilo holandés, que se estacionaban justo al frente de las ostentosas y clásicas casonas junto al río Neckar. Las calles empedradas nos llevaron por barrios residenciales cada vez más bellos y detallados, que parecía que los balcones decorados y los tejados en V eran una obligación inmobiliaria. Nuestra andanza terminó de frente a un edificio administrativo de la Universidad de Heidelberg, nada más y nada menos que la universidad más antigua de toda Alemania. Esta es quizá la razón más poderosa por la que miles de jóvenes deciden mudarse a la ciudad para hacer sus carreras de licenciatura e ingeniería. Pero no cabe duda de todo lo mágico que Heidelberg puede albergar en cada uno de sus rincones. Historia, monumentos, arquitectura, naturaleza, paisajes, cerveza, salchichas y la Navidad. Heidelberg me había sorprendido en todas las medidas posibles. Para ser una ciudad que apenas y apareció en nuestro mapa y a la que dudamos en visitar o no, había valido completamente la pena. Ahora era tiempo de regresar por nuestras cosas a la residencia de Julian, de donde caminamos a la estación de bus para coger nuestro próximo destino: Frankfurt am Main. Pueden ver todas las fotos en los siguientes álbumes:
  4. Si tuvieran que elegir un destino para pasar las fiestas en Europa cual sería?? Pues yo aún no me decido... Quisiera saber cuáles son las mejores ciudades donde pasar la Navidad. Gracias por la ayuda!
  5. Cada atardecer del ocho de diciembre hay algo curioso que todos los transeúntes que deambulan por las calles de Lyon pueden notar si viran sus cabezas hacia las casas adyacentes. Filas de ocho veladoras iluminan cada uno de los ventanales de algunos hogares. Es algo que ocurre desde mediados del siglo XIX, cuando se inauguró la estatua dorada de la Virgen María que custodia la Basílica de Fourvière, en lo alto de la colina homónima. La gente decidió desde entonces venerar a la virgen encendiendo veladoras en las fachadas de sus casas. Desde mi llegada a Lyon, mi compañero de piso me hizo lavar cada uno de los envases de yogur que comía por las mañanas. Tras dos meses guardados en una caja en el sótano, los usó para colocarles una vela dentro. Y llegado el ocho de diciembre, ocho velas fueron las que colocamos en la ventana de nuestro apartamento, y en cada una de las cuatro ventanas del nuevo piso que él había comprado, justo a la orilla del río Ródano, desde la que se tenía una increíble vista del centro de la ciudad. Si bien ni Olivier ni yo nos consideramos católicos, las luces son cautivadoras desde donde se les vea. Y las veladoras no son las únicas que al día de hoy iluminan Lyon cada 8 de diciembre. Aquella noble tradición cristiana se ha convertido en uno de los festivales más aclamados de Francia. La llamada Fête de Lumières, o Fiesta de las Luces en español. Pero para llegar a ser uno de los eventos más concurridos de toda Europa no basta con solo encender veladoras. La gente espera algo mucho más atractivo. Y Lyon supo dárselos. La Fête de Lumières dura normalmente cuatro días, siempre celebrada alrededor del día ocho de diciembre. No hace falta mencionar que la ciudad está ya decorada desde principios del mes con los adornos que anticipan la Navidad. Cuando en 2015 mis planes de mudarme a trabajar a Lyon fracasaron no sabía lo afortunado que había sido. Porque en 2015 la Fiesta de las Luces fue cancelada, posterior a los ataques terroristas de París en noviembre de ese año. Aunque en 2016 mucha gente se sentía todavía escamada por los sucesos, tocaron madera y esta vez acudieron más de dos millones de visitantes. Entre ellos yo. Así, dos días después de mi cumpleaños, la Fiesta de las Luces dio comienzo el jueves ocho de diciembre, prevenidos todos sobre el descenso en la temperatura exterior a menos de cero grados centígrados. La entrada a la presqu’île (el centro de la ciudad) no fue tan complicada como pensamos. Un par de revisiones por parte de los elementos de seguridad fueron suficientes. Antonia y Alke, mis compañeras de trabajo en Francia, parecían haberse abrigado mejor que yo para la ocasión. Yo con un par de suelas de peluche y ropa térmica debajo creí que sería más que suficiente. La Plaza de Bellecour es la explanada más grande en Lyon. En temporada navideña una enorme rueda de la fortuna se posa en uno de sus extremos. Y es allí donde se proyecta el espectáculo de luces. La Fête de Lumières finalmente ha evolucionado. Pasó de ser una simple tradición católica con veladoras a un masivo y moderno festival de luces y sonido. Aquel cortometraje animado encajaba perfectamente en la circunferencia de la rueda de la fortuna y mostraba a un Papá Noel que caía por una montaña rusa. Más adelante logramos cruzar el río Saona para alcanzar la catedral Saint Jean, en el Viejo Lyon. Aquellos 700 metros que normalmente toman unos 10 minutos andando se convirtieron entonces en casi media hora de recorrido a pie. La cantidad de gente que transitaba el centro era exorbitante. Posados en la Plaza de Saint Jean, la multitud se detuvo cuando las luces se apagaron, dando lugar a un espectáculo de luces mucho más abstracto del que habíamos sido testigos en Bellecour. Las paredes de la catedral parecían desmoronarse pedazo a pedazo disparadas por un rayo láser, y se reconstruían al ritmo a de la música electrónica. Desde el edificio frontal todo parecía un caleidoscopio gigante, ante el cual los asistentes aplaudían vigorosamente. En el medio de la colina de Fourvière, frente a la catedral, el anfiteatro romano se colmaba de veladoras, y sobre sus antiquísimas gradas de piedra se proyectaba lo que parecía ser un videojuego, al estilo de Mario Bros, que brincaba sobre los escalones para escapar de los disparos. Pero la corona de la Fiesta de las Luces se posa precisamente en la colina de Fourvière, donde desde el siglo XIX se alza la estatua de la Virgen María, sobre la basílica. Un letrero de luces forma la frase “Merci Marie” sobre el cerro, que puede verse desde varios puntos de la ciudad. Y no es casualidad que los lioneses hayan decidido venerar a María. El siglo XIV fue uno de los momentos más difíciles para toda Europa, pues un suceso peor que cualquier guerra asolaba sus ciudades. La peste negra. Se cree que la mortal enfermedad entró por Crimea gracias a la invasión de los mongoles, y pronto se expandió por la mayoría de los reinos europeos. La peste bubónica acabó con un tercio de la población en Europa, África del norte y Asia. No era de extrañarse que todas las ciudades en el Viejo Mundo temieran por la bacteria. En el tardío siglo XVII, la peste azotaba el sur de Francia, y la bacteria parecía esparcirse sin cesar. Los lioneses, llenos de miedo, no tenían más que hacer que rezar para que Dios los protegiese. Y, por fortuna, la peste nunca logró entrar a la ciudad. Fuese por los sistemas de seguridad de sus guardias o por el sistema inmunológico de sus habitantes, los citadinos creyeron que la Virgen María los había protegido. Y desde entonces se ganó el corazón de los lioneses. Antonia, Alke y yo, acompañados por Plinio, un brasileño al que alojaba con AirBnB, cruzamos de vuelta al centro de la ciudad para un último show de luces. Para ese entonces, mis pies estaban casi congelados. Bien me lo había advertido Olivier: estar expuesto al frío de Lyon por un tiempo tan prolongado no puede ser bueno para las articulaciones. Con extrema lentitud llegamos a la Place de Terreaux, donde una película sobre un Santa Claus ecológico y su simpático búho se proyectaba sobre el Ayuntamiento y el Palacio de Bellas Artes, llevando un buen mensaje a la ciudadanía y los turistas: detengan el calentamiento global. Un vaso de vino caliente y un pain au chocolat fueron necesarios para volver a casa reconfortado. Los siguientes dos días volvería a los mismos lugares para ver los mismos espectáculos de luces, ninguno de ellos capaz de aburrirme. Y luchando contra el frío decembrino, la Fête de Lumières fue el mejor regalo de cumpleaños que Lyon pudo haberme dado. Un festival que, indudablemente, me atrevo a recomendar.
  6. flormdk

    Feria de Sevilla

    From the album: Feria de Sevilla

  7. Lo primero que notas cuando llegas a Monteverde es la vista panorámica que ofrece este pueblo ubicado a más de 700 metros de altura: por un lado el territorio de Basilicata con el imponente Monte Vulture, por el otro el valle del rio Osento que alimenta el embalse de "San Pietro" (en italiano "Lago San Pietro") donde se realiza el "Grande espectáculo del agua". Algunos amigos italianos me habían hablado bien de este evento afirmando que no podía no conocer algo "tan hermoso", he investigado online y he encontrado opiniones positivas, la web oficial incluye el programa del espectáculo y los objetivos de la fundación que lo organiza. No me quedaba que decidir el día, con el calor de este verano 2012 la perspectiva de una noche al aire abierto era atrayente, así que la mañana siguiente, sábado, nos pusimos en marcha al medio día con destino Monteverde (provincia de Avellino). Nosotros veníamos desde Potenza (Basilicata) y de aquí tardamos 1 hora para llegar al Lago San Pietro, en verdad no sé si cogimos el recorrido más breve.. Nos ha llamado la atención la cantidad de autocares aparcados en la entada del pueblo: masas de turistas esperando su turno para dirigirse al "Espectáculo del aire" (que tiene lugar antes del espectáculo del agua), la taquilla abarrotada, personas protestando, en resumen: he tenido la sensación que me encontraba en un lugar muy "turístico" que está viviendo un grande éxito al cual su organización no está preparada. Si a esto le añadimos que, en la plaza donde está actualmente ubicada la taquilla, puede verse una estatua de la "Maria Immacolata" colocada en medio al grande letrero que anuncia "benvenuti a Monteverde", empiezo a sospechar que acabo de desembarcar en un lugar de turismo religioso. Aún así sigo pensando que el espectáculo del agua de las 21:30h merece la pena, mientras tanto hubiese agradecido visitar el casco antiguo que rodea el castillo medieval de Monteverde pero mis amigos insisten en asistir al Espectáculo del Aire por lo que no me queda más remedio . Intentamos comprar un billete combinado y, para nuestra sorpresa, nos dicen que la reserva es obligatoria, yo respondo que en la página web (agosto 2012) no estaba puesta dicha información, finalmente conseguimos nuestros tiquets pero yo no renuncio a sugerir al personal de la fundación "Insieme per…" de colgar online la info sobre reservas obligatorias ya que los folletos en papel (disponibles en la taquilla) informan correctamente pero la web no. Cuelgo aquí una foto del billete de entrada al espectáculo del agua, lamentablemente no ha sido posible guardar el original del tiquet de entrada del espectáculo del aire ya que los organizadores nos lo han retirado durante el control de acceso. A las 19:00h empieza el "Spettacolo dell’Aria", un acontecimiento que nos presenta varios ejemplares de rapaces (halcones, búhos, lechuzas o "barbagianni" en italiano, una hermosa águila real) y dos cuervos reales en una exhibición humorístico-educativa ideales para los más pequeños y ubicada en uno de los puntos panorámicos más hermosos. Terminado el espectáculo (he colgado todas las imágenes en este álbum), volvemos a bajar al pueblo no sin tomar antes un buen café italiano, volvemos a coger el coche y nos dirigimos esta vez al Lago di San Pietro, el dique artificial donde cada noche desde el 28 de julio hasta el 26 de agosto (año 2012) 3000 personas acuden a la cita. Llegamos al párquing, aquí la organización nos parece perfecta y nos llama la atención la cantidad de voluntarios, muchos de ellos niños y adolescentes. Una vez aparcado el coche nos dirigimos a la pequeña pineda que da acceso a la tribuna, aquí se encuentran los lavabos públicos y varios puestos de comida y suovenirs. Finalmente entramos en el recinto y tomamos asiento en las gradas, es agradable saborear el fresco de la noche aunque hay que esperar por lo menos unos 40 minutos hasta que todos entren para ocupar su sitio. Es aconsejable llevar una gabardina ya que la humedad del lago no deja indiferentes. El espectáculo empieza puntualmente y nos sumergimos en la historia y vida de Gerardo Maiella aquel que fue sucesivamente apodado como el "santo del pueblo", San Gerardo, que nació en Muro di Lucania, se formó en Puglia y operó en Campania (tres regiones del Sur Italia). Cuando miré la página web del evento no tuve la impresión de que fuese un evento con pronunciada matriz católica, reconozco que me esperaba una reconstrucción que remarcarse las claves históricas de la persona de Gerardo Maiella, pero en la práctica el espectáculo destaca especialmente los aspectos religiosos lo cual, bajo mi punto de vista (corroborado por las opiniones de mis amigos), resulta un poco decepcionante si consideramos las expectativas generadas. Lo que más nos gustó son los efectos de luces, las danzas y las músicas que ayudan a crear una magia en el aire, la calidad del sonido es optima, el armonía entre textos y recitación es acertada, la parte técnica del evento está bien pensada salvo por los ballets que se encuentran algo lejos de espectador. Otro punto a tener en cuenta es que los ingresos (restados los gastos) del Grande Espectáculo del Agua de Monteverde se destinan a fines benéficos, en especial para fomentar proyectos de ayuda a niños, en la web oficial se detallan algunos programas. He colgado varias fotos del espectáculo en mis álbumes:
  8. El escritor y periodista italiano Guido Piovene no duda en definir Salerno, en su libro "Viaggio in Italia", como la ciudad donde "caen muchos clichés acerca del Sur de Italia" y cuyo "aspecto es casi septentrional y la limpieza es casi como en Suiza". Añade el Piovene, con enfoque sociológico, que "las conversaciones son secas, breves, propias de personas activas" y observando la ciudad de Salerno "se tiene la sensación de un centro bastante típico de la fase de transformación de la Italia del Sur". Efectivamente la primera impresión que tenemos, al llegar al centro de Salerno, puede resumirse en una palabra: "vitalidad" y no es la primera vez que advertimos esta sensación al visitarla. Salerno es ciudad que ostenta cierto empuje y donde la gente exhibe ganas de saborear la vida y pasar un buen rato. La peculiar configuración geográfica asegura un clima templado durante todo el año, por ello no dudamos en recorrer el paseo marítimo en proximidad del centro (Lungomare Trieste) una vez dejado el coche bien aparcado (el parking no es precisamente barato pero es seguro..). El escenario de fondo es muy bello gracias a los promontorios que rodean Salerno y que abrazan la famosa “costiera amalfitana”, tramo de la costa que se asoma al Golfo di Salerno conocido en todo el mundo por su belleza natural y considerado uno de los símbolos del turismo en Italia. Sin embargo Salerno es también una ciudad portuaria, un importante centro de comunicaciones del Sur de Italia y esto conlleva consecuencias dañinas como el exceso de cemento, grúas y carreteras a veces construidas con mucha prisa y poca cabeza. Paseando por el Lungomare Trieste no podemos no admirar el castillo Arechi, ubicado a 300 m de altura sobre el monte Bonadies y bien visible desde el casco antiguo de Salerno. El castillo fue realizado en el siglo VII por el príncipe lombardo Arechis II el cual trasladó la capital del reino desde Benevento a Salerno. Ya es de noche cuando empezamos el paseo por las callejuelas del centro histórico de Salerno y es aquí que encontramos las primeras luminarias que nos introducen en el “Giardino Incantato” que, entre elfos y hadas, acompañan al turista hasta la Villa Comunale. Continuando nuestro paseo por las luminarias 2013 de Salerno, en concreto por Via dei Mercanti, llegamos a la plaza Sedile del Campo (Largo Campo) donde nos espera un espectáculo hermoso: el “Giardino d’Invierno”, decoraciones luminosas con forma de estalactitas que brillan desde los balcones como cristales de hielo iluminados por dos arboles de nieve resplandeciente. Es aquí que descubrimos un local de comida rápida pero muuuy buena, un sitio denominado “cuopperia” termino que procede de la palabra “cuoppo”, cono de papel, similar a aquellos que se usan en España para las castañas, relleno de anchoa, gambas, calamares u otro pequeño pescados fritos (o con solo uno de estos ingredientes) cuyo precio oscila entre los 3 y 5 euros. El “cuoppo di mare” (existen variantes vegetarianas) resulta ser muy apreciado por los amantes de la marcha nocturna de Salerno y por los turistas, al juzgar por las opiniones que hemos eschucado (nos incluimos). El local de la plaza del Campo es espartano, con muy pocas mesitas, para sentarse pero el cuoppo es una especialidad local que se gusta de pie más que sentados. Después de una breve visita a la maravillosa representación de la Madonna col Bambino, colocada en el edificio-monumento de Santa Sofia (Largo Abate Conforti), decidimos volver en via dei Mercanti donde seguimos las indicaciones para el “Mercato dei Draghi” pasando por una estrecha callecita del casco antiguo del Salerno. Otra hermosa escena absorbe nuestra mirada: “Il Drago e le Lanterne Magiche”, un dragón todo de luz y muchas linternas que evocan los mercaditos del lejano Oriente, creo que las fotos dan una pequeña idea del sitio. Por cierto, nosotros hemos aprovechado la ocasión para comprar algunos regalos asequibles, las paradas del mercado de Navidad brindan algunas ideas bastante originales en época de fiestas. Llegamos finalmente al gran árbol navideño, en pleno centro del casco antiguo, “L’albero di Natale” ubicado en la plaza Portanova donde la cantidad de personas y el atmosfera creada por la iluminación nos han dejado una agradable sensación enriquecida por el intenso sabor de una taza de chocolate caliente, imprescindible para retomar las fuerzas. Después de una rápida incursión en plaza Flavio Gioia, donde hemos admirado la luminaria “L’Universo” (ver imagen abajo), finalmente recorremos Corso Vittorio Emanuele en dirección a la estación de trenes (cercana a nuestro parking), rodeados de planetas y estrellas fugaces, entre escaparates relucientes y mucha, mucha gente con ganas de salir a pesar del intenso frío. Lamentamos que la organización del evento de las luminarias de Salerno 2012-2013 (en italiano denominadas “Luci d'Artista 2012”) no distribuyera a pie de calle algunos mapas con las indicaciones de las principales atracciones, por lo menos nosotros no hemos encontrado fácilmente la información que necesitábamos in situ. A pesar de este inconveniente nos ha parecido una visita acertada para aquellos viajeros que desean trascurrir las vacaciones de Navidad y principio de año nuevo en el Sur de Italia, en concreto en la zona de Nápoles. No olvidéis ver el álbum con todas las fotos de este evento:
  9. Ya había estado en un viaje por Melbourne en un fin de semana, con algunos pequeños percances pero la había pasado muy bien. Es una ciudad muy grande con mucho para hacer y para ver… Afortunadamente tuve la suerte de poder ir por una segunda vez. Esta vez paré en otra zona de la ciudad, cerca de South Bank, una de las zonas más lindas a mi criterio de la ciudad de Melbourne. Anteriormente había viajado con mi novio y esta vez el viaje era con mis padres, opté nuevamente por tomar el bus turístico para que ellos también conocieran la ciudad, creo que es una muy buena alternativa para cuando viajas con poco tiempo, ya que siempre te llevan a recorrer los puntos más interesantes de la ciudad. Al dar la primera vuelta en el bus, divisé a lo lejos un logo muy bonito ubicado en el museo que me llamó la atención, se trataba de una flor que en el interior tenía un mapa mundi. Al lado del dibujo decía exposición “Melbourne International Flower and Garden Show”... Nos quedamos pensando en la posibilidad de visitar esta exposición mientras seguíamos dando vuelta en el bus turístico. Al día siguiente, luego de recorrer los principales puntos turísticos de Melbourne, la Federation Square con sus emblemáticos edificios en los alrededores como la Flinder Station y la Cátedral, fuimos hacia la exposición aprovechando que el bus turístico nos llevaba hasta el edificio llamado Royal Exhibition Bulding donde tenía lugar la exposición. “Melbourne International Flower and GArden Show”, es una exposición que se viene haciendo todos los años desde el año 1995 en el mes de Abril. No tenía idea de que se hacía este evento, pero tuve la suerte de caer en la fecha precisa. Según información que pude leer en los folletos, es el evento más grande de horticultura que se hace en el hemisferio sur y lo visitan cada año un promedio de 100 mil visitantes. También está dentro del top five de las exposiciones y shows de flores y jardín del mundo. Tuvimos que pagar una entrada que salió 30 dólares australianos por persona, leer así puede parecer caro, pero puedo asegurar que realmente valió su precio. Por empezar la feria estaba emplazada dentro del edificio de exhibiciones de Melbourne, el cual de por sí es sumamente lindo. Había cosas en el interior del edificio y también afuera en los jardines. Recorrer todo llevo muchas horas sin darnos cuenta del paso del tiempo. Desde el momento en que entramos nos sumergimos en los aromas de las flores, había flores de todos lados del mundo, algunas variedades y flores que desconocía y que nunca jamás había visto… flores de todos colores, inclusive verdes! Sí verdes, jamás había visto flores de este color… Begoñas, rosas, flores de la región, realmente era un placer para los sentidos. Pero no era solamente flores lo que se podía ver… también había unas esculturas hechas todas con flores naturales, una más linda que la otra. No sólo era lindo mirarlas, sino también olerlas. También había cuadros de flores además de todo lo necesario para un jardín, desde herramientas, fertilizantes, esculturas, todo lo que se puede necesitar para tener el mejor jardín. La feria era muy completa. Por supuesto que también había flores a la venta, lamentablemente no pude comprar nada, pero había de todo hasta inclusive semillas de todo tipo. La exposición estaba perfectamente preparada con puestos de venta de comida, lugares de reacreación para niños y diferentes puestos con distintas cosas. Melbourne es una ciudad que tiene muchos eventos, la semana anterior a mi visita se había realizado una importante carrera, más allá de los eventos tiene muchas cosas para hacer y pese a ser una ciudad muy grande, es muy tranquila y segura. Todavía me queda pendiente volver para hacer la Ocean Road, dicen que es uno de los paseos y excursiones más lindas en los alrededores de Melbourne...
  10. Durante el trayecto a Girona me leo un articulo donde cuentan la importancia de esta 59ª edición de “Girona, Temps de Flors”, por tratarse de la primera vez en la que no participa María Corbarsí, considerada la fundadora de este precioso certamen. La exposición floral, que hoy en día ocupa todo el casco antiguo de Girona y sus principales monumentos, en sus inicios solo era una pequeño concurso organizado, en 1954, por la Secció Feminista con la colaboración del Ayuntamiento y la Diputación. Año tras año el certamen fue creciendo e involucrando más artistas, monumentos y asociaciones, tales como la asociación de “Amics de la Girona Antiga” que abrió las puertas a patios y jardines privados para exponer las hermosas esculturas florales. Otro de los grandes pilares de Girona en Temps de Flors son los más de mil voluntarios, según datos de la revista oficial, que año tras años hacen posible que la pequeña capital de provincia se llene de arte y flores. El centro histórico de Girona y la oficina de turismo se encuentra a unos 10 minutos de la estación de tren. Normalmente el camino más fácil y directo par allegar al casco antiguo es bajar por la calle del Hospital pero hoy me conviene desviarme e ir por la Plaza de la Constitución para visitar la muestra floral de la Plaça Santa Susana, de la iglesia del Mercadel, el patio del museo del Cine y el proyecto de la escuela La Salle y la escuela doctor Masmitja. En el viejo Pont de Pedra hay unos puestecitos de artesanía local a los que, a pesar de la enorme afluencia de gente, no parece ir demasiado bien... No os extrañe que haya mucha gente haciendo fila en lo alto del puente pues el Pont de Pedra es la parada oficial del abarrotado trenecito turístico, al parecer hay que mantenerse en cola más de 20 minutos para poder acceder a uno de los trenes que dan vueltas por el centro. La oficina de turismo esta llena aun así las recepcionistas atienden bastante rápido y en menos tiempo del que me esperaba ya había llegado mi turno. Si únicamente necesitáis el plano de las exposiciones y patios a visitar os recomiendo buscar en la estación de trenes el stand informativo habilitado para la ocasión o descargaros los siguientes pdf, uno con el mapa de Girona en Temps de Flors y el otro con la revista oficial. planol_tempsdeflors_2014.pdf revista_tempsdeflors_2014.pdf En mi caso quería, además, preguntar si tenían un dépliant con los menús y más información del Gastoflors, una iniciativa de más de 30 restaurantes que ofrecen platos especialmente preparados con flores. Al parecer la única información del Gastoflors es un listado con los restaurantes que participan, su dirección y el número de teléfono No es que me interesara ir, aunque no descarto que si hubiese encontrado un menú vegetariano a un precio razonable me hubiese hecho gracia comer una ensalada de flores . El caso es que unos amigos me habían pedido si les podía traer información pero tendrán que buscar ellos en un mapa donde esta cada uno de los restaurantes y llamar individualmente para saber en que consiste cada menú de flores. En uno de los margenes de la Plaza de Catalunya han recreado un folclórico escenario a orillas del río con maniquíes vestidos con los típicos trajes de antaño. Es bonito pero sin duda es mucho más original la propuesta de la Plaçeta del Carrer dels Vern, donde enormes margaritas hechas con botellas de colores cuelgan anárquicamente de las ramas de los preciosos cinamomos en flor, también conocidos como árboles del paraíso. El itinerario sugerido recomienda visitar la “telaraña de colores” del parque Jardín de la Infancia y continuar por la calle de les Beates pero yo me he decantado por trepar por la preciosa muralla del siglo IX. No puedo evitarlo siempre que he tenido la ocasión de venir a Girona acabo paseando por encima de sus tejados. A excepción de unos pocos turistas no hay prácticamente nadie recorriendo las murallas, por unos instantes olvido que hoy Girona esta llena de visitantes. También hay que tener en cuenta que si se quiere ver todos los patios, jardines y exposiciones quizás falten las energías para querer visitar también las murallas... Los Jardines del Alemanys son, junto con la muralla y la pequeña “Pujada de la Catedral”, mis rincones preferidos de Girona. En esta ocasión los jardines están parcialmente “ocupados” por el Fever Tree. El decorado usado para la presentación de sus cócteles y mixers es bonito: un viejo Citroen de color negro rodeado con cajas de madera repletas de hierbas aromáticas y frutas para sus mixers. No obstante me ha gustado mucho más la original creación de “Roba Estesa”, ropa tendida, que ocupa uno de los margenes del los jardines. Abandono los históricos Jardins Dels Alemanys, donde a finales del siglo XVII se instalaron los mercenarios alemanes destinados a Girona, y me adentro en el minimalista “Bosc Platònic”. L. Barbera, M. Escobar y M. Barinol nos invitan a experimentar la energía paseando a través de los cinco Sólidos Platónicos: el tetraedro, el octaedro, el icosaedro, el cubo y el dodecaedro. Del Bosque Platónico el recorrido pasa a través del arco de piedra, base de la preciosa cascada de flores del paraíso, al patio del museo del arte y a la propuesta “Umbracle” que invita a sentarse con calma y contemplar como el viento hace bailar las rojas e irregulares esferas creando un mágico contraste con el brillante verde primaveral. Callejeando por las estrechas y frescas calles de Girona he llegado al Mirador de los Maristes donde la corteza, el césped, el oxidado hierro, las marrones vasijas llenas de agua y pececitos dorados, junto con los coloridos lirios del Perú hacen que la exposición numero 36 encaje perfectamente con el mirador, llenando un vacío que daría mucho mas prestigio a este lugar generalmente olvidado por quienes visitamos Girona. Los lirios del Perú son de colores tan intensos y formas tan perfectas que uno llega dudar de la veracidad de los mismos, suerte que los abejorros y abejas no se guían por nuestros parámetros y revolotean felices entre tanto polen. Hay momentos en los que agradezco la pausa de colores llamativos y disfruto paseando por las callejuelas alejadas de las exposiciones, absorbiendo la paz y el suave color de la piedra y contemplando algunos de los maravillosos rincones que tiene Girona. Para llegar a la Casa Lleó Avinay, uno de los escenarios imprescindibles de Girona Temps de Flors, hay que adentrarse en el viejo Barrio Judío y bajar por la calle de Sant Llorens. Lleó Avinay fue el último de los grandes señores de la aljama de Girona, barrio judío, y uno de los más ricos de la época. De su riqueza y vida son testimonios directos las viejas estancias de piedra, los patios y el enorme jardín que fue construido y diseñado siguiendo la estructura del “Árbol de la Vida”. Actualmente se trata de una casa particular y generalmente esta cerrada al público pero su historia y estado de conservación la convierten en un escenario único e imprescindible. Sigo el recorrido marcado por el interior de la Casa Lleó Avinay y entro en la primera estancia abovedada donde una tormenta de neutrinos desciende desde una esponjosa y blanca nube sobre un campo de claveles de colores. Como si quisiesen invitarnos a pensar que el viento siempre aleja la tormenta en la siguiente estancia una compleja y delicada escultura de origami y cestería de color blanco revolotea encima de las aromáticas plantas de tomillo envolviendo todo la estancia como un enredadera que nace de los rincones, suelos y paredes transportando la intensa fragancia del tomillo. El jardín de la preciosa casa señorial esta cerrado y solo nos permiten mirar desde la verja “El Yin-Yang del agua y las flores acuáticas” donde los Amics del Diseny nos enseñan que a pesar que en sus inicios el agua y el aire pueden ser destructivos creando enormes remolinos de claveles, poco a poco se van calmando hasta llegar a el reposo y la serenidad de una bañera llena de blancas flores acuáticas. El recorrido continua y ahora entramos en una habitación oscura donde la música hace vibrar el agua de un barreño de color naranja, del que salen múltiples tubitos de agua que recorren la estancia hasta entrecruzarse, enrollarse y formar una gran cabeza pensante que no para de girar y reflejar el agua y las luces que atraviesan su interior. “Capa a un Altre Mon” así se llama la escultura que nos muestra como los pensamientos forman a la persona y estos mismos alimentan su entorno creando un continuo flujo de energía. En el viejo patio hay una pequeña muestra de persianas de madera que en parte tapan las hermosas flores del balcón que sin embargo logro encuadrar La última sala de la Casa Lleó Avinay esta dedicada a “La flor Etérea: Belleza Ingrávida a 2 Años Luz” una preciosa representación de la nebulosa de Grua. Mostrandonos que la belleza es la compañera eterna de lo frágil, de lo fugaz y de lo efímero... La siguiente exposición es el Museo dels Jueus, y aunque el patio y la salida se encuentran en la misma calle de Sant Llorens la entrada esta en el Carrer de la Força. de haber seguido el recorrido aconsejado no hubiese tenido que ir hacia adelante y atrás inútilmente pues habría visitado primero el museo y luego la Casa Lleò Avinay. Si únicamente se quiere ver la muestra floral del Museo de los Judíos hay que seguir las indicaciones al patio, de todos modos yo os recomiendo entreteneros un poco por las distintas salas del museo para entender la historia y los acontecimientos que tuvieron lugar en la antigua Girona. El precioso patio judío acoge la muestra floral numero 40 que a través de su obra quiere presentarnos los pensamientos y memorias de diferentes escritoras judías. Visito algunos de las propuestas expuestas en los patios del Carrer de la Força, las más representativas o curiosas las puedes encontrar en mi álbum de Girona, Temps de Flors, así como fotos de detalles y rincones de la exposición floral. La calle Pujada de la Catedral, como ya he dicho antes, es otros de esos rincones de Girona que tanto aprecio, me resulta difícil, por no decir imposible, pasear por el casco antiguo de esta pequeña capital de provincia sin sentarme en los escalones de la calle y sumergirme en mir pequeños y graciosos recuerdos infantiles... donde la abstracta escultura de bronce de Subirachs fue mi inamovible compañera de juegos durante más de tres meses. Hoy la estatua se encuentra rodeada por un campo de “Canyes y Clavells” Si por un lado la exposición me impide saludar a la estatua de Subirach, por el otro el suave tintineo de las campanas junto con el susurro de las serpentinas y claveles mecidas por el viento, envuelven la bonita calle de la Pujada de la Catedral, creando una atmósfera irreal que invita a relajarse por unos minutos escuchando el susurro del viento y absorbiendo la cálida luz del sol. Alrededor de la vieja fuente del patio de la Casa l'Ardica revolotean cientos de mariposas de colores rosados. Me encuentro al pie de la alta escalinata de la Catedral de Girona o mejor dicho de la preciosa exposición “Agora” donde los artistas han querido agradecer a María Corbarsí los 58 años dedicados a crear, fomentar y consolidar Girona, Temps de flors. Cientos de blancas figuras humanas están reunidas en la escalinata, todas ellas sentadas relajadas, sin prisa, parece que todas tienen el tiempo y la predisposición para conversar, cantar y escuchar. Si en lugar de hacer fotos para poder compartirlas online reflexionáramos sobre todo aquello que vemos, nos daríamos cuenta que en cierto sentido la efímera vida de estas planas figuras esta más colmada que la nuestra, donde preferimos escribir un whatsapp que hablar con el de al lado, asegurar que “me gusta” la foto de un prado verde en lugar de tumbarme y relajarme en uno, escandalizarnos por las injusticias del otro lado del mundo cuando ni siquiera miramos a los ojos de aquellos que sufren delante nuestro.
  11. Vamos a las luchas! Fue uno de los primeros pensamientos que tuve cuando me topé con un viaje inesperado a México, específicamente al Distrito Federal. Cuando viajo, siempre me gusta probar las tradiciones locales, y la lucha libre parecía una entretenida idea a pesar que jamás me había dedicado a contemplarlas en la TV, imaginé inmediatamente que un espectáculo en vivo debía de ser muchísimo más interesante. Existen numerosos paseos especialmente diseñados para turistas que quieren vivir la lucha desde un punto de vista más turístico, pero luego de comparar diferentes valores y servicios, nos dimos cuenta que la mejor alternativa era simplemente agarrar un taxi y dirigirnos directamente a Arena México y comprar el ticket ahí, ya que eso nos permitiría contemplar el show completo y no solo un breve extracto de él. El primer show de lucha libre presentado en México se realizó en 1933 en Arena México y el evento fue patrocinado por Salvador Lutteroth González, quien viene siendo algo así como el padre de la lucha libre en México. El interés en el país por la lucha libre fue creciendo exponencialmente por lo que fue necesario construir un lugar que pudiese albergar a un mayor número de espectadores, por lo que la arena se remodeló y luego de dos años se reabrió con una mayor capacidad el año 1956. Bueno pero basta de historia, ya que lo que a mi me motivó esta visita no tenía nada que ver con la tradición de este deporte sino con todo lo anexo asociado a éste, especialmente en mi caso, quería contemplar de cerca los disfraces de los luchadores ¿Porque un luchador debe disfrazarse para luchar? Algunos dicen que para ocultar su identidad y otros para presumir de su condición de luchador, ya que muchos de ellos utilizan sus máscaras cuando van al supermercado, salen a pasear con su familia y en cualquier evento público al que acuden. ¿Extraño no les parece? Llegamos a Arena México un Sábado, creo que una hora y media antes de la función. Fuimos los primeros en llegar, lo que nos permitió apreciar como de forma gradual, se iba llenando cada uno de los asientos a nuestro alrededor. Jamás pensé que tanta gente asistiese a un show de estas características, y poco a poco, me empecé a contagiar con el ambiente festivo que reinaba al interior del local. Me impresionó de manera inmediata el percatarme que el espectáculo parecía ser de gusto popular y familias completas, incluidos bebes disfrazados de luchadores llenaban las gradas. Al ser un evento televisado por FOX (que emoción no?) los presentadores ensayaban sus discursos y el escenario se iluminaba y las personas a nuestro alrededor se percibían cada vez más entusiasmadas por la emoción del momento. Unos 45 minutos antes de que partiese la primera lucha, el Arena México empezó a inundarse con vendedores de todo tipo de comida y bebidas así que por supuesto encargue inmediatamente una cerveza corona y un pop corn con salsa picante (única de las cosas más asquerosas y deliciosas en igual nivel que he probado dentro de la categoría comida chatarra). Además, me tenté inmediatamente con las mascaritas de luchador que vendían, pero la cual finalmente no compré ya que el calor era bastante y no me imaginaba cubrir completamente mi cara con una tela de un material sintético que a mi parecer lucía como demasiado abrigada para el clima . A cambio de las mascaritas, me compré una corneta gigante maravillosa para poder meter la mayor cantidad de ruido posible y así poder apoyar a mis luchadores favoritos (no tenía idea quienes luchaban obviamente, pero que más da! ) Y finalmente, luego de una amplia pero entretenidísima espera, empezó la lucha. 4 hombres disfrazados salieron a escena y por primera vez me enteré que la lucha libre es posible también pelearla por equipos (que poco informada me encontraba antes de asistir a este evento). Ah, pero como olvidar las bailarinas con poquísima ropa que aparecieron para presentar a los luchadores (sorry chicos, pero me rehúso subir fotos de las bailarinas) Ni una gota de celulitis y cubiertas en escarcha iniciaban bailes diferentes dependiendo de las personalidades de los luchadores que iban saliendo a escena. 4 luchadores entraron en el ring. 2 pertenecientes al equipo de los técnicos y 2 pertenecientes al equipo de los rudos. Los luchadores rudos son fácilmente reconocibles por lo siguiente 1) son odiados por el 99,9% del público 2) utilizan cualquier tipo de juego, o truco para poder ganarle a su contrincante. Básicamente juegan sucio y hace el espectáculo bastante más entretenido de contemplar. Los técnicos utilizan maniobras legales para vencer al oponente y son considerados los chicos buenos y suelen tener un gran número de seguidores. Solo porque la gran mayoría de las personas a mi alrededor vitoreaban a los técnicos yo hice lo mismo (temía que la gente que me rodeaba empezara a gritarme si no lo hacía ), pero creo que muchos de los rudos se roban completamente el show. Debo decir que la primera lucha me decepcionó un poco dado que era fácil darse cuenta que las pelean eran como una coreografía entre todos los jugadores para que pareciese una lucha real, pero que en realidad mostraba algo orquestado desde un principio. Escuché mucha gente que abucheaba a los luchadores, por lo mismo, así que intente tranquilizarme ya que asumí que esto no era la habitual. Y estuve en lo correcto. Desde la segunda lucha en adelante, las peleas empezaron a ser más fuertes y me fui contagiando con los gritos de los espectadores al animar a los diferentes luchadores del ring. Disfraces, música, saltos fuera del ring, maniobras gimnásticas bastante elaboradas para algunos luchadores bastante pasaditos en peso y en edad. Imposible no reírse y aunque el espectáculo a ojos de algunas personas puede ser un signo de violencia excesiva, a mi parecer, parecía una mescla de cultura, acto circense y habilidades gimnásticas muy desarrolladas; esto mesclado con la indumentaria, gritos de la multitud y comida por doquier lo transformaron definitivamente en uno de mis placeres culpables. No se si podría catalogarlo como un espectáculo para cualquier edad, ya que el nivel de violencia en algunos casos puede ser mayor, ya que estoy segura haber visto volar algun diente de un luchador y estoy bastante segura que uno de los abuelitos luchadores no se recuperará totalmente de los golpes sufridos, pero si lo recomiendo para aquellas personas que quieran vivir una tradición kitch típica del pueblo Mexicano. Ah!! Ese día era la lucha del cinto de oro. Ni me pregunten quien ganó. Sólo sé que lo hizo, un hombre enmascarado
  12. Hola!! Estoy planificando un viajecito más bien una escapada para el finde largo de carnaval de febrero... no se me ocurre bien a donde ir... la idea de ir a los carnavales propiamente dichos no me atrae, busco más bien lindos paisajes..
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