Conéctate para seguir esto  
Seguidores 0
  • relatos
    23
  • comentarios
    66
  • visitas
    12.400

Relatos en este blog

El fin de una larga estadía fuera de casa es siempre un momento triste. No importa dónde estemos, las despedidas nunca son fáciles para nadie. Y tampoco para mí. :(

 

Para mediados de enero había pasado ya cinco meses en España, y prácticamente cuatro meses viviendo en Santiago de Compostela, una ciudad que me había dado mucha lluvia y nuevos amigos.

 

Mi vuelo de vuelta a México estaba programado para el 12 de febrero, lo que quería decir que al terminar mis exámenes me quedaban todavía más de veinte días libres en Europa.

 

Era invierno, un frío invierno, y mi presupuesto se había reducido a pocos pesos en mi cuenta bancaria. Por lo que en un principio mis planes no iban mucho más allá de quedarme en la ciudad o esperar mi partida en Madrid. :unsure: Pero en el mes de diciembre recibí mi mejor regalo de Navidad. :ohmy:

 

Mi universidad me envió un correo notificándome de un último depósito antes del día 20. Había hecho todo lo posible por dejar mi apartamento antes y no generar más gastos hasta antes de regresar. Pero ese último depósito salvó mis últimas vacaciones. :big-smil:

 

Sin dudarlo mucho tiempo me dirigí a la mejor página web de viajes que había conocido en Europa, www.drungli.com (aunque debo decir que funcionaba mucho mejor hace tres años que el día de hoy). :huh:

 

Su secreto era buscar el vuelo más barato con un origen y una fecha específica, sin importar el destino y la clase de aerolínea. Con un botón que decía “take me anywhere”, drungli me dirigió a todas las aerolíneas lowcost de Europa para armar mi próximo viaje de manera aleatoria.

 

Y habiendo gastado menos de 250 euros visitaría nueve ciudades a lo largo del continente, desde la costa española hasta la fría Europa del este. Y mi primer destino era Barcelona.

 

Al abordar el avión en el aeropuerto de Santiago intenté no pensar en lo que dejaba atrás y, más bien, pensar en lo que venía por delante. :crying: No quería llegar a Barcelona empapado en lágrimas pensando en los inolvidables meses que viví como un estudiante en Galicia. “Todavía no termina”, me dije. Y miré los increíbles viajes que me esperaban.

 

Como siempre, mi viaje fue planeado en su totalidad con transportes baratos y Couchsurfing, la mejor red de huéspedes de la que me he valido hasta ahora.

 

Llegué cerca del mediodía al aeropuerto de Barcelona-El Prat, donde mi nuevo host, Eloi, me recogió en su coche.

 

Aunque estábamos a mitad de enero, el día era bastante soleado y me hacía olvidar un poco al triste, gris y nublado cielo de Galicia. Eloi me recibió con una gran sonrisa y eso me hizo olvidar un poco la melancolía que recorría mi mente. :rolleyes:

 

No obstante, me sorprendí de la bondad que se podía encontrar en Couchsurfing cuando me enteré de que él había pedido el fin de semana libre para poder pasar conmigo algún tiempo, y que había rentado el coche en una comunidad de car sharing solo para poder recogerme en el aeropuerto. :ohmy:

 

“No era necesaria tanta bondad”, le dije. “Eres mi primer couchsurfer y quiero ser el mejor anfitrión”, respondió. :blush:

 

Sin nada más que decir que un sincero “gracias”, me llevó hasta su estudio-apartamento ubicado en el céntrico barrio de Gracia.

 

Nacido y criado en Barcelona, Eloi conocía a la perfección la ciudad como para poder mostrarme lo mejor en aquel fin de semana. Y aprovechando el sol del mediodía salimos a recorrer un poco la ciudad, no sin antes parar a comer unos buenos pinchos españoles, que incluían tortilla de patatas, croquetas y un quiche bastante francés. :P

 

La historia de Cataluña, y especialmente de Barcelona, me había llevado hasta allí con un sinfín de dudas.

 

Había visto la reacción de los madrileños al perder las elecciones para los Juegos Olímpicos del 2020, mismos que Barcelona ya ha tenido en 1992 y que es una más de sus eternas rivalidades. Había leído mucho sobre la intención de Cataluña de separarse de España. Había escuchado ya a dos catalanes hablando catalán. En fin, Barcelona parecía ser una ciudad única que podría hacerme sentir fuera de España estando dentro de España… y no estaba tan equivocado.

 

Nuestro tour comenzó en el emblemático Paseo de Gracia, una de las principales avenidas de la ciudad que cruza el distrito central de Ensanche. Es una especie de Campos Elíseos de Barcelona.

 

No son solo las tiendas a sus costados lo que la hacen tan famosa, sino los numerosos y curiosos edificios que dotan de identidad a la ciudad.

 

No se puede hablar de Barcelona sin mencionar a Antoni Gaudí, uno de los arquitectos más famosos en la historia. Y para quien no lo conozca, basta solo googlear su nombre y echar un vistazo a sus inigualables creaciones.

 

Antoni Gaudí fue conocido por su incomparable manera de diseñar edificios, a veces recurriendo a la maquetación sin un plano previo, o improvisando ideas a la marcha ya en la etapa de construcción. :ohmy:

 

Su imaginación lo llevó a límites extremos en su época (finales del siglo XIX y principios del XX), esquivando las formas geométricas y dejándose inspirar por la naturaleza, lo que finalizó en el nacimiento del modernismo catalán y en edificios de formas totalmente orgánicas.

 

Uno de los mejores ejemplos es la Casa Batlló, número 43 del Paseo de Gracia, cuyo primer dueño fue precisamente la adinerada familia Batlló.

 

Casa Batlló de Gaudí, Barcelona

 

Su fachada no era algo que pudiera comparar con ningún imaginario previo. Su alocado diseño era simplemente algo que no creía posible a principios del siglo pasado. :ohmy:

 

Columnas parecidas a huesos humanos, balcones en forma de antifaz, ventanas de colores y paredes decoradas con restos de mosaicos y azulejos que formaban un conjunto vívido y primaveral, adornado en su parte superior por una cruz de cuatro brazos que denota el amor que Gaudí poseía por la religión católica.

 

Casa Batlló de Gaudí, Barcelona

 

Para mí era algo así como una casa sacada de un cuento de hadas. Pero allí no acababa lo mejor.

 

A lo largo de la avenida Eloi me mostró varias de las obras más importantes de la arquitectura modernista catalana, que incluían obras de maestros un poco menos conocidos a nivel mundial, como Lluis Domènech y su maravillosa Casa Lleó Morera.

 

Casa Lleó Morera, Barcelona

 

Otro gran arquitecto fue Josep Puig, creador de la Casa Amatller, un edificio con una fachada plana de forma triangular que mezcla el gótico, el flamenco y el increíble modernismo que da como resultado una casa de ensueño donde cualquiera quisiera vivir. <3

 

Casa Amatller, Barcelona

 

Al final del paseo llegamos a una enorme plaza desde donde comenzaba otra famosa avenida llamada Las Ramblas, famosa por estar orillada por restaurantes, cafés, comerciantes de prensa, flores, aves, artistas callejeros y un sinfín de atracciones que la hacen lucir llena a todas horas de la tarde.

 

Las Ramblas, Barcelona

 

En el extremo sur llegamos al Puerto Antiguo de Barcelona, repleto de pequeñas embarcaciones y yates privados y cuna de la ciudad fundada hace cientos de años.

 


Puerto Antiguo de Barcelona

 


A su alrededor hay numerosas atracciones, como un centro comercial, un acuario, un lujoso hotel y el moderno World Trade Center, dotando a Barcelona de instalaciones de talla mundial.

 

Puerto Antiguo de Barcelona con el WTC al fondo

 

El puerto antiguo es un lugar perfecto para relajarse dentro de una zona metropolitana de más de cinco millones de habitantes.

 

Puerto Antiguo de Barcelona

 

Volvimos a pie por la ciudad antigua serpenteando el llamado Barrio Gótico, el vecindario más antiguo de la urbe que forma el centro histórico actual.

 

Barrio antiguo de Barcelona

 

Eloi me mostró los edificios más emblemáticos de la antigua Barcelona, como el Palacio de Gobierno de Cataluña y la Catedral de la ciudad.

 

Catedral de Barcelona


Catedral de Barcelona

 

Todos aquellos edificios se ubican sobre las antiguas ruinas de lo que fue un asentamiento romano que hoy testifica el cambio de la humanidad a través de los siglos.

 

Volvimos a casa para descansar, mientras yo sentía un ligero ardor en la garganta. “Es el frío”, me dije. Algo normal que intenté ignorar y esperé que mejorara mientras dormía. :unsure:

 

El sábado por la mañana Eloi me dejaría a mi suerte. Él tenía cosas que hacer y decidimos vernos al final de la tarde.

 

No muy lejos de Gracia caminé hacia el monumento más emblemático del arquitecto Antoni Gaudí y que se ha convertido en el ícono de Barcelona por excelencia: la Sagrada Familia.

 

Con el título oficial de la Iglesia católica de Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, su belleza no solo radica en su fachada exterior, sino en la cantidad de enigmas que envuelven su construcción.

 

Antoni Gaudí inició su construcción en el año 1882 y en sus planos hizo toda una síntesis de la arquitectura naturalista y de su estilo personal, siendo la obra cúspide del arquitecto.

 

Pero Gaudí murió y solo fue testigo físico de la cripta y del ábside, dejando los planos listos para la continuación de su construcción. Pero descifrar los planos de un arquitecto como él no es una tarea fácil. :O_o:

 

El templo no ha sido terminado y se sigue construyendo con donaciones de origen privado, lo que quiere decir que su construcción ha durado más de 130 años. :eek:

 

Es por ello que la expectativa de visitar la Sagrada Familia se rompió cuando la vi rodeada de grúas y cubierta por mallas de contención. :confus: Sin embargo, estudiar sus fachadas exteriores es todo un viaje a la extraña mente de Gaudí.

 

La Sagrada Familia en Barcelona

 

Los detalles ornamentales del llamado Pórtico de la Fe posee un gran número de esculturas que representan la vida de la Virgen María. Y verlas de pies a cabeza significa perderse por un instante en un mundo imaginario que solo Gaudí pudo concebir.

 

La Sagrada Familia en Barcelona

 

Las formas orgánicas inspiradas en la naturaleza son también evidentes en todo el edificio, dejando el legado de Gaudí para la posteridad de la ciudad.

 

Más al sur llegué a la Plaza Monumental de Toros de Barcelona, que hoy sirve para realizar eventos musicales y deportivos. Pero es otro testimonio de una tradición española que sobrevive ya en pocos lugares del país, debido al cambio de mentalidad de las nuevas generaciones y a las leyes de protección animal.

 

Plaza Monumental de Toros de Barcelona

 

Un detalle interesante que noté al caminar por las calles de la ciudad fue la cantidad de banderas catalanas que vi colgadas en los balcones de los apartamentos. Por supuesto, entendí su significado como símbolo de la lucha separatista de los catalanes en España.

 

Bandera independentista de Cataluña en Barcelona

 

Cataluña tiene una historia lejana y cercana con el resto del país, habiendo sido un principado adjunto al Reino de Aragón que poseía su propia lengua y una cierta independencia cultural y económica diferente a la castellana, corona misma que logró incorporar a Cataluña dentro del Reino Español.

 

El idioma catalán ha sufrido a lo largo de los siglos. Ha estado a punto de perderse en muchas ocasiones, siendo la más reciente la dictadura de Franco, donde fue estrictamente prohibido.

 

Banderas independentistas de Cataluña en Barcelona

 

Hoy Cataluña lucha por regresarse a sí misma lo que intentó serle arrebatado; pero muchos quieren más que eso. Quieren que Cataluña sea un país soberano reconocido por España y por el mundo.

 

Carrer de la Marina, Barcelona

 

Caminé hacia el sur por la calle Carrer de la Marina que me llevó justo hasta la costa donde se estableció la Villa Olímpica en 1992.

 

Malecón de Barcelona

 

Aunque era pleno invierno y la temperatura no era precisamente la más cálida, las playas de Barcelona me dieron esa brisa mediterránea que necesitaba para continuar los siguientes días en el resto de la fría Europa. :big-grin:

 

Playa de la Barceloneta, Barcelona

 

Habiendo vivido toda mi vida en la costa este de México la playa será algo que siempre me hará falta, esté donde esté.

 

Playa de la Barceloneta, Barcelona

 

El litoral barcelonés cuenta con nueve playas de alto nivel con todo el equipamiento necesario para dar a los turistas y locales la mejor de sus estadías.

 

Playa de la Barceloneta, Barcelona

 

El arte en Barcelona es algo común de encontrar en cada rincón de la metrópoli, y la playa no puede quedarse detrás. :rolleyes:

 

Playa de la Barceloneta, Barcelona

 

Tras relajarme unos instantes frente al mar volví a girar al norte rumbo al Parque de la Ciudadela, que aloja al parlamento catalán, algunos museos y al célebre Arco del Triunfo de Barcelona, que recuerda al mundo la importancia de la ciudad que alojó dos veces una Exposición Universal en 1888 y en 1929.

 

Arco del Triunfo de Barcelona

 

Al caer el ocaso me reuní con Eloi y sus amigos en un bar local para probar algunas cervezas.

 

Vida nocturna en Barcelona

 

Eloi resultó ser un VJ profesional. Sí, VJ. Un Video Jockey. Se encargaba de todos los efectos de video para algunos de los mejores clubes nocturnos de la ciudad.

 

Y como buen sábado en la noche no quiso dejarme ir sin conocer la famosa vida nocturna de Barcelona. Así que volvimos a casa para cambiarnos de ropa y fuimos junto con una de sus amigas a uno de los clubes donde él trabajaba.

 

Para ese entonces mi garganta estaba casi cerrada. Había comprado algunas pastillas para chupar. Pero el ardor era cada vez más intenso. Y tristemente decidí no beber nada frío para evitar empeorarla. :zsick:

 

Le entrada de la discoteca estaba repleta, como de costumbre. Pero Eloi conocía a todos, y como los más privilegiados tuvimos una entrada gratis y exclusiva antes que los demás. :eek: Era entonces que me daba cuenta de la suerte que Couchsurfing me podía brindar. :big-smilB:

 

La discoteca era enorme, con varias salas de música electrónica. Algunas más lounge, algunas más chill out. Y la más grande, por supuesto, con la mejor música tecno house del momento.

 

Me sentía decepcionado por estar en una de las mejores discotecas de Barcelona con entrada gratis sintiéndome no del todo bien por mi garganta. :oops: Pero decidí ignorarlo.

 

Eloi y su amiga me ofrecieron algunos tragos sin mucho hielo, a lo que accedí para integrarme un poco al ambiente. Estaba en una noche de sábado en Barcelona con dos chicos muy agradables y debía tratar de disfrutarlo. :blush:

 

La noche de fiesta terminó para nosotros muy cerca de las 6 a.m., cuando volvimos los tres al apartamento para dormir, ya derrotados. :sleep:

 

A la siguiente mañana la lucha por despertar fue bastante ardua. Eloi tenía dolor de cabeza y yo no soportaba el dolor en mi garganta. :wacko:

 

Pero comimos algo para reponernos y salimos un poco para aprovechar el día antes de que el sol se ocultase. Era mi último día en la ciudad y no podía irme sin conocer otra de las joyas de Gaudí: el Parque Güell.

 

Parque Güell en Barcelona

 

En 1900 el empresario Eusebi Güell encargó al ya famoso Gaudí una villa alejada del ruido de la ciudad para familias adineradas, rodeadas por la belleza natural de la zona.

 

El resultado fue este parque surrealista que hoy está abierto como un sitio público para los barceloneses y turistas. <3

 

Parque Güell en Barcelona

 

Es otra de las muestras del amor de Gaudí por la arquitectura orgánica y naturalista que comenzó a practicar a principios del siglo XX.

 

Parque Güell en Barcelona

 

La entrada al parque está marcada por un par de pabellones que parecen dos pequeñas casas de jengibre donde vive algún personaje de un cuento de hadas, coronadas por techos de mosaicos y una colorida cruz católica en lo alto.

 

Parque Güell en Barcelona

 

Tras ella subimos por una escalera donde se hallan dos fuentes y una escultura que se ha convertido en el símbolo del parque. El llamado Dragón de la Escalinata, o Dragón de Gaudí. Aunque más bien simula ser una salamandra.

 

El Dragón de la Escalinata, Parque Güell en Barcelona

 

Todas esas pequeñas y particulares esculturas denotan el perfeccionismo de la técnica trencadís, que él mismo creó, donde juntaba pequeños restos de mosaicos de distintos colores para tapizar una figura.

 

Parque Güell en Barcelona

 

En lo alto de la escalinata llegamos a lo que parecía ser una imitación de un antiguo templo griego, con columnas estriadas que parecen ser de mármol, aunque no lo son.

 

Parque Güell en Barcelona

 

Dichas columnas sirven para sostener la explanada principal del parque, donde ya se acumulaban algunos charcos de agua que avisaban una lluviosa noche en Barcelona.

 

Explanada del Parque Güell en Barcelona

 

La explanada está completamente delimitada por un banco ondulante decorado de la misma manera que el pequeño dragón y que simula la forma de las olas en la costa, que podía verse a lo lejos hacia el sur.

 

Parque Güell en Barcelona


Con Eloi y su amiga comiendo un bocadillo

 

La situación geográfica del parque es la mejor manera de alejarse del bullicio y de tener una vista panorámica de la capital catalana. <3

 

Barcelona desde el Parque Güell

 

Tras una agradable caminata por sus pórticos y de un buen bocadillo español volvimos al coche para manejar al sur.

 

Parque Güell en Barcelona

 

Eloi quiso terminar mi visita con el antiguo Castillo de Montjuic, una fortaleza en ubicada en una de las colinas de la ciudad.

 

Castillo de Montjuic, Barcelona

 

Por desgracias la noche ya había caído, y el acceso estaba ya cerrado. Era el precio por haber tenido una gran noche de fiesta y de haberse levantado tarde… pero todo había valido la pena. :big-smil:

 

Regresamos a casa y despedimos a su amiga, quien partió esa misma noche a un pueblo cerca de la ciudad. Al siguiente día sería yo quien se despediría de Eloi, dándole las gracias por haber sido un grandioso host y por haberme regalado tres increíbles días en Barcelona. Sin duda, había cumplido su objetivo de ser un excelente anfitrión. :)

 

Tomé el metro hacia el aeropuerto para coger mi vuelo al próximo destino que drungli había elegido para mí: Ámsterdam.

 

Pueden ver todas las fotos en los siguientes álbumes:

 

 

 


Hacía apenas ocho días que había comenzado el año y yo despertaba bajo una litera en un hostal de bajo costo en la antigua ciudad de Granada.

 

En la cama de al lado dormía Agustín, el argentino que me había hospedado en Madrid y con el que por azar había terminado haciendo un viaje por Andalucía. Y más allá de su risueña personalidad, era su experiencia como hitchhiker lo que me hacía depender de él para seguir con mi aventura.

 

Aquella mañana me desperté muy temprano y levanté a Agustín para dejar el hostal. Cogimos nuestras mochilas y ni siquiera nos despedimos de Nacho y Keiran, el argentino y neozelandés con los que habíamos recorrido la ciudad el día anterior, a quienes no quisimos despertar de su profundo sueño.

 

Agustín llevaba lista la información que había encontrado en hitchwiki.org, la página web que fungía como una de las mejores guías de hitchhikers en el mundo. Debido a nuestro corto presupuesto y nuestro tiempo libre, viajar de aventón seguía siendo la mejor opción. :rolleyes:

 

Así, tomamos un bus en la Gran Vía de Granada y descendimos en la última parada, muy cerca de la intersección con la carretera nacional A-92. Nuestro objetivo era llegar a Sevilla, a 250 km al oeste.

 

De entrada, sabíamos ya muy bien que hacer dedo en España estaba prohibido. “Distraen a los conductores” nos dijeron los policías la vez pasada. Así que debíamos encontrar un sitio discreto y funcional. :huh:

 

Una tienda de autoservicio con una estación de gas cerca de una zona industrial fue la elección tras la cual no tendríamos que caminar mucho y perder más tiempo, como nos pasó en Madrid. :wacko:

 

Al menos eran apenas las 8:30 am y empezamos casi cuatro horas más temprano que nuestra vez anterior al sur de la capital española. Esperábamos tener más suerte y ser levantados lo más pronto posible. No queríamos esperar más de una hora.

 

Cuando empezaba a desesperarme un poco la meta se cumplió, y un coche se estacionó. El conductor era un señor de unos 45 años que usaba una gorra blanca y lentes oscuros. Quizá no era la persona que denotaba más confianza en el mundo, pero aceptamos el ride.

 

Esta vez no habíamos usado aún nuestro letrero, esperando que nos pudieran llevar lo más cerca de Sevilla. Y así sería.

 

Dijimos al hombre que queríamos llegar hasta Sevilla, pero que cualquier lugar en la carretera A-92 nos sería bastante útil. A ello nos propuso dejarnos unos 50 km más adelante, pues después se desviaría a su pueblo.

 

La travesía comenzó. Agustín se sentó adelante y yo en el asiento trasero. El clima era bastante bueno, con un cielo despejado y un quemante sol. Pero se sentía algo de frío y el viento entrando por las ventanas bajaba la temperatura al interior.

 

El hombre manejaba bastante rápido. No dudé ni un minuto en usar el cinturón. Su forma de hablar era extremadamente rápida. Y si a ello sumamos su fuerte acento granadino una plática con él era un reto imposible. :O_o:

 

Antes de que Agustín y yo pudiésemos decir una sola palabra, él comenzó a contar su historia como candidato a un puesto popular en Granada. Nos contó sobre su campaña, sobre las relaciones políticas, sobre sus viajes y sobre ‘sus chicas’. Sí, sus chicas. :huh:

 

Agustín volteó a verme con una cara de intriga. Yo tenía la misma expresión. Sabíamos que debíamos seguirle la corriente. Pero era difícil de creer que un hombre como él pudiera haber hecho las ‘cosas’ que nos dijo con tantas bellas mujeres. Realmente no queríamos escuchar más. :unsure:

 

Antes de que pudiésemos cambiar el tema llegamos a una bifurcación en la que dobló rápidamente y descendió por un pequeño pueblo. Agustín y yo preguntamos si podíamos quedarnos en la carretera. “Aquí será mejor”, nos dijo. “Pasan muchos camioneros y gente que los puede recoger”.

 

Queríamos que parara lo más pronto posible; pero nos llevó hasta la calle principal de aquel poblado. No tuvimos opción. :(

 

Bajamos del auto y le dimos las gracias, a lo que él contestó con un simple “¡suerte!”.

 

Rápidamente abrí Google Maps para saber nuestra ubicación exacta. Por suerte, el hombre no había mentido, y estábamos en el camino hacia Sevilla, en un pueblo llamado Loja. Pero estar dentro de aquella villa no nos servía de mucho. No era verdad que pasaban camiones. De hecho, casi ningún coche transitaba. :confus:

 

Según mi mapa, debíamos caminar hacia la salida del pueblo nuevamente para alcanzar la carretera A-92. En vista de la pendiente por la que bajamos en el auto decidimos probar por el otro lado. Así que empezamos a andar con nuestras mochilas al hombro.

 

Intentamos parar a los coches que pasaban, pero ninguno se detenía. Teníamos algunas frutas y cereales en las bolsas que decidimos comer para tener fuerzas.

 

Un pequeño pueblo de Andalucía

 

Las calles del pueblo comenzaron a inclinarse, y de pronto nos vimos en una dura cuesta que parecía cada vez más lejos de una verdadera autopista.

 

En un pequeño pueblo de Andalucía



Pueblo de Loja

 

 

Seguramente muchos habitantes se preguntaban qué hacían dos chicos como nosotros perdidos en aquel remoto sitio. Nosotros tampoco lo sabíamos.

 

La tranquilidad y lejanía lo hacían lucir desde algunos puntos como un pueblo fantasma, del que no queríamos más que salir. :sad:

 

Perdidos en un pueblo de Andalucía

 

Después de casi cuarenta minutos a pie, por fin encontramos una salida a la carretera, donde los coches pasaban a toda velocidad.

 

Aquella zona era bastante estrecha y no teníamos mucho sitio donde pararnos para hacer dedo. Así que nos mantuvimos detrás de las vallas metálicas levantando el brazo a todo conductor.

 

En menos de dos minutos un chico joven se detuvo y nos dijo: “¡suban rápido!”. “No pueden pedir aventón aquí, ¿lo sabían?”. “Sí”, contestamos.

 

Claro que lo sabíamos, pero no teníamos muchas opciones. Aquel hombre nos había dejado en medio de ese pueblo y era nuestra única salida. :sad:

 

El chico condujo unos cuantos kilómetros adelante y nos dejó en una zona mucho más tranquila, con menos tráfico y más espacio a los lados. Él no iba hacia Sevilla, así que nos dejó a nuestra suerte, de vuelta en la A-92.

 

Dimos las gracias y nos preparamos nuevamente para comenzar. Habíamos avanzado 50 km en casi tres horas; pero aún era temprano y podíamos alcanzar nuestro objetivo. ;)

 

Con nuestra mejor sonrisa y entusiasmo volvimos a convertirnos en los locos de la carretera, deseando no toparnos con un policía.

 

Pero esta vez todo parecía diferente. Casi no pasaban coches y no escuchábamos un solo ruido a kilómetros de distancia. Eso nos asustaba un poco. ¿Sería posible conseguir un ride en esas condiciones? :huh:

 

Seguimos intentando con cada escaso coche que pasaba frente a nosotros. Era extraño que siguiendo en la A-92 el tráfico hubiese disminuido tan de repente. Quizá todos habían virado hacia los pueblos granadinos.

 

Otra vez mi cabeza empezó a doler. Ahora solo dependía de mi botella de agua y mi comida embolsada. En ese sitio no había un Burger King, una tienda, un baño… no había nada. :zsick:

 

Esperando un ride en Andalucía


Esperando un ride en la A-92

 

Agustín nunca perdió el entusiasmo. Estaba ya acostumbrado y solo se reía de mí, a lo que yo replicaba enojado: “¡¿por qué nadie nos recoge?!”. Pero no era obligación de nadie. Era mi culpa estar allí parado en medio de la nada. Así que no tenía derecho a enojarme. Ni con los conductores, ni con Agus ni con nadie. Solo conmigo. :mad:

 

Tras una hora y media de espera un auto se detuvo unos metros más adelante. Ambos cogimos las mochilas y corrimos hacia él. :eek:

 

Del coche bajaron dos altos, rubios y musculosos hombres, que pronto nos dijeron con un extraño acento: “vamos a Córdoba, ¿les sirve?”.

 

Agus y yo no miramos y asentamos con la cabeza. Deseábamos mucho llegar a Sevilla; pero habíamos esperado ya mucho tiempo en la autopista, y no pensábamos aguardar hasta que cayera la noche. “Córdoba está bien” dijimos con resignación. :blush:

 

Los hombres abrieron la cajuela para meter nuestras mochilas, no sin antes preguntar: “¿no tienen drogas?”. Contestamos con un rotundo “no”. “¿Seguros?”, insistieron. “No usamos drogas”, replicamos tranquilamente. :huh:

 

Entramos todos al coche y Agus y yo nos miramos nuevamente. Parecía que todas las personas que nos recogían resultaban ser algo extrañas. :O_o: “¿Seguros que no tienen drogas?”, volvieron a preguntar. “Porque si tienen drogas van a arrestar al conductor y no a ustedes”.

 

Esta vez reímos de una manera incómoda, pero seguimos firmes antes la verdad. No teníamos drogas. :unsure:

 


Los dos hombres resultaron ser de nacionalidad rumana y formaban parte del ejército. Ahora todo tenía sentido. :dry:

 

En unos cuantos minutos ambos empezaron a hablar en rumano, y Agus y yo no sabíamos qué pensar. Confiamos ciegamente en ellos como lo habíamos hecho con el resto de las personas. :mellow:Cuando uno viaja a veces no hay otra opción que ser optimista y creer que “los buenos somos más”.

 

Mi dolor de cabeza no había desaparecido aún, y cuando entramos de lleno a la carretera no pude evitar recostarme sobre el asiento y dormir. Agustín intentó mantenerme despierto, pero no funcionó, y como muy mal compañero de viaje lo dejé hablando solo con los extraños rumanos. :blush:

 

Un zarandeo en mi hombro me despertó una hora después para saber que habíamos ya llegado a Córdoba.

 

Bajamos del auto y dimos las gracias otra vez, agradeciendo no haber sido víctimas de un par de rumanos asesinos, como quizá lo habíamos imaginado muy dentro de nosotros. :D

 

Aunque no había eliminado el viaje a Córdoba que había publicado en Couchsurfing dos días antes, ninguna persona nos había invitado o había aceptado nuestra solicitud de alojo, lo que quería decir que, nuevamente, debíamos buscar un hostal para dormir.

 

Caminamos hacia el centro de la ciudad mientras yo buscaba un albergue barato en Hostelworld. Para nuestra sorpresa el mismo hostal en el que nos quedamos en Granada tenía una sucursal en Córdoba con el mismo precio por noche :rolleyes: (solo 8 euros). No dudamos en dirigirnos hacia él para dejar nuestras maletas y descansar.

 

Cuando llegamos nos topamos con que Nacho, el argentino que conocimos en Granada, ahora estaba en el hostal de Córdoba. Él había sido menos aventurero que nosotros, y había pagado un Blablacar para llegar a la ciudad.

 

Hicimos nuestro check-in y subimos a la habitación, donde decidí tomar una verdadera siesta para reponerme del estrés, del cual Agustín solo se seguía riendo. “Pobre novato” debió pensar seguramente. :(

 

Por la noche comimos juntos la cena y planeamos un poco nuestra visita a Córdoba al siguiente día.

 

Aunque nuestra meta inicial fue Sevilla, la suerte nos llevó hasta una de las ciudades más importantes e históricas de Europa, de la que poco sabíamos entonces.

 

Centro histórico de Córdoba

 

En cuanto comenzamos a caminar por la Judería de la ciudad, con sus estrechas y coloridas calles, supimos el milenario mestizaje que la ciudad había vivido desde tiempos antiguos. Pero realmente antiguos.

 

Centro histórico de Córdoba

 

Córdoba fue la capital de Hispania durante la República Romana y la provincia Bética durante el Imperio. Desde entonces su brillo ha sido incandescente en toda la península y todo el continente europeo. Y ello denota la vejez de sus calles que han estado habitadas desde hace más de dos mil años. :ohmy:

 

Por tanto, los judíos no fueron los únicos que habitaron dentro de sus muros y que dejaron vestigios para la posteridad. Los romanos, como es costumbre a lo largo de todo su antiguo imperio, no pudieron quedarse atrás.

 

Así llegamos sorprendidos a las ruinas del templo romano. Tal y como el gran acueducto romano de Segovia, este templo se dice que data del siglo I d.C. Es decir, tiene ya dos mil años en pie. :eek:

 

Ruinas romanas en Córdoba

 

Si bien las interpretaciones de sus increíbles construcciones de mármol y su ubicación han sido múltiples, la más aceptada es que era un templo de culto imperial. Es decir, para adorar a los emperadores divinizados.

 

Más adelante llegamos a la famosa Plaza Mayor de Córdoba, una de las tantas en toda España.

 

El concepto de Plaza Mayor, que muy poco se ve en Latinoamérica, nace del deseo de los Reyes Católicos de formar plazas de enorme espacio interior para poder realizar el mercado y en la cual debe estar emplazado el Ayuntamiento.

 

Plaza mayor de Córdoba

 

Como es costumbre hoy en el país, la Plaza Mayor de Córdoba se ve orillada por multitud de tiendas y restaurantes que ofrecen a los turistas una típica comida española, con tapas y un café con leche.

 

Además de ella, en Córdoba son muy famosos los patios interiores, que hoy son declarados Patrimonio de la Humanidad, al igual que el resto del centro histórico de la ciudad.

 

Plaza mayor de Córdoba

 

Debido al clima caluroso de la ciudad, desde los romanos y los musulmanes que se establecieron aquí decidieron diseñar las casas con patios en su interior para aumentar la entrada de aire a los hogares.

 

Hoy existe, incluso, un concurso de patios en el que los propietarios de las casas decoran sus patios al principio del mes de mayo para conseguir el mayor prestigio.

 

Al extremo norte de la ciudad nos topamos con una de las antiguas puertas de entrada de la ciudad que formaban parte de la muralla. Hoy es solo un vestigio del esplendor de Córdoba.

 

Centro histórico de Córdoba

 

Si bien estábamos en pleno invierno, las callejuelas de la ciudad tenían mucha más vida que el resto de las frías urbes de Europa. Los célebres naranjos y las macetas decoraban cada acera y daban a Córdoba un vivaz tono veraniego. <3

 

Centro histórico de Córdoba

 

Justo antes de llegar al río que cruza el centro histórico nos detuvimos para admirar el Alcázar de los Reyes Cristianos, una de las joyas de la ciudad.

 

Alcázar de Córdoba

 

El alcázar representa tres etapas de construcción. Primero fue la residencia del emperador romano; durante la invasión de los moros fungió como un alcázar andalusí; y tras la conquista de Córdoba por los reinos cristianos peninsulares pasó a ser un alcázar de defensa militar mandado a construir por el Rey Alfonso XI de Castilla.

 

Alcázar de Córdoba

 

Esto deja entrever la importancia que ha tenido Córdoba a lo largo de la historia. Los historiadores y cronistas dicen que Córdoba fue la ciudad con mayor esplendor, influencia cultural y la más poblada durante el siglo X d.C., con más de un millón de habitantes. :ohmy:

 

Alcázar de Córdoba

 

En aquella época la tasa de alfabetización de niños y niñas era muy alta en comparación con la del resto del mundo. Su universidad y biblioteca pública eran de las más grandes y reconocidas en el continente. Las ricas mujeres francesas solían mandar a confeccionar sus elegantes vestimentas a Córdoba. La ciudad contaba con un sistema de agua con acueductos, baños púbicos y jardines.

 

Córdoba desde la riviera del río

 

Los moros instalaron también una serie de molinos sobre el río Guadalquivir para poder moler el trigo con la fuerza de la corriente.

 

Pero la época dorada de Córdoba no se puede entender de mejor manera que visitando su mayor monumento arquitectónico y cultural: la mezquita-catedral de Córdoba.

 

No se puede entender la historia de España sin entender la mezcla de cultural que el país sufrió durante siglos. Romanos, judíos, musulmanes, reinos cristianos…

 

La península casi entera estuvo ocupada por los musulmanes durante más de 700 años, quienes instauraron un Emirato independiente y posteriormente un Califato. En ambos casos, Córdoba fue su capital.

 

Y a pesar de los esfuerzos por parte de los reinos católicos por expulsar todo rastro del islam de España, su influencia y vestigios serían imposibles de esquivar, habiendo dejado su cultura en la lengua castellana, el arte, la genética, la gastronomía y, por supuesto, la arquitectura.

 

Mezquita-catedral de Córdoba

 

La antigua mezquita de la ciudad fue la más grande del mundo después de La Meca. De hecho, fu construida sobre una basílica visigoda que ya existía y funcionaba desde el siglo V. Pero tras la reconquista hispánica la diócesis católica la convirtió rápidamente en una catedral.

 

Mezquita-catedral de Córdoba

 

Sin embargo, y para el bien de nosotros, no mandaron a destruir ninguno de sus muros, sino que adaptaron la construcción con los elementos cristianos necesarios: un campanario, un altar, un coro y una capilla mayor.

 

Entré con Agustín y Nacho al llamado Patio de los Naranjos, desde donde se tiene una buena vista de la torre del campanario.

 

Mezquita-catedral de Córdoba

 

Como ya me venía acostumbrando en España, había que pagar 8 euros para poder conocer la mezquita-catedral por dentro. :wacko:

 

A mí me parecía lo más absurdo del mundo tener que pagar por ver una iglesia cristiana, y siempre me rehusé a hacerlo :mad: (ni siquiera en la Basílica de San Pedro en el Vaticano es necesario pagar).

 

Así que usamos el viejo truco: dijimos que éramos católicos y que queríamos entrar a misa.

 

El vigilante en la entrada no nos creyó, y nos dijo que si queríamos tomar fotos y visitar teníamos que pagar. Replicamos diciéndole que, en verdad, queríamos entrar a misa.

 

Por supuesto todos sabíamos que era mentira. Pero en “la casa de Dios” no nos podía negar la entrada. ;)

 

Esperamos unos minutos hasta que la misa iba a comenzar. Tenía muchos años que no escuchaba una misa completa. Pero mis ganas de conocer la mezquita-catedral por dentro eran mucho más fuertes.

 

Mezquita-catedral de Córdoba

 

El coro y la capilla no eran nada de qué sorprenderse después de haber visitado tantas iglesias católicas en España. Pero alrededor del altar todo el ambiente cambiaba.

 

Mezquita-catedral de Córdoba

 

Los arcos de medio punto y la arquitectura omeya eran para mí algo simplemente increíble. Estaba seguro de que ninguna iglesia cristiana en el mundo podía lucir así al interior de sus muros. :ohmy:

 

Mezquita-catedral de Córdoba

 

Las decoraciones musulmanas siempre me parecieron exquisitas. Quizá no tenían el mismo esplendor que los palacios nazaríes en Granada, pero sin duda denotaban el verdadero esplendor que Córdoba había vivido un milenio atrás. <3

 

Mezquita-catedral de Córdoba

 

Cada pequeño muro de aquel templo espiritual representaba siglos de lucha interminable entre religiones basadas en el mismo principio. Un símbolo que hoy, en el siglo XXI, debería decirnos algo más sobre el respeto a las creencias.

 

Mezquita-catedral de Córdoba

 

Las fachadas exteriores de la mezquita eran solo eso para nosotros: una mezquita. Si no fuera por el campanario luciendo en lo alto de su estructura, la totalidad de aquel monumento nos diría que hay cientos de musulmanes sobre el suelo orando en dirección a La Meca.

 

Mezquita-catedral de Córdoba

 

Caminamos hacia el otro lado del río para admirar de mejor forma la catedral y cruzar otro de los símbolos de Córdoba: el puente romano. Un vestigio más que pone en evidencia la milenaria historia de una ciudad que, sin duda, me había robado el aliento. :rolleyes:

 

Puente de Córdoba

 

Aquella misma tarde contactaríamos junto con Nacho a un conductor por Blablacar para llegar a Madrid por la noche. Esta vez preferíamos pagar cinco euros y viajar cómodos que pasar horas en la carretera para terminar en un destino que no era el nuestro. :(

 

Conocer a Agus me había dado mi primera experiencia como hitchhiker, misma que repetiría por mi cuenta un año más tarde. :) Ahora era tiempo de volver a la gran ciudad de Madrid y estudiar para los exámenes que me esperaban en Santiago.

 

Pueden ver el resto de las fotos en ambos álbumes:

 

 

 


A dedo hacia Andalucía

El frío mes de enero había llegado y las vacaciones habían terminado para la mayoría en España. Para mí también. Aunque para ser sinceros yo seguía en Madrid, sin tener una idea muy clara de qué es lo que haría hasta volver a Santiago de Compostela para hacer mis últimos exámenes semestrales a mediados del mes.

 

Mi familia había regresado a México después de pasar dos semanas conmigo durante las navidades. E incapaz de pagar más noches en el hotel y en vista de los ocho días libres que me quedaban por delante, decidí usar el arma que como viajero siempre tenía guardada: Couchsurfing. ;)

 

En mi ardua búsqueda por los múltiples perfiles de couchsurfers en Madrid fue Agustín, un argentino del norte, quien aceptó mi solicitud y decidió alojarme por algunos días. Él, al igual que yo, hacía un semestre de estudios en España.

 

Así que inicié el año 2014 mudando mis maletas del hotel a la casa de un desconocido. Un couchsurfer más que me llevaría a lo inesperado.

 

Agustín vivía en el barrio de La Latina, al oeste de la ciudad, en un piso bastante cómodo junto con un español y una alemana. Y como yo, pasaba sus primeros días de enero relajándose en casa, pues no volvería a clases dentro de un corto tiempo.

 

Pese a su considerada oferta de alojo en su casa yo no quería sentirme un parásito, :unsure: viviendo una semana entera con él sin hacer nada de interés, pues ya había visitado la mayoría de las cosas en Madrid.

 

Y como mi cuenta bancaria lucía casi vacía y debía guardar la mayoría para mi viaje final (que ya había planeado) creí que sería una buena idea aventurarme a hacer algo bastante nuevo para mí: viajar haciendo hitchhiking (pidiendo rides en la carretera).

 

Deseaba explorar un poco más el sur de la península, y llegar de ser posible a las ciudades andaluzas de Córdoba y Sevilla, de las que todo mundo me había hablado maravillas. :rolleyes:

 

Cuando le dije esto a Agustín en él surgió un cierto interés. Tampoco tenía muchos planes y tampoco había conocido el sur. Y cuando supe que él era un hitchhiker experimentado en su natal país, no dudé en invitarlo a unirse a mi travesía. ;)

 

En los próximos días planeamos nuestro viaje juntos, tomando en cuenta dos cosas importantes que a ambos nos faltaban: una chaqueta invernal para él y una buena mochila para mí. :excl:

 

Había conseguido una mochila de backpacker en México, pero era demasiado grande para unos cuantos días de viaje. Además resultó ser de mala calidad y se habían roto los tirantes. Fue entonces que decidí invertir en una buena maleta que resistiese las peripecias de un buen viajero.

 

Por 40 euros una Boomerang de 40 litros en El Corte Inglés fue la mejor promoción. Y para Agustín una casaca que una amiga suya en Madrid le prestó lo protegería del invierno andaluz, que nos habían contado podía ser bastante crudo por las noches. :zsick:

 

Con todo listo partimos apenas pasado el Día de Reyes y apenas comenzado el año. Ahora Agustín y la carretera eran mis guías, a quienes había entregado mi confianza plena para que me llevasen hacia el sur gastando lo menos posible.

 

Nuestra aventura comenzó en Getafe, al sur de la ciudad de Madrid, lugar que habíamos leído era el mejor para coger un ride.

 

Pero la carretera era demasiado amplia, había un distribuidor vial, mucho tráfico y poca esperanza de que alguien parase. :wacko: Como viejo hitchhiker, Agustín supo que debíamos movernos, y caminamos hacia una calle contigua a la autopista, un poco escondida y donde nos posamos frente a una tienda de autoservicio.

 

En pocos minutos un hombre paró, y nos dijo que ese no era lugar para conseguir un aventón. Nos dejó subir al auto y nos ofreció dejarnos en la próxima gasolinera, donde podríamos conseguir algo mucho más fácil.

 

Avanzamos apenas unos pocos kilómetros sobre la carretera nacional A-42, que llevaba hacia Toledo y luego hacia Andalucía. El hombre nos dejó en la estación de gas y siguió su camino. Él iba apenas un pueblo más adelante y no tenía sentido que nos llevase hasta allí.

 

Así que tomamos nuestras mochilas y todo nuestro entusiasmo para levantar el dedo a cada auto que pasaba. ;)

 

Creímos que sería mejor si la gente sabía a dónde queríamos ir. Así que cogimos un pedazo de cartón y escribimos con un marcador y en letras grandes “Córdoba”. Con suerte mucha gente regresaría de sus vacaciones con dicha dirección.

 

Pidiendo un ride a Córdoba

 

En menos de media hora apareció una patrulla. En seguida el policía que la conducía se orilló frente a nosotros y nos llamó. No había de qué preocuparse, no iríamos a la cárcel. Pero nos dijo que “hacer dedo” estaba prohibido en España. :O_o: Y no se multaba a quien pedía el aventón, sino a la persona que recoge. Así que nos invitaron a caminar hacia la gasolinera y pedir individualmente de coche en coche si nos podían llevar. Pero no junto a la carretera. No donde pudiésemos distraer a los conductores. :confus:

 

Eso nos decepcionó bastante y bajó nuestros ánimos hasta el suelo. ¿Cómo se supone que haríamos dedo sin estar en la carretera? :eek:

 

Si no queríamos ser arrestados no teníamos más opción que acatar las órdenes del oficial. :sad:

 

Desanimados, volvimos a la estación de gas y nos paramos justo en la entrada/salida, donde todos los conductores podían vernos con nuestro letrero.

 

Uno tras otro pasaban y a nadie parecía causar alguna sensación nuestra rara presencia. Ahora entendía lo que era ser ignorado. Era mi primera vez haciendo dedo y estaba descubriendo el verdadero significado de “paciencia”. :zsick:

 

Agustín parecía estar más tranquilo. Su experiencia en viajes le había enseñado varias duras lecciones. Pero aceptó que en Argentina había sido más fácil ser recogido. Eso me preocupaba aún más. :wacko:

 

Decidimos probar suerte preguntando directamente a los conductores, como nos lo había sugerido el policía. Para ello debíamos poner nuestra mejor cara, una buena sonrisa y entonces abordar a la gente. Tarea dura. Y ante la cual también fracasamos. :O_o:

 

Teníamos algo de comida en la maleta, pero mi hambre era voraz. Y combatiendo a todos mis males que me detenían ante gastar dinero, me dirigí hambriento al Burger King de enfrente y compré una hamburguesa de un euro. No era lo mejor, pero era barata y llenó mi estómago por un momento. :blush:

 

Habían pasado más de tres horas desde que estábamos en la estación. Y más de cinco horas desde que salimos de Madrid. Nunca creí que coger un ride fuera tan difícil. :madd:

 

Agustín quiso intentar con uno de los camioneros que conducía un enorme tráiler. “Normalmente ellos viajan solos y no les cae mal algo de compañía”, dijo.
Tenía lógica, y no teníamos nada que perder.

 

El hombre era pequeño, de un metro sesenta quizá. Moreno, barrigón, una cachucha en la cabeza, una coca cola en la mano. Era la típica imagen de un trailero.

 

Cuando nos acercamos él sabía lo que buscábamos. Y desde pronto nos advirtió que solo podía llevar a uno de nosotros. “Me detienen si descubren que llevo más de un pasajero. Lo siento chavales”.

 

Por un momento pensé en ofrecerme a ir con él y dejar que Agustín probase suerte con algún otro camionero. Estaba desesperado y nadie parecía estar interesado en llevarnos. No teníamos casa de campaña y no podíamos acampar allí, ni pretendíamos pagar un hotel en la carretera si se hacía de noche. :confus:

 

Pero habíamos iniciado esto juntos y así debíamos llegar a nuestro destino. Dividirnos no era una buena opción.

 

El camionero nos invitó a fumar un porro detrás de unos almacenes. Estaba actuando demasiado extraño, para mí. Pero no para Agus. Él sabía cómo eran los camioneros, y sabía que había que seguirles el juego para ser llevados. Así que fuimos con él, más ninguno de los dos tocó el porro de marihuana. :excl:

 

De hecho, Agustín sabía el riesgo que corríamos si cargábamos con marihuana por la carretera haciendo dedo. Sobre todo en un país como España. Por ello, él dejó toda su mercancía en casa y yo, bueno, yo no soy precisamente fan de la marihuana. :blush:

 

Finalmente el camionero se fue, y no aceptó llevarnos a ambos. Y más decepcionado que antes volví a la gasolinera y me senté frente a mi mochila con el letrero en mano, que ahora decía solo “Andalucía”.

 

Ante mi cara larga, cansado y aún con hambre, un hombre de unos 35 años se me acercó y me dijo: “Os he visto desde que llegué a comer al restaurante. Pensé que ya habían cogido un aventón. Yo voy a Granada, si les sirve de algo”.

 

Mi cara se iluminó. :ohmy: A alguien le importábamos. Alguien considerado y solidario quería ayudarnos. Era lo mejor que me había pasado en mucho tiempo. Todo ello pensé en pocos segundos antes de soltar de mi boca un: “¡claro, nos sirve de mucho! ¡aceptamos!”. :big-grinB:

 

Corrí a buscar a Agus, quien aún probaba suerte con quienes ponían gasolina en sus coches. Grité: “¡deja eso, que ya tenemos ride!”.

 

Nos apresuramos y alcanzamos al chico en su auto, de quien lamentablemente no recuerdo su nombre. Solo sé que estaba casado con una chica inglesa y que él, en su no lejana juventud, también había viajado a dedo por España e Inglaterra. Ahora entendía el porqué se había solidarizado con nosotros. :blush:

 

Ahora nos dirigíamos a Granada. Una vez más me dirigía a la perla de Andalucía, a la antigua capital nazarí en la que dos meses antes había vivido una de mis mejores fiestas junto a mi amiga Henar y Alex. ¡Pero qué importaba! Podíamos intentar ir a Córdoba después. Al menos teníamos transporte y un destino seguro. :big-grin:

 

Desde un día antes habíamos enviado solicitudes de Couchsurfing a varios perfiles en Córdoba. Ahora, lo primero que hice al subirme al auto, fue enviar muchas otras solicitudes a los perfiles de Granada. Con suerte alguien nos acogería aquella fría noche.

 

Pasamos unas tres horas en el viaje hablando con nuestro nuevo amigo y escuchando sus viejas aventuras en Jaén e Inglaterra.

 

Cuando nos preguntó si teníamos ya un lugar dónde dormir yo esperaba fervientemente que él nos ofreciese un pequeño rincón en su casa. :unsure: Pero no podíamos pedirle más. Y ahora todo dependía de los couchsurfers. :zsick:

 

Llegamos a Granada cerca de las 7 pm. El chico nos dejó cerca del centro de la ciudad, junto a un centro comercial. Dimos las gracias y lo vimos partir. Ahora estábamos nuevamente solos. Y sin respuesta de ningún couch, nos dispusimos a caminar y buscar algún sitio para dormir. La noche era fría y dormir en un parque no era una buena alternativa. :O_o:

 

Yo ya había estado en Granada y conocía las calles del centro. Aunque la vez pasada me había alojado en el apartamento del primo de Henar. Y sin otra alternativa, decidí buscar un hostal en Hostelworld y dirigirme al lugar con el precio más bajo.

 

Mientras tanto, nos topamos con un mochilero en la calle principal que parecía algo perdido. Su nombre era Keiran, un neozelandés de origen iraní que estaba en España para trabajar como voluntario en una granja de la Sierra Nevada.

 

Le hablé en inglés y le dije que estábamos buscando un hostal. Él respondió que debía hacer lo mismo y decidimos buscar uno juntos.

 

Caminamos hacia la parte norte de la catedral, donde un hostal ofrecía una noche por 8 euros. Era un precio imposible, pero era temporada baja y era Granada, la ciudad (casi) más barata de España. ;)

 

Aceptamos sin dudar y tomamos una cama en una habitación compartida por dos noches. Así podríamos disfrutar de la ciudad sin tantas prisas.

 

Agotado, pero feliz de haber logrado mi primer viaje a dedo, :rolleyes: invité a los chicos a comer unas tapas en uno de los mejores bares en los que había estado en la ciudad, junto a la Gran Vía, donde por 2.5 euros recibimos una cañita (cerveza), un bagel, ensalada de pasta y papas fritas. :ohmy:

 

Comiendo tapas en Granada

 

Al día siguiente quise mostrarles un poco de lo que bueno que tiene Granada, y de lo que yo había podido disfrutar dos meses atrás.

 

En el hostal conocimos a otros dos argentinos. Uno de ellos era Nacho, quien también había estudiado un semestre en Madrid y ahora estaba de vacaciones.

 

Los cinco entonces decidimos dar un paseo por la ciudad, comenzando por la imponente catedral, donde están las reliquias de los Reyes católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

 

Catedral de Granada

 

A sus pies me abordó una gitana, quien no dudó en tomarme de la mano y empezar a “leer mi futuro”, sin que yo se lo hubiese pedido. :wacko:

 

La mujer habló tan rápido que pocas fueron las palabras que entendí. Pero al final pude entender perfectamente su mensaje: “algunos euros para ayudarme”.

 

No tenía casi dinero. Tenía que comer y sobrevivir unos días más antes de llegar a Santiago. Así que le dije sutilmente que no.

 

Después de ello su semblante cambió. Su rostro lucía enojado y comenzó a hablar en un idioma extraño. :O_o: Yo me alejé rápidamente, un poco atemorizado, para ser honesto. Ahora veía por qué la mayoría de la gente huía de ellos. :unsure:

 

En vista de que ninguno de los argentinos ni Keiran quería pagar la entrada a la Alhambra, la mejor atracción de Granada, decidí llevarlos al Albaicín para recorrer sus callejuelas de estilo árabe hasta llegar a las antiguas casas de los gitanos en el Sacromonte.

 

En una de ellas pudimos entrar para admirar las pinturas de uno de los artistas que vivió allí hace varios años. Y aprovechamos su patio exterior para tomar un descanso y para que los argentinos me enseñasen el arte del mate.

 

Tomando mate en el Sacromonte

 

Como buenos argentinos, los tres cargaban su mate con hierba y un termo con agua caliente para beberlo cuando les diese la gana. Y el mejor momento era allí, sentados en círculo en el maravilloso barrio gitano de Granada. :rolleyes:

 

Después los llevé hasta el mirador del Sacromonte, donde tuvimos una vista espectacular de la Alhambra con la Sierra Nevada a sus espaldas. <3

 

La Alhambra desde el Sacromonte

 

Es increíble cómo Granada, a tan solo unos kilómetros de la playa, es el único lugar en España donde se puede hacer esquí en el invierno. :ohmy:

 

La Alhambra desde el Sacromonte

 

Y para completar aún más la postal, un par de músicos tocaban y cantaban flamenco sentados frente al imponente palacio nazarí, a quienes no dudé en comprarles uno de sus CDs. :rolleyes:

 

Flamenco frente a la Alhambra, Granada

 

Sin duda, volver a Granada era algo que no me molestaba en lo más absoluto. Y fue el momento para aceptar que Granada es mi ciudad favorita en España. Una ciudad a la que podría volver a cada instante. <3

 

Flamenco frente a la Alhambra, Granada

 

Bajamos del Sacromonte y el grupo se separó. Algunos volvieron al hostal y Agustín y yo seguimos caminando por el Albaicín, conociendo sus hermosas casas por dentro y por fuera.

 

Una siesta en el Sacromonte

 

Terminamos nuestro tour en el Callejón de los Tristes, al pie de la Alhambra, de donde volvimos al hostal a comer y descansar un poco para el próximo día, en que nos aventuraríamos nuevamente para coger un ride, esta vez más al oeste, hasta la ciudad de Sevilla.

 

Callejón de los Tristes, Granada

Después de la primera y helada noche en Granada, tras un día entero de recorrer su centro histórico durante el Día de Todos los Santos (lo equivalente al Día de los Muertos en México) mi susto por planear escasamente el viaje en una temporada alta había pasado.

 

Henar y Alex habían sido quienes me habían invitado, y con quienes había viajado desde Madrid. Mas poco sabían de la enorme lista de espera que genera visitar el principal atractivo de la ciudad, que resulta ser el más visitado de toda España. De tal suerte que arribamos a Granada sin boletos para acudir a la Alhambra, mientras la totalidad de la metrópoli se hallaba atestada de turistas por el puente vacacional :wacko:

 

Pero la fortuna nos sonrió, y un día antes conseguimos tres pases en un dispensador de una tienda local :big-smil:

 

Así, me levanté en el que sería mi último día en la perla del sur español con todo el ánimo del mundo. Tomé una ducha y un ligero desayuno en el piso de Sergio (un primo de Henar que nos había dejado todo el apartamento a nuestra disposición).

 

Pero Henar y Alex no parecían tener el mismo entusiasmo que yo :unsure: Había olvidado por algunos minutos lo que para Henar significaba levantarse temprano :zsick: Aquello era casi sinónimo del ahorita mexicano (un periodo de tiempo prácticamente desconocido) que ella había conocido un año atrás.

 

Ambas se habían desvelado charlando en el balcón, y las cálidas sábanas parecían no dejarlas mover un solo músculo :dry:

 

Comenzaba a desesperar. Y es que la demanda turística es tan fuerte que el Patronato de la Alhambra controla a la perfección el acceso limitado de personas por día al monumento, con el fin de conservarlo en buen estado. De esta forma, el horario indicado en el boleto es el único horario en que se puede ingresar al recinto. Y si no estaba a las 10 a.m. en la entrada, jamás me perdonaría haber perdido mi oportunidad de verlo con mis propios ojos :madd:

 

Así que Henar no quiso mentir, y me invitó a acudir yo solo, en vista de lo poco probable que era que con ellas llegase temprano :blush: Intentaría vender sus boletos a alguna pareja que encontrase y así recuperar algo del dinero.

 

Y con mi cámara y tres tickets en mi mochila comencé a caminar rumbo al este de la ciudad. La mañana era soleada y parecía que Granada me ofrecería hermosos paisajes aquel día :rolleyes:

 

Paseo por Granada


Caminando por Granada

 

La Alhambra se emplaza en lo alto de una colina al oriente de la mancha urbana, justo al sur del distrito del Albaicín, desde donde un día antes había tenido perfectas vistas nocturnas del complejo ;)

 

La Alhambra vista de noche desde el Sacromonte, Granada


Vista nocturna de la Alhambra desde el Sacromonte, Albaicín

 

Y desde el Paseo de los Tristes, una hermosa avenida al pie del cerro donde me topé con un bailarín de flamenco, tomé un largo y empinado sendero cuesta arriba, que lleva directo hasta la Alhambra.

 

Flamenco en Granada

 

Existen dos entradas para los visitantes, una libre y otra de paga. La libre permite acceder solamente a los pasillos exteriores y apreciar los monumentos desde fuera. Es por la de paga donde se permite el acceso a cada uno de los múltiples componentes del recinto.

 

La Alhambra es una especie de ciudadela, llamada ciudad palatina. Esto quiere decir que, más allá de un solo palacio, es una ciudad en sí, con calles, bloques, edificios y una muralla que la rodea.

 

Aunque se estima que en aquella colina se habían erigido ya algunas construcciones en tiempos de los romanos, fueron los musulmanes quienes dieron forma a este monumental Patrimonio de la Humanidad.

 

La ciudad de Granada tiene una larga e interesante historia. Es una ciudad que ha sido habitada por numerosos grupos étnicos, desde los romanos y visigodos hasta los gitanos y pueblos cristianos. Pero es indudable la potencial presencia árabe que ha dado pie a buena parte de su identidad, misma que ha influido al resto de España y de todos los países hispanos.

 

Tras la invasión de la península ibérica en manos de los moros, se creó el Emirato de Córdoba (posterior Califato de Córdoba) que finalmente se dividió en varios reinos islámicos llamados taifas después de una guerra civil. Uno de ellos fue el Reino de Granada, dominado desde el siglo XIII por la dinastía nazarí.

 

Fue durante el Reino Nazarí, específicamente con su fundador, Muhammad I Al-Ahmar, que los sultanes deciden retomar las ruinas de esta vieja colina y erigir allí lo que sería su hogar por las próximas décadas. Y vaya hogar que se montaban aquellos reyes.

 

En la punta sur de la ciudadela se halla el pabellón de acceso, bastante bien controlado por guardias de seguridad con un escáner automático, y donde se ofrece todo tipo de información turística. Allí conseguí que dos australianos pagaran 10 euros cada uno por los tickets que Henar y Alex no usaron (el precio normal fue de 14 euros).

 

Y con un poco de plata restaurada ingresé primeramente a los jardines del Generalife.

 

No es de extrañarse que con siete siglos de presencia en la península ibérica los musulmanes hayan creado espacios de recreo tan dignos como los mismos jardines ingleses o los aposentos de María Antonieta en Francia :ohmy:

 

Jardines del Generalife, la Alhambra, Granada


Entrada al Generalife

 

Lo sorprendente es la delicadeza y el exquisito gusto que los mismos tenían en la temprana Edad Media. Y es que el Generalife como hacienda de esparcimiento fue mandado a construir a partir del siglo XII.

 

Los sultanes nazaríes se creían más que merecedores de un simétrico y arbolado espacio donde pudiesen despejar sus mentes de las obligaciones que gobernar un reino implican. Y el Generalife, al este de la Alhambra, tenía todo para satisfacerlos ;)

 

Jardines del Generalife, la Alhambra, Granada

 

Huertos, jardines ornamentales, patios, torres, edificios, fuentes, paseos cipreses… No es necesario ser miembro de la realiza para sentirse halagado con algo tan refinadamente confeccionado :D

 

Vista desde la Alhambra, Granada

 

Y el pequeño laberinto vergel y fuentes que reciben al turista en el auditorio de ingreso no es lo más asombroso que el Generalife se tiene guardado. El acceso a la parte más alta del Palacio del Generalife, que aún se mantiene en pie, ofrece un primer acercamiento al recinto de la Alhambra.

 

Vista desde la Alhambra desde el Generalife


Vista desde el Palacio del Generalife

 

Y más allá de este palacio los patios y jardines siguen apareciendo en lo alto de la colina, donde los restos arqueológicos sirven de miradores. Y su nombre, el mirador romántico, es simplemente la denominación perfecta <3

 

Vista de la Alhambra desde el Generalife

 

Una magnífica vista del ala norte de la ciudadela, segunda parada tras descansar un poco los pies :zsick:

 

Volví al pabellón principal, donde una pequeña puerta medieval me dio el acceso al complejo de la Alhambra, totalmente bordeada por su antigua muralla.

 

Los primeros metros al sur de la ciudadela están repletos de restos arqueológicos y pequeños jardines que nos dan una remota idea de cómo se constituía aquel lugar hace siete siglos.

 

Pronto aparece el Convento de San Francisco, que hoy se ostenta como un Parador Turístico. Solía ser una casa andalusí, pero fue convertida en convento tras la Toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492.

 

Paseos por la Alhambra, Granada


Convento de San Francisco

 

Más adelante me topé con una capilla, Santa María de la Alhambra. Algo curioso en ella fue descubrir un cuadro de la Virgen de Guadalupe en su interior :ohmy: (virgen mayormente venerada en México).

 

Virgen de Guadalupe en la Alhambra, Granada

 

Hasta ahora, la Alhambra no parecía ser el palacio árabe del que todos hablaban, con tantos elementos cristianos en su interior :huh: Pero debía comprender que aquel sitio dejó de ser meramente islámico hacía ya cinco siglos. Y el enorme Palacio de Carlos V también me lo comprobó.

 

Palacio de Carlos V en la Alhambra, Granada

 

En la parte occidental la ciudadela se yergue este castillo de base cuadrada que denota una de las principales construcciones renacentistas de España.

 

Palacio de Carlos V, la Alhambra, Granada


Palacio de Carlos V

 

Claro está, fue mandado a construir por el Rey Carlos V para él y su esposa Isabel de Portugal. Su enclave en el centro de la Alhambra simbolizó el triunfo de la cristiandad sobre el islamismo, y cambió para siempre la configuración urbanística del recinto.

 

Palacio de Carlos V, en la Alhambra, Granada

 

Su fachada completamente renacentista contrasta con su interior que parece transportarnos a la época romana, con un gigantesco patio circular delimitado por columnas grecorromanas, de cuyas puertas parecía que habrían de salir leones de su jaula :big-grinB:

 

Palacio de Carlos V, en la Alhambra, Granada

 

Hoy en su interior existe un Museo de Bellas Artes y una sala de exposiciones temporales.

 

Detrás del palacio me topé con la excepcional figura de una puerta que, ahora sí, parecía ser árabe :rolleyes:La Puerta del vino, así como el resto de sus hermanas, permitían el acceso a todo el complejo de la Alhambra en la antigüedad. Y caminar por sus exquisitamente talladas paredes es algo que no tiene ningún precio :big-smil:

 

Puertas de la Alhambra, Granada

 

Fue momento entonces de dirigirme a la joya de la Alhambra: los Palacios Nazaríes.

 

En la línea septentrional del complejo se mantienen todavía en pie (menos mal) algunos de los grandes palacios que fueron mandados a construir por los sultanes nazaríes como su residencia personal en el reino, además de haber servido como sede de la corte y funciones administrativas.

 

Hay dos principales palacios construidos en distintas épocas: el Palacio de Comares y el Palacio de los Leones. El primero al que se puede acceder por la puerta de los jardines es el Palacio de Comares.

 

Fortaleza de la Alhambra, Granada


Entrada a los Palacios Nazaríes

 

Yusuf I fue el encargado de erigir este magnífico aposento, que me dio la bienvenida con una bella fachada bañada en oro en el llamado Cuarto Dorado.

 

Arquitectura de la Alhambra


Fachada del Palacio de Comares

 

Lo ostentoso de la arquitectura de los nazaríes no quedaba explayada del todo con esa detallada pared brillante. Al cruzarla pude acceder al delicioso y escultural Patio de los Arrayanes. ¿Qué tiene de peculiar? La alberca que se posa en medio.

 

Jardines nazaríes en la Alhambra, Granada

 

El agua fue un elemento importante que los arquitectos de la Alhambra siempre tomaron en cuenta a la hora de confeccionarla. Pero el reflejo de ese estanque bajo la Torre de Comares y los arrayanes plantados en sus orillas es simplemente mágico, y no por nada constituye quizá la fotografía más simbólica de la Alhambra :rolleyes:

 

La torre sirvió como un salón de embajadores adornada con frases del Corán y alabanzas a Dios. Pero un pequeño pasillo al extremo sur del patio comunica con el contiguo Palacio de los Leones, que sirvió de residencia a los sultanes.

 

Pasillos de la Alhambra, Granada


Pasillo al Palacio de los Leones

 

Fue mandado a construir por Muhammad V, quien también quiso integrar la arquitectura con el agua, siendo la función de la famosa Fuente de los Leones repartir el agua a todo el palacio.

 

Patio de los leones, la Alhambra, Granada


Patio de los Leones

 

Algo curioso de este patio es que la fuente es de las pocas esculturas de animales que existen en el arte islámico :ohmy: pues el Corán reprueba representar cualquier ser animado, de la misma forma en que se prohíbe representar a Mahoma.

 

El patio se rodea de una galería repleta de bellas columnas de mármol decoradas hasta en su más mínimo detalle <3

 

Columnas árabes en la Alhambra, Granada

 

Si para entonces pensaba que el arte barroco involucraba demasiados detalles en su arquitectura es porque no había sido testigo de lo elaborado que el arte islámico es :blush:

 

Columnas árabes en la Alhambra, Granada

 

Al lado norte del patio pudimos acceder a un hermoso mirador que pudo haber sido utilizado como tocador de la reina de Portugal. Fuese o no verdad, me dio maravillosas vistas del barrio del Albaicín.

 

Vista de Granada desde la Alhambra

 

Y al oriente, el majestuoso Partal se dejó ver en lo alto de la montaña.

 

Fortaleza de la Alhambra, Granada

 

Esta edificación fungió como residencia del sultán Yusuf III, y hoy conserva una maravillosa estructura al norte de la colina.

 

Jardines nazaríes, la Alhambra, Granada

 

Una alberca de espejo, un jardín ornamental, un palacio y una torre de vigilancia conforman otra hermosa postal de la Alhambra que contrasta mágicamente con el resto de las peculiares construcciones granadinas :rolleyes:

 

Mi última parada fue al oeste de la colina, en la Alcazaba, una de las construcciones más antiguas de la Alhambra.

 

Fortaleza de la Alhambra, Granada

 

La Alcazaba fue la zona militar encargada del resguardo y defensa de la ciudadela y fue constituida a lo largo del siglo XI.

 

Fortaleza de la Alhambra, Granada

 

Esta parte del complejo es la que más no recordaría al concepto típico de castillo europeo, como una alta fortaleza con una Torre del Homenaje en su punto más álgido.

 

Fortaleza de la Alhambra, Granada

 

Es, sin embargo, desde la Torre de la Vela, la más occidental de todas, de donde se tienen vistas maravillosas del centro de Granada ^_^

 

Vista de Granada desde la Alhambra


Centro de Granada, con su catedral

 

Un cuarteto de banderas ondeaban en lo alto de la torre, poniendo en manifiesto la evolución que aquella vieja ciudad había vivido durante tantos siglos.

 

Banderas en Granada

 

De la bandera de Granada y de Andalucía hasta la bandera de España y de la Unión Europea, Granada es hoy lo que es gracias a los años de su magnífica y pluricultural historia, que la vuelven la capital perfecta para estudiantes y turistas que desean conocer en un mismo lugar lo que europeos, musulmanes y gitanos pueden ofrecer.

 

Granada fue el último lugar de toda la península con presencia de musulmanes, y el año de su caída (1492, que coincide con la caída de Constantinopla) marca el final de toda una era, la Edad Media. A partir de aquí, se unificarían todos los reinos cristianos de lo que hoy es España en manos de los Reyes Católicos, daría comienzo la Era Moderna con el Renacimiento de las ciencias, las artes, el conocimiento y con las conquistas europeas del continente americano.

 

Granada es todo un símbolo mundial que merece ser visitado. No solo para deleitarse entre sus callejuelas, sus tapas y su flamenco, sino para comprender lo que su historia y lo que su asombrosa Alhambra representan: la unión de las culturas y el principio y fin de toda una era.

 

No había mejor manera de despedirme de Granada que fotografiándola desde su majestuosa Alhambra, a donde meses después el viento me llevaría de vuelta :rolleyes:

 

Vista desde la Alhambra

 

Pueden ver todas las fotos de Granada en estos álbumes:

 

 

 


Repasando los almanaques escolares de todo el mundo, España es uno de los países que más ha adquirido la fama de ser adicto a los días feriados. El ocio y las festividades semejan rebosar el calendario de niños y jóvenes ávidos por cada asueto permisible en todo el año :big-grinB:

 

Una de las vacaciones cortas más famosas es el día de todos los santos, celebrado en la mayoría de los países católicos el primer día de noviembre (en México el día de los muertos).

 

Si bien es una tradición originalmente cristiana, para la mayoría de los jóvenes españoles significa dos días de fiesta, siendo la ocasión perfecta para disfrazarse con el mejor (o más ridículo) atuendo que encuentren en su ropero.

 

La multitud de fiestas que se llevarían a cabo en las menudas discotecas y pubs de Santiago de Compostela ya habían repartido sus entradas y las invitaciones a mi cuenta de Facebook no paraban de llegar. Pero eran dos días libres que no pensaba pasar en la misma ciudad de siempre. No teniendo toda España frente a mí ;)

 

Y antes de que surgiese cualquier plan, mi vieja amiga Henar me contactó desde Madrid proponiéndome lo mejor que había oído hasta entonces. Un road trip a Granada, la perla de Andalucía :rolleyes:

 

Después de México (donde nos conocimos) Henar había hecho otro intercambio estudiantil en la paradisiaca isla de Puerto Rico. Allí conoció a Alex, una pequeña y simpática chica francesa, quien ahora realizaba otro intercambio en Madrid (vaya si el mundo no me parecía pequeño ahora).

 

Con los tres reunidos en el mismo país, no había mejor pretexto que hacer un viaje juntos. Y el día de todos los santos era la mejor ocasión.

 

Aunque para ser honesto algo empezaba a preocuparme mucho. Mi cuenta de débito. Mi último capricho (sí, mi viaje a Ibiza) me había costado casi lo que presupuestaba para un mes entero de vida en España. Y eso no quería decir otra cosa que debía cuidar más de mi dinero :wacko:

 

En mi búsqueda por lo más barato, abrí todo mi abanico de opciones. Cooperar para los gastos de gasolina de Madrid a Granada era buena idea. Pero debía llegar a Madrid desde la lejana Galicia.

 

Esta vez Ryanair (la aerolínea más barata de Europa) no ofreció vuelos muy baratos para viajar a la capital durante todos los santos. Así que me aventuré a descubrir Blablacar.

 

Para quien no ha oído hablar de ello, se trata de una app y sitio web destinado al covoiturage (compartir coche). Los usuarios llenan un perfil vinculado a Facebook y los conductores registran sus viajes con fecha y destino, especificando el número de asientos libres en su auto y el precio a cooperar por pasajero (Blablacar aconseja los costos individuales basado en la distancia y el promedio de gasolina gastada).

 

Así, un viaje de Santiago a Madrid en un asiento trasero me costó €24; 16 euros menos que un ticket de tren. Y para ser sincero el viaje no me generó queja alguna. Aunque el coche iba lleno, la utilización de la aplicación era mucho más fácil de lo que había pensado. A pesar de no tener referencias y no tener que pagar por adelantado, la sola idea de compartir auto me hizo desear que Blablacar llegase a México (lo cual por fortuna se cumplió a principios de 2015, y aprovecho la ocasión para recomendarlo a todos los viajeros ^_^ ).

 

Una vez en Madrid volví a reunirme con Henar y su familia para otra cena en su amena casa de Carabanchel. Al día siguiente recogeríamos a Alex y empezaríamos la travesía a la histórica comunidad de Andalucía.

 

Granada se encuentra en un estratégico punto al sur de la península, a unos 400 km de Madrid. Serían necesarias unas 4 horas para llegar. Pero olvidamos un pequeño detalle: era puente vacacional, y la carretera estaba por demás repleta :O_o:

 

El tráfico estaba completamente atascado y no había forma de esquivarlo. A vuelta de rueda avanzábamos metro por metro, aguardando un pequeño milagro que nos permitiese agilizar nuestro arribo :unsure:

 

Habíamos reservado una habitación en un hostal. Pero un primo de Henar, oriundo de Granada, nos había ofrecido alojo en su apartamento. Nuestro objetivo era llegar a instalarnos y conocer de la ciudad en una de sus mejores formas: saliendo de fiesta.

 

La noche ya había caído por completo, y el móvil no dejaba de sonar. Sergio, el primo de Henar, desesperaba y nos apuraba para poder aprovechar la noche. Pero no había mucho que pudiéramos hacer :crying:

 

Después de más de 6 horas en aquella autopista :zsick: (que nunca olvidaré a pesar de la oscuridad en la que nos conocimos) entramos agobiados a la ciudad. Tras cancelar la reserva nos condujimos directamente al piso de Sergio, ubicado convenientemente en una zona céntrica.

 

El piso era bastante cómodo, y lo teníamos prácticamente a nuestra disposición. Y si bien ya era medianoche y mirar a la cama era bastante tentador, habíamos prometido salir de fiesta :D No habíamos cogido ningún disfraz para el día de los muertos. Pero ¿qué más daba? Estábamos en Granada, la capital europea para los Erasmus, ícono de las tapas y de la inagotable fiesta española :big-smil:

 

Y para comenzar, Sergio nos dio a probar algo especial. La bebida de hierbas prohibida, convertida en toda una leyenda en Europa y el mundo, de la que solo había oído hablar en películas y series: el Diablo Verde, la absenta.

 

Esta antigua bebida francesa que cobró fama durante la belle époque ha sido tan controversial desde su nacimiento que hasta hoy sigue estando prohibida su producción y/o venta en muchos países… pero España no es uno de ellos :excl:

 

Para ese entonces yo no conocía absolutamente nada sobre el ajenjo, y sin pensarlo más decidí calmar mi estrés post-viaje con un fuerte y rápido shot.

 

Casi sentí penetrar el alcohol en mi sangre al instante en que lo ingerí :oops: Según la botella, aquel compuesto poseía un nivel etílico mayor al 80%. Ahora veía por qué su venta es tan controlada, y por qué lo pintan como fuente de la locura y la alucinación nocturna :confus:

 

Con aquel sabor a anís y mi cuerpo dando vueltas, salimos con Sergio hacia casa de uno de sus amigos, para después acudir a uno de los clubes más grandes y famosos de Granada, donde múltiples salas con estilos de música diferentes nos acogieron durante una larga y alocada noche.

 

La discoteca era inmensa, y caminar entre la multitud podía significar perder a mis amigas, sobre todo con tal cantidad de alcohol aún recorriendo mis venas. Un sudor frío comenzó a marearme y Alex y Henar me llevaron a la terraza; y mientras el sol comenzaba a salir y ellas fumaban un cigarrillo, yo yacía en el suelo temblando como un menesteroso :zsick:

 

Nadie me había advertido lo intensamente fría que Granada podía llegar a ser. Nadie me dijo que debía coger un abrigo mucho más grande. Nadie me dijo que beber absenta haría que mi presión bajara casi hasta llegar a cero :sad: Y así fue como una combinación diabólicamente perfecta me dio una noche inolvidable en la perla andaluza :blush: Una noche que acabó con un exquisito kebab (comenzaba a creer que aquel sándwich turco irónicamente se convertiría en mi comida favorita en toda Europa… son simplemente irresistibles).

 

Granada nos había mostrado su cara más salvaje. Ahora era tiempo de conocer un lado un tanto menos destructivo :smug:

 

Al siguiente día, con una leve resaca y tras dormir hasta después del mediodía, nos reunimos con Carmen, otra amiga de Henar, justo frente a la plaza de toros.

 

Plaza de Toros de Granada


Plaza de toros de Granada

 

Afortunadamente las tardes en Granada eran mucho más cálidas, y bajo un pronto ocaso caminamos hacia uno de los barrios más célebres de la ciudad. El Albaicín.

 


Calles de Granada


Calles de Granada

 

Este alto vecindario, visiblemente separado de la ciudad, se cree que existió desde antes de la llegada de los musulmanes a la península. Sin embargo, fueron estos en su mayoría quienes dotaron al barrio de su identidad, que ha sobrevivido durante varios siglos.

 

Entrada al barrio del Albaicín, Granada


Entrada al barrio del Albaicín

 

El Albaicín solía ser un arrabal durante la época de los moros, y tuvo su esplendor durante el reino nazarí. La esencia mozárabe puede ser percibida en cada rincón de aquella laberíntica comunidad.

 

Barrio del Albaicín, Granada

 

Sus estrechas y curvas callejuelas están repletas de tiendas y restaurantes al puro estilo de los países islámicos, luciendo lo mejor de sí. Desde calzado y vestimentas para la danza del vientre hasta las famosas shishas.

 

Barrio del Albaicín, Granada

 

Es en Granada y es en el Albaicín donde todos podemos recordar las raíces de la cultura, la identidad y la lengua hispánica que poseemos más de 500 millones de personas en el mundo, indudablemente influido por los árabes que dejaron un legado de casi siete siglos de presencia en la península ibérica :ohmy:

 

Barrio del Albaicín, Granada

 

El Albaicín es considerado hoy un distrito de Granada, y posee de hecho varios barrios en su interior. Uno de los más célebres es el Sacromonte.

 

En las laderas de un cerro antiguamente llamado Valparaíso, al este de Granada, una serie de cuevas talladas en sus paredes dieron lugar a las primeras viviendas del Sacromonte. Se cree que fueron cavadas por esclavos negros (según una leyenda) o por las primeras oleadas de gitanos que arribaron a España en el siglo XV, tras la expulsión de los musulmanes y judíos del reino.

 

La mezcla entre el legado islámico, la presencia española y los gitanos recién llegados dieron lugar a este mágico lugar, hoy serpenteado por casas blancas con tejados y huertos que se ofrecen como restaurantes o bares, mientras la mayoría sigue manteniendo su identidad gitana.

 

Se cree, de hecho, que el famoso flamenco nació en el Sacromonte. Si bien existen infinidad de hipótesis sobre el origen del flamenco, es imposible negar que su esencia posee numerosas influencias gitanas.

 

Tanto la totalidad del Albaicín como el flamenco han sido ya declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, marcando así la importancia y la propia identidad de Andalucía, que poco a poco ponía en manifestación su visible diferencia con el resto de España :rolleyes:

 

Pero para mí, lo mejor del Sacromonte fue sin duda su idónea localización, en lo alto de las serranías al oriente granadino. Un mirador perfecto para admirar lo mejor de la ciudad, y el lugar más visitado por los turistas en toda España: la Alhambra.

 

La Alhambra vista de noche desde el Sacromonte, Granada

 

También parte de la lista de patrimonios de la UNESCO, la Alhambra ha cavado con creces su reputación y su posicionamiento como uno de los sitios más atractivos a visitar, no solo en España, sino en el mundo entero, habiendo sido una de las finalistas en el concurso de las siete nuevas maravillas del mundo, título que probablemente merecía ganar.

 

La monumental Alhambra denota el álgido punto de gloria en el que vivieron los reinos musulmanes en España, en particular el Reino Nazarí, autor indisputable del complejo arquitectónico.

 

La Alhambra vista de noche desde el Sacromonte, Granada


Henar, Alex, Carmen y yo frente a la Alhambra

 

El califato musulmán establecido en el sur de la península fue el último reducto que permaneció en España hasta su expulsión por los reyes católicos. Pero dejarían una extraordinaria herencia que tocaría la perfección artística de aquella ciudadela :rolleyes:

 

La Alhambra vista de noche desde el Sacromonte, Granada

 

La ciudad fortificada de la Alhambra, como bien ya dije, es el lugar más asediado por los turistas en todo el país. Ello quería decir que las entradas para su visita son bastante controladas, y hace falta comprarlas con anticipación.

 

Así que bajamos del Sacromonte hasta el llamado Paseo de los Tristes para encontrar una tienda que, con suerte, nos vendería entradas.

 

Paseo de los Tristes, Granada


Paseo de los Tristes

 

Hallamos una pequeña máquina expendedora de tickets donde se podía pagar con simples billetes. De forma bien afortunada pudimos coger los tres boletos por el precio normal de acceso (14 euros en aquel entonces :wacko: ).

 

Sería al otro día que visitaríamos aquel prodigio árabe, y dedicamos el resto de la noche a recorrer el centro de la ciudad.

 

Nos dirigimos a la zona de la catedral, en la que reposan los restos de los reyes católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, quienes culminaron la guerra contra los moros precisamente en esta ciudad, razón por la que se les enterró allí.

 

Catedral de Granada

 

Fuera de sus muros, una infinidad de comerciantes ofrecían todo tipo de producto a la venta. El más cautivador de ellos, a mi gusto, fue mi nombre escrito en grafías árabes :big-grinB:

 

Mi nombre en árabe, Granada, España

 

En el ala norte nos topamos con un grupo de músicos de la Universidad de Granada, quienes interpretaban melodías clásicas para el deleite de los transeúntes. La universidad recibe la mayor cantidad de estudiantes de intercambio del programa Erasmus en toda Europa. Y ahora me daba cuenta de qué la convertía en una villa tan demandada, y era justamente allí donde yo quería realizar mi intercambio. No todo se puede en esta vida :(

 

Músicos de la Universidad de Granada

 

El ambiente relajado y meramente regocijante de los andaluces hace toda la diferencia. Siempre habrá una sonrisa en cada uno de ellos. Gritos, abrazos, apretones de manos, baile, canto o el zapateado flamenco. Por alguna u otra cosa ellos siempre harán de nuestro día algo más feliz :big-smil:

 

Calles del centro de Granada

 

Algo bueno de Granada es que no da la sensación de estar en otro lugar del mundo, en otro estado, en otro país. Penetrar en sus antiguos barrios es como viajar directamente hasta los desiertos arábigos. Prueba de ello fue nuestra merienda en un restaurante árabe en uno de los callejones del Albaicín.

 

Restaurante árabe, Granada

 

Desde los arcos de punta y los tapetes hasta les pequeñas mesas y las shishas en ellas. Música, inciensos, colores y texturas. Cada parte de mí se había ya transportado más allá de España ^_^ (quizá cruzando la frontera hasta el vecino marroquí).

 

Restaurante árabe, Granada

 

Y es que nunca creí que sería en España donde degustaría por primera vez el cuscús, el houmous y el té árabe :P Una cautivadora experiencia que valdrá la pena recordar.

 

Té en un restaurante árabe, Granada

 

Y si bien la fiesta, los barrios gitanos, los intercambistas, la célebre Alhambra y la cultura árabe forman buena parte de la plural identidad granadina, no se puede dejar de lado su cultura española. Por supuesto, hablo de las tapas ;)

 

En más de dos meses en España había pasado por todo tipo de bar de tapas. Desde los chorizos y las cañitas de la capital hasta los quesos y vinos gallegos. Pero Granada superó todas mis expectativas :ohmy:

 

Por tan solo dos euros por una cañita (pequeño vaso con cerveza de barril) o un tinto de verano (vino con soda de limón) un bar tapero nos ofreció un plato entero con ensalada de pasta, papas fritas y un bagel relleno :eek:

 

Tapas españolas en Granada


Tapas en Granada

 

No cabía duda que era el mejor precio que había encontrado hasta ahora en toda España. Incluso para mí parecía barato, con una moneda tan devaluada :blush:

 

Granada había podido cautivarme en todos sus aspectos. Pero lo mejor siempre aguarda para el final. Y al día siguiente subiría hasta la fortaleza musulmana que me regalaría un viaje más al pasado hispano.

 

Pueden ver la primera parte de las fotos en el siguiente álbum:

 

 

La mañana había culminado tras un nubarrón de fría lluvia sobre las playas de Formentera. Al final, no nos habían cobrado la renta de las bicicletas por un descuido de la empleada. Eso, sumado a la última noche que había pasado junto a Bob Sinclair sin haber pagado un euro, hizo que mi viaje a Ibiza valiera incluso más la pena ^_^

 

A pesar del enorme desvelo que traíamos encima, Yasmina, Pauline, Pablo y yo recorrimos la isla de la forma más fresca. Y al finalizar la jornada no acabaría. El resto del grupo de viaje estaba ya disfrutando en las playas de la ciudad de Ibiza. Así que tomamos la lancha de vuelta a la capital de la fiesta.

 

Aunque las dos últimas veces habíamos iniciado nuestras noches después de la 1 a.m., todo parecía indicar que esta vez lo haríamos desde mucho antes. Antes de que el sol se ocultase, para ser exactos :blush:

 

Llegamos a un pequeño muelle de Ibiza y caminamos por la zona de playas hasta dar con otro de sus famosos clubes: Bora Bora, donde se ofrecía una más de las closing parties de octubre.

 

Bora Bora es un club de playa al aire libre al que se puede acceder sin ninguna restricción, ya que se encuentra en una playa pública. Nuestros amigos ya estaban allí, tras horas bailando sobre la blanca arena al ritmo del DJ que tocaba fuera del lugar.

 

Closing party en Bora Bora, Ibiza

 

Observando la facilidad con la que podíamos consumir alcohol que no perteneciese a la discoteca, Pauline y yo decidimos comprar una botella de ron en una tienda cercana. Y con ella nos unimos a la fiesta vespertina, con la que empezábamos otra noche más en Ibiza :rolleyes:

 

Al oscurecer dejamos Bora Bora para volver al hotel y reposar un poco, coger algo para cenar y tomar una merecida ducha. La mayoría habíamos comprado ya los tickets para nuestra última closing party, que esperábamos fuera la mejor de todas: la de Pachá.

 

Si bien, una noche antes Alex, Lucía, Yasmina y yo habíamos pasado una de las mejores fiestas con Bob Sinclair, el cierre de temporada en Pachá creaba muchas expectativas.

 

Así, una vez más, el patio del hotel se llenó con la pandilla, reunidos para terminar nuestras reservas de alcohol, y salir preparados para otra noche de fiesta en el mejor club de toda Ibiza.

 

La entrada al antro parecía toda una alfombra roja por donde se paseaban celebridades locales. La fiesta parecía mucho más preparada que antes y el dinero invertido casi se olía en el interior :ohmy:

 

La cabina de música que la noche anterior se ocupaba por el famoso francés ahora daba cabida a un nuevo DJ local, que con su residencia en la isla, como es común en el ambiente del EDM, trataba de alcanzar la fama con su material inédito.

 

Esta vez aprovechamos la noche para conocer la totalidad de la disco. Resultó ser que Pachá era más grande de lo que habíamos imaginado. Posee múltiples salas privadas y una terraza, donde la música convierte el ambiente más chill out, reservando la locura y las drogas para la sala principal :D

 

El lugar estaba a reventar. Supongo que las expectativas eran igual de grandes para todos. Pero el DJ simplemente no daba el ancho; no para los 40 euros que había costado la entrada :huh:

 

De todas formas, no podía quejarme. Ningún antro en la mayoría de los lugares se asimilaría a donde estaba parado. Y si quería que el recuerdo perdurara, debía pasar mi última noche de fiesta en Ibiza de la mejor forma :big-smil:

 

Davide, quien había organizado el viaje y conocía muy bien la isla, nos había invitado a un after después de Pachá. Todos aceptamos sin poner peros. Y nos quedamos hasta tarde para terminar la noche por la mañana.

 

Pero Davide parecía ser otro junkie más de los muchos que hay en Ibiza. Y su cara lo delataba. No podía esconder la cantidad de drogas que traía encima. Y al preguntarle por el after, sus ojos y todo su rostro parecían viajar más allá de este mundo :wacko:

 

¿Qué más podía esperar? Estaba en Ibiza, y debía asimilarlo :unsure:

 

Al filo del amanecer despedimos de una buena vez a Pachá y volvimos al hotel, prometiendo volver. Quizá algún día en que David Guetta no cancelase su fiesta :blush:

 

Aquella mañana, al fin, aprovechamos a dormir. Dormir todo lo que no había podido desde que partí de Valencia tres días atrás :sleep: Y mis ojos reaccionaron a la luz mucho después del mediodía.

 

Decidimos tomarnos el día para conocer un poco de San Antonio, ciudad donde se encontraba nuestro hotel y misma que no habíamos podido recorrer desde que llegamos.

 

San Antonio es una pequeña población al oeste de Ibiza, con una pequeña zona portuaria llena de yates y embarcaciones privadas. No posee un centro histórico, por su origen reciente como zona turística. Pero sus callejuelas llenas de comercios no dejan a nadie decepcionado ;)

 

Shopping en San Antonio, Ibiza

 

Luego de una tarde de compras y de una buena pizza nos preparamos para otra de las cosas que hacen famoso a San Antonio y su bahía: el atardecer en el Café del Mar.

 

El Café del Mar es bastante célebre en la ciudad y en toda la isla. No solo por su comida y buen servicio, sino por su excelente locación frente al mar de San Antonio, lo que lo hace el mejor sitio para observar la puesta del sol :)

 

Atardecer en la Bahía de San Antonio, Ibiza

 

Y no es solo un atardecer. No señor. Ellos se encargan de crear el mejor ambiente posible, con música instrumental de fondo para acompañar la adorable y naranja estampa de la que cientos de turistas son testigos cada día.

 


Atardecer en la Bahía de San Antonio, Ibiza

 


La mejor noticia es que no es necesario consumir en el restaurante. La superficie rocosa de su playa frontal es totalmente pública. Y es allí donde mi equipo y yo nos sentamos para admirar el mejor ocaso de nuestras vidas <3

 

Atardecer en la Bahía de San Antonio, Ibiza

 

Desde el Rey León hasta las memorias más recónditas nos venían a la mente con semejante cielo y semejante iluminación. Los reflejos vivaces en las tranquilas olas del mar generaban un perfecto contraste de texturas que nos enamoró más y más de aquella isla balear :rolleyes:

 

Atardecer en la Bahía de San Antonio, Ibiza

 

La romántica escena culminó con ese lumínico punto trasladándose desde las nubes hasta el horizonte marino, momento mismo en el que llegaba una bailarina hippie que comenzó a danzar con fuego para luego escupirlo desde su boca.

 

Atardecer en la Bahía de San Antonio, Ibiza

 

San Antonio se convirtió entonces en una mancha urbana iluminada nuevamente, y al calor del fuego y la brisa marina dijimos adiós a nuestra última noche en Ibiza, con la mejor de las postales posibles ;)

 

Anochecer en la Bahía de San Antonio, Ibiza

 

Los días parecían haber sido eternos. Todo el equipo nos habíamos convertido ya en una pequeña familia de viaje que no quería separarse :( Desde los alemanes y las inglesas hasta los españoles y mexicanos presentes.

 

A punto de partir de San Antonio, Ibiza


La familia ibicenca

 

Pero era momento de partir. Y esta vez nuestro viaje a Valencia lo haríamos bajo la radiante luz del sol. Así que temprano por la mañana desalojamos el hotel y cogimos por última vez los coches, con los que atravesamos la isla para llegar al puerto de Ibiza.

 

Mientras los respectivos choferes se dirigieron al aeropuerto a entregar los autos, el resto nos quedamos en el puerto aguardando por nuestro ferry.

 

Aguardando al ferry en Ibiza

 

Pero de algo nos habíamos dado cuenta. Habíamos viajado a la ciudad de Ibiza solamente de noche y por las fiestas. Pero no habíamos podido visitar su centro histórico :ohmy: Y a pocos kilómetros de él, Yasmina, Pauline, Karina y yo decidimos acudir.

 

Karina nos llevó andando por todo el malecón de la ciudad, al lado de todos los grandes hoteles y comercios típicos ibicencos.

 

A 1 km del puerto arribamos al centro histórico de Ibiza, donde tomamos un café y comenzamos el recorrido.

 

Centro histórico de Ibiza

 

La isla de Ibiza fue habitada desde la Edad Antigua por los fenicios, cuyo principal asentamiento fue precisamente en donde hoy se yergue el casco viejo. Hay incluso un cementerio fenicio cerca de la ciudad.

 

El área cayó en manos de los moros durante la Edad Media y posteriormente fue recuperada por la Corona de Aragón. Fueron los españoles quienes construyeron la mayoría de las edificaciones que se aprecian el día de hoy.

 

Centro histórico de Ibiza

 

Muchas de ellas datan de la Edad Media, aunque otras más son renacentistas. La mayor parte de las viviendas y edificios poseen un limpio color blanco, lo que da a la ciudad y la isla esa típica postal blanca que todos conocemos <3

 

Caminar entre sus calles me hizo verdaderamente sentirme en el Mediterráneo. Es así como imaginaba muchas de las islas de este milenario mar, como Grecia, el Mar Egeo, Turquía o Córcega :rolleyes:

 

Centro histórico de Ibiza

 

El territorio se va volviendo cada vez más empinado, y una colina se levanta ante toda la ciudad. Esta parte es conocida como Dalt Vila, la antigua ciudad y capital de la isla.

 

Centro histórico de Ibiza

 

Esta urbe fungió un papel importante por muchos siglos, como puerto comercial y punto clave en las travesías mediterráneas de varias civilizaciones. Es por ello que se encuentra fortificada.

 

Centro histórico de Ibiza

 

La muralla fue levantada por la corona española para defenderla de los ataques turcos y piratas. Hoy esta pared y sus baluartes engalanan la ciudad y crean un maravilloso contraste entre una estructura medieval y un desarrollado paraíso turístico.

 

Vista de Ibiza desde su centro histórico


Vista de Ibiza desde su centro histórico

 

No cabe duda de por qué vivir en Ibiza es el sueño para muchos ^_^ Y la enorme cantidad de extranjeros residiendo allí es la prueba misma del poder que la isla posee en todo el planeta.

 

Volvimos al puerto y abordamos nuevamente el ferry, esta vez para regresar a Valencia. Subimos rápidamente a la cubierta del barco para tomar el sol que el día nos regalaba y para apreciar una última y mágica postal de la isla y su estupenda silueta <3

 

Centro histórico de Ibiza

 

Pasaría entonces mis últimas seis horas con mi familia ibicenca antes de despedirlos en el puerto de Valencia :( Y aunque sólo habían sido cinco días en su compañía, los recuerdos de uno de mis mejores viajes en la vida perdurarían para siempre :rolleyes:

 

Ibiza no solo era fiesta y alcohol. Ibiza cumplió un sueño y me llevó más allá de lo que el “yo” adolescente esperaba de ella. Al final partí de sus tierras mediterráneas con un puñado de nuevos amigos y experiencias por descubrir :)

 

Pueden ver ambas partes de las fotos en los siguientes álbumes:

 

 

 


¿Qué ha pasado? ¿Cómo habéis vuelto al hotel? ¿Dónde están los otros?... No todas las preguntas podían responderse de antemano; sólo una de ellas: ¿cómo la habéis pasado?

 

Mi primera noche en la isla había sido más que brutal. De pies a cabeza, Privilege nos había demostrado ser el club nocturno más grande del mundo (o al menos el más grande en el que habíamos estado).

 

Sede del famoso dueto de Freddie Mercury con Montserrat Caballé grabado para los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, Privilege ha devenido en uno de los antros más famosos y emblemáticos de la música electrónica, por supuesto, en el hogar de la fiesta por excelencia, Ibiza.

 

La patrulla se había dividido aquella noche. La mitad nos dirigimos a Privilege, otros a Lío, otros prefirieron beber en el hotel y otros más simplemente desaparecieron de nuestras vistas :huh:

 

Pero al siguiente día nos reunimos por la mañana. Con todo el esfuerzo que pudimos conseguir ante una pesada resaca :zsick: Ibiza era mucho más que sólo fiesta, y sabíamos que cinco días podían pasar volando antes de que volviésemos al puerto de Valencia. Debíamos poner nuestro empeño por delante si queríamos conocer lo mejor de la isla.

 

Entre largos y constantes pestañeos me reuní de vuelta con Yasmina, Alex y Lucía. La pandilla estaba lista para salir, pero Pablo no aparecía. Quizás la noche anterior lo había dejado más que derrotado :D No sabíamos su número de habitación, y no teníamos tiempo que perder. Partimos sin él, y con una nueva integrante en nuestro auto. Pauline, una chica francesa.

 

Con Davide y Karina al frente (los organizadores del viaje) nos dirigimos a otro de los destinos turísticos más visitados al este de la isla: el famoso mercado de Las Dalias.

 

Ibiza fue en los años 60’s y 70’s lo que San Francisco fue para los Estados Unidos. Fue el punto de referencia para el movimiento hippie en toda Europa. Y hasta el día de hoy la cultura hippie sigue viva.

 

Las Dalias es uno de esos remanentes de la contracultura contemporánea. Un mercado lleno de artesanías, ropa, souvenirs, restaurantes y todo lo que nos trae a la mente al pensar en los hippies, muchos de los cuales han llegado a Ibiza para quedarse. Y hacen de esta su forma de vida.

 

Mercado hippie en Ibiza


Mercado de Las Dalias

 

Volvimos a las carreteras baleares para perdernos en sus montañosas curvas. Rodeados de hermosos y densos bosques, manejamos en zigzag sin un rumbo aparente. Las casas aparecían y desaparecían constantemente, hasta que nos internamos de lleno en una zona que parecía despoblada.

 

En lo alto de un pequeño cerro se hallaba un modesto restaurante, donde aparcamos los autos a petición de Davide.

 

A la mayoría no le había alcanzado el tiempo para prepararse el desayuno en el hotel, o siquiera coger un pan y un café en la recepción :wacko: Así pues, la mejor opción era detenerse para comer allí. Pero Davide no había elegido ese sitio al azar. Vaya que no. Como dije, él conocía bien cada rincón de la isla mediterránea, y ese restaurante resguardaba un enigma tras sus comedores.

 

Vista desde los acantilados de Ibiza

 

Algunos metros más adelante de la terraza la tierra firme cedía al fin, dando lugar a un empinado acantilado tras el cual daba comienzo el mar.

 

Vista desde los acantilados de Ibiza

 

La boscosa pendiente aparecía bruscamente, dejando al desnudo un intenso mar azul que nos avisaba sobre otro soleado y despejado día en el Mediterráneo occidental :rolleyes:

 

Vista desde los acantilados de Ibiza


Alex y Lucía

 

Bajo ese hermoso cielo y junto a aquel pasmoso y azul océano nos sentamos y tratamos de curar el desvelo y la resaca con cualquier remedio que el restaurante nos ofreciera. Para mí la opción más barata fue, como siempre, sacar mi lata de atún :blush:

 

Sanja, mi compañera de cuarto, una extravagante y rubia serbia, nos contó que sufría muchos problemas estomacales, y que necesitaba comer higos. Era su solución naturista más cercana. Pero, ¿dónde íbamos a conseguir higos? :huh: Sanja había visto algunos plantíos en la carretera, y pretendía bajarse a robar algunos.

 

Pauline, quien apenas hablaba algunas palabras en español, preguntaba ¿por qué tenía que robar higos? Sanja sólo decía que le harían bien a su estómago.

 

Terminamos de comer y volvimos a los coches, mientras Pauline mantenía la misma cara de consternación. Avanzamos algunos metros cuando, de pronto, un plantío de higueras apareció.

 

Sin que Davide se detuviera completamente, Sanja bajó del auto con su bolsa y comenzó a cortar higos de forma extremadamente rápida. Todos dentro del coche comenzamos a reír a carcajadas :D Pero Pauline no entendía. ¿Qué está haciendo? Me preguntó. Robando higos, contesté :P

 

Entonces todo se iluminó para ella. Su novato oído había confundido los fonemas de la g y la j. Y mientras Sanja robaba higos, Pauline creía que robaría hijos :eek: Claro, robar y comer hijos no es algo que a alguien le causaría risa. Pero los gajes del idioma son siempre divertidos :big-grin:

 

Seguimos la travesía de vuelta al oeste de la isla. Algunos kilómetros al norte de San Antonio, donde se encontraba nuestro hotel, se erguía otra cala que valía la pena descubrir. La Cala Salada y su hermana la Cala Saladeta.

 

Cala Salada, Ibiza

 

Ambas playas, como la mayoría en Ibiza, rodeadas por rojizos acantilados moteados por la vegetación. Esas bellas ensenadas se volvían un paisaje muy común en la isla, y nos acompañarían por el resto de nuestro viaje :)

 

Cala Salada, Ibiza

 

Los días de otoño terminaban más rápido, claro está. Pero los días en Ibiza suelen comenzar después de las 12 horas, cuando nuestros cuerpos apenas se recuperan de una larga jornada de fiesta.

 

A nuestra llegada a la Cala Salada, apenas podía creer que el sol hubiera ya avanzado tanto en su camino diario. Menos mal que nos permitiría todavía hacer algunas fotos de sus más maravillosos ángulos, puesto que con lo fría que sabía que estaría el agua no tenía ninguna intención de bañarme :O_o:

 

La buena noticia es que la Cala Salada está bastante alejada de la metrópoli, y son pocas las construcciones humanas alrededor, que se limitan solamente a unos pequeños restaurantes. Si bien es normalmente visitada por multitudes de turistas, aquel día la bahía lucía con una inmensa tranquilidad :rolleyes:

 

Cala Salada, Ibiza

 

Así que subimos a las paredes de roca que dividen ambas playas para admirarlas en su plenitud, mientras el sol descendía poco a poco en el horizonte.

 

Cala Salada, Ibiza

 

Aunque los colores que emanaban desde el cielo hasta el rojizo suelo eran encantadores, Davide tenía un mejor lugar para observar el ocaso, y antes de que el sol se ocultase corrimos de regreso al parking y cogimos los coches. Manejamos rápido en dirección norte hasta otra zona boscosa que no parecía tener nada especial.

 

Nada hasta nuevamente salir a otro de los grandes acantilados de Ibiza. Un enorme y alto mirador que nos dio una panorámica más amplia del atardecer y sus mágicas tonalidades ^_^

 

Atardecer en Ibiza

 

Nos sentamos serenamente sobre las rocas con un cielo naranja frente a nosotros, y el astro rey nos despidió de la luz para traer una noche más a la isla de ensueño :rolleyes:

 

Atardecer en Ibiza

 

Fue momento de volver al hotel, donde Pablo se culpaba por haberse quedado dormido. Había pasado todo el día junto a la piscina tomando el sol. Pero estábamos de vuelta. Y las noches en Ibiza siempre son jóvenes ;)

 

Una estampa común de Ibiza


Uno de nuestros vecinos en el hotel

 

Aquel sábado algunos asistirían a la fiesta del cierre de Amnesia, un famoso club en el centro de la isla. Por otro lado, Lucía, Alex, Yasmina y yo habíamos decidido no salir de fiesta aquella noche. Al menos no a una cara discoteca. Reservaríamos nuestras fuerzas y nuestro dinero para la fiesta de cierre de Pachá, al siguiente día.

 

La pandilla antes de una noche de fiesta, Ibiza


La pandilla haciendo botellón en el hotel

 

Visitar Pachá era uno de mis sueños desde hace mucho tiempo :big-smil: Desde mi adolescencia para ser exacto, cuando empecé a escuchar a David Guetta, quien cada jueves da una fiesta exclusiva en el club bajo el nombre de Fuck me I’m famous.

 

De hecho, fue David Guetta quien nos hizo cambiar nuestros planes, pues en principio llegaríamos un jueves para asistir a su fiesta en Pachá. Pero tras su sorpresiva cancelación, decidimos llegar un viernes :unsure:

 

De cualquier modo, al siguiente día Pachá ofrecería su fiesta de cierre, y estando en Ibiza eso era algo que no podía perderme :big-grinB: De hecho, aquel sábado Pachá recibiría a otro de mis DJs preferidos: Bob Sinclair. Pero vamos, los boletos eran excesivamente caros y estaban agotados :( Así que mientras todos partieron a Amnesia, mi equipo y yo cogimos el coche para buscar un buen pub donde bailar y relajarnos (sin tener que pagar un entry fee, claro está).

 

A la noche, con un espacio vacío en nuestro auto, se nos unió Rocío, una chica valenciana que había ya dado mucho de qué hablar. No a muchos les agradaba, incluyendo a Pauline, quien nos había contado que compartir el coche con ella era una pesadilla. Y vaya que lo era :huh:

 

Rocío parecía tener complejo de princesa. Deseaba que todo el mundo hiciera lo que ella quería. Apagar el aire acondicionado. Prenderlo. Mover el asiento. Sumado a los malos comentarios que realizaba sobre las otras personas que apenas y conocía :wacko:

 

No entendía qué diablos hacía esa chica con nosotros. Pero Alex es una persona muy noble. Alguien que no podía decir que no :zsick:

 

Tratando de ignorar el hecho de estar con ella, nos dirigimos a la ciudad de Ibiza y entramos a un pequeño pub junto a la playa. Había bebido ya algunas cervezas y nos dispusimos a bailar para pasar la noche tranquilamente.

 

De pronto Rocío desapareció. Huyó de nuestra vista :huh: Habíamos oído que era una chica rara. Y vaya que lo era. Sin hacer mucho alarde, pasamos por alto la situación. Hasta que apareció nuevamente, ahora de la mano de un tipo alto y guapo :O_o:

 

¿En verdad había podido ligar con él? No lo sabíamos. Pero insistió en presentárnoslo a todos.

 

El chico era uruguayo, y si bien no recuerdo su nombre ni nada especial sobre él, recuerdo que estaba drogado. De verdad, muy drogado. Su mirada estaba perdida y sus pupilas realmente dilatadas. Su vestimenta era un fiasco :unsure:

 

Pero Rocío quiso presentárnoslo. ¿La razón? Nos dijo que él podía dejarnos entrar a Pachá para ver a Bob Sinclair. Sin pagar. Sin boleto. Entrar como la gente poderosa :mellow:

 

¿De qué diablos estaba hablando? ¿Cómo confiar en un tipo con esa pinta? Ni siquiera parecía poder hablar bien. Pero algo es seguro, la idea hizo que los ojos de todos nosotros se iluminaran completamente :blush:

 

Decidimos darle una oportunidad. Al fin y al cabo, no perderíamos nada. No teníamos ningún plan, y el antro estaba bastante cerca de allí.

 

Caminamos entonces tras la sombra de aquel junkie, quien andaba de la mano de Rocío. Al llegar a Pachá se detuvo en la esquina. Se topó con alguien y comenzaron a hablar y fumar. Mierda, creo que nos había engañado :madd:

 

Comenzamos a desesperarnos. Queríamos volver. Pero Pachá estaba frente a nosotros. La discoteca de mis sueños estaba justo frente a mí. Y en su interior tocaba Bob Sinclair, uno de los DJs por los que empecé a adorar la música electrónica. ¿Qué más daba?

 

Pachá, Ibiza

 

Tras varios minutos parados como tontos, el uruguayo nos cruzó la calle y saludó al guardia de la entrada, quien pidió nuestros boletos o nuestros nombres para buscarlos en la lista de invitados. El uruguayo sólo dijo: déjalos pasar. Y la cadena se abrió. El guardia nos abrió. Sin pagar, sin nada más :eek:

 

Pachá, Ibiza

 

Todo parecía irreal, y decirlo puede sonar quizá bastante cursi. Pero entrar por primera vez a Pachá de aquella manera era algo que jamás olvidaría en mi vida. Estaba en una fiesta exclusiva en Pachá completamente gratis :big-grin:

 

En aquel momento los cuatro nos miramos a los ojos y sonreímos como niños tontos. Pero nos tranquilizamos, y entramos en razón. Dimos las gracias al sujeto, quien sólo nos pidió a cambio que le comprásemos una copa. ¡Vaya precio! 4 euros cada quien y el asunto estaba resuelto :whistling: Y desde entonces decidimos no odiar más a Rocío. Ella y el junkie nos habrían de regalar la mejor noche de nuestras vidas, al menos de la mía hasta ahora :big-smilB:

 

Despojado de mi cámara (prohibidas ante una celebridad como Bob Sinclair) entramos al antro entre la multitud que ya había comenzado la noche. Pachá parecía más pequeño de lo que pensé (sobre todo después de haber estado en Privilege). Y justo al entrar se encontraba el set del DJ, y Bob Sinclair mezclando frente a nosotros :rolleyes:

 

Pachá era sorprendente. El ambiente era tal y como lo imaginé. Bailarinas exóticas sobre grandes plataformas. Juegos de luces alucinantes. Disparos de humo por doquier. Multitudes enloquecidas…

 

Las miradas perdidas de quienes parecían más que extasiados con los beats del DJ francés. Un extraño sujeto que se acercó a mí en el baño y empezó a bailar tras el mingitorio mirándome fijamente. La droga estaba por doquier. Cocaína, metanfetaminas, ácidos, éxtasis. Todo al alcance a precios no tan baratos :mellow:

 

Pero el único éxtasis que necesitaba era la música que recorría cada centímetro de mi cuerpo, que me llevaba de viaje hasta mi lejana adolescencia. Bob Sinclair y Pachá fueron la combinación perfecta ;) Una noche que recordaría por el resto de mi vida...

 

Era domingo. La fiesta en Ibiza no termina antes de las 6. Pero algunos osados insistimos en hacer otra visita bastante temprano :oops:

 

Pauline, Yasmina, Pablo y yo habíamos planeado ya viajar a la isla de Formentera, una pequeña isla al sur de Ibiza, la más pequeña y menos poblada de todo el archipiélago de las Baleares.

 

Davide nos la había recomendado bastante. Y aunque la temporada no era la mejor en cuanto al clima, no podíamos pasar por alto viajar a ese pequeño paraíso natural.

 

Él y Karina nos llevaron muy temprano hasta el puerto de Ibiza, donde tomamos la pequeña barca que nos llevó hacia el sur por 20€ la ida y vuelta.

 

Centro de Ibiza desde el puerto


Vista del centro de Ibiza desde la barca

 

Pablo y yo estábamos muertos :zsick: Habíamos dormido solo dos horas y aprovechamos el viaje a la isla para descansar lo más posible :sleep: Yasmina parecía tan fresca que pocos se hubieran imaginado que pasó toda la noche junto a Bob Sinclair. Pero así es Ibiza :blush:

 

Dos chicas brasileñas y Paulina, otra mexicana, nos acompañaban. Al llegar al pequeño muelle, a unos 4 km de Ibiza, despertamos por fin para comenzar un nuevo día.

 

Formentera es una isla relativamente pequeña, con una geografía irregular que le brinda una forma alargada y un relieve bastante llano, lo que la hace más fácil de recorrer. Pero hacerlo a pie no era una opción muy viable. Y la manera más económica era rentando bicicletas ;)

 

Por 5€ cada una empezamos la travesía. Y aunque nos dolió dejar a las brasileñas (no sabían manejar en bicicleta) sabíamos que el recorrido no era tan corto, y nos dirigimos al sur de la isla.

 

El camino nos llevó por una estrecha franja de tierra hacia el centro de la isla. Las dunas de arena se adornaban con una vívida vegetación típica mediterránea.

 

Formentera forma parte, de hecho, de un Parque Natural, por su importancia como ecosistema endémico y por ser uno de los lugares donde anidan las aves migratorias.

 

Pronto el sendero nos condujo junto a la playa. A diferencia de Ibiza, Formentera ofrece a sus visitantes extensas playas de arena blanca sin ningún tipo de acantilados en su costa. Al menos no en el este de la isla.

 

Paisaje de Formentera

 

Las aguas lucían tranquilas y un intenso color azul infundía cada ola que se aproximaba a nosotros.

 

Paisaje de Formentera

 

El día no era el más cálido de la temporada, y algo nos decía que el clima en Formentera suele ser más fresco que en sus vecinos del norte. No obstante, eso es lo que mantiene a los arbustos y matorrales verdes durante casi todo el año :)

 

Formentera

 

Nos detuvimos en una de sus playas a unos 7 km del puerto. Lucía bastante solitaria, y era el lugar perfecto para acostarnos a tomar el sol y tratar de reponer lo que la noche nos dejó encima :sleep:

 

Playas de Formentera

 

Aparcamos las bicis junto a un restaurante local y nos echamos en la arena. Las nubes cubrían el sol, y un viento algo frío soplaba desde el mar. Esto no era lo que yo imaginaba del Mediterráneo. Pero el otoño había llegado.

 

Playas de Formentera

 

Una lluvia ligera comenzó a golpear nuestras caras, y antes de que pudiésemos coger nuestras cosas las nubes dejaron caer su furia sobre la isla :wacko:

 

Corrimos a resguardarnos bajo el techo de aquel restaurante. Ahora no cabía duda de la ausencia de turistas en la zona :(

 

Cuando la lluvia aplacó, volvimos para disfrutar lo que nos quedaba del día. Y huyendo del agua fría y su ahora fuerte oleaje, nos conformamos con una siesta en la suave arena y con fotografiar los maravillosos paisajes que aquella isla de ensueño nos regalaba ;)

 

Playas de Formentera

 

Después del mediodía emprendimos nuestro camino de regreso. Debíamos coger el barco si deseábamos llegar a tiempo a Ibiza. La pandilla se había preparado para otro día de fiesta que esta vez comenzaría desde antes del anochecer :rolleyes:

 

Pueden ver la segunda parte de las fotos en el siguiente álbum:

 

 

Tras apenas una noche en la ciudad costera de Valencia mi amigo Óscar me acompañó hasta las oficinas de ESN (Erasmus Students Network), la agencia estudiantil que me había convencido de costear aquel viaje tan poco fraguado que apenas podía creer que estaba allí parado :huh:

 

Allí, se preparaban a salir Davide y Karina, un italiano y una letona que, de hecho, hablaban un perfecto español. Ambos eran los encargados de tal asociación en Valencia y, por tanto, quienes me habían enlistado en mi próxima aventura.

 

La cita no era en la oficina. Pero para facilitarme las cosas, ambos me ofrecieron ir con ellos hasta el muelle, de donde zarparíamos con el resto del grupo.

 

Me despedí entonces de Óscar, quedando a mi merced por primera vez, con gente a mi alrededor que me era completamente desconocida :unsure:

 

Tendría ahora que encarar al verdadero reto de un intercambio cultural: conocer extranjeros sin nadie a mi lado que me presentase, que me acompañase ni me conociese :wacko: Pero apacigüé todo nervio, y antes de partir decidí cruzar la calle y comprar lo que sería una buena forma de hacer amigos en cualquier parte del mundo y en cualquier situación: cerveza :big-grinB:

 

Tras guardar las latas en mi atestada maleta, subí con Davide y Karina al coche. Condujimos hasta la zona portuaria de Valencia, donde caída la noche, el pequeño grupo de Erasmus aguardaba por nosotros en la zona de abordaje.

 

Estudiantes de todo tipo, en su mayoría europeos, habían empezado ya a presentarse unos con otros. Me acerqué con cautela y, sorprendentemente, un acento mexicano fue lo primero que pude notar :blush:

 

Y no se trataba solo de Paulina, una chica norteña residente en Texas que hacía su intercambio en la Universidad de Valencia, sino también de Pablo, un toluqueño estudiante de arquitectura.

 

Haciendo a un lado la seguridad que toparse con paisanos puede brindar, pasé mis manos saludando a cada persona que llegaba, hasta que el grupo entero se formó en la sala de espera. Parecían todos ser muy majos, y todo apuntaba a que el incómodo tour que hice en Porto no se repetiría más, pues el grupo no era de hecho nada numeroso. 22 almas serían las que me harían compañía durante los próximos cinco días. Alemanes, españoles, inglesas, brasileñas, francesas, serbias, marroquíes y mexicanos…

 

Nos preparamos para pasar el control de seguridad, donde supuse que mis cervezas terminarían en la basura. Pero la suerte estaba de mi lado, y el gendarme ni siquiera lo notó, o posiblemente estaba de muy buen humor :big-smilB:

 

Arrastrando nuestras valijas nos dirigimos al ferry que nos llevaría hasta la emblemática isla de Ibiza, joya del Mediterráneo y capital mundial de la fiesta :big-grin:

 

Como mi primera vez en un ferry raramente imaginé la magnitud de la embarcación :huh: Algo semejante a un catamarán turístico era lo que en principio había venido a mi mente. Pero se trataba de un enorme bote destinado a transportar no solo pasajeros, sino autos, materias primas y todo lo necesario para que la población de toda una isla pudiera sobrevivir.

 

Abordando el ferry en Valencia

 

El ticket del ferry iba ya incluido en el precio del viaje. Más comprendía solo nuestro transporte, y no un camarote donde dormir. Nuestra jornada de 6 horas (12 a 6 am) significaba que tendríamos que conciliar el sueño en donde pudiésemos acomodarnos. O bien, no dormir. ¿Quién necesitaba dormir en Ibiza después de todo? :big-smil:

 

Además, los precios de los camarotes ascendían a unos estrepitosos ¡100 euros por noche! :wacko: ¡¿En qué diablos estaban pensando?! De cualquier manera, Karina consiguió uno para guardar nuestro equipaje, y así cogimos solo lo necesario para pasar la noche a bordo de la enorme embarcación.

 

El ferry contaba con un restaurante, un bar, una sala de cómputo y wifi en su interior. En la parte superior se encontraba el área lounge, con música chill out y una barra de bebidas. Por supuesto, el lugar perfecto para empezar a conocernos ^_^

 

A bordo del ferry hacia Ibiza

 

A medida que el barco zarpaba y dejábamos atrás las luces de Valencia y su zona portuaria todos comenzamos a conocernos y presentar un poco de nuestras vidas a los otros.

 

Vista del puerto de Valencia desde el ferry

 

Alex era un chico valenciano ejerciendo la medicina en un consultorio de la ciudad. Su novia Lucía lo acompañaba. Yasmina era una joven marroquí que hacía su posgrado en Valencia. Pablo estudiaba arquitectura en México y ahora realizaba su intercambio en la misma ciudad. Mientras Sanja (pronunciado como Sania) era una excéntrica estudiante serbia que hacía su máster en España a través del programa Erasmus Mundus.

 

Todos tenían una interesante historia que contar. Pero todos coincidíamos en algo: buscábamos descubrir la vida nocturna y las playas de Ibiza, y eso fue algo que rápidamente nos unió ;)

 

Pasamos extensas horas hablando sentados en los muebles de la cubierta, y a pesar de las altas horas de la madrugada, el viento mediterráneo se percibía cálido y bastante húmedo. Algunos exploramos un poco el resto de la proa, descubriendo unos camastros de sol donde pudimos tomar una larga siesta, al saltar de la brisa marina que golpeaba nuestros rostros.

 

Antes del amanecer, volvimos a la sala interior, donde un café reavivaría nuestros cuerpos, mientras arribábamos a las aguas de las Islas Baleares.

 

A bordo del ferry hacia Ibiza


El equipo hacia Ibiza

 

Con bastante cansancio, pero con la mejor actitud por delante, descendimos del barco con las pestañas casi unidas. Ahora nos encontrábamos en la famosa ciudad de Ibiza, que resulta no ser lo mismo que la isla de Ibiza.

 

La isla se extiende por 572 km² al sur del archipiélago de las Baleares, y en ese terreno se yerguen tres principales núcleos urbanos: Ibiza, San Antonio y Santa Eulalia, de los cuales el primero es el más grande y poblado de todos. Así mismo, por su incomparable fama, suele ser el lugar más caro y cotizado por los viajeros. Por ello nuestro hotel se reservó en la comunidad de San Antonio, con precios mucho más asequibles.

 

Entre San Antonio e Ibiza hay unos 15 km de distancia, distancia bastante corta comparada con la que nos separaba de muchas de las playas famosas, las discotecas más célebres y los maravillosos paisajes desde los acantilados costeros. En vista de los altos precios y de la poca conveniencia de movernos en transporte público, lo mejor para todos sería rentar coches ;)

 

ESN había ya reservado algunos autos en una agencia del aeropuerto, a donde rápidamente nos dirigimos mientras formábamos cuadrillas de viaje. Alemanas con brasileñas, alemanes con inglesas, francesas con españolas… por suerte, no tuvimos ningún problema en separarnos en grupos de cinco. Y Lucía, Yasmina y Pablo fueron los elegidos para viajar conmigo a bordo de uno de los cinco Ibizas (vaya coincidencia). Y con la mejor de nuestras suertes, Alex se ofreció como nuestro conductor designado. Alex no necesitaban del alcohol para divertirse, y eso era de respetarse. Al final, podríamos conducir a los clubes sin tener que preocuparnos por los retenes de seguridad. Mis noches en Ibiza parecían haber tomado rienda suelta :D

 

La familia de Ibizas en Ibiza


Los cinco Ibizas en Ibiza

 

Mientras el sol se levantaba condujimos hacia la parte oeste de la isla. Al igual que en Valencia, los letreros en catalán aparecieron repentinamente. Si bien poco sabía que la comunidad balear era su hablante nativa, la intensa explotación turística de la isla hace que, probablemente, el inglés sea incluso más hablado que el catalán o el castellano.

 

Carreteras de Ibiza

 

En pocos minutos llegamos a San Antonio. Nos registramos en el hotel y nos dirigimos a nuestras habitaciones, divididos prácticamente al azar por Karina y Davide.

 

Compartir el cuarto con Willi, el alemán, sería interesante. Pero hacerlo con Sanja, la extravagante rubia serbia lo haría todavía más sugestivo. Y una imagen vale más que mil palabras.

 

Vestuario de mi compañera de cuarto en Ibiza

 

Si me había preguntado qué podría llevar en aquella enorme maleta rosa, al llegar a nuestro cuarto todo cobró sentido :ohmy:

 

Accesorios de mi compañera de cuarto en Ibiza

 

Ahora sabía que si quería tomar una ducha sería mejor hacerlo antes de que ella se adueñase del baño :blush:

 

Convenientemente todas las habitaciones contaban con una pequeña cocina, lo que nos ahorraría grandes cantidades al pasar de comer fuera :smug:

 

Tomamos una fugaz siesta y volvimos a los coches. Si queríamos conocer la isla no había tiempo que perder.

 

Davide visitaba Ibiza frecuentemente, y conocía los mejores rincones de pies a cabeza. Él sería nuestro guía por los próximos días, y depositamos completamente nuestra confianza en él.

 

Nuestra primera parada fue al extremo sur de la isla, a orillas de un enorme acantilado de piedra rojiza, apenas moteado por la vegetación.

 

Vista desde la punta sur de Ibiza

 

El día que apenas despejaba el cielo revelaba la silueta de dos pequeños islotes rocosos que surgían de una delgada niebla. El famoso islote de Es Vedrá es de hecho un Parque Natural que, pese a su escasa extensión de suelos y exposición al viento marino, alberga varias especies vegetales endémicas, además de ser uno los lugares de reproducción de aves rapaces más activos.

 

Es Vedrá, Ibiza


Alex, Pablo y yo

 

El acceso a su superficie y alrededores está controlado por las autoridades. Fuese como fuese, las vistas desde el cabo eran anonadantes, y nos fueron suficientes para comenzar nuestra jornada :rolleyes:

 

El grupo en Es Vedrá, Ibiza

 

Después de una buena foto grupal, volvimos al camino para aprovechar la hermosa y soleada tarde.

 

Davide nos había prometido explorar los sitios menos conocidos y visitados en Ibiza. No obstante, había algunos imprescindibles que no nos podíamos perder. Y la cala Conta era uno de ellos.

 

A pesar de lo que se diga, en Ibiza no encontramos playas. Encontramos calas. Se tratan de pequeñas extensiones del mar que penetran en la tierra y que se rodean por rocas. Es básicamente una ensenada pequeña. Y los rocosos acantilados que bordean toda la costa de Ibiza hacen que las calas sean los puntos turísticos más concurridos.

 

La cala Conta se encuentra en uno de los puntos más occidentales de Ibiza, no muy lejos de San Antonio. Sus aguas son extremadamente azules, de tonos turquesas. Aunque cabe decir que la mayoría de las aguas alrededor de Ibiza poseen el mismo color.

 

Cala Conta, Ibiza

 

Su belleza incomparable, que la distingue del resto, radica en las hermosas vistas que se ofrecen desde su costa, debido al atolón de islotes rocosos que se yerguen frente a ellas, y que le dan a la playa una postal única ^_^

 

Antes de bajar por las pendientes de roca decidimos subir a ellas y acudir a un restaurante, donde preferí solo hacer compañía a mis nuevos amigos y guardar mi hambre hasta llegar al hotel.

 

Cala Conta, Ibiza

 

4€ por una coca cola y 14€ por una hamburguesa no eran precios que se acomodaran a mi presupuesto :wacko:

 

Una vez con el estómago lleno fue momento de bajar y sumergirme por primera vez en las aguas del mar Mediterráneo.

 

Tomando un baño en la Cala Conta, Ibiza

 

Octubre y el otoño apenas habían dado comienzo, y aunque la temperatura ambiente era bastante cálida, el agua a mi parecer se hallaba demasiado fría :crying:

 

Tomando un baño en la Cala Conta, Ibiza

 

Menos mal que pude bañarme y aguantar al menos unos 10 minutos en el agua sin sufrir de hipotermia, al contrario de las aguas de Galicia, donde hundir el dedo meñique fue suficiente para congelarme. Problemas comunes para alguien del trópico :D

 

Tomando el sol en la Cala Conta, Ibiza

 

El resto de nuestra tarde la pasamos al calor del sol, acostados sobre una cama de piedra rojiza que parecía reflejar los rayos y darnos el mejor bronceado para lucir en nuestro viaje ;)

 

Cala Conta, Ibiza

 

Al atardecer volvimos a San Antonio. La noche llegaba y todos sabíamos lo que nos esperaba. Estábamos en la isla con la mejor fiesta de todo el mundo. Y era casi la razón por la que habíamos viajado hasta allí. Era octubre, y las closing parties habían dado comienzo :big-smil:

 

Hasta entonces, todos teníamos la sensación de que Ibiza era mucho más tranquila de lo que habíamos imaginado. Sobre todo en San Antonio, donde la gente se paseaba ante nuestros ojos sin alguna señal de estado etílico o psicotrópico :huh:

 

Pero Davide tenía la mejor estrategia. Nos condujo a todos con uno de sus amigos, quien al parecer nos daría los mejores precios para acceder a las discotecas.

 

Eran múltiples los clubes que aquel fin de semana cerrarían su mejor temporada del año con una enorme fiesta de clausura. Y todos ellos sonaban a mis oídos como grandes sueños de mi pubertad: Space, Amnesia, Ushuaia, Bora Bora, Privilege... Pero el más altisonante de todos era sin duda alguna Pacha, el hogar de los más famosos DJs del planeta, ídolos de mi adolescencia y mi discografía personal :giggle:

 

Aunque cada quien compraría los boletos que quisiera, la mayoría nos decidimos por acudir a las fiestas en Privilege y Pacha. La lista era enorme, pero los precios lo eran aún más. Y gastar más de 80€ en el acceso a dos o tres night club no era una opción, al menos no para mí :oops:

 

Así, volvimos al hotel con dos pulseras en nuestras muñecas, y con las provisiones necesarias para sobrevivir a nuestros días. Pan, pasta, pollo y ensaladas serían nuestra salvación y nuestra cena casi todas las noches. No podíamos quejarnos, al menos teníamos dónde cocinar :blush:

 

Los víveres incluían también la materia prima para cada noche. Por supuesto, hablo del alcohol :rolleyes: Cerveza, ron, whisky y absenta. Cada quien cogió su botella y, como si no hubiera un mañana, bebimos su interior hasta no dejar una sola gota en su rastro.

 

El botellón en un hotel de San Antonio, Ibiza


El equipo precopeando en San Antonio

 

Si bien ya estaba acostumbrado a los tardíos horarios en los que en España se lleva la fiesta, no creí que en Ibiza todo lo bueno empezara hasta pasadas las 2 am :confus: Y aunque yo quería irme antes, nos quedamos en el hotel bebiendo hasta exactamente las 2, momento en el cual salimos hacia Privilege.

 

Alex y Lucía pasarían la noche en el cierre de Lío, otro club para el que ya tenían invitación. Pero no debimos preocuparnos por el transporte. Privilege lo tiene todo preparado para sus clientes ;) y cada noche varios buses salen desde San Antonio hasta las puertas de la disco.

 

Nunca creí que un autobús podía ser tan divertido. Pero en Ibiza, al caer la noche, la fiesta está prácticamente por todas partes :big-smil:

 

En el bus rumbo a Privilege en Ibiza

 

Desde el chofer hasta el último ebrio en subir, todos gritaban como si la noche les perteneciera. Y era verdad. Éramos nosotros y la noche. Ibiza estaba a punto de mostrarnos lo mejor de sí :rolleyes: La razón por la que desde hace algunas décadas ha devenido en la capital mundial de la fiesta y la música electrónica.

 

En el bus rumbo a Privilege en Ibiza

 

A mitad de la carretera entre Ibiza y San Antonio el bus se detuvo. Todos descendimos. Y allí, en medio de aquella remota isla, nos dispusimos a entrar a la discoteca más grande del mundo. Es eso lo que se nos había dicho. Y vaya si lo parecía :eek:

 

Antes de entrar a Privilege, Ibiza

 

Como bien nos habían advertido, lo verdaderamente bueno no había todavía comenzado. Pero el lugar poco a poco se seguía atestando.

 

Una piscina en el medio del club enmarcaba al DJ y al letrero que anunciaba una de las fiestas electrónicas más famosas e importantes del mundo: SuperMartXé.

 

Privilege, Ibiza

 

Esta casa de entretenimiento nació en España y ha llevado a cabo residencias en muchos de los clubes de Ibiza, siendo Privilege donde cobró mucha mayor fama.
Es célebre por el montaje de sus escenarios, efectos especiales y, por supuesto, por tener a los mejores DJs del mundo :sneaky:

 

Privilege, Ibiza

 

No tardé en darme cuenta cómo funcionaban las noches en Ibiza. Entras al club, sales, bailas, descansas. Buscas una copa, buscas un shot. Vas al baño, un hombre se acerca a ti. Te ofrece spliff, te ofrece cristal, te ofrece de la blanca. Te niegas y sigue buscando. Dos chicas inglesas me ven. Me preguntan por el sujeto. Ellas lo siguen y le compran una bolsa de pastillas. Su absenta no fue suficiente. Toman éxtasis. Están high. Sigue la fiesta. Y nunca termina :mellow:

 

Privilege, Ibiza

 

Para los amantes de los estupefacientes, Ibiza es el paraíso. Ibiza ama a los turistas. Ama a los ebrios. Ama a quienes se drogan. Gastan dinero, y eso es bueno. Cada disparo de humo en una discoteca vale 500 euros. Cada DJ vale miles de euros. Ibiza es el paraíso. No hay más que decir. Ingleses, alemanes, gringos, guiris. Todos buscan lo mismo, y lo encuentran aquí.

 

Privilege, Ibiza

 

Pasadas las horas, llegó el momento que muchos esperaban. El show estaba por comenzar, y las luces iluminaron un enorme castillo que simulaba al de DisneyWorld.

 

El intro del Rey León empezó a escucharse. Bailarinas colgando de telas dieron inicio al baile. La multitud coreaba la canción. Y el DJ se preparaba para lo mejor.

 

Privilege, Ibiza

 

El humo y las luces hicieron que me perdiese dentro de mí mismo, quizá no tanto como el resto de jonkies a mi alrededor :whistling:

 

Privilege, Ibiza

 

Volteaba a todos lados, viendo a todos, buscando a nadie. Era simple. Estaba en Ibiza, y no lo podía creer. Nunca había visto algo parecido. Nunca había vivido algo parecido. Había soñado con ello muchos años atrás, y a mis 21 años ahora lo hacía :big-smilB:

 

Ibiza es la capital mundial de la fiesta y me lo estaba demostrando con creces. Y tenía mucho más preparado para mí los próximos días, para los que no podía esperar :smug:

 

Pueden ver la primera parte de las fotos en este álbum:

 

 

 

Y un pequeño video de cómo se vive una noche de locura en Privilege:

 

Cuando nuestros muros de Facebook e Instagram se ven abarrotados por fotos de nuestros últimos viajes la mayor parte de nuestros contactos creen que se trata de viajes que han sido planeados con mucha cautela, y por los que hemos pagado una gran cantidad de monedas.

 

La realidad suele ser muy diferente :D La comunidad de viajeros estaría de acuerdo en afirmar que el mayor porcentaje de nuestros escapes son eso, una fugaz marcha a nuestros impulsos que apenas unos días o semanas antes han sido concebidos en nuestras cabezas :blush:

 

Para mí, la mejor forma de planear un viaje es mirar mi calendario para saber qué días tendré libres, y cuál es el vuelo o ticket de bus que más barato hallo para tal fecha. Pero algunas veces simplemente no sucede así.

 

Muchos de los turistas que llegan a México, sea por dos semanas o un año entero, planean pasar al menos dos noches en las playas de Cancún y la Riviera Maya. Es un destino caro, y enteramente hecho para los turistas. Pero es hermoso, de eso no hay ninguna duda.

 

Cuando supe que viviría en España seis meses no pude evitar pensar, al igual que la mayoría de los turistas, en visitar la paradisiaca isla de Ibiza, la capital mundial de la fiesta. Playas, mediterráneo, música electrónica, las discotecas más grandes y famosas del mundo. No muchos podrían resistirse a ello :whistling:

 

Sin embargo, con solo imaginarme lo caro que sería resistí toda tentación desde poner el primer pie en la Iberia :sad: Pero conocer en Madrid a Óscar, oriundo de mi ciudad natal, sería el acto que cambiaría ese destino :mellow:

 

Óscar haría el mismo programa que yo. Estudiaría un semestre en Valencia, mientras yo lo haría en Galicia. De costa a costa, la distancia entre nosotros no era nada corta, pero no dudaríamos en vernos si teníamos la oportunidad.

 

Valencia es una cálida ciudad en la costa este de la península, famosa por sus fiestas (las fallas) y sus extensas líneas de playa. Tercera ciudad más poblada de España y una de las de mayor afluencia turística en el país. Pero con todo ese encanto no lograba atraer mucho mi atención :huh: Pero hubo algo que lo cambió.

 

La asociación ESN (Erasmus Student Network) de Valencia organizó un viaje estudiantil a Ibiza para los primeros días del mes de octubre. 4 noches y 5 días de hotel; viaje redondo en ferry de Valencia a la isla; descuentos en las entradas a los bares. Y todo por 160€ :eek:

 

Sería Óscar quien me persuadiría a apartar mi lugar. Las dudas daban vueltas y más vueltas en mi cabeza. El vuelo a Valencia no saldría tan caro. Tendría que tomarme cuatro días de asueto en la escuela. Pero estaba en España, con dinero y juventud. Vamos, seguro no era el único que lo haría :big-grin:

 

Más una vez con todos mis gastos primarios pagados, Óscar me confesó que él no iría :madd: Había contado bien su presupuesto y simplemente no le daba para más ¿Algo le haría pensar que mis cantidades eran superiores a las suyas? :confus: Quizá. Pero algo era seguro. No había reembolso, y mi viaje a Ibiza, aunque fuera solo, ya estaba agendado :blush:

 

El viaje tenía una razón: asistir a las Closing Parties en los mejores clubes de la isla. Dado el caso, partiríamos en el ferry el primer día de octubre. Por ello, a finales de septiembre llegué a Valencia con algo de temor.

 

Había recibido muchos comentarios sobre la aerolínea Ryanair. Algunos buenos, algunos malos. Fueran lo que fueran, era sin duda la aerolínea más barata de toda Europa. Y pagar 65€ por un viaje redondo de Santiago a Valencia me lo demostró :rolleyes:

 

Así, sobreviví a mi primer vuelo lowcost en Europa, para llegar a Valencia un soleado miércoles por la tarde. A penas al salir del metro supe que no necesitaría más de mi abrigo y mis pantalones largos :zsick: La inmensa humedad y alta temperatura en pleno otoño me retornó por un instante a Veracruz. Y la verdad es que poco extrañaría la incesante lluvia de Santiago de Compostela.

 

A petición de Óscar fui recibido por su buena amiga Sofía, una chica chilena que realizaba su intercambio en la Universidad de Valencia. Después de comer un exquisito Kebab (nada estrictamente valenciano :D ) caminamos al apartamento de Óscar, donde nos encontramos con él y sus compañeras de piso.

 

Antes de que el sol se ocultara Óscar decidió mostrarme uno de los mayores atractivos valencianos: la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

 

Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia

 

Junto al viejo río Turia (de cuyo cauce ya no queda casi nada) se alza este complejo arquitectónico futurista, que es uno de los más importantes encuentros de arte moderno en todo el mundo.

 

Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia

 

Sus figuras y colores lograron transportar a mi mente a un lugar que nunca conocí en un tiempo que nunca viví. Prácticamente, algo fuera del mundo actual :ohmy:

 

El Ágora y el Puente de l'Assut de l'Or, Valencia

 

El lugar está compuesto por varias construcciones de exteriores algo similares. Cada uno alberga atracciones culturales, artísticas y de entretenimiento para todos los gustos y las edades.

 

L'Hemisfèric, Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia

 

Desde l’Hemisfèric, un planetario con una gigantesca sala IMAX, hasta el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, con una estructura que se asemeja al esqueleto de un enorme dinosaurio.

 

Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, Valencia

 

El sitio alberga también al Oceanográfico, el acuario más grande de Europa, donde se dan cabida especies marinas de todos los ecosistemas posibles, desde los humedales y el Mediterráneo hasta las heladas aguas antárticas. Por desgracia el acceso, como era de esperarse, no era del todo barato, y tuve que limitarme a contemplar todo por fuera :unsure:

 

Palacio de las Artes Reina Sofía, Valencia

 

Cada edificio se rodeaba por un cuerpo de agua, donde sus perfectas siluetas eran reflejadas con la cada vez más tenue luz del sol, incluyendo al paseo botánico l’Umbracle, desde donde podía verse la totalidad del campo artístico.

 

L'Umbracle, Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia

 

Regresamos andando al apartamento, donde las amigas de Óscar nos hicieron pasar la noche al puro estilo latino, tomando clases de salsa gratis en uno de los clubes cercanos. Es extraño cuando uno quiere sentir lo estrictamente nacional y termina bailando canciones colombianas. En fin, la atracción de los españoles por la cultura latina es algo innegable ;)

 

Al siguiente día, antes de partir a la isla a la medianoche, me dedicaría exclusivamente a conocer el centro de la ciudad, lo que incluía toda la zona vieja de Valencia.

 

Al igual que muchas ciudades españolas, Valencia fue fundada por los romanos siglos antes de Cristo. Aunque pocos vestigios queden de su presencia en esta zona costera.

 

A la caída del imperio varios pueblos habitaron sus tierras. Visigodos, musulmanes, judíos y cristianos. Por supuesto, la mayoría de las edificaciones remanentes datan del reino cristiano.

 

Parroquia en Valencia

 

Aunque Galicia parecía tener su lado separatista, sumamente orgullosos de su lengua y su raíz, Valencia me dejó con los ojos en claro. Sinceramente, no tenía idea de que otro idioma era hablado allí :huh: El llamado valenciano.

 

No es más que una especie de dialecto del catalán, lengua romance hablada en la costa este de España. Así, era normal mirar en las calles nombres hispanos/catalanes que, para mí, lucían como una combinación de castellano con francés.

 

Así mismo, observar la bandera valenciana (muy parecida a la bandera catalana) ondeando en lo alto de los tejados no era algo por lo cual extrañarse.

 

Bandera valenciana

 

El centro de Valencia posee edificios construidos en muchas etapas de su historia, desde la reconquista cristiana hasta el siglo pasado, por lo que presenta estilos arquitectónicos muy variados.

 

Arquitectura en Valencia

 

Pude encontrarme con algunas casonas con elementos muy cercanos al mudéjar (lo que revela el legado del Califato en la ciudad) o de estilos bastante renacentistas.

 

Arquitectura en Valencia

 

Las múltiples parroquias denotaban fachadas románicas con los característicos colores arenosos de todo pueblo hispano. Y las construcciones neoclásicas resaltaban el contraste de la ciudad.

 

Parroquia Santos Juanes, Valencia

 

Pero la joya de su casco viejo es sin duda la catedral. Esta iglesia de pinta gótica es uno de los símbolos de la ciudad, cotizando hasta la entrada a su interior a un moderado precio, mismo que pude esquivar haciéndome pasar por un católico ferviente :D

 

Retablo en la catedral e Valencia

 

El campanario de la catedral es conocido como el Miguelete, antigua torre datada del remoto siglo XIV. Su peculiar forma y su dominante altura de más de 60 metros la hacen una de las postales más famosas de Valencia.

 

El Miguelete, Valencia

 

Pero quizá no hay algo más famoso de Valencia que su exquisita paella, conocida hasta mis tierras como la mejor de España. Y no pudiendo irme sin probarla, compré un plato en un pequeño puesto de calle, donde comí la paella más deliciosa de todo mi viaje :P (sin menospreciar la que la madre de mi amiga Henar me cocinó en Madrid ;) ).

 

Valencia

 

Volvimos al piso de Óscar por mis cosas y al anochecer me acompañó a la oficina de ESN Valencia, donde conocería mis nuevos compañeros de viaje con quienes partiría pronto a la isla de ensueño :rolleyes:

 

Pueden ver el resto de las fotos aquí:

 

 

Haber viajado más de 9000 km desde México hasta España no habría sido en vano. Conseguir una beca con tanta competencia en mi universidad no habría sido, por supuesto, nada fácil, sobre todo a un país europeo y de habla hispana.

 

Pero no fue una elección al azar. Al contrario. España fue mi país elegido entre una lista de más de 20 disponibles ¿Por qué no cualquiera de los otros?, como muchos me preguntaron. Algunos motivos suelen ser más fuertes que cualquier recomendación. Y los amigos españoles que hice en México me bastaban para cumplir mi deseo :rolleyes:

 

Hasta entonces, mi reencuentro con mi amiga Henar y su familia en Madrid me habían valido recorridos y viajes por toda la capital y sus alrededores, incluyendo antiguos pueblos, capitales, parques naturales, castillos medievales, platillos de la Iberia central y muchísimas experiencias en el día a día de un español.

 

Pero ahora vivía en Santiago, la joya católica del norte y capital de Galicia. Y tras más de un mes en la ciudad compostelana era momento de visitar a otro de mis buenos amigos, Daniel, a quien había prometido visitar en su natal La Coruña, al extremo norte de la provincia.

 

Habíamos tenido oportunidad de hablar sobre su ciudad desde un año atrás cuando vivíamos en la capital mexicana. La suya y la mía parecían asemejarse en su historia y estructura en muchos aspectos. Ambas importantes zonas portuarias, ambas atacadas por piratas, ambas fortificadas y nacidas a extramuros de una antigua muralla.

 

Así, a mediados de un húmedo mes de octubre, cogí un tren desde la estación de ferrocarriles de Santiago y, por sólo 5 euros, viajé 70 km al norte, y en menos de media hora arribé a mi destino temprano por la mañana. Era increíble la cercanía a la que nos encontrábamos :ohmy:

 

Tras poco menos de un año sin vernos, Dany apareció frente a la estación de trenes y corrimos a su auto que había estacionado sin pagar parquímetro :D

 

Me condujo a su barrio al norte de la metrópoli, que un poco más grande que Santiago, resultaba ser el área más poblada de toda Galicia; de hecho, su antigua capital.

 

Antes de subir a su apartamento y despertar a todos un sábado por la mañana, tomamos el desayuno en la cafetería local, que visitaba con frecuencia.

 

Desde varios días atrás había tratado de acostumbrarme al desayuno típico español; más bien, típico europeo y de muchos países fuera de México: pan y café :huh:

 

Uno de los shocks más maravillosos al viajar es darnos cuenta que muchas de las cosas que creíamos normales no lo son fuera de nuestra ciudad o nuestro país. En México, desde niños, nos es enseñado que el desayuno es la comida más importante del día: desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo, es un dicho muy famoso.

 

Tacos, huevos, enchiladas, tortas, tamales, sándwiches, panqueques, chilaquiles, frijoles, salsas picantes… nuestros desayunos suelen ser bastante completos, con frutas, carbohidratos y proteínas enteras en cada platillo, además de nuestra bebida de frutas y/o café. Pero al parecer, casi nadie en el resto del mundo (excepto, quizá, los gringos) comen tal cantidad de cosas al despertar :( Les basta con un café y una o media pieza de pan con mermelada.

 

A mi estómago mucho le solía faltar al finalizar cada insignificante desayuno europeo. Pero si comía fuera de casa no podía esperar mucho más :crying: El menú por las mañanas en las cafeterías no suele ser de lo más variado.

 

Luego de ponernos al corriente y cargar los gastos a la cuenta, subimos al piso de Dany, donde conocí a su familia, y a su escandalosa perra :big-grinB:

 

Un numeroso grupo de gallegos conformaban el núcleo de aquella afable familia: algunos nietos, dos o tres nueras, cuatro hijos varones, la madre de Dany y la abuela a la cabeza. Por suerte, en aquella pequeña pieza sólo vivían su hermano, su madre y la abuela :rolleyes:

 

Entrar a la habitación de Dany y toparme con objetos que transportó desde México me trajo muchísimos recuerdos, y una indescriptible valoración por el país que apenas hacía dos meses había dejado temporalmente. Finalmente, era ahora mi turno de conocer su patria ;)

 

En poco tiempo llegó a casa Alba, la novia de Dany. Juntos se propusieron mostrarme la ciudad. Un día soleado aguardaba fuera y no dudamos en salir a dar un paseo a pie junto al mar azul.

 

El apartamento se ubicaba a pocos metros de la Playa Riazor, la más grande y más visitada por locales y turistas. No obstante, y a pesar del sol, no tenía ninguna intención de darme un chapuzón. Me había sido suficiente con meter un pie en el agua de las islas Cíes, al sur de Galicia, para darme cuenta que el agua fría no está hecha para mí :wacko:

 

A pesar de sus bajas temperaturas, las playas de Coruña, y de toda Galicia, suelen ser frecuentadas por buzos y surfistas. Hay, incluso, una estatua que los conmemora en el malecón de la ciudad.

 

Desde aquel punto se podía ver toda la Ensenada que cubría esa parte de la ciudad, y en la punta oeste la silueta de la estructura más simbólica de la ciudad: la Torre de Hércules, a donde nos dirigíamos serenamente.

 

Vista de la ensenada de La Coruña

 

La arena de la bahía era blanca y algo gruesa. Alba me confesó que mucha había sido depositada ahí de manera artificial para ampliar la playa, traída desde una comunidad cercana :huh: Engaños de los gobiernos para hacer más linda sus ciudades. Es algo que pasa en todos lados…

 

Pero nuestra tranquila y despejada mañana abruptamente se convirtió en un chubasco que dejó caer toda su furia sobre nuestras cabezas :O_o: Cascadas de lluvia borraron de los cielos un inmenso nubarrón que pareció haber emergido de una dimensión invisible a nuestros ojos :confus:

 

Galicia estaba dándome una lección de la manera más brutal: nunca salgas de casa sin un paraguas. Y vaya si la había aprendido :unsure:

 

Sin un techo donde guarecernos en una playa totalmente vacía, nos resignamos a dejar de correr y entregarnos a la Pacha Mama, completamente mojados y arrepentidos de no haber cargado si quiera un abrigo impermeable con nosotros :(

 

Volvimos a casa como los viajeros más novatos, y colocamos cada prenda a secar en el deshumificador. Mientras rascábamos el closet, al exterior la madre naturaleza nos echaba en cara nuestra pésima suerte, alejando todo rastro de nube del cielo y pintándolo de un azul vívido y terso :mad: En un caso así sólo podíamos reír :blush:

 

Sin hacer más alarde, nos despedimos y volvimos a la calle. Esta vez Dany prefirió no arriesgarse y coger el coche :big-smilB:

 

Condujimos por toda la orilla del malecón, bordeando las playas turísticas para adentrarnos al centro de la ciudad. Pasando éste último llegamos al cabo más septentrional de la ciudad, donde un extenso campo verde rodeaba la Torre de Hércules.

 

Torre de Hércules en La Coruña

 

El majestuoso faro de 57 metros de altura de estilo neoclásico guardaba en sus cimientos remodelados una vetusta y prolongada historia de vida que, al igual que el acueducto de Segovia, databa del siglo I d.C :eek:

 

Torre de Hércules en La Coruña

 

Ninguno podría imaginar que fueron los romanos quienes erigieron tal monumento en el último pedazo de tierra conocida en la antigua provincia de Hispania. El día de hoy, es el único faro romano en pie y aún en funcionamiento en el mundo. No por nada fue declarado Patrimonio de la Humanidad, lo que le ha valido con creces ser el símbolo más representativo de La Coruña :smug:

 


Torre de Hércules en La Coruña

 


Su peculiar nombre lo debe a una leyenda que envuelve al faro de misticismo y valor. La historia cuenta que existía un gigante llamado Gerión, rey de Brigantium (antigua Coruña) que forzaba al pueblo a entregarle la mitad de sus posesiones, incluyendo sus hijos. Cansados, los súbditos acudieron a Hércules, quien retó a Gerión en una pelea. Hércules mató a Gerión, lo enterró y levantó sobre él una enorme antorcha. Cerca de este túmulo fundó una ciudad y, como la primera persona que llegó fue una mujer llamada Cruña (o Crunia), puso a la ciudad dicho nombre.

 

Torre de Hércules en La Coruña

 

Los romanos y su pasado griego han heredado su legado a la posteridad de la urbe, tanto que, de hecho, los coruñenses son a veces llamados herculinos. Dotada de un emblema tan bello y único, La Coruña tiene el poder de conquistar a cualquiera, de la misma forma en que me conquistó a mí :big-grin:

 

Aparcamos el auto y caminamos por el campo, hasta subir la pequeña colina donde se posa el faro, al que pudimos acceder por unas pocas monedas.

 

Torre de Hércules en La Coruña

 

No hay mucho que ver por dentro, claro está. Pero subir las escaleras de caracol en un edificio de un milenio de antigüedad no tiene comparación alguna. Además, las vistas de la ciudad desde su punta son increíbles ;)

 

Vista de La Coruña desde la Torre de Hércules

 

El centro de La Coruña está situado en una península en forma de T, unida a la plataforma continental por un estrecho istmo de menos de 1 km de ancho.

 

Vista de La Coruña desde la Torre de Hércules

 

En uno de sus extremos yace el faro y el acuario de la ciudad, y en su otra punta se extiende el complejo portuario y el antiguo Castillo de San Antón.

 

Esta fortaleza ubicada en un pequeño islote en la Ría de Coruña me recordó por muchas cosas a la Fortaleza de San Juan de Ulúa en Veracruz. Ambas construidas en el siglo XVI; ambas levantadas en un islote para defender la ciudad; ambas sedes de algunas batallas contra imperios enemigos, en especial el imperio inglés, siendo el ataque del corsario Francis Drake el más famoso de todos; ambas convertidas en prisión y más recientemente en museos históricos.

 

Castillo de San Antón, La Coruña

 

La afluencia de turistas aquel día otoñal era bastante pobre, aunque normalmente Coruña goce de un gran número de visitantes, especialmente durante el verano.

 

Seguimos nuestro recorrido, ahora dirigiéndonos a la zona vieja de la ciudad, donde nos reunimos con otro amigo de Dany.

 

La Coruña

 

Coruña fue prácticamente refundada en el siglo XIII, después de haber sido abandonada debido a los ataques vikingos. Pero la mayoría de las construcciones en su casco antiguo ostentan fachadas de un estilo más modernista, como es el caso de su ayuntamiento y de las coloridas residencias a su alrededor.

 

Ayuntamiento de La Coruña

 

El centro de La Coruña es también hogar de la primera boutique de Zara del mundo, abierta en 1975. Fue aquí donde vio la luz la mayor empresa textil del mundo, grupo Inditex, que hoy es imposible no conocer, con más de 8 marcas principales en los 5 continentes del planeta. Muchos morirían por comprar en un lugar como éste. Para mí fue un atractivo turístico más al que no presté muchísima atención :whistling:

 

Primera tienda Zara del mundo, La Coruña

 

Cuando el hambre hizo presencia volvimos al piso de Dany. Su madre nos había preparado un platillo gallego por excelencia, que era imprescindible degustar antes de abandonar Galicia.

 

Había ya oído hablar mucho sobre el célebre caldo gallego, pero mis antiguos roomies nunca se dispusieron a cocinar uno para mí.

 

Desde la edad media, las familias gallegas, como muchas otras en Europa, engordaban un cerdo durante todo un año. Antes que llegara el invierno, en el mes de noviembre, se elegía un día específico para la matanza. Era todo un ritual. Matar a un cerdo y prepararlo no debe ser nada fácil :confus: (especialmente para gente como nosotros que vivimos en la ciudad).

 

Aquel día se preparaban todas y cada una de las partes del animal para su preparación. Se curtían los embutidos, se salaban los cortes, se ahumaban los intestinos, se vertía la sangre… El final de la matanza solía ser agotador. Así, mientras los hombres luchaban con la inmensidad del cerdo, las mujeres preparaban un caldo para la cena, ocupando los ingredientes recién obtenidos.

 

El caldo gallego hoy se sirve como una entrada de sopa con alubias y repollo, acompañada con un trozo de pan. Fue una sopa muy rica, y no tuve ningún inconveniente en terminarla. El reto vino después :oops:

 

Caldo Gallego

 

El plato fuerte consiste en una costilla de res, una costilla de cerdo, un chorizo y una presa de pollo, todo acompañado con una papa, pan y una copa de vino o agua.
Sabía que podría ser mala educación dejar el plato lleno en la mesa, pero mi estómago no aguantaría tal cantidad de carne :zsick:

 

En casa estaba muy acostumbrado a comer una sola proteína principal por cada comida, sea pollo, sea res, sea pescado o mariscos ¿Pero comer cuatro presas enteras de carne? Definitivamente ese era un platillo invernal, donde la grasa, los carbohidratos y la proteína aportan la energía necesaria para lidiar con el frío :wacko:

 

A pesar de todos mis esfuerzos, los restos quedaron allí. Y mi estómago estaba a punto de estallar. Sin tratar de ofender a nadie, mis platillos gallegos favoritos serían siempre los mariscos y la tarta de Santiago. Mucho más liviano y sencillo para mí :blush:

 

Antes del atardecer Dany y Alba quisieron mostrarme un último lugar al oeste de la ciudad. El Monte de San Pedro y sus parques miradores.

 

En la colina más alta de Coruña, donde solían asentarse baterías de artillería para la defensa de la ciudad, hoy se posa un moderno complejo atractivo para disfrutar de la naturaleza y de las vistas de la ciudad.

 

Es sencillamente el mejor mirador de Coruña, con vistas a la totalidad del municipio de las aldeas aledañas, además de una impresionante vista del horizonte atlántico :rolleyes:

 

Cúpula atlántica en el Monte de San Pedro, La Coruña

 

Los caminos llevan a su centro donde se luce una enorme estructura esférica de cristal llamada la Cúpula Atlántica. Esta moderna semiesfera ofrece servicios multimedia, galerías, productos audiovisuales y materiales interactivos para que el turista, o el local, aprendan más sobre la ciudad. Y desde su punto más despejado se tienen las mejores postales de Coruña, desde donde apreciamos cómo el cielo se teñía de rosa para ocultar a la ciudad en la oscuridad de la noche, mientras el faro herculino comenzaba sus labores como dese hace mil años.

 

Vista de La Coruña desde el Monte de San Pedro

 

Pasamos aquella noche conociendo la vida nocturna de Coruña, y curamos nuestra resaca con una buena comida familiar para celebrar a la abuela, quien cumplía un año más de vida.

 

Vista nocturna de La Coruña desde el Monte de San Pedro

 

Pasar mis días con las familias españolas de norte a sur del país me brindaría las mejores experiencias de mi viaje ^_^ adentrándome en un mundo desconocido del que, lo quisiera o no, mis raíces mexicanas provenían.

 

Pueden ver el resto de las fotos en el siguiente álbum:

 

 

Se puede decir que vivir en Galicia es algo muy cercano a vivir en Portugal. La lengua portuguesa, en efecto, se ramificó siglos atrás del idioma gallego. La conquista castellana del reino de Galicia la separó eternamente del contiguo y hermano reino de Portugal. Sin embargo, Galicia siguió conservando su antigua identidad a lo largo de su historia, a pesar de su incorporación al resto de la Corona de Castilla y León. Y esa identidad está indudablemente ligada a su vecino del sur.

 

Cuando por primera vez escuché a la gente hablar en gallego me vino a la mente todo lo que alguna vez había oído en portugués: películas, música, amigos brasileños. La única diferencia es que lo hacían al estilo español.

 

De hecho, una de las clases que tomé en la Universidad de Santiago fue el primer curso de lengua portuguesa en la faculta de filología. Pero apenas habrían pasado unas tres semanas de septiembre cuando me aventuraría a cruzar la frontera al sur en otro de los famosos viajes Erasmus con ESN (Erasmus Students Network).

 

El destino era prometedor: Oporto, la ciudad que básicamente dio nacimiento y nombre al reino de Portugal, hogar de toda una nación, del bacalao y de uno de los vinos más célebres de todo el mundo. Por un precio bastante módico con tres noches de hotel era un viaje imprescindible :rolleyes: tomando en cuenta la cercanía que tenía con Santiago.

 

El día de la partida dos grandes autobuses se abarrotaron de estudiantes intercambistas frente a la alameda central, guiados por un par de hermanos bolivianos que, irónicamente, eran quienes organizaban los viajes por España y sus alrededores para deleite de los extranjeros :D

 

Aunque los viajes estudiantiles son los favoritos de muchos, viajar al lado de más de 100 personas al mismo tiempo no es nada agradable :wacko: Es imposible hacerse amigo de todos, y las fugaces introducciones con “¿de dónde eres?” y “¿hablas español?” era algo que prefería reservarme para las fiestas o el salón de clases. No obstante, fue el bajo costo lo que me hizo aceptar la jugosa oferta ;)

 

No pasaron más de 50 minutos desde que partimos para que lográsemos llegar a la frontera. Era la primera vez que saldría de España desde que pisé suelo europeo. Sin embargo, pronto me daría cuenta de la realidad migratoria del viejo mundo. En la Unión Europea no existen las fronteras.

 

Venga ya, claro que existen. Son naciones diferentes, son países diferentes. Son economías, pueblos, culturas y estados diferentes. Pero no en el plano migratorio. Allí todos forman un solo país, un solo espacio común para turistas y locales :ohmy:

 

Así, me bastó con entrar por Frankfurt, Alemania, un mes atrás. A partir de entonces, no tendría que mostrar mi pasaporte ni mi visa a ninguna otra entidad hasta salir de la Unión Europea. Más específicamente del Espacio Schengen ¿Qué es el Espacio Schengen? Es el área común de libre tránsito de Europa, donde no existen controles migratorios y que funciona como un mismo país. Está formado por todos los miembros de la UE, con excepción de Irlanda y Reino Unido y sumando a Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein.

 

De tal suerte que al pasar oficialmente de España a Portugal nada especial ocurrió. Ningún control aduanal, ninguna gendarmería, sólo un aviso por parte de los bolivianos para que apagáramos nuestros datos móviles del celular y cambiáramos el huso horario.

 

Existe una rara decisión por parte de los gobiernos por sincronizar el horario de sus países con el de sus estados hermanos, aunque esto implique perturbar las horas de sol :huh: Y por alguna extraña razón España sigue utilizando la zona horaria de Europa Central (+1) cuando debería usar la zona cero, bajo el meridiano de Greenwich, huso horario que sí utiliza Portugal.

 

Así, con una hora menos en nuestras vidas arribamos a Oporto, segunda ciudad más poblada e importante de Portugal después de Lisboa.

 

Conocida como la capital del norte, Oporto es una ciudad enclava a orillas del río Duero que se cree que surgió desde la época de los griegos, siendo una de los primeras, sino es que la primera ciudad del oeste de Iberia.

 

Después de infinitas civilizaciones que habitaron la antigua Cale y tras la conquista musulmana de la península, Oporto fue “liberada” por la Corona de León y perteneció a ella como un condado hasta su independencia oficial, cuando se creó el Reino de Portugal. Oporto es así el nacimiento de una nación y un imperio que exploraría los océanos del planeta entero por varios siglos :light:

 

El arribo al anochecer de la ciudad no nos ofrecía mucho a la vista, pero la noche para un grupo de Erasmus suele ser mucho más tentadora que toda una soleada tarde.

 

Después de una cena planeada en un restaurante del centro histórico, que por 10 euros poco valió la pena :confus:, llegó la hora de la fiesta en una de sus plazas nocturnas más concurridas. Y tras chocar las copas en cada esquina del bar y de una larga tanda de bailes regresamos al hotel a prepararnos para el siguiente día.

 

Para nuestra poca sorpresa el clima en el norte de Portugal era prácticamente el mismo que en Galicia :O_o: Y para el final del verano las lluvias ya habían comenzado :crying:

 

Un tupido cielo gris fue quien nos acogería a lo largo de todos nuestros días. Cargar un paraguas durante un paseo no es nada agradable. Pero pocas eran nuestras opciones bajo tales inclemencias :(

 

Nuestro tour comenzó un viernes temprano, cuando el numeroso grupo de alumnos, arreados como borregos, seguimos a ambos guías por las rúas del centro histórico, haciendo nuestra primera parada en un mercado local de artesanías, imprescindible escala para toda agencia.

 

En las mesas de los comerciantes un sinfín de souvenirs se ofrecía al cliente, pero eran las figurillas de los gallos las que colmaban los estantes :huh:

 

Artesanía en Oporto

 

Una amable vendedora nos explicó, en un portugués bastante bien entendible, que el gallo como figura nacional tiene su origen en una leyenda local del norte de Portugal:

 

Un peregrino en camino de Barcelos (Portugal) a Santiago de Compostela (España) fue acusado de haber robado dinero y fue condenado a la horca. Cuando lo llevaron ante el juez éste se encontraba comiendo un gallo asado. El hombre le dijo que él era inocente, y que como muestra, cuando él fuera ahorcado el gallo se levantaría y cantaría. Para su sorpresa, y luego de haberlo ignorado, justo en el momento en que ahorcaron al condenado el gallo se levantó y cantó. El juez corrió hacia el pobre hombre, quien milagrosamente se había salvado :ohmy:

 

No dudé entonces en llevarme un pequeño chupito con la imagen del célebre Gallo de Barcelos impreso en él ^_^

 

Seguimos nuestro camino por el centro, mientras el agua no parecía cesar :zsick: Los valientes que osaron abandonar el hotel sin un paraguas corrieron a comprar uno a la tienda más cercana, pero para los infortunados que eligieron un mal calzado era ya demasiado tarde para remediarlo :wacko:

 

Llegamos hasta la Plaza de la Libertad, donde se erige una estatua del rey Pedro IV justo frente al hermoso edificio modernista que da cabida al Ayuntamiento de la ciudad, ambos rodeados de imponentes construcciones del siglo pasado.

 

Oporto

 

Es a partir de aquí cuando el paisaje comenzó a cambiar un poco, reemplazando al nuevo y moderno Oporto por la vieja ciudad ahora declarada Patrimonio de la Humanidad.

 

Sus rúas adoquinadas nos condujeron primero al resguardo de una gran plaza techada de forma triangular, la Plaza de Lisboa. Es una moderna estructura techada que aloja algunos pares de comercios locales, como restaurantes, cafeterías y bares, bastante frecuentados por los turistas. Pero las mayores atracciones se encuentran a sus tres orillas.

 

La primera a la que los guías quisieron llevarnos fue a la librería más famosa de todo Oporto y una de las más célebres del mundo. La librería Lello & Irmão. Pero era prácticamente imposible entrar :confus: Multitudes de personas se aglutinaban en su puerta y había que hacer una enorme fila para ingresar ¿Qué la hacía tan famosa? Está todo basado en un mito que ni siquiera se ha comprobado.

 

La escritora J.K. Rowling vivió varios años en Oporto impartiendo clases de inglés en una academia. Se dice que frecuentaba mucho esa librería y que fue la inspiración para describir la biblioteca de Hogwarts; hay quienes dicen, incluso, que la librería entera fue quien inspiró toda la historia del famoso mago :mellow:

 

Mito o realidad, aquella historia sirvió para hacer de Lello & Irmão uno de los lugares más visitados en Oporto. Lamentablemente fui testigo de su belleza arquitectónica solamente desde su exterior :dry: pues la cantidad de asistentes era simplemente insoportable.

 

Y mientras el resto aguardaba por su turno yo seguí tomando fotos en los alrededores de la plaza, cuando poco a poco el aguacero comenzó a cesar.

 

Oporto

 

Me topé entonces con Kasia, una chica de Polonia con la que había cruzado algunas palabras en el viaje. Me hizo saber su descontento con el viaje y el estrés que le causaba caminar tras un grupo tan numeroso de turistas, sobre todo con los charcos de agua y los paraguas atravesándose por el camino. Le propuse separarnos y conocer el resto de la ciudad por nuestra cuenta. El cielo parecía haberse calmado y mi orientación podría más que la de los guías bolivianos :smug:

 

Así, llegamos a la estación de trenes de la ciudad, donde tuvimos una vista cuesta debajo del centro histórico. Comenzamos el descenso dejándonos llevar por nuestros instintos, sin siquiera preguntar a dónde nos dirigíamos.

 


Las primeras antiguas casas se dejaban ver, y no eran nada de lo que había imaginado. Estructuras alargadas y estrechas donde no parecía que cupiera una familia entera por cada piso :ohmy:

 


Oporto

 

La mayoría de sus paredes se tapizaban con vivos colores o eran adornadas con un juego de mosaicos de vivaces figuras.

 


Casas de Oporto

 

Balcones con curvas de fierro frente a delineadas ventanas de marcos blancos de madera, repletos de ropa colgando a fin de secarse con el naciente sol.

 

Centro histórico de Oporto

 

Verdaderamente la ciudad empezaba a enamorarme, aunque Kasia se rehusaba a la idea de forrar una casa entera de azulejos en su exterior y a tender prendas a la vista de todos :big-grinB: Para mí, era lo mejor que la ciudad podía ofrecerme.

 

Catedral de Oporto

 

Nuestro irregular sendero nos llevó hasta la Catedral de Oporto, una sede episcopal de estilo románico que sorprendentemente era poco asediada por los turistas en ese momento. Y para ser sincero, a nosotros tampoco nos atrajo ingresar por su nave lateral para admirar su interior, pues la pequeña plaza frente a su fachada principal fue la que nos llamó a caminar por sus balcones y fotografiar las hermosas vistas de la ciudad :)

 

Centro histórico de Oporto

 

Desde allí, el tapete de tejas naranjas de estilo muy portugués se asomó en su plenitud frente a nuestros ojos.

 


Vista de Centro histórico de Oporto

 

El anormal relieve del centro y sus colinas circundantes daban un desordenado paisaje de amontonadas casuchas que se subordinaban a los pies a la Torre de los Clérigos, famoso campanario de estilo barroco y símbolo de la ciudad. Su ubicación en uno de los puntos más altos del centro la hacen visible desde casi la totalidad de sus ángulos :rolleyes: y logra dominar cualquier postal que de Oporto obtengamos.

 

Centro histórico de Oporto

 

El sol regresaba cada vez más y por todos lados hacía deslumbrar los tonos otoñales que coloreaban los tejados. Luego de descansar y de comprar una bolsa de fresas para picar seguimos el descenso por las mágicas colinas de la urbe.

 

Vista del Centro histórico de Oporto

 

Para las personas locales era muy normal encontrarse con turistas perdidos por las calles del centro. Su costumbre hacía prácticamente ignorarnos del todo, y no hesitaban en continuar con sus vidas comunes y corrientes.

 


Calles del Centro histórico de Oporto

 

Niños jugando futbol a mitad de calle. Señoras lavando ropa una junto a la otra. Amas de casa aprovechando los tenues rayos de luz para sacar a orear las sábanas de toda la casa. Siempre he dicho que el ambiente es lo que hace a una ciudad lo más maravillosa posible :big-smil:

 

Casas antiguas de Oporto

 

No tan lejos se lograba asomar la rivera del río Duero, canal de agua que recorre toda la península ibérica y que desemboca allí, en los suelos de Oporto. Seguimos hacia abajo para alcanzar sus orillas, mientras nos adentrábamos más en el famoso barrio de la Ribeira.

 

Vista del Centro histórico de Oporto

 

Kasia lucía muy callada y no denotaba mucho interés en lo que veíamos :whistling: Pero hay que aprender a no juzgar a las personas por el primer impacto. A veces hay que acostumbrarse a lo inexpresivos y fríos que suelen ser muchos europeos :big-smilB:

 


Vista del Centro histórico de Oporto

 

Cuando el fin alcanzamos la orilla del río nos vimos inmersos en un gran malecón, repleto de negocios turísticos y restaurantes. En seguida supe que debíamos alejarnos lo más pronto posible y conseguir un mejor lugar para saciar el hambre. No quería volver a pagar 10 euros por una cena de muy poco sabor :confus:

 

Caminamos hacia el este, acercándonos más hacia el puente que nos llevaría del otro lado del río. Justo pasando éste encontramos un grupo de pescadores. Y donde hay pescadores hay restaurantes de pescado baratos ;)

 

Entramos a la fonda más pequeña que hallamos, y para mi sorpresa Kasia no puso ningún “pero” :D Nadie nos observó raro, a pesar de que ambos lucíamos como completos turistas. Así que confié en su honestidad y pedí la “especialidad de la casa”.

 

Un sándwich de bacalao capeado y un vaso de cerveza de barril fue lo que recibí en la mesa, mientras Kasia optó por una taza de café.

 

Bacalao y cerveza en Oporto

 

No pudimos haber tomado una mejor decisión :big-smil: Ese bacalao fue lo mejor que Portugal pudo haberme dado en mi corta estancia. Desde entonces lo recordaría como el hogar del mejor bacalao que he probado en mi vida :P Y eso no fue lo mejor… pagué solo dos euros por todo :eek: Creo que no volvería a ver precios tan baratos durante mis restantes 5 meses en Europa :blush:

 

Completamente satisfecho y con una enorme sonrisa en mi cara :big-grin: nos dirigimos al puente, conocido como Ponte Luis, que nos llevó hacia el otro lado de la ciudad.

 

De hecho, oficialmente ya no nos encontrábamos en Oporto, sino en Vila Nova de Gaia, un municipio diferente, pero al fin parte de su zona metropolitana.

 

Desde allí tuvimos las mejores vistas del centro de Oporto, con sus casonas amontonadas una junto a la otra subiendo las cuestas hasta llegar a la Torre de los Clérigos y al imponente Palacio Episcopal, otro de los símbolos dominantes de la ciudad.

 

Centro histórico de Oporto desde el río Duerdo

 

Las barcas turísticas navegaban el Duero de punta a punta, paseando a los viajeros entre las dos metrópolis más antiguas de todo el país.

 

Centro histórico de Oporto desde el río Duerdo

 

El malecón de Ribeira se convertía entonces en un aparcadero de botes que invitaban a todo turista a acercarse a sus cubiertas y circundar al mejor estilo de los antiguos veleros portugueses.

 

Vista de la Ribeira, Oporto

 

El otoño ya había comenzado y el olor más típico de la fría Europa se hacía notar. No era la lluvia ni la nieve, sino las castañas asadas :P

 


Castañas asadas en Oporto

 

Alrededor de todo el continente muchos gitanos y ambulantes venden estos frutillos calientes como una botana callejera. Mucha mejor opción que las papas fritas o grasosas frituras ;)

 

Castañas asadas en Oporto

 

Con la amenaza de otro cielo gris encontramos a los guía y al resto de los Erasmus en este lado del río. Para nuestra sorpresa nos habían conseguido pases para abordar en las naves. Y tras luchar por el mejor lugar logramos queda hasta el frente :rolleyes:

 

Navegar por el medio del río me dio mejores perspectivas del resto de la ciudad, pero no contaba con un pequeño detalle. El frente del bote es donde más fuerte pega el viento, mientras que la cubierta se mueve a causa del oleaje :wacko:

 

Pronto tuvimos que movernos hacia atrás, pegados a la cabina techada que se encontraba ya llena por el resto de los paseantes. Sin más que hacer, aguantamos el aire frío para disfrutar de las vistas que Oporto nos ofrecía desde el milenario Duero.

 


Vista del centro histórico de Oporto desde el río Duero

 


El Ponte Luis es el puente más utilizado para cruzar la ciudad de una orilla a la otra, sea por vía peatonal o por la línea férrea que conecta las estaciones de metro. Pero algo más es lo que atrae a los turistas allí. Los niños que saltan al agua.

 

A pesar de la intimidante altura a la que se encuentra suspendido el puente en relación al río, un par de mocosos en ropa interior apareció de la nada para dejarse caer al agua :wacko: No sabía si me preocupaba más la altura a la que se encontraban o lo fría que podía estar el agua :unsure:

 

Niños valientes se tiran del Ponte Luis, Oporto

 


Lo más sorprendente fue, sin duda, que al salir ambos del río, ninguno osó pedir una moneda ¿Quería decir que lo habían hecho por propia convicción? ¡Vaya valentía! :O_o:

 

Volvimos al embarcadero para terminar nuestro día con otra de las sorpresas del grupo: una visita guiada a las bodegas del vino de Oporto, uno de los vinos más famosos del mundo :rolleyes:

 

Si bien nunca me consideré fan del vino, era inevitable no verse sumergido en la cultura vinícola una vez viviendo en España. Y cruzar la frontera con su hermano Portugal no me alejaba en lo absoluto de poder catar un oloroso vino ;)

 

Dividieron al grupo en dos, los hablantes hispanos y el grupo en inglés. Por comodidad, el grupo español fue el más apto para mí, sobre todo por su reducido número de oyentes.

 

La guía comenzó la plática diciéndonos que los vinos de Oporto se caracterizan principalmente por ser vinos fortificados con aguardiente, sustancia agregada durante el proceso de fermentación que ayudaba a conservarlo en los largos viajes de exportación que se llevaban a cabo en los siglos XVI y XVII, cuando el vino de Oporto nació.

 

Nos presentó las tres principales variedades del vino: los llamados ruby (vinos tintos), resguardados en tanques de cemento para no permitir su oxidación; los tawny, de colores dorados y añejados en barriles de roble para su oxidación; y los vinos blancos, con periodos largos de añejamiento.

 

Había tenido la oportunidad de entrar a varias cavas de vino en algunos bares y casas particulares, pero adentrarse en una bodega tan enorme como aquella era simplemente espectacular :ohmy:

 

Bodega del vino de Oporto

 

Los gigantescos barriles parecían verdaderos tanques de guerra que con sus gruesas paredes de madera resguardaban de la mejor manera cada gota de aquella bebida de dioses :rolleyes:

 

Para cuando terminamos el recorrido llegamos a una sala comedor donde, para otra de nuestras sorpresas, frente a cada asiento había una copa con vino tinto y otra copa con vino blanco, por supuesto, destinadas a nuestra degustación :smug:

 

Degustación de vino de Oporto

 

Con un cuantioso número de espacios vacíos nos permitieron tomar más de nuestras dos copas servidas exclusivamente para nosotros :eek: Sin siquiera una botana de quesos o tapas para aplacar la bebida, salimos de aquella cava con la vista más nublada que el cielo sobre nosotros :blush:

 

Con las fuerzas que nos quedaban regresamos al hotel para otra noche de fiesta Erasmus. Al siguiente día volví a lo alto del Ponte Luis para enfrentarme las alturas y disfrutar de lo último que Oporto tenía para mí :rolleyes:

 

Vista de Oporto desde el Ponte Luis

 

Pueden ver el resto de las fotos en éste álbum:

 

 

 

O bien en la segunda parte del mismo:

 

 

Las islas Cíes

Vivir como un Erasmus (estudiante de intercambio) en Santiago de Compostela significaba pasar mis fines de semana en fiestas, reuniones, bares y discotecas con decenas de estudiantes de un sinfín de distintos países, desde Italia e Irlanda hasta Túnez, China y Brasil.

 

Fiesta hippie Erasmus en Santiago

 

El sentimiento es más auténtico cuando dichas fiestas surgían de la nada. Más en Santiago, como en la mayoría de las ciudades europeas, no eran los estudiantes quienes se encargaban de organizarlas. Para eso es que existía la ESN.

 

Fiestas Erasmus en Santiago

 

ESN significa Erasmus Students Network. Y la organización es simplemente eso. Una red de estudiantes Erasmus en Europa. Aunque para ser más específico, sus trabajadores no son estudiantes :D sino ex Erasmus que decidieron emplearse con ellos.

 

¿De qué se encargan? Su misión es atender y ayudar a cualquier estudiante intercambista en la ciudad en cualquier cosa que a un foráneo le competa: clases de idiomas, clubs de conversación, búsqueda de apartamentos, y por supuesto, eventos y fiestas :big-smil:

 

Fiestas Erasmus en Santiago

 

Poseer una credencial ESN nos hacía acreedores a descuentos y entradas libres en algunos establecimientos de la ciudad. Pero más allá de las fiestas, la mayoría estaba allí por una razón: los viajes :rolleyes:

 

Cada semana o cada 15 días ESN publicaba un viaje nuevo en el grupo de facebook. Su característica más singular era el bajo precio al que nos lo ofrecían :big-grinB:

 

Finisterre, Ourense, A Coruña, Pontevedra… Los destinos eran muy variados, e incluían en su mayoría los diferentes condados gallegos, donde visitaban las mejores atracciones turísticas del lugar.

 

Así, mi primer viaje con ESN lo haría a una de las maravillas marítimas de Galicia más conocidas: las Islas Cíes. Se trata de un archipiélago situado frente a la costa de Vigo, al sur de Galicia. Declaradas parque natural, ofrecen al turista espectaculares vistas de la costa atlántica y de la despampanante naturaleza que colma su territorio ^_^

 

La cita fue en la alameda central de Santiago temprano por la mañana. Después de una noche de fiesta en casa de los italianos, muchos lucíamos derrotados :zsick: cubriendo nuestras ojeras con las gafas más grandes que pudimos encontrar. Los dos autobuses se llenaron rápidamente con la multitud de estudiantes que se aglutinaba en la acera, bloqueando el paso de los transeúntes que cruzaban hacia el centro histórico.

 

El viaje duró aproximadamente 1 hora y media, y 90 km al sur de la capital gallega llegamos a la ciudad costera de Vigo, famoso puerto industrial y pesquero y una de las ciudades más pobladas de Galicia.

 

Directamente el bus nos condujo hasta el complejo portuario, donde junto a los largos muelles de madera un catamarán turístico aguardaba a ser abordado.

 

En el muelle de Vigo, Galicia

 

No era el único esperando. Al parecer, varias embarcaciones cubrían la misma ruta día con día, aunque siempre respetando un número límite de visitantes, ya que la explotación masiva de las islas puede dañar su ecosistema endémico :ohmy:

 

En el muelle de Vigo, Galicia

 

La parte superior de la barca se colmó con un tapiz de estudiantes, la mayoría recién llegados a Galicia, pues eran apenas las primeras semanas de clases en España. Así nos aventurábamos a conocer un poco más de la provincia que nos acogería durante nuestro Erasmus :)

 

En el catamarán rumbo a las Islas Cíes, Galicia

 

Por suerte, el día se tornó soleado, algo raro en las costas del norte de España. Aun así, el verano ya casi terminaba, y el frío viento proveniente de la brisa marina nos hacía saber que un jersey siempre era necesario en estas tierras :O_o:

 

El catamarán comenzó su travesía. Poco a poco se alejó de la costa y nos permitió admirar la bahía en la que se emplazaba la ciudad de Vigo. De hecho no se trataba de una bahía, sino de una ría, una especie de fiordo o brazo marino que penetra las tierras continentales.

 

Las rías más grandes de Galicia son llamadas las Rías Baixas, o Rías Bajas en español. En la mayoría de ellas se sitúa al menos un puerto comercial. Vigo es el mayor de esos puertos, y la Ría de Vigo es la más profunda y meridional de todas.

 

Las rías gallegas se caracterizan por su costa escarpada irregular, con faros que adornan muchos de sus acantilados y pequeñas playas acorraladas por peñascos de mediana altura. Estos cabos eran conocidos por los romanos por ser considerados las tierras más occidentales del mundo (del mundo conocido hasta entonces). Así, por ejemplo, se fundó la población de Finisterre (finis terrae, o el fin de la Tierra).

 

Navegamos por poco menos de una hora, rumbo al oeste de la ría. Justo a la entrada de la bahía se encontraban las tres pequeñas islas que formaban el archipiélago: Monteagudo, Do Faro y San Martín, o más fácil, la isla norte, del medio y la sur :D

 

El mar lucía un espectacular y vívido color azul, y mientras más nos aproximábamos a la costa más clara se tornaba el agua de sus playas, dejando ver los caudales en su fondo <3

 

Islas Cíes, Galicia

 

El barco atracó a orillas de Monteagudo. La isla norte se encontraba ya repleta de turistas que se bañaban en sus olas y aprovechaban el último sol del verano. Los guías nos hicieron desembarcar y nos reunieron en el andén. Tendríamos que estar de vuelta antes de las 5 si no queríamos quedarnos atrapados allí :huh: Ellos darían un recorrido guiado para los interesados. La mayoría de nosotros se separó para aprovechar mejor el tiempo a conveniencia de cada uno.

 

Silvia, Corinna y Giulia, tres amigas italianas y yo nos separamos del numeroso grupo para caminar hacia el lado contrario, a la olvidada punta este de la isla, donde a la mayoría no le interesaba ir.

 

Islas Cíes, Galicia

 

Pronto nos dimos cuenta de que el archipiélago era hogar de copiosas colonias de aves marinas, que se paseaban por sus costas pescando su almuerzo y aturdiéndonos con sus graznidos.

 

Islas Cíes, Galicia

 

La punta este carecía de playas, como la mayor parte del atolón. En cambio, su litoral estaba moldeado por un suelo de enormes rocas, que dificultaban levemente nuestro paseo matutino :unsure:

 

Islas Cíes, Galicia

 

Pero al llegar al extremo del cabo la caminata había valido la pena :rolleyes: y las Cíes nos regalaron una bonita y azul postal que me recordaba un poco a las famosas fotografías de Tulum, en México :big-grinB:

 

Islas Cíes, Galicia

 

Nos quedamos anonadados un instante ante el peñasco grisáceo y la pequeña playa que se formaba a su lado. Luego de caminar unos minutos sobre la blanca arena regresamos al muelle para encontrarnos con el resto.

 

Islas Cíes, Galicia

 

Desde allí, daba comienzo un largo sendero que se dividía tras el muelle. Uno rumbo al norte y otro rumbo al sur. La ruta más conocida era hacia el ala sur.

 

Todos los caminos que vimos eran peatonales, y era hermoso percatarse de la ausencia de automóviles en el archipiélago ;) Nada mejor para proteger a su delicado medio ambiente.

 

A nuestra izquierda nos topamos con la célebre playa de Rodas, la más grande y visitada de las tres islas.

 

Playa de Rodas, Islas Cíes, Galicia

 

La playa de Rodas fue declarada por el periódico The Guardian como la playa más hermosa del mundo en el año 2007. Su delgada y fina arena blanca y su pureza visual era de admirarse, pero la mayoría de nosotros concordamos que en nuestra vida habíamos sido testigos de al menos una playa más linda que aquella :huh: (en mi caso, Huatulco en México). En fin, no había por qué exagerar tanto :dry:

 

Dejamos la playa para más tarde y continuamos el camino peatonal, que nos introdujo a la parte boscosa de la isla norte, de la que pronto salimos para cruzar un puente casi natural sobre un montón de piedras. Esta cadena de piedras separaba al océano del lado oeste de una pequeña laguna natural que se formaba en el interior de la isla, justo en la división entre la isla norte y la del medio.

 

Launa en las Islas Cíes, con la Playa de Rodas al fondo

 

La laguna se orillaba al este nada más y nada menos que por la playa de Rodas. Este circuito de arena era prácticamente lo único que mantenía unidos a ambos islotes, sobre todo cuando la marea subía y lograba casi igualar a la laguna con el mar.

 

Una vez en la isla del Faro todo se volvía más vertical :oops: Largas pendientes que había que subir, subir y subir. Era entonces cuando agradecíamos haber llevado zapatos cómodos y ligeros :blush:

 

Islas Cíes, Galicia

 

Para entonces nos habíamos reunido ya con el resto de las italianas y con Hugo, un estudiante francés. Juntos continuamos el viaje hacia el interior de la isla, sin saber lo que encontraríamos, pues habíamos perdido de vista al guía.

 

Sin darle mucha importancia, el sendero no era nada complicado. Además, a cada paso que dábamos uno u otro del enorme grupo de Erasmus se aparecía a nuestros pies, indicándonos hacia dónde debíamos seguir :sneaky:

 

Islas Cíes, Galicia

 

La orografía de la isla se volvía cada vez más accidentada :confus: Así mismo, su terreno se hacía más y más boscoso. Había quien nos decía que, con suerte, podríamos ver alguna liebre o musaraña cruzarse en nuestro camino. Pero los únicos animales a nuestro alcance parecían ser la multitud de aves que sobrevolaban nuestras cabezas, amenazándonos con sus desechos :sad:

 

Nos detuvimos en lo que parecía el punto más alto de toda la isla, justo donde muchos se disponían a tomar fotos. Y yo, claro está, no podía quedarme atrás.

 

Acantilado de las Islas Cíes, Galicia

 

Mirar abajo era todo un desafío. Los acantilados parecían cada vez más verticales :wacko: y en sus orillas podíamos observar cómo las olas rompían con mucha mayor fuerza que en el resto del litoral.

 

Acantilado de las Islas Cíes, Galicia

 

Finalmente tuvimos una amplia vista del horizonte hacia el oeste. Allá, hacia donde miles de europeos alguna vez se aventuraron a navegar, creyendo que la tierra era plana y que encontrarían el fin con una caída interminable. Este solía ser el fin para ellos, el fin de todos los continentes, el fin de todos los reinos, de todas las tierras por conquistar, el fin de todo el mundo.

 

Acantilado de las Islas Cíes, Galicia

 

Aquí, el viento soplaba mucho más fuerte. El océano traía consigo frías ráfagas, confluencia de las corrientes del Golfo y del gélido Atlántico norte. Las lluvias, ventiscas, marejadas y demás inclemencias climáticas golpeaban siempre al lado oeste, creando así las playas y bosques de las islas en las pendientes orientales de las mismas, y dejando en su occidente un paisaje rocoso y desolado que aguantaba cualquier impacto natural.

 

Aquella lejana línea azul vista desde lo alto, que separaba al despejado cielo del tormentoso mar era simplemente hipnotizante, y me regaló un pequeño pero prolongado momento de paz entre los grupos de turistas que brincaban y hacían duckface para elegir el mejor de los filtros disponibles en Instagram :mellow: Un paisaje así no merecía tal banalización <3

 

Islas Cíes, Galicia

 

Mirando de vuelta al norte aparecía nuevamente la isla Monteagudo en todo su esplendor, dejando al desnudo la pequeña y frágil franja de rocas y tierra que la conectaban con nuestra isla. Y entre ambos bordes, la azul laguna repleta de algas y musgos marinos que coloreaban el encuadre con un vivaz verde agua.

 

Vista de la isla norte, Islas Cíes y la costa de Galicia

 

Al fondo se asomaba la costa gallega y el cabo que daba comienzo a la Ría de Vigo y al resto del territorio gallego.

 

Acantilado de las Islas Cíes, Galicia

 

Con la mejor de las vistas comenzamos a bajar para disfrutar lo que quedaba de nuestro soleado día en la playa más hermosa del mundo. ¡Qué va! Quizá la mejor de Galicia y ya está :D

 

Mexicanos en la Playa de Rodas, Islas Cíes, Galicia

 

Con el sudor en mi frente quise refrescarme un poco en el mar. Pero apenas puse un dedo dentro del agua azul turquesa y la totalidad de mi pierna se congeló :crying:

 

Entonces me di cuenta que todos los niños, turistas, y por supuesto, estudiantes que se bañaban en sus playas tenían la pinta de ser europeos. Para ellos esto era el paraíso :wacko:

 

Las playas de Polonia, Irlanda, Gran Bretaña, Alemania, Dinamarca o Suecia no les permitían darse un chapuzón, casi ni en mitad del verano. Por ello un par de grados menos en su temperatura era un regalo maravilloso para sus blancos cuerpos. Pero no para mí ¡Con las playas mexicanas no tenía necesidad de sufrir una hipotermia! :madd:

 

Así que mejor me quedé en la arena tomando un poco de sol que semanas después empezaría a echar de menos :blush: cuando el otoño llegara y trajera consigo los monzones de Santiago.

 

Así terminó mi primer viaje con Erasmus, y mi primera aventura para conocer un poco más de la bella Galicia :big-grin:

 

Pueden ver el resto de las fotos en el siguiente álbum:

 

 

Así es Santiago

Conocer la ciudad de Santiago de Compostela no parecía una tarea tan difícil. Mi vida transcurriría a sus pies durante los cuatro meses del primer curso escolar, y la diferencia entre un intercambio en la Ciudad de México y Santiago era abismal. 23 millones de habitantes no se pueden comparar de ninguna forma con los escasos 150 mil que posee Compostela :O_o:

 

Aunque para mí lucía como una villa diminuta, descubrir sus maravillas iba más allá de dar una caminata por sus rúas. Se trataba de explorar cada singular historia que se escondía tras sus viejos edificios, todos testigos de la grandeza de una ciudad casi espiritual.

 

Mi mudanza del norte al sur de la urbe me llevó desde los suburbios más tranquilos hasta la activa zona centro, pasando por sus emblemáticas callejuelas a diario camino a la escuela y por sus rincones menos conocidos. Así es Santiago:

 

CAMPUS NORTE DE LA UNIVERSIDAD

 

Como bien dije en el relato anterior, mi primer mes en la capital gallega lo pasé en el lindo apartamento de Severino y Wanderley, un gallego y un brasileño que originalmente destinaban el cuarto de su vivienda al alojo de los viajeros de Couchsurfing, pero que por ayudar a sus bolsillos decidieron ponerlo en renta para mí.

 

En principio fue muy difícil resistirse a la idea de vivir con ellos. Su unidad habitacional estaba a solo unos pasos del campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela, mismo que alojaba a la Facultad de Comunicación, mi nueva casa de estudios.

 

Como no era de extrañarme, la facultad era la más lejana al resto de los campus :( Pero no se hallaba completamente sola. Su hermana, la Facultad de Filología, se encontraba unos metros a su izquierda.

 

Campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela

 

Ambas encaraban a la Residencia Estudiantil Burgos das Naciones, una de las dos existentes en la ciudad. Bajo su techo se alojaban centenares de estudiantes, en su mayoría de humanidades, que se dispersaban todas las mañanas por las escuelas de lenguas, comunicación y ciencias económicas y administrativas.

 

No era raro, por tanto, hallar múltiples letreros de protesta social alrededor de sus instalaciones. Y fueron aquellos epígrafes quienes me acercaron más a la dura realidad política de Galicia y España.

 

Campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela

 

No tardé mucho en inmiscuirme al mundo lingüístico del gallego, que se hablaba en la calle, en la escuela, y en mi caso, hasta en casa.

 

En varias ocasiones había tenido oportunidad de escuchar a mi amigo Daniel, con quien viví en México, decir algunas palabras en gallego. No parecía nada difícil. Su origen romance y su similitud con el español y portugués lo hacían muy digerible a mis oídos. Pero el día a día del gallego resultó ser mucho más complejo :wacko:

 

Los profesores daban la clase en español; los estudiantes hacían preguntas en gallego. El maestro escribía gallego en el pizarrón; proseguía hablando castellano. Yo preguntaba el costo del pan en la tienda; me contestaban en gallego. El mapa del autobús estaba en español; sus calles en gallego…

 

Acostumbrarme a la vida bilingüe en una ciudad con dos idiomas oficiales me resultaba algo raro :unsure: Sobre todo cuando muchos de ellos estaban conscientes de que yo no hablaba gallego. Y siendo capaces de hablar castellano, su arraigada cultura lingüística los empujaba a no hacerlo :O_o:

 

Galicia había surgido siglos atrás como un reino independiente en la punta noroccidental de Hispania, muy ligado al Principado de Asturias y al adyacente Reino de León. Al proceder de un pueblo romano, la lengua latín evolucionó a lo que hoy es el idioma gallego. Sin embargo, su incorporación al Imperio Español, con la Corona de Castilla al mando, retrajo su lengua poco a poco para adoptar al castellano como un idioma oficial, tal como en el resto de las dependencias hispanas.

 

Al igual que el catalán o el euskera en el norte de la península, la lengua gallega perdió fuerza poco a poco a lo largo de los años bajo el reinado de Castilla, más nunca se desvaneció por completo. De hecho, fue de la antigua Galiza que nació el posterior Reino de Portugal, y por ende, el idioma portugués.

 

Pero la unificación de los reinos ibéricos y la reciente dictadura franquista (donde se oprimió a todas las lenguas que no fueran la castellana) intentaron debilitar a la identidad y cultura de las provincias, con tal de aunar a una sola España.

 

Es por ello que el día de hoy existe un nacionalismo tan férreo en comunidades como Cataluña, el País Vasco y, por supuesto, Galicia, donde el pueblo lucha por recuperar esa identidad que se les intentó arrebatar y, en los casos más extremos, por independizarse como un Estado propio.

 

Hablar gallego, y no castellano, es también una forma de decirle al mundo: yo soy gallego, y no español.

 

Campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela

 

Con el tiempo es posible que todos los intercambistas de la ciudad le tomáramos un poco de amor al idioma, ya que aunque no lo deseáramos terminamos falando un pouco de galego en nosa vida :D

 

En fin. Más allá de los grafitis protestantes y del cúmulo de estudiantes nacionalistas, el campus norte de la universidad tenía un sublime encanto.

 

Campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela

 

El extenso terreno en su interior estaba cubierto en su totalidad por coloridos jardines que enmarcaban a cada edificio con un enorme lienzo verde <3

 

Campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela

 

El Auditorio de Galicia, destinado a actividades culturales, marcaba el inicio del pequeño estanque que cientos de alumnos rodeaban día con día para dirigirse a sus clases.

 

Campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela

 

Los patos y cisnes chapoteaban siempre sobre la superficie, y con frecuencia se acercaban a nosotros buscando comida :big-grinB:

 

Campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela

 

Los mejores paisajes llegaron en el otoño, cuando todo el follaje cambió de color, mientras los árboles tapizaban día con día al suelo, tiñéndolo de naranjas y amarillos por los que era un deleite caminar, incluso para llegar a un examen.

 

Campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela

 

Las postales del campus norte serán, sin duda, las que permanecerán con más recelo en mi memoria, y un lugar un poco olvidado que siempre recomendaré visitar a cualquier turista :rolleyes:

 

Campus norte de la Universidad de Santiago de Compostela

 

EL CENTRO HISTÓRICO

 

No se puede hablar de Santiago de Compostela sin hablar del cristianismo, del catolicismo y, claro, sin hablar del apóstol Santiago.

 

Sea cual sea nuestra religión (o ausencia de la misma) cualquiera que visite Santiago debe estar consciente que la ciudad existe sólo gracias al presumible hallazgo de los restos del apóstol en las tierras de aquella ciudad, cerca del año 820.

 

El rey de Asturias mandaría a crear una iglesia rodeada de privilegios justo en ese lugar, justo en el centro de Galicia, con lo que evangelizaría el área y poseería una ciudad gallega fiel al reino, lo que más tarde devendría en la incorporación de toda Galicia bajo su mandato.

 

Así nace Santiago de Compostela, nombre que hace un total honor al apóstol. Y es todo el centro histórico el que nace a partir de la construcción de aquella antigua capilla, que hoy por supuesto, luce como el mayor atractivo de la ciudad.

 

La llamada zona vieja de Santiago fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, no solamente por su importancia para el mundo cristiano, sino por su indudable belleza arquitectónica :rolleyes:

 

El irregular centro histórico es todo un laberinto de rúas, en su mayoría peatonales, flanqueadas por edificios de más de diez siglos de antigüedad. El estilo predominante es el barroco, pero hay presencia de construcciones góticas y románicas, entre las que destacan los conventos católicos instaurados como satélites de la capilla y, años más tarde, los primeros edificios de la Universidad, una de las más viejas de Europa y por lo que Santiago poseyó siempre un ambiente estudiantil.

 

Santiago de Compostela

 

La confluencia de rúas forma siempre pequeñas plazas públicas, rodeadas en su mayoría por negociantes y comercios que ofrecen todo al visitante y al local que se pasea por ellas. La Praza de Cervantes, Praza da Quintana, Praza das Praterías y Praza do Toural son sólo algunas de ellas.

 

Praza das Praterías, Santiago de Compostela

 

Pero si lo que se busca es un corredor turístico no hay mejor lugar que la Rúa do Franco ;) Es una larga y curva callejuela peatonal donde se encuentran un sinfín de restaurantes y tiendas de todo estilo, donde el turista puede encontrar prácticamente cualquier cosa que busque para llevar consigo el mejor recuerdo de Santiago.

 

Rua Do Franco. Santiago de Compostela

 

Si hay algo que debo confesar es que las tapas en Galicia simplemente no son las mejores de España :unsure: De hecho, la cultura tapera de la ciudad me pareció bastante pobre, ofreciendo en muchos casos sólo un pequeño trozo de pan por cada copa demandada en la mesa :(

 

Pero Galicia no le envidia mucho al resto del país, pues tiene lo mejor en mariscos y vino tinto ^_^ Y no podemos salir de Galicia sin probar una empanada gallega, un plato de pulpos a la gallega y una copa de vino Ríax Baixas. Y aunque en la Rúa do Franco podemos hallar esto y mucho más, siempre podemos encontrar mejor comida y a mejor precio fuera del cuadro histórico de la ciudad ;)

 

En la parte más occidental de la zona vieja está la enorme explanada de la Praza du Obradoiro, un cuadrante empedrado que se ostenta como el punto céntrico de la ciudad. A sus orillas se elevan la rectoría de la Universidad, el Hostal de los Reyes Católicos y el Palacio del Ayuntamiento. Pero la construcción más emblemática es y será siempre la imponente Catedral de Santiago de Compostela.

 

Catedral de Santiago de Compostela

 

Su construcción como se le conoce hoy en día da comienzo en el siglo XI, aunque sus múltiples partes fueron hechas y reconstruidas a lo largo de los siglos XVI y XVII. Es por ello que presenta estilos tan distintos en toda su estructura, aunque lo más atractivo es su fachada principal.

 

La cara barroca con su pórtico románico se engalana con sus dos torres, quizá, los puntos más altos de toda la ciudad, visibles desde muchos puntos de toda la villa de Santiago.

 

Catedral de Santiago de Compostela

 

Es esta enorme catedral quien reemplaza a aquella pequeña capilla que el rey asturiano mandó a erigir al enterarse del descubrimiento de los restos del apóstol, misma que fue incendiada en manos de los moros.

 

Esos mismos restos son los que supuestamente descansan hoy en el claustro de la catedral, que han sido y siguen siendo el motivo que convierte a Santiago de Compostela en uno de los puntos de peregrinación más importantes del mundo cristiano, peregrinación que da pie al célebre camino de Santiago.

 

O CAMINHO DO SANTIAGO

 

Desde la Edad Media, cuando la ciudad nació de aquel mito católico, miles de personas marchaban hasta Santiago como una muestra de fe por el apóstol y por Jesucristo mismo. Se dice que el primer peregrino fue el rey asturiano Alfonso II, quien caminó hasta el Campus Stellae (que devendría en Compostela) para encomendarse a las reliquias.

 

Ya que Jerusalén y la Tierra Santa habían caído en manos de los musulmanes, Santiago se convirtió en uno de los puntos de peregrinaje cristianos más importantes. Así, ayudó a difundir la cultura española por toda Europa y fue uno de los puntos clave en la lucha hispánica por la Reconquista de sus tierras para exiliar a los moros.

 

Sin embargo, el llamado Camino de Santiago cayó en el olvido a finales de la Edad Media y durante la Era Moderna, perdiendo así la ciudad entera la atención que todo el mundo cristiano le tenía.

 

No obstante, durante el siglo pasado se hicieron esfuerzos para recuperar la tradición del histórico camino, y hoy se presume como uno de los senderos más famosos de todo el planeta, por el que miles de católicos, aventureros, mochileros y senderistas darían todo por realizar :rolleyes:

 

Cabe destacar que no existe un solo Camino de Santiago. Hay una lista interminable de rutas por toda España, Portugal, Francia y otros lugares de Europa. Pero todos ellos culminan allí, en la gran Catedral de Santiago de Compostela, justo donde se encuentran las reliquias del apóstol Santiago.

 

En 1993 el Camino de Santiago Francés fue declarado un bien cultural Patrimonio de la Humanidad. Y para muchos es todo un orgullo y una meta a cumplir.

 

Por ello, es muy común toparse todos los días con grupos de senderistas que llegan a la ciudad después de varias semanas de caminatas. Algunos caminaron 100 kilómetros. Otros más de 1000. Y me atrevería a decir que no muchos de ellos llegan para agradecer al apóstol, sino simplemente como una forma de conservar una bella tradición y de romper objetivos físicos, a la par de los bellos paisajes de los que son testigos en el camino.

 

Peregrinos en Santiago de Compostela

 

Gordas mochilas, bastones, ponchos impermeables y un olor peculiar. No es difícil reconocer al peregrino que llega a la ciudad y se sienta entusiasmado en la Praza do Obradoiro.

 

Existe además toda una cultura del peregrino de Santiago, con una compleja simbología y una red de albergues, restaurantes y hasta aplicaciones de smartphones destinados solo a ellos. Y uno de esos símbolos es el peregrino escondido.

 

Sombra del peregrino, Santiago de Compostela

 

Se trata de un pilar tras la catedral de Santiago donde, por las noches, la luz refleja una sombra extraña que, con nuestra imaginación, toma la forma de un peregrino. Es definitivamente toda una atracción turística que nadie se puede perder al visitar la ciudad :)

 

ZONA NUEVA DE SANTIAGO

 

En el ala sur de la ciudad encontramos la llamada zona nueva, misma que me acogió durante mis últimos tres meses :big-smil:

 

Día de Gracias, en mi piso en Santiago de Compostela

 

Es aquí donde encontramos las tiendas de moda, discotecas, bares de tapas, bancos, cafeterías, edificios habitacionales y todo lo que una ciudad moderna necesita ;)

 

Couchsurfing en Santiago de Compostela

 

Una de las atracciones más llamativas y curiosas es una pequeña estatua en la Alameda Central, de dos mujeres vestidas y maquilladas de forma extravagante.

 

Las Marías, Santiago de Compostela

 

Más allá de una jovial fotografía con las dos señoras, la historia Las Marías no es del todo agradable. Ambas eran hermanas, costureras y pobres. Se quedaron sin trabajo y vivían de las limosnas. Pero su salada y chusca actitud, sobre todo con los jóvenes estudiantes, las condecoró siempre como dos mujeres muy felices, a pesar de haber sido tachadas de locas o putas :O_o:

 

Todo esto pasó en la época de la oscura dictadura. Su espíritu colorido y vivaz era toda una chispa de luz y optimismo ante una Galicia gris y ensombrecida por la dura dictadura militar. Es por ello que, más allá de haber sido un personaje de la cultura popular, son un símbolo de la resistencia a la opresión política y del nacionalismo gallego.

 

Todavía más al sur, pasando la estación de trenes, nos toparemos con un complejo de edificios bastantes posmodernos, situados en lo alto de una colina a las afueras de Santiago.

 

Ciudad de la Cultura de Galicia, Santiago de Compostela

 

La Ciudad de la Cultura de Galicia es un proyecto que tiene como objetivo hospedar a toda exposición que enaltezca al arte y a la cultura gallega, con la mejor de las instalaciones de vanguardia.

 

Ciudad de la Cultura de Galicia, Santiago de Compostela

 

Aunque por sus empinadas rampas y asfalto de formas curvas, muchos skaters la utilizan como pista de patinaje :D

 

Ciudad de la Cultura de Galicia, Santiago de Compostela

 

LA VIDA EN SANTIAGO

 

Santiago resultó ser justo lo que esperaba. Una pequeña ciudad con una vida tranquila sin ningún estrés de ningún tipo.

 

La lluvia no cesó durante todo el otoño, y el invierno trajo consigo heladas temperaturas, que rara vez llegaron a tapizar con nieve el suelo.

 

Invierno en Santiago de Compostela

 

Al final entendería que para conocer la ciudad, no bastaba con recorrer día con día sus estrechas calles. Más bien adentrarse al mundo espiritual que rodea a cada viejo edificio :rolleyes:

 

Pueden ver la segunda parte de las fotos en el siguiente álbum:

 

 

El reto estaba ya asumido: mudarme a una ciudad de la que casi nada conocía, donde a nadie conocía, donde una vez más sería el nuevo de la clase, y en la que pretendería vivir con menos de 550 euros por mes.

 

Mis primeras semanas en España habían pasado de forma lenta y asequible. El insistente apoyo que Henar y su familia me mostraban me facultó cómodos viajes por el centro de la península sin la más mínima preocupación, y por lo que les estaría eternamente agradecido :big-smil:

 

No obstante, agosto había terminado, y se aproximaba la fecha del inicio del curso escolar, que en España se sitúa en los primeros días de septiembre. Y era precisamente ello lo que me había llevado hasta el Viejo Mundo, acompañado por una beca que me apadrinaría por el resto de mi estancia: un intercambio estudiantil en la Universidad de Santiago de Compostela.

 

Hasta entonces, lo único que había escuchado sobre Galicia eran los absurdos chistes que en México hacen mofa de sus habitantes :huh: mismos que mi amigo Daniel (oriundo de La Coruña) había desmentido un año atrás, cuando nos hicimos buenos amigos en México :rolleyes:

 

Y fue en parte por él que decidí solicitar mi beca a la capital gallega, sabiendo que él vivía tan sólo 70 km al norte; aunque, para ser sincero, mi decisión prioritaria siempre fue Granada, la perla del sur español. Aceptémoslo, es una ciudad que a cualquiera tentaría <3 pero de ella podré hablar en otra ocasión.

 

De cualquier forma, el reto a lo desconocido es algo que siempre nos llevará a las mejores experiencias de nuestras vidas, y estaba seguro de que Santiago no sería la excepción ;)

 

Así, luego de dos semanas al lado de la acogedora familia madrileña, me despedí temporalmente de ellos para dar comienzo a mi nueva aventura, a 600 km al noroeste de la capital.

 

Aunque ya había recibido varias recomendaciones para mis viajes en Europa, como aerolíneas lowcost y redes de car-sharing, decidí tomar un tren para disfrutar de un viaje más cómodo. Además, cargaba conmigo dos maletas, que por su transporte en un vuelo de bajo costo duplicaría el precio por el exceso de equipaje.

 

De tal suerte que me aventuré en mi primer viaje en tren en Europa. Debo confesar que fue una experiencia sumamente palpitante :big-grin: Hacía ya tantos años que no viajaba en tren que ni siquiera recordaba cómo lucían los andenes, donde esperaba inocentemente a una ferromoza que demandara por mi ticket antes de abordar, y no una vez adentro como sucede comúnmente :blush:

 

El chillar de los rieles al partir de los vagones; la mirada de un pasajero sentado cara a cara frente a uno; el paisaje libre de carreteras y automóviles circulando… me preguntaba entonces por qué en México había desaparecido uno de los servicios más cómodos y seguros de transporte :sad: mientras era testigo del evidente avance tecnológico ferroviario del que había perdido toda pista por casi 20 años.

 

Pero, inevitablemente, algo más revoloteaba por mi cabeza. Poco más de un mes atrás, un terrible suceso había mantenido de luto a la ciudad de Santiago de Compostela: un tren se había descarrilado antes de llegar a la estación y múltiples personas habían muerto en el accidente :crying: entre ellos, una estudiante mexicana (de la misma provincia que yo) que realizaba su intercambio en dicha ciudad.

 

Las posibilidades de que sucediera lo mismo, en el tren en el que viajaba, en la misma estación, eran para mí demasiado reducidas. Además, es justo después del accidente cuando la seguridad se había reforzado al máximo, al grado de que mi tren viajaba a velocidades sumamente lentas, para evitar cualquier tipo de catástrofes. Sin embargo, no pude evitar aquel pequeño sobresalto al pasar por las mismas vías donde semanas atrás había tenido lugar tal siniestro :unsure:

 

El paisaje se había transformado, desde las planicies áridas de Castilla hasta las verdes colinas del norte. Y seis horas después de mi excitante travesía por las vías, fue la hora de encontrarme con mi nuevo hogar.

 

Vista del norte de Santiago de Compostela

 

Sólo había una persona a quien yo conocía verdaderamente en la ciudad, y esa era Alemara, la otra estudiante de mi universidad que haría su intercambio en Santiago. Fue gracias a ella que me introduje meses atrás en una red social que cambiaría mi modo de vida (y de viajes) y de la que ya he hablado anteriormente: Couchsurfing. En pocas palabras, es una página web para alojar viajeros en nuestra casa, o bien, para buscar alojo (un couch) en cualquier parte del mundo.

 

Universidad de Santiago de Compostela


Alemara y yo

 

Llevaba ya 4 meses inscrito, y hasta entonces había alojado a unos 6 viajeros en casa (en México, claro está). Con tales referencias, decidí apoyarme en la plataforma para pedir consejos sobre los precios de los pisos (apartamentos) en la Universidad de Santiago y sus alrededores, ya que una habitación en la residencia universitaria ascendía a 260 euros mensuales :eek:

 

Fue así como contacté con Severino y Wanderley, una pareja gallego-brasileña de chicos muy majos* que me ofrecieron en renta el cuarto de su piso que normalmente destinaban a los couchsurfers. Por 120 euros al mes, no pude resistirme :smug:

 

*Palabra que designa a alguien chido, chévere.

 

Ambos me recogieron en la estación, siendo ese nuestro primer encuentro en persona. Lo sé, si piensan que estoy loco por haber hecho un trato de tal naturaleza por una red como Couchsurfing, quizá, lo estoy. Pero fue mi mejor opción por algún tiempo, hasta encontrar algo mejor ;)

 

La ciudad de Santiago lucía bastante más verde que las villas del centro del país. Además, el verano todavía no terminaba y prontamente pude sentir que el calor no era algo por lo que Galicia se caracterizaba :ohmy:

 

Vista del norte de Santiago de Compostela

 

El cielo se tupía con un gris uniforme. Ya había sido advertido varias veces sobre el microclima de Santiago: lluvias constantes entre niebla y espesas nubes. Pero parecía todo muy agradable. El calor era lo que menos buscaba en España y Europa, al menos no por las próximas semanas :D

 

Arribamos al piso. Segunda planta, amplio, bien distribuido, con dos habitaciones y un estudio, una sala comedor, una cocina, un baño, un aseo (baño sin ducha) y un balcón lleno de huertos y macetas. La vista parecía agradable, un barrio tranquilo que tenía la pinta de un vecindario familiar.

 

Ambos me invitaron a ponerme cómodo, a lo que acaté sus órdenes y me instalé en mi nueva habitación. Disfrutamos juntos de una buena cena horneada al estilo gallego-brasileño de Wanderley, quien había abandonado su natal Sao Paulo para asentarse en Santiago por tiempo indefinido.

 

Concilié el sueño de una forma extraordinaria mi primera noche, bastante fría comprada con las veladas en Madrid. Sin hacerme de muchas expectativas, aguardé tranquilo por el siguiente día, en el que conocería parte de mi nueva vida universitaria.

 

Convenientemente mi facultad estaba a menos de un kilómetro de distancia desde mi nuevo piso, cruzando apenas tres calles y algunos edificios habitacionales.

 

Como no era de extrañarse, la Facultad de Comunicación se ubicaba en el campus norte, el más alejado de la zona universitaria. Pero el área circundante parecía bastante agradable, con extensas áreas verdes a su alrededor.

 

Facultad de Comunicación, Santiago de Compostela

 

Y pronto descubrí que aquel blancuzco y frío edificio había sido merecedor de un premio de arquitectura… y al entrar en él pude rápidamente percibir su singularidad.

 

Premio de arquitectura a la Facultad de Comunicación

 

Escaleras en diagonal, sótanos que parecían laberintos, plantas en diferentes niveles de alineación... una estructura que me hizo difícil hallar las aulas de clase y el auditorio central :wacko:

 

Facultad de Comunicación, Santiago de Compostela

 

El no haberme topado con ningún otro estudiante de intercambio en primera instancia era algo bizarro para mi primer día, pues había sido dicho que tal Universidad era altamente demandada por los Erasmus. Y de aquí en adelante surge el resto de mi relato:

 

Cuando vivía en la Ciudad de México acudí a un congreso de posgrados en Europa, donde un conferencista nos habló sobre el sistema Erasmus.

 

Se trata de un programa de movilidad en universidades europeas, para estudiantes europeos y financiado por la Unión Europea. Así, en toda Europa ser intercambista es sinónimo de ser un Erasmus, sin importar de dónde vengas. Por supuesto, ser Erasmus también es sinónimo de fiesta, locura y, sobre todo, de viajes :D

 

Pero no debía impacientarme, pues esa misma tarde se me había invitado por parte de la coordinación académica a una bienvenida a los estudiantes extranjeros en la Facultad de Historia.

 

Así, mis dos nuevos roomies me condujeron hasta el centro de Santiago, que a simple vista parecía cumplir todo lo esperado. Una vieja ciudad medieval con aires completamente cristianos, repleto de capillas y monasterios de piedra de estilo gótico y barroco.

 

Monasterio de San Francisco, Santiago de Compostela

 

Una larga avenida nos llevó hasta el famoso Monasterio de San Francisco, donde el principal corredor turístico da comienzo.

 

Monasterio de San Francisco, Santiago de Compostela


Monasterio de San Francisco

 

Una calle adoquinada orillada por decenas de vendedores que sobre la acera persuadían a todo paseante a acercarse a sus boutiques de postres, artesanías y souvenirs.

 

En esa misma calle se alzaba majestuosa la vieja facultad de medicina, denotando en sus paredes la antigüedad de la Universidad de Santiago, de más de 500 años de existencia, lo que la hace tan popular en España y en toda Europa :ohmy:

 

Facultad de Medicina, Santiago de Compostela

 

A partir de allí empecé a percibir lo atestada que aquella pequeña villa se encontraba con los estudiantes universitarios. Cerca de 30,000 de los 150,000 habitantes son sólo estudiantes matriculados en su universidad :confus:

 

Los aires juveniles contrastaban con una metrópoli de tal naturaleza, pero hermosa en todos sus rincones, o al menos los que había podido ver hasta entonces. Y el mejor de los rincones era sin duda la Plaza du Obradoiro, que metros adelante me recibió complacientemente.

 

Santiago de Compostela básicamente existe gracias al entierro del apóstol Santiago en sus tierras. Tras su tumba, se construyó la totalidad de la zona vieja de la ciudad. Y esas reliquias se encuentran enclaustradas supuestamente en la hermosa e icónica Catedral de Santiago.

 

Catedral de Santiago de Compostela

 

La Plaza du Obradoiro es el corazón de toda la urbe, enmarcada por la Catedral en el este, el Palacio del Ayuntamiento en el oeste, el Hostal de los Reyes Católicos al norte y el Colegio de San Jerónimo al sur.

 

Palacio del Ayuntamiento de Santiago de Compostela


Palacio del Ayuntamiento de Santiago

 

Tanta vida y esplendor hacía falta admirarlo con mucho detenimiento, y poco a poco iría comprendiendo la vida e historia en la ciudad; por mientras, mi misión era hallar la Facultad de Historia ^_^

 

Enclavada en la frontera del centro histórico, los miles de estudiantes que rodeaban el edificio anunciaron con bombo y platillo mi arribo a la facultad. Wanderley y Severino se despidieron de mí, dejándome solo en un mar de jóvenes políglotas que presumían cada uno su nacionalidad en sus pechos.

 

Rápidamente los anfitriones se aproximaron para preguntarme por mi procedencia, y acto seguido pegaron la correspondiente bandera en mi suéter, misma que, quizá, una quinta parte de los presentes usaban :ohmy:

 

Ahora no había duda que no era el único mexicano en la ciudad :blush: Y entre esa multitud multirracial apareció Alemara.

 

Ella había llegado una semana antes, y tenía ya el placer de conocer a varios de los intercambistas, con los que rápidamente me introdujo. Entonces supe cuál sería el segundo grupo con mayor presencia en Santiago:

 

Francesca, Giulia, Silvia, Corinna, Mariana, Claudio, Nicole, Valentina… era claro que los italianos serían la competencia con los mexicanos y los chinos para ver cuál sería el grupo más numeroso :D

 

Si algún día se sienten deseosos de conocer gente sin ningún tipo de conflicto, no se acerquen a los clubes, bares o fiestas fancy. Acudan a una fiesta de intercambio.

 

Cada diminuto centímetro por el que uno camina está ocupado por una o un estudiante deseoso de conocer a cualquiera en una ciudad y un país que no es el suyo. Así, me abría paso entre turcos, franceses, chinos, brasileños, italianos, gringos, argentinos, ingleses y españoles para acudir a cada uno de los stands publicitarios que no dudaban en regalarnos volantes para promocionar sus negocios en la ciudad. Fue así como conseguimos nuestro chip de telefonía móvil español de forma gratis :big-grinB:

 

La junta explicativa dio inicio en una de las aulas más grandes de la facultad, donde tal cantidad de gente apenas y se dio cabida. Los estudiantes anfitriones nos dieron la más cordial bienvenida, no sólo a la Universidad, sino a nuestra nueva y temporal vida :rolleyes:

 

Bienvenida Erasmus en Santiago de Compostela

 

Terminando la asamblea nos dieron un break para tomar algo cerca, y nos veríamos más tarde en la Plaza do Obradoiro.

 

Rápidamente me integré al grupo de italianos que acompañaban a mi amiga Alemara, con los que tomé mi primer café en un pequeño bar tapero del centro. Debo confesar que Santiago no es la mejor ciudad para degustar las tapas españolas, pero más tarde descubriría las delicias gastronómicas que Galicia me ofrecía ;)

 

Mi grupo de erasmus en Santiago de Compostela

 

Llegada la hora, nos dirigimos todos a la Plaza do Obradoiro, donde frente a la catedral yacía el enorme grupo de estudiantes, que aguardaban ansiosos por ver la sorpresa que los anfitriones nos habían prometido.

 

Erasmus en Santiago de Compostela

 

Bajando unas escaleras hacia el lado sur, de donde se tenía una impresionante vista del templo, nos aglutinaron frente a un restaurante gallego, para presenciar la preparación de una de las bebidas más antiguas de Galicia: la queimada.

 

Queimada gallega. Santiago de Compostela

 

Se trata de una bebida de posibles orígenes medievales que según se utiliza como bebida curativa y de protección contra maleficios :ohmy:

 

Es básicamente aguardiente y azúcar, con trozos de cáscara de cítricos, lo que la hace una bebida bastante dulce. Pero en su preparación está la magia.

 

Queimada gallega. Santiago de Compostela

 

Sobre el líquido, que se vierte en una enorme cazuela de barro, se prende una llamada de fuego, que se alimenta del mismo alcohol.

 

El sujeto del restaurante menaba con persistencia el cucharón, mientras todos veíamos atónitos la hipnotizante y viva llamarada.

 

Queimada gallega. Santiago de Compostela

 

La escena se adornaba todavía más con un grupo de músicos de gaita gallega. Sí, la misma gaita que ha hecho tan famosos a los escoceses la encontramos ahí mismo, en la capital de Galicia :eek:

 

Gaita gallega, Santiago de Compostela

 

Y es que algo que no muchos saben, es que se cree que los mismos celtas que se establecieron en las tierras del norte de Gran Bretaña poblaron también la isla de Irlanda, Normandía y el norte de la península Ibérica :mellow:

 

Es por ello que hasta entonces Santiago nos parecía algo fuera de lugar, una villa aislada y con una propia identidad, muy distinta a la del resto de España.

 

Por si fuera poco, cuando la llama se apagó algo inusual ocurrió. Un hombre vestido con un traje de paja se posó sobre un banco y nos pidió repetir después de él. Comenzó entonces a parlar un extraño e inentendible conjuro en gallego, que serviría para ahuyentar a los malos espíritus :O_o:

 

Era ya de mi conocimiento que Galicia poseía su propio idioma, declarada junto con el castellano lengua oficial en la comunidad. En algunas ocasiones pude escuchar a mi amigo Daniel hablar en gallego con una brasileña, ya que de hecho el portugués ha nacido de este último idioma.

 

Pero el gallego en el que este hombre recitaba se percibía mucho más complicado :wacko: Tanto que me hizo pensar que se trataba de un gallego antiguo :huh: Pero a lo largo de mi estancia en Santiago me acostumbraría al repentino cambio del español al gallego, algo normal para los locales :blush:

 

Al finalizar el conjuro grupal vino la prueba de fuego, literalmente, pues tras apagarse el fuego nos sirvieron a cada uno un vaso con la queimada, con el que hicimos nuestro primer brindis.

 

Queimada gallega, Santiago de Compostela

 

Pero el regocijo de nuestro primer día en la ciudad no fue el mismo que nos deleitó tras probar la antigua bebida. La combinación de aguardiente con los sabores dulces del azúcar y la fruta quemó nuestras gargantas :wacko: no sólo en el sentido de su alta temperatura, sino de su poderoso y raspante nivel etílico, que subió a nuestras cabezas en un santiamén :crying:

 

Poco a poco el grupo de Erasmus se fue desperdigando, algunos volvieron a sus pisos y otros buscaron un bar donde meterse. Yo por lo pronto, seguí de la mano con el simpático grupo de italianos, quienes me hablaron de un concierto que habría esa noche en la Praza da Quintana, justo detrás de la catedral.

 

Erasmus en Santiago de Compostela

 

Así culminaba mi primer día en Santiago, lleno de sorpresas y expectativas que se rompían cada vez más :rolleyes:

 

Muchos quizá llegamos esperando escuchar flamenco, bajo un cielo azul y un ardiente sol, frente a una cálida playa paradisíaca, tomando una cañita y un plato de tapas de jamón serrano.

 

Pero Santiago era distinto, y logró por mucho asombrarnos a todos aquella tarde de septiembre en que nos recibió con los brazos abiertos, y como lo seguiría haciendo por el resto de nuestra estadía :big-smil:

 

Pueden ver el resto de las fotos en el siguiente álbum:

 

 

 

Y un pequeño video que muestra el seductor ritual de la queimada gallega, a color y en HD:

 

El verano seguía su curso habitual, rebasando cada noche de manera tan pronta que no contaba en ninguna circunstancia mis días transcurridos en la península española.

 

Bajo el acojo de la linda casa de Henar y su familia en el barrio de Carabanchel, me ensimismaba poco a poco en el modo de vida madrileño, que a mi parecer, comparado con la capital mexicana, lucía mucho más relajado :rolleyes:

 

Pero mucho ignoraba todavía de todo lo que resguardaban aquellas fronteras mediterráneas, a pesar del gozo de vivir con un historiador recién graduado, y de su tío propietario de un enorme aposento plagado de libros y películas ibéricas.

 

Galicia sería quien me asilaría por los próximos cuatro meses, y el día de partida se aproximaba cada vez más. Así que antes de pirar al norte Henar me propuso visitar un último sitio, acervo de decenas de maravillas imperdibles.

 

En Castilla La Mancha, la árida tierra del Quijote, comunidad vecina de Madrid, se esconde al borde del río Tajo una ciudad que una vez alojó al que fue el imperio más grande del mundo. Antes, durante y después de su invasión por parte de los moros, albergó a tres pueblos que convivían a pesar de sus diferencias, al igual que a la antigua capital de una intangible y desunida España. Así es, España tuvo otra capital antes de Madrid: la milenaria ciudad de Toledo.

 

Aquella tarde condujimos 70 km al sur para cruzar a la frontera manchega. Paisajes similares a la otra Castilla se asomaban por las ventanas, dejando al desnudo una extensa y estéril meseta, cuya urbanización alejaba de mi mente la imagen que de La Mancha tenía. Adivinaron, molinos de viento y vastos sembradíos :big-grinB:

 

No tardamos demasiado en adentrarnos a la provincia, y la ciudad de Toledo no demoró en dejarse ver.

 

Alcázar de Toledo

 

No fue muy difícil identificarla a primera vista. La población se emplaza sobre una colina, cuya parte más alta la domina el centro histórico. Y fue desde entonces que creí en las advertencias que había hecho Henar: caminar en Toledo es muy cansado :zsick:

 

Al entrar en el coche y aparcarlo a la orilla del centro, advertí el pronunciado ángulo de inclinación de la mayoría de sus calles. Desde entonces supe que sería una dura y agotadora jornada :wacko:

 

Mi primera impresión de Toledo fue, nuevamente, que me estaba sumergiendo en una ciudad medieval. Sus paredes de piedra en tonos beige que encerraban estrechos callejones me daban la sensación de encontrarme en una antigua villa amurallada.

 

Calles de Toledo

 

Con la ausencia de Álvaro (hermano de Henar), quien se había convertido en mi mentor de la historia española, nos propusimos aprender lo más que pudiésemos sobre Toledo con los recursos que teníamos a la mano. Y el mejor de ellos era sin duda el Museo del Ejército, alojado en uno de los símbolos de la localidad: el Alcázar de Toledo.

 

Alcázar de Toledo

 

Como ya me venía acostumbrando, no me sorprendía encontrar en otra ciudad española un alcázar, palabra que por cierto proviene de los árabes que se instalaron en la península: Al-Qasar, que significa fortaleza. Además, después de haber tenido al Alcázar o Castillo de Segovia frente a mis ojos, ya pocos podrían hacerme flipar* de la misma forma.

 

*Expresión española para sorprenderse.

 

Alcázar de Toledo

 

Sin embargo, es una de las razones por las que vale la pena visitar sus interiores y dejarse instruir por sus ancianos muros de resistente piedra :rolleyes:

 

Alcázar de Toledo

 

Como bien ya dije, Henar y yo entramos al Museo del Ejército. Aunque puede sonar un poco intimidante y aburrido (lo mismo pensaba yo) fue mi mejor opción para empaparme de una clase de historia general.

 

Cabe destacar que Toledo siempre ha sobresalido en España y el mundo por su exquisita industria espadera y de artillería, que se remonta a tiempos de los romanos. No es de extrañarse, por tanto, que cada rincón de la ciudad y, por supuesto, del Museo del Ejército, esté plagado de auténticas armaduras y armamento antiguo.

 

Museo del Alcázar de Toledo

 

Pero la esencia del museo va mucho más allá de sólo exhibir armazones medievales. Sus pasillos están repletos de interactivas clases sobre la historia de toda España, desde su confuso nacimiento a partir de los reinos visigodos, pasando por la dura invasión musulmana, hasta la reciente y cruel Guerra Civil Española.

 

Museo del Alcázar de Toledo

 

Fue, quizá, ésta última la que convirtió al Alcázar en una efigie de la nación, al haber sufrido un dramático y célebre asedio por parte de las fuerzas republicanas durante la guerra. El futuro dictador Franco haría de este suceso un símbolo del nacionalismo, que utilizaría como propaganda política durante las décadas de su mandato :wacko:

 

Así, comprendí que aquel edificio no estaba allí como un bello y ostentoso adorno de la villa manchega. Desde sus tiempos como templo romano hace 18 siglos hasta el traslado del museo de infantería a sus salones, había logrado sobrevivir a una infinidad de intrincados acontecimientos, que lo convirtieron en uno de los alcázares más famosos del país :ohmy:

 

Toledo desde su Alcázar

 

El castillo se posa en uno de los puntos más alto de Toledo, exactamente junto al arrollo. Por ello, al finalizar el recorrido, no dudamos en fotografiar las tierras al este de la ciudad que se divisaban a través de sus amplios ventanales :)

 

Las afueras de Toledo

 

Sintiéndonos todos unos eruditos en el tema, descendimos por el resto del centro de la ciudad para perdernos en su mar de historia.

 

Las irregulares callejuelas de Toledo denotaban sus añejos orígenes godos. Si bien los romanos fueron quienes se establecieron en un principio, fue con el reino visigodo que la ciudad tuvo un vasto esplendor, convirtiéndose en su capital.

 

Toledo

 

La llegada de judíos y la posterior invasión musulmana de la península convirtieron a Toledo en una ciudad pluricultural, donde tres pueblos de distintas razas y religiones convivieron durante muchos siglos: cristianos, moros y judíos. Por ello, llegó a ser apodada “La ciudad de las tres culturas”, sobrenombre que sobrevive hasta el día de hoy.

 

A pocos metros al oeste del Alcázar se podía ver ya la elegante silueta de la mayor torre de la villa. Por supuesto, perteneciente a la Catedral de Toledo.

 

Calles de Toledo

 

Nuestro arribo por su lado norte nos posó frente a una de sus bellas fachadas. La puerta del reloj tenía algo en particular: elementos neoclásicos que combinaban contrastantemente con el resto del estilo gótico del templo. Y lo más encantador era su ubicación que daba a un callejón, reservando su acceso sólo a los más exploradores que, como nosotros, llegaban por azar a tan agraciado pórtico <3

 

Purta del Reloj de la Catedral de Toledo

 

Sólo al rodear la capilla contigua en forma de U dimos con su fachada frontal, ubicada justo en la Plaza del Ayuntamiento.

 

Empezaba a comprender que el antiguo Imperio español no siempre siguió la misma corriente arquitectónica en la traza urbana de sus ciudades, misma que los centros históricos de las ciudades mexicanas y latinas me hacían creer por su invariable similitud:

 

Toda plaza de armas (o zócalo, como se le llama en México) cuenta con un parque cuadrado o rectangular central adornado por un kiosco en su núcleo, orillado siempre por el ayuntamiento y la catedral. Y en el caso de las capitales, el palacio de gobierno. Así, el resto de las cuadras contiguas se trazaban siguiendo el mismo patrón, lo que hace de la mayoría de los centros históricos en México planos simétricos y lineales.

 

Pero las ciudades que había podido visitar hasta ahora en España funcionaban de forma diferente, con calles irregulares que formaban un laberinto curvilíneo en toda su extensión. :huh: Y sobre todo, con dos tipos de plazuelas que podrían llamarse centrales: la Plaza del Ayuntamiento y la Plaza Mayor, que antiguamente se destinaba a instalar los mercados locales.

 

Calles de Toledo

 

Por ello, me era extraño toparme con plazas públicas frente a una catedral que no estuvieran atestadas por vendedores ambulantes y comercios batallando por abordar al mejor cliente. Al contrario, me hallaba bajo una tranquila y plácida arboleda disfrutando del cálido día… y sobre todo, admirando a la Dives Toletana :smug:

 

Fachada frontal de la Catedral de Toledo

 

La cara frontal de la iglesia dejaba ver una impecable obra maestra del gótico de finales del Medievo, con una puerta de arco en punta y saturados detalles que me recordaban al mudéjar, el arte que yo apodaba el árabe-español :big-grin:

 

Pero sin duda alguna lo que más resaltaba ante los ojos de cualquiera era la imponente torre del campanario de casi 100 metros de altura :eek:

 

Catedral de Toledo

 

Sus columnas puntiagudas me traían a la mente a la catedral de Segovia, de la que había sido testigo apenas unos días atrás. Pero ésta, ésta marcaba su identidad por cada una de sus partes, sin tener que competir por título alguno :sneaky:

 

Torre de la catedral de Toledo

 

Decidimos acercarnos a la puerta sur de la iglesia para recibir informes sobre el acceso a los visitantes. Pero nuevamente el turismo español me decepcionaba: sólo era posible pagando una cuota de 8 euros por persona :mad:

 

El hecho de que se cobrara por entrar a un templo que sigue siendo sede de una importante archidiócesis era algo simplemente inconcebible :madd: (aún cuando yo no sea católico). Pero mi experiencia me enseñaría a colarme a las iglesias españolas sin tener que pagar un centavo :sneaky: lamentablemente en Toledo no había reforzado mis destrezas lo suficiente :sad: y pasé de la catedral para seguir conociendo la ciudad.

 

Apenas dos cuadras al oeste llegamos a una más de las múltiples iglesias de Toledo, la parroquia jesuita de San Ildefonso. No parecía tener nada especial de lo que el resto careciera, pero algo nos llamó a su interior: su ubicación perfectamente alta :rolleyes:

 

Por una mínima cantidad (mucho más baja que la de la catedral) accedimos a la iglesia, que entonces se encontraba completamente vacía.

 

Escudriñándonos por las puertas a los lados del retablo, subimos las escaleras y encontramos el camino por nosotros mismos, hasta llegar al órgano de la capilla, donde otra escalera nos llamaba.

 

Iglesia de San Ildefonso, Toledo

 

Ignorando completamente si aquello estaba permitido o no, continuamos nuestro ascenso hasta lo más alto de uno de los campanarios. Y saltando un alambrado conseguimos la mejor vista que de Toledo pudimos pedir ^_^

 

Vista de Toledo desde la Iglesia de San Ildefonso

 

Aceptando nuestro temor en lo alto de aquella torre, miramos hacia abajo para admirar a la ciudad en toda su plenitud <3

 

Vista de Toledo desde la Iglesia de San Ildefonso

 

De oeste a este los techos de teja y el posterior paisaje de áridas colinas eran sumamente opacados por los dos mayores símbolos de Toledo: la torre de su catedral y el enorme Alcázar.

 

Vista de Toledo desde la Iglesia de San Ildefonso

 

La desigual figura de la localidad y sus calles se veían iluminadas por los vivaces rayos solares que me dieron el mejor retrato de la milenaria metrópoli.

 

Vista de Toledo desde la Iglesia de San Ildefonso

 

Cautelosos de ser avistados, Henar y yo abandonamos en silencio la torre y descendimos por el mismo recorrido hacia la capilla, dejándola atrás para recorrer los últimos reductos de Toledo.

 

Toledo

 

Como muchas de las villas medievales, Toledo estuvo amurallado durante varios siglos. Y como toda fortaleza, poseía varias puertas que permitían el control de entrada y salida de la ciudad.

 

Puerta de Camrbón en Toledo

 

Algunas de las más famosas aún permanecen en pie, como la Puerta de Cambrón al oeste y la Puerta de Nueva Bisagra al norte. Aún así, la ciudad por sí sola se protegía de sus enemigos con una barrera natural que pocos podrían cruzar: el río Tajo.

 

Puerta de Bisagra, Toledo

 

En la parte occidental llegamos al barrio de la Judería, anunciado por placas conmemorativas del antiguo vecindario.

 

Barrio de la Judería, Toledo

 

Tristemente, y como no es de sorprenderse, los judíos fueron expulsados de Toledo y toda España durante el reinado de los Reyes Católicos :O_o: Los que permanecieron dentro de la Hispania tuvieron que bautizarse y convertirse al cristianismo, aunque muchos siguieron profesando su religión a escondidas, siendo así objeto de persecución y ejecución por parte de la Inquisición española :unsure:

 

No obstante, hasta hoy se conservan algunas antiguas sinagogas, siendo la más conocida la Sinagoga del Tránsito, que a simple vista daría la ilusión de ser una mezquita por su incomparable arte mudéjar.

 

Sinagoga en Toledo

 

El centro histórico de la ciudad de Toledo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO hace 30 años, y cada pequeño rincón lo merece, no solamente por su belleza, sino por su amplia importancia histórica. No cabe duda de por qué Carlos I la convirtió en la capital de la Corte de Castilla y del naciente imperio español :rolleyes:

 

Toledo, Patrimonio de la Humanidad

 

Y debo admitir que pudo sorprenderme mucho más que la nueva capital ibérica, a la que Henar y yo volvimos para preparar mi partida hacia la que sería mi nueva ciudad de residencia: Santiago de Compostela

 

Pueden ver el resto de las fotos en el siguiente álbum:

 

 

A diferencia de la capital mexicana, cuya ciudad abarca casi la totalidad del distrito donde se delimita, y cuya zona metropolitana se extiende más allá de la ahora llamada Ciudad de México, la capital española se emplaza en una más de las comunidades autónomas que forman el Estado, gozando de la misma condición que el resto de sus 16 hermanas.

 

Se trata de la Comunidad de Madrid, que no es lo mismo que el municipio de Madrid, donde se halla la ciudad capital de la provincia y del país.

 

La comunidad se expande por más de 8000 kilómetros cuadrados justo en el centro de la península, y alberga, además de Madrid, a otros menos conocidos pero igual bellos emplazamientos, algunos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO :ohmy:

 

Aunque no tuve la oportunidad de conocerlos todos, como Alcalá de Henares o Aranjuez, mi buena amiga Henar organizó un pequeño road trip al noroeste de la capital para no dejar pasar otra de sus bellas localidades: San Lorenzo de El Escorial, conocida simplemente como El Escorial.

 

Es una antigua y pequeña villa que nació principalmente a partir de la construcción de un monasterio, habiéndose elegido su localización por los hermosos paisajes que la rodean, la facilidad de los recursos y su cercanía con Madrid.

 

Dicho palacio forma parte de la lista de patrimonios en España, pero antes de dirigirnos directamente a él, Henar me llevó a otro lúgubre pero magnífico lugar que también vale la pena visitar ^_^

 

Carretera al Valle de los Caídos, España

 

A 50 km al oeste de Madrid se encuentra el Valle de los Caídos. Donde comienza el ascenso por la Sierra Guadarrama, emplazado en las montañas, se alza este nuevo y monumental complejo, cuyo aspecto, confieso, puede ser un poco lúgubre en un principio :unsure:

 

No obstante, y antes de saber cualquier cosa sobre su historia, lo primero que hice al llegar fue disfrutar de las amplias y hermosas vistas que desde allí arriba tenía del valle entero :rolleyes:

 

Paisaje del Valle de los Caídos, España

 

Nos habíamos adentrado en una vasta zona boscosa, donde el follaje apenas dejaba al descubierto algunas de las construcciones a nuestros pies. Y un día soleado y despejado nos acompañaría en nuestra jornada.

 

Henar y yo en el Valle de los Caídos, España

 

La panorámica se ofrecía desde una inmensa explanada, poco asediada por turistas en ese entonces. En lo alto de las escalinatas, y prácticamente cavado en una cueva de la montaña, entramos a una basílica. Sí, una iglesia cavada en la piedra de una colina :eek:

 

La basílica forma parte de un complejo católico mandado a construir nada más y nada menos que por el general Francisco Franco. Para los que poco sepan sobre la historia ibérica, Franco fue el militar español que llevó a cabo el golpe de Estado contra la República en 1936, dando inicio a la sangrienta Guerra Civil española y, a su victoria, a una dictadura fascista que ensombrecería al país hasta la década de los 70s :unsure:

 

Fue precisamente al final de esa guerra, en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando Franco mandó a edificar este complejo en memoria de los caídos durante la batalla, lo que incluía miembros de ambos bandos.

 

Sin embargo, hoy no muchos españoles ven con buenos ojos a esta maravilla arquitectónica, pues fue erigida por las manos de prisioneros políticos, oprimidos por el nuevo régimen militar :wacko: Además, dentro de su capilla está la tumba real del general Franco, custodiada por cuatro arcángeles que sombríamente yacen en lo alto de las columnas.

 

Tumba del general Franco, Valle de los Caídos, España

 

Así, visitar constantemente el complejo del Valle, especialmente durante el aniversario luctuoso de franco, puede ser visto por el pueblo como un acto de conservadurismo franquista.

 

Altar en la Basílica del Valle de los Caídos, España

 

No hace falta decir lo tétrico que luce la nave central del templo, que a falta de luz solar por su peculiar ubicación, se ilumina solo por tenues lámparas y algunas velas de los fieles y residentes :O_o:

 

Basílica del Valle de los Caídos, España

 

La parte exterior, sin embargo, dona una vista bastante más amigable. La cumbre de la colina es poseedora de la cruz cristiana más grande del mundo, vigilada celosamente por estatuas de piedra a sus pies que se difunden con el ocre de la montaña.

 

Cruz del Valle de los Caídos, la más grande del mundo

 

Bajo ella, se encuentra la hostería y el claustro del recinto, acotada con arcos por ambos extremos que encierran en un rectángulo a un verde y armónico jardín.

 

Abadía del Valle de los Caídos, España

 

En la parte posterior del risco aparece la otra entrada al monasterio, encuadrada por la punta de la montaña y la monumental cruz que se enmarcaba en un despejado cielo azul.

 

Entrada a la Basílica del Valle de los Caídos, España

 

El funesto escenario, trono de asesinatos, crímenes de guerra y Estado, quedó atrás entretanto nos desvanecíamos entre el boscaje, espesura que enmarcaba al resto de la autovía que nos llevó directamente, a tan solo 8 km al sur, hasta el poblado de San Lorenzo de El Escorial.

 

El Escorial, España

 

Allí, el clima se tornó menos soleado, cubriendo el cielo de nubes uniformes y templando las temperaturas.

 

Prontamente, la pequeña localidad, en las verdes alturas de la Guadarrama, aduló todos mis sentidos con su espectacular belleza <3

 

Calle de El Escorial, España

 

Las pulcras y vacías calles del pueblo se engalanaban todas con la delicada textura de los árboles y sus hojas multicolores, que caían poco a poco para cubrir las vías y
las aceras ^_^

 

Verano en El Escorial, España

 

Los barrotes y las lámparas de faroles que delineaban el camino me llevaban andando bajo un techo otoñal de ensueño que por primera vez vivía <3 (aunque claro, todavía era verano).

 

Postal de El Escorial, España

 

Cada ángulo donde me posara me regalaba una postal tan deseada que no podía esperar a que el verdadero otoño arribara a España, deseando que sus rojizos tonos fuesen iguales de norte a sur :rolleyes:

 

Postal del verano en El Escorial, España

 

Donde terminaba el follaje se emplazaba la magnificencia de la ciudad en todo su esplendor: el Monasterio de El Escorial.

 

Monasterio de El Escorial, España

 

Aquella enorme estructura fue mandada a construir por el rey Felipe II en el siglo XVI, siendo una de las más importantes y lustres obras arquitectónicas renacentistas de la península y de Europa.

 

Su innegable galanura le costó ser conocida como la octava maravilla del mundo por muchos años y, hoy, ostentar el título de Patrimonio de la Humanidad junto con el Valle de los Caídos.

 

Fachada sur de El Escorial, España

 

Pero no se trata de un simple monasterio católico. En su larga extensión de tierra alberga, además de la abadía, un aparatoso palacio que fungió como residencia de varios monarcas españoles; una basílica, una biblioteca y un panteón :ohmy:

 

Torre del Monasterio de El Escorial, España

 

Por supuesto, su exterior está cubierto por elegantes jardines simétricos que rodean al edificio en una forma de L, tras los cuales da comienzo una larga explanada verde que solía ser la casa y área de recreo del príncipe Carlos IV y de su hermano menor.

 

Jardines del Monasterio de El Escorial, España

 

El exterior de todo el palacio es simplemente cautivante <3 Su austeridad, escasa decoración, juego de formas geométricas perfectas y voluminosas no dejan lugar a dudas de por qué a partir de él se creó una nueva corriente arquitectónica en el Renacimiento español, llamado estilo herreriano o escurialense.

 

Monasterio de El Escorial, España

 

La visita al palacio, que hoy se ostenta como museo, estaba entonces ya cerrada al público. Pero Henar y yo pudimos visitar el patio interior del complejo, al que una fachada con elementos ya bastante neoclásicos nos dio la bienvenida.

 

Fachada principal del Monasterio de El Escorial, España

 

El patio cuadrangular se rodeaba por arcos de medio punto en su lado este y tejados flamencos de tonos azulados. Pero su principal proeza era ser el acceso directo a la gran basílica, protegida por sus dos torres campanario y adornada por una fachada clásica italiana.

 

Fachada de la Basílica de El Escorial, España

 

Dentro de ella, Henar me mostró un singular fenómeno. En uno de sus cuartos, con un techo de cúpula semicircular, nos paramos cada uno en una esquina opuesta. Por supuesto, la gran distancia entre ambos vértices no nos permitía escuchar la voz del otro. Pero al poner nuestros cuerpos con cara hacia la pared, muy, muy pegados a la pared, podíamos oír claramente nuestras voces, a pesar del ruido ambiente que generaba el resto de los visitantes :O_o:

 

Esto ocurría por la forma en que se alzaban los pilares y la cúpula, por donde el sonido viajaba como una especie de teléfono de piedra… una vez más la magia de la acústica me sorprendió :rolleyes:

 

De vuelta en la entrada del palacio, una escalera circular nos llevó a la segunda planta del edificio, donde accedimos a una de las maravillas más preciadas del monasterio: su biblioteca.

 

Viejos y enormes estantes de madera poseían una infinidad de libros, cuyas portadas parecían sacadas de cuentos y películas épicas: petulantes y gruesas caras adornadas con tipografías excesivas tejidas en hilos de oro ^_^ tan delicadas que no se nos permitía tocar.

 

Algunos libros se hallaban abiertos sobre las mesas para que pudiéramos ver cómo lucían aquellas obras maestras antes de que la imprenta fuera inventada por Gutenberg. Lamentablemente, tomar fotografías estaba estrictamente prohibido :( para no dañar el material.

 

Vista de la Basílica de El Escorial desde la Biblioteca


Vista del patio desde la biblioteca

 

Por si tal conjunto de piezas no fuese suficiente, el techo interior contaba con una pintura al óleo que representaba las siete artes liberales de aquellos tiempos: retórica, dialéctica, música, gramática, aritmética, geometría y astrología.

 

El enorme catálogo de libros fue un arduo trabajo de recolección que se convirtió en la más importante de toda España, albergando volúmenes de todas las ramas del saber humano, lo que convierte al Monasterio en un combo perfecto que va más allá de la religión, pues fusiona a la monarquía, a la ciencia y a la cultura con el cristianismo ;)

 

El Monasterio de El Escorial, España

 

Esto y la impecable naturaleza que rodea al Escorial hicieron de mi corta visita una postal memorable para mi colección de viajes por España, misma que me despidió con un colorido atardecer de colores pastel :big-smil:

 

El Monasterio de El Escorial, España

 

Meses después podría volver para guiar la visita de mi familia por la singular villa, esta vez en un frío invierno del cual pueden ver más fotos en el siguiente álbum:

 

 

Andanzas por Madrid

Después de mi primera semana en España muy poco de lo que había conocido podría ser considerado como la imagen “cliché” del país. Hasta entonces, mis andanzas con la familia Velasco me habían arrojado hasta las llanuras de la campiña de Castilla León, entre sus pueblos medievales y áridos paisajes.

 

Más ello me hacía feliz. De tal suerte que pude adentrarme en la Hispania antigua y conservadora antes de sumergirme en la moderna nación liberal que todos conocemos hoy. Y de vuelta a la gran capital, Henar y su familia se encargarían de mostrarme a fondo lo mejor de su natal Madrid :)

 

Rápidamente me di cuenta de que la célebre rivalidad entre madrileños y barceloneses resultó no ser un mito :huh: Y va mucho más allá de sus afanados equipos de futbol soccer. Ambas luchan por ser la primera ciudad española por excelencia en Europa y el mundo.

 

Barcelona tuvo y aún posee una hegemonía cultural y económica impactante, que sobrevivió a la guerra civil y a las duras condiciones a las que muchos catalanes fueron sometidos por los antiguos reinos. Cabe mencionar que la comunidad de Cataluña tiene su propio idioma: el catalán, oficial además del castellano, ahí, en la Comunidad Valenciana y en las Islas Baleares. Barcelona aporta la quinta parte del PIB de todo el Estado.

 

No obstante, Madrid ha sido la capital del reino por casi 5 siglos, y eso le otorga un título incomparable. No solo es una de las ciudades más pobladas de Europa, sino una de las más ricas nominalmente. Aunque su identidad cultural es menos reconocible que la de Barcelona, su afinidad influye a toda España y a los países hispanohablantes.

 

Así, la mayoría de los madrileños siempre se encargarán de darle a cualquier turista la mejor de las bienvenidas para demostrar, con creces, que Madrid es la mejor ciudad del mundo :ohmy:

 

Henar y yo abandonamos solos el pueblo de Consuegra aquella despejada tarde, mientras el sol se ocultaba poco a poco detrás de un plano horizonte. Y tras el ocaso, decidimos coger el auto para conocer lo que Madrid me ofrecía al caer la noche ;)

 

LA GRAN VÍA

 

Pasado ya las 22 horas, misma en la que (raramente para mí) el astro rey se marcha durante el verano en la península, Henar me condujo desde el barrio de Carabanchel hasta la célebre estación de Atocha, donde decenas de trenes de metro y cercanías confluyen en el alto tráfico de pasajeros de la gran ciudad.

 

Carabanchel, Madrid


Barrio de Carabanchel

 

Atocha fue uno de los desafortunados destinos del ataque terrorista del 2004 aunado a Al-Qaeda, donde varias bombas fueron colocadas en cuatro trenes de cercanías con rumbo hacia la estación :( Hoy, sin embargo, luce como la central más moderna y demandada de todo Madrid ;)

 

Desde Atocha tomamos el Paseo del Prado, que más adelante se convierte en el Paseo de la Castellana, una de las avenidas principales con mayor afluencia y orillado por edificios de gran importancia en la urbe, como museos, embajadas, monumentos y ministerios de gobierno.

 

Tornamos hacia la calle de Alcalá y luego a la afamada Gran Vía, misma que bauticé como el Brodway de Madrid.

 

La Gran Vía de Madrid de noche

 

La amplia avenida es el hogar de importantes bancos, empresas multinacionales, centros comerciales, enormes y lujosos hoteles, pero sobre todo, de los teatros, que exhiben las mejores obras de toda España y parte de Europa. La más famosa en aquellos momentos era sin duda El Rey León :ohmy: y aunque muriera por un billete de entrada, sus precios exorbitantes me contuvieron de comprarlo :( De todas formas, meses más tarde llegaría a México con el mismo elenco :D

 

La Gran Vía de noche, Madrid

 

La Gran Vía se convertiría desde entonces en un punto de referencia obligado durante mi larga estadía en Madrid, y en la mejor zona para calarse del ambiente urbano de la capital ^_^

 

Gran Vía, Madrid

 

LA CIBELES Y EL RETIRO

 

Ya con la luz del día contemplé el resto de los símbolos que en la calle de Alcalá se yerguen con su esplendor.

 

En la convergencia con el Paseo del Prado, una rotonda que distribuye el tráfico de manera circular forma la célebre Plaza de Cibeles, llamada así por la famosa fuente que se posa en el medio de la glorieta, que luce a la diosa Cibeles, símbolo de la Tierra, la agricultura y la fecundidad, sobre un carro tirado por leones.

 

Plaza de Cibeles, Madrid


Plaza de Cibeles

 

Esta plaza es ya una insignia del pueblo madrileño, por la historia de su creación, el significado de la fuente, el hecho de que divide a sus cuatro esquinas en barrios diferentes… es aquí donde los seguidores del equipo del Real Madrid celebran todas sus victorias importantes. Es el equivalente al Ángel de la Independencia en la Ciudad de México y al obelisco de Buenos Aires :D

 

La plaza está rodeada por emblemáticos edificios, como el Palacio Buenavista, la Casa de América, el Banco de España, pero el más hermoso y glorioso de todos es, sin duda, el Palacio de Cibeles :ohmy:

 

Palacio de Cibeles, Madrid

 

Desde que aquella blanquecina construcción se asomó frente a mis ojos no pude contenerme a fotografiarla por todos sus ángulos :smug: Una portentosa maravilla arquitectónica creada casi un siglo atrás que fue usada, en un principio, como palacio de telecomunicaciones, y que hoy alberga a un centro cultural y al Ayuntamiento de la ciudad.

 

Palacio de Cibeles, Madrid

 

No podía creer cómo esos ostentosos detalles tallados en piedra, que denotan una mezcla de barroco con modernismo, hubieran sido creados para alojar los servicios de telégrafos, correos y telefonía :confus: por lo que se le conoció (y aún se le conoce) como Palacio de Comunicaciones.

 

Palacio de Cibeles, Madrid

 

Es gracias a la diosa de la Anatolia que hoy recibe tal apodo, que porta orgulloso entre los demás edificios de la metrópoli capitalina :rolleyes:

 

Tan sólo dos cuadras detrás del Palacio me encontré con otro de los íconos de Madrid, quizá el más conocido por muchos: la Puerta de Alcalá.

 

No muchos saben algo sobre este monumento, más allá de la canción que Ana Belén y Víctor Manuel hicieron famosa años atrás :big-grinB:

 

Puerta de Alcalá, Madrid

 

Se trata de una de las puertas reales que la ciudad poseía cuando estaba amurallada. Era por allí que entraban y salían legalmente todas las personas que lo tenían permitido, además de las mercancías que eran revisadas minuciosamente, cumpliendo así la función de una aduana moderna. Y se llama de Alcalá porque, sí, por ahí era el camino hacia la ciudad de Alcalá de Henares.

 

Hoy permanece orgullosa, presumiendo el nombre del rey Carlos III en su fachada, a quien debe su diseño neoclásico actual. A pesar de la existencia de otras puertas, como la de Toledo o Segovia, es ésta la que ha devenido en sede de eventos importantes, como asesinatos, manifestaciones y celebraciones, lo que la hace tan popular en Madrid y en el mundo (y la razón por la cual aparece en la mitad de los souvenirs :big-grin: ).

 

Y es justo al sureste de la puerta de Alcalá donde se extiende por más de 100 hectáreas el central park de toda buena capital: en el caso de Madrid es el Parque del Retiro.

 

Parque del Retiro, Madrid

 

Es un área boscosa que siglos atrás fue obsequiada al monarca Felipe IV, precisamente como un parque de retiro y recreo para la Corte española. Hoy, afortunadamente, se encuentra abierto al público, siendo uno de los principales pulmones de la ciudad, aunque cabe decir que Madrid puede presumir ser una ciudad bastante verde ;)

 

Entramos por la esquina superior oeste, donde la Puerta de Alcalá adorna el fondo urbano. Al seguir el sendero, nos topamos con el estanque más grande del bosque, enmarcado por un monumento al rey Alfonso XII.

 

Parque del Retiro, Madrid

 

Allí, locales y turistas se paseaban en atuendos frescos para la tarde, mientras libaban cualquier bebida o bocadillo frío que les quitase el apetito y el calor. Yo mientras, me deleitaba con el primer grupo de flamenco que me tocó admirar en España :big-smil:

 

Una pareja de jóvenes españoles embellecían aún más la postal del lago con el encanto que sólo el flamenco puede ofrecer <3 Él tocaba la guitarra. Ella cantaba y bailaba. Ambos al mismo ritmo, sincronizados a la perfección.

 

Flamenco en el Parque del Retiro, Madrid

 

A pesar de la gallardía que para mis oídos era escuchar aquel género andaluz (notablemente influenciado por la cultura gitana), Henar y Álvaro me hicieron saber la situación actual que en España se vive con dicha comunidad :ohmy:

 

Los gitanos tienen fama de ser rateros, abusadores, pandilleros y criminales :wacko: Muchos creen que se han aprovechado de la compasión del pueblo, y los ven como oportunistas usurpadores, aunque hayan llegado a la Iberia hace ya muchos siglos :O_o: En fin, poco de lo que la cantante hablaba en su canción sobre la “hermandad entre gitanos y españoles” podía ser trasladado a la realidad actual del país :unsure:

 

El parque parecía interminable, así que nos decidimos por visitar el segundo estanque, donde se alza una majestuosa obra de arte, el Palacio de Cristal. Dentro de él se llevan a cabo exposiciones de arte contemporáneo, bastante ad hoc con su estilo arquitectónico.

 

Parque del Retiro, Madrid

 

Más allá de los jardines y de vuelta en la ciudad se encuentra el Casón del Buen Retiro, antiguo salón de baile. Detrás de él se yergue uno de los antiguos monasterios de Madrid y, debo confesar, bastante atractivo a la vista: el de San Jerónimo el Real.

 

Monasterio San Jerónimo el Real, Madrid


Monasterio San Jerónimo El Real

 

Pero toda su belleza queda de lado cuando frente a él aparece la joya artística de Madrid, la atracción más visitada de la ciudad y, quizá, de toda España: el Museo del Prado.

 

blogentry-207-0-63151000-1458581407_thumb.jpeg
Museo del Prado: https://goo.gl/YCOL0r

 

Es uno de los museos de arte más importantes del mundo, y uno de los más concurridos. Su amplia colección, que incluye a pintores renacentistas y contemporáneos como Diego Velásquez, Francisco de Goya y Rubens, se debe como otros grandes museos a la gran afición coleccionista de las dinastías monárquicas a lo largo de la historia española.

 

La mala noticia: no permiten tomar fotografías al interior :mad: ¡Es algo que verdaderamente apesta! Eso no pasa ni siquiera en el museo de Louvre en París. Pero cada institución y sus normas :zsick:

 

Lo que sí puedo decir es que cada centímetro del museo vale completamente la pena <3 Desde las esculturas grecorromanas hasta el Jardín de las Delicias de Bosch. Definitivamente un must go de Madrid :big-grin:

 

DE ESPAÑA HASTA EGIPTO

 

El recorrido histórico de Madrid da comienzo, por excelencia, en la Puerta del Sol, una famosa plaza central que ha devenido en el punto de encuentro básico para todos los madrileños. Debe su nombre a la antigua entrada que existía en la muralla del Madrid medieval.

 

La plaza está rodeada por muchos edificios famosos, el más célebre de ellos es el edificio de correos, cuyo reloj en su torre es el que marca las 12 campanadas en el año nuevo en España, celebración misma de la que sería testigo algunos meses más adelante ^_^ (de ello pueden darse una idea con la canción “Un año más” de Ana Torroja).

 

blogentry-207-0-04834100-1458581548_thumb.jpg
La Puerta del Sol en año nuevo

 

En el medio de la plaza se halla el kilómetro cero, desde donde comienzan todas las carreteras españolas. Y otro de los símbolos de la ciudad: la estatua del Oso y el Madroño. Es la imagen que aparece en el escudo heráldico de Madrid, y es también utilizado para muchos de los souvenirs a la venta.

 

blogentry-207-0-21894500-1458581404_thumb.jpg
La plaza del Sol: https://goo.gl/XhHcij

 

Desde la populosa explanada, acompañado por mi mejor guía, Álvaro, caminamos hacia la Plaza Mayor.

 

Plaza Mayor de Madrid

 

Como todas las plazas mayores en el país, ésta nació a manera de mercado durante la Edad Media, y posee las mismas característica que el resto de sus hermanas: una silueta rectangular cerrada completamente por edificios en sus cuatro lados, con pasillos adornados por pilares y pequeños pasillos como salida.

 

Plaza Mayor de Madrid

 

Por supuesto, hoy todos esos pasillos se ven atiborrados de restaurantes y comercios que ofrecen al turista todo tipo de accesorio.

 

Calles del centro histórico de Madrid

 

Al buscar la salida por los angostos pasillos llegamos a una avenida, que nos llevó directamente hasta la mayor residencia española: el Palacio Real.

 

Palacio Real de Madrid

 

Aunque no es donde realmente vive la actual familia real de España (quienes se han trasladado ahora al Palacio de Zarzuela) es la residencia oficial, y donde ahora se llevan a cabo juntas oficiales de Estado.

 

Aunque parezca imposible, su extensión llega a ser incluso más grande que la de los palacios de Buckingham y Versalles :eek:

 

Palacio Real de Madrid

 

Frente al monumental y blanco castillo se posa la Catedral de la Almudena, patrona de la ciudad de Madrid. Fue allí donde se casaron los príncipes de Asturias en el año 2004, Felipe de Borbón y Leticia Ortiz, hasta ahora, la única boda celebrada en dicho templo :ohmy:

 

Catedral de la Almudena, Madrid

 

Sus campanas resonarían varios meses más tarde, cuando el rey Juan Carlos I abdicara al trono y le entregara su corona a su hijo y a su nuera, quienes se proclaman ahora como reyes de España.

 

Unas calles más al norte del recinto real se encuentra la Plaza España, un parque de recreo dedicad al autor Miguel de Cervantes, y coronada por altos edificios que sobresalen desde cualquier ángulo. El más distintivo de ellos, el Edificio España.

 

Edificio España de Madrid

 

Por supuesto, una plaza dedicada a Cervantes debe poseer una estatua de su inmortal personaje: Don Quijote de la Mancha, y de su inseparable colega, Sancho Panza ;)

 

Don Quijote y Sancho Panza, Plaza España de Madrid

 

Y detrás de aquella plazuela me topé con una sorpresa que jamás creí encontrar en el medio de ninguna ciudad española, europea u occidental: un templo egipcio :eek:

 

Se trata del Templo de Debot, que fue donado (sí, literalmente regalado :confus: ) al gobierno español por parte de Egipto, en agradecimiento por su colaboración en el rescate de varios templos en 1968.

 

Templo de Debot, Madrid

 

Es aquí donde uno puede maravillarse tanto, al ver cómo una estructura de más de 2200 años de antigüedad pudo transportarse pieza por pieza de un continente a otro y volverse a armar para lucir tal como lo hacía hace dos milenios :mellow: Parece que Egipto tiene tantos restos arqueológicos que puede darse el lujo de regalarlos por doquier :blush:

 

EL PARQUE EUROPA

 

Y si bien he relatado las principales y más bellas atracciones que tiene Madrid, no quisiera despedirme sin antes presentar una que no muchos conocen, debido quizá, a su lejanía del centro de la ciudad. Pero vale mucho la pena si se tiene el tiempo libre y la forma de llegar ;)

 

En Torrejón de Ardoz, en la salida este de la ciudad de Madrid, está el pintoresco Parque Europa.

 

Puerta de Brandemburgo en el Parque Europa, Madrid

 

Si se preguntan qué es, pues adivinaron. Es un parque que representa a Europa :D a la Unión Europea, y lo hace con réplicas de los monumentos icónicos de cada país y/o ciudad de la comunidad :rolleyes:

 

Puente de Londres en el Parque Europa, Madrid

 

Así, si no se tiene el tiempo de viajar más allá de Madrid o España, se puede admirar de forma más barata al Puente de Londres, la Puerta de Brandemburgo, la Torre Eiffel, la Fontana de Trevi, la Torre de Belem, la Acrópolis de Atenas, la Sirenita de Copenhague, un barco vikingo, los molinos de viento holandeses y al David de Miguel Ángel.

 

Torre Eiffel en el Parque Europa, Madrid

 

Claro está, son réplicas, pero para un paseo de domingo no está nada mal que digamos ^_^

 

A continuación está el álbum con todas las fotos de Madrid:

 

 

 

Y un pequeño video de mi experiencia con el flamenco en el Parque del Retiro, con vista al estanque central :big-smil:

 

https://www.youtube.com/watch?v=KXgkZXb8PBA

Apenas había pasado una semana desde que pisé por primera vez las tierras europeas en la península ibérica, pero en la amena compañía de Henar y su numerosa familia a la sombra de su pueblo natal, Consuegra de Murera, parecía como si hubiera permanecido ya por toda una eternidad :big-grinB:

 

Los madrileños se habían encargado para ese entonces de mostrarme muchos de los pequeños y pintorescos rincones que la comunidad de Castilla León escondía en sus paisajes campiranos, y Álvaro, hermano mayor de Henar, me había ayudado a entender la vital importancia del antiguo reino para toda la España actual.

 

Fue allí donde surgió hace siglos una de las coronas más poderosas de la península; es por ella que nuestro idioma se llama castellano; fue desde allí donde se prosiguió con la lucha contra la invasión musulmana de la Hispania; fue, por tanto, el nacimiento de la unión de los reinos peninsulares (a excepción de Portugal) que formaron un imperio que fue, en sus tiempos, el más poderoso de todo el planeta.

 

Hasta entonces, habíamos visitado pequeños pueblos de origen medieval que me habían mostrado el estilo de vida de la antigua Castilla, su arquitectura, gastronomía y fiestas típicas. Ahora era el momento de adentrarse de lleno en una clase de historia profunda sobre el germen de una nación. Y el mejor lugar para iniciarla era una de las grandes ciudades de la comunidad y la capital de la provincia homónima: la ciudad de Segovia.

 

De esa forma, me embarqué en mi último día en tierras castellanas con Henar, Álvaro, y sus amigos Antonio y María, dos toledanos que venían de visita al pueblo para pasar de una manera diferente sus vacaciones de verano ^_^

 

Condujimos a unos 50 km al suroeste de Consuegra, donde la ciudad prontamente denotó su grandeza, dándonos la bienvenida con largas avenidas densamente transitadas. Vaya si la diferencia se sentía al llegar de un pueblo con 25 habitantes :blush:

 

Allí me daría cuenta de una de las situaciones que más me desconcertaron durante toda mi estancia en España y Europa: la agotadora odisea de estacionar un coche :huh:

 

En México, salir con un auto no es ningún problema, pero en España existe una pequeña cuestión que a muchos les quita el sueño: encontrar un estacionamiento, o como le dicen ellos, un parking. Y es que es ilegal estacionarse en las calles que no poseen los espacios señalizados para dicha acción :O_o:

 

Así, al manejar por las arterias de cualquier gran ciudad se topa uno con líneas de distintos colores que demarcan los espacios autorizados para aparcar, muchos de ellos destinados solo a los residentes de la zona, y el resto con su respectivo parquímetro, que por cierto, suele ser bastante caro :wacko:

 

Y como los lugares disponibles a lo largo de los centros históricos de las urbes son muy pocos, se debe andar con los ojos abiertos para coger cualquier oportunidad. Pero como casi no sucede, se debe optar por los estacionamientos públicos, en donde se puede llegar a pagar hasta más de 20 euros por todo un día :eek: (así es, ¡más de 20 euros!).

 

Después de mucho tiempo supe que en muchas ciudades y países de Europa se ha tomado esta medida para tratar de disminuir la utilización de coches propios, y difundir el uso del transporte público, o en su mejor caso, el de la bicicleta (o moverse a pie, por supuesto). Una dura pero razonable forma de disminuir la contaminación y el tráfico :unsure: Y por si se lo preguntan: no, en México no se debe pagar NUNCA por estacionar un coche en la calle (ni es ilegal), salvo en algunos centros históricos de las grandes ciudades.

 

Así pues, luego de la odisea de hallar un parking no tan lejano, comenzamos nuestro recorrido por la capital segoviana, que nos deleitaba con un cálido y soleado día :rolleyes:

 

Apenas al dar la vuelta a la derecha desde nuestro estacionamiento, un monumental coloso apareció frente a nuestros ojos: el gran acueducto romano de Segovia :ohmy:

 

Acueducto romano de Segovia

 

Una larga serie de arcos en roca se prolongaban en dirección norte, mientras las tierras de la ciudad descendían hasta el centro histórico. Conforme bajábamos, la cúspide plana del artificio se alejaba más y más hacia el cielo, dejándonos a unos 30 metros a sus pies.

 

Esta gigantesca obra de arte arquitectónica es el símbolo de la ciudad, tan célebre que, incluso, aparece en su escudo heráldico. Pero además de su imponente belleza visual, Álvaro me hizo saber qué es lo que hace tan especial a tan exquisito monumento.

 

Acueducto romano de Segovia

 

Aunque no se sabe con exactitud la fecha de su construcción, se dice que los romanos hispánicos lo alzaron alrededor del siglo I d.C., es decir, dos milenios atrás :ohmy: Fue entonces cuando los albañiles apilaron las piedras de sillar una sobre la otra para formar un acueducto que lograría transportar el agua hasta la zona. Lo impresionante (y realmente increíble) de ello, es que dichas piedras quedaron apiladas sin ningún tipo de argamasa, es decir, sin cemento, mortero, cal ni mezcla que las uniera :confus:

 

Acueducto romano de Segovia

 

Lo que más me sorprendió (a mí y seguro a muchos otros) es que el acueducto en su totalidad haya sobrevivido en pie dos milenios sin estar unido absolutamente por nada :eek: Es solo la fuerza física lo que lo sostiene vivo.

 

Por supuesto, varios trabajos de restauración se han llevado a cabo en él, sin afectar el material original y la autenticidad de su arquitectura. Y desde tiempos de los reyes católicos hasta hoy se aprecia la figura de la Virgen de la Fuencisla (patrona de la ciudad) en el nicho central del mismo.

 

Acueducto romano de Segovia

 

No cabe duda de lo que el ingenio del ser humano puede llevarlo a crear :sneaky:

 

Donde se difunde el final del acueducto se alza una de las antiguas paredes que formaron parte de la muralla de Segovia, y que vigila una de las plazuelas principales de la ciudad, donde multitudes de turistas se paseaban para fotografiar el acueducto y buscaban en sus cercanías la oficina de información turística para dar inicio a sus recorridos.

 

Segovia, España

 

Desde lo alto de la puerta de la muralla el paseo peatonal y el acueducto se diluían en un punto de fuga, dejando al desnudo la finura de aquella arcaica construcción que se fusionaba con una metrópoli al mismo tiempo medieval, moderna y contemporánea, fruto de la infinidad de culturas que han pasado por sus tierras.

 

Vista de Segovia, España

 

Continuamos el paseo por el casco antiguo de Segovia, declarado, junto con su acueducto, patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Y vaya si merece el título :smug:

 

Segovia en el invierno

 

Seguimos los pasos de los grupos de viajeros que salían de la oficina de turismo, misma que no necesitamos gracias a nuestro guía experto, Álvaro, quien recién graduado de la licenciatura en historia, no escatimaba en compartir su conocimiento con todos los que lo acompañábamos :big-grin:

 

La enorme plaza orillada por infinidad de restaurantes y bares de tapas se hacía cada vez más angosta, hasta culminar en pequeñas calles y callejones peatonales, en los que nos adentramos para conocer a fondo el espíritu más recóndito de la ciudad.

 

Calle de Segovia

 

Las primeras iglesias antiguas comenzaron a hacerse ver. Pilares clásicos terminados en arcos a medio punto, construido todo en piedra o ladrillo de colores predominantemente beige. Techos de teja que cubrían plantas con esquinas semicirculares y un altar en forma cilíndrica al fondo.

 

Iglesia románica en Segovia

 

Álvaro me hizo saber que se trataba de arquitectura románica, datada en su mayoría de la Baja Edad Media… nada parecido a lo que yo había podido ver en el continente americano, claro está.

 

Sin embargo, conforme seguimos avanzando, las fachadas de las capillas empezaban a cambiar, y su forma manifestaba diferencias claras en su influencia artística :ohmy: construidas diacrónicamente.

 

Debido a muchas razones: incendios, terremotos o asedios, muchas iglesias católicas habían sido parcialmente destruidas, sobre todo sus campanarios. Es por ello que algunas de ellas poseían torres de un evidente estilo renacentista, mientras el resto de ellas era completamente románico :huh:

 

Iglesia románica en Segovia, España

 

Fuera como fuere, cada una de ellas me enamoraba más y más <3 y lograban transportarme a las distintas edades humanas de la Europa occidental.

 

Mientras más caminábamos era posible ver agrandarse una magnífica torre que presumía al principal centro religioso de la ciudad: la Catedral de Segovia.

 

Vista de Segovia, España

 

Pero antes de insistir con nuestro viaje, hicimos una parada obligada en una plaza frente a una de las tantas iglesias. Allí buscamos la mejor opción para tomar el almuerzo del día :P

 

Iglesia en Segovia, España

 

El vino, la carne y las papas fritas eran ya bastante comunes para mi gusto, así que me aventuré con la entrada de mi menú, y pedí el famoso gazpacho.

 

Descrita como sopa de tomate, no creí que sería algo muy lejano a las múltiples sopas a base de tomate que se preparan en mi país natal. Pero al tan solo sentir el plato en el que el mesero me lo sirvió advertí la principal diferencia con el resto de tales caldos :light:

 

El gazpacho es sopa de tomate servida fría, y se acompaña con trozos de pimiento morrón verde y pepinos. Un sabor bastante diferente, pero exótico y agradable para un caluroso día de verano :blush:

 

Con los estómagos saciados seguimos nuestra caminata, serpenteando por las estrechas callejuelas atestadas de turistas, mientras veíamos la gran cúpula de la catedral acercarse más y más.

 

Segovia y su catedral al fondo

 

Muchas de las casas en el centro de Segovia, sean antiguas o modernas, son tan bellas como los edificios públicos de su adoquinado casco viejo ^_^ Para ello bastaba con detenerse un minuto ante cualquiera de sus formidables portadas, o para una mejor vista, asomarse por uno de sus miradores, ya que el relieve de la ciudad nos llevaba cada vez más alto en relación con el sur del condado.

 

Vista de Segovia

 

Finalmente, la rúa nos decantó hasta la afamada Plaza Mayor de Segovia, principal centro político y religioso de la ciudad.

 

Un kiosco marcaba el centro de su zócalo, donde niños jugaban mientras sus padres tomaban un café en alguna de las orillas, donde se alzaban, entre otras cosas, el teatro de la ciudad, el Ayuntamiento provincial y la majestuosa Catedral de Segovia.

 

Si bien México es un país sumamente católico, y se puede hallar una iglesia hasta en el rincón más remoto del país, nunca en mi vida había visto algo parecido a aquel descomunal templo :eek:

 

Catedral de Segovia

 

Era la primera vez que tenía la oportunidad de ver una catedral de estilo gótico, corriente arquitectónica que, iniciada en la Edad Media, poco llegó a las tierras amerindias, colmándonos con iglesias neoclásicas y barrocas.

 

Catedral de Segovia

 

Álvaro me explicó que fue erigida en pleno siglo XVI, cuando la mayoría de las construcciones en Europa occidental hacían caso del arte renacentista. Es por ello, quizá, que por su inigualable belleza es apodada la Dama de las Catedrales ;)

 

Catedral de Segovia

 

Antes de salir de casa, uno de los tíos de Henar y Álvaro nos habían dicho que para ingresar a la iglesia se debía pagar una cuota de recuperación. Pero en aras de ayudar a nuestros bolsillos, nos dio un pequeño tip: debíamos decirle a la mujer de la entrada que queríamos ver a nuestro tío Toño :huh: nombre de uno de los miembros residentes del claustro.

 

Fue así como pusimos a prueba la táctica, a punto de estallar de risa frente a la cajera de la parroquia :blush: Pero todo pareció marchar bien, y rápidamente nos vimos dentro sin haber pagado un centavo. Un viajero siempre debe darse sus mañas :big-grin:

 

En el interior se podía notar su clara procedencia renacentista, con figuras que retomaban el arte clásico en cada uno de sus retablos, incluyendo el del altar.

 

Altar de la catedral de Segovia

 

Sus altos muros y pilares sostenían puertas de arcos puntiagudos, que mezclaban cada pieza del edificio entre dos caracteres diferentes y diacrónicos unidos por el bien de una obra de arte :rolleyes:

 

Pasillo interior de la catedral de Segovia

 

Dejamos atrás la moderna basílica para dirigirnos al último atractivo de la vieja metrópoli. Si habíamos creído que el arcaico acueducto romano había sido lo mejor, no sabíamos lo que la punta norte de la villa tenía preparado para nosotros :mellow:

 

Todas las calles del casco viejo de la ciudad desembocan en forma de embudo a las puertas de un vasto jardín, que daba la bienvenida a la joya máxima de la provincia, el Alcázar de Segovia.

 

Ya me lo habían advertido: ninguno de los castillos que había podido ver hasta entonces se compararía en absoluto con la belleza de lo que tenía ahora enfrente :eek:

 

Alcázar de Segovia

 

Un alto palacio medieval que me llevaba a cuantiosos castillos imaginarios: los de Disney, los de Mario Bros, los de Play Mobile… todos y cada uno creados a partir de cuentos de hadas ¡Pero este era más que real! :mellow:

 

Su típica torre principal coronada por almenas, adornada por torreones cilíndricos de menor tamaño cubiertos por cónicos y puntiagudos techos. Un puente levadizo que une al alcázar con tierra, sobre una zanja profunda con un estanque en el interior. Definitivamente éste es el castillo con el que todos soñamos <3

 

Alcázar de Segovia

 

Y tras haber sido fortaleza, residencia real, prisión, academia militar y artillería, afortunadamente hoy es solo un museo que muestra a sus visitantes las mejores partes de la histórica ciudadela.

 

Entre los hechos más importantes que ocurrieron en este sitio, es que desde aquí salió Isabel la Católica hacia la Iglesia de San Miguel, en la Plaza Mayor de la ciudad, donde fue coronada como Reina de Castilla.

 

Letrero conmemorativo de la coronación de Isabel la Católica

 

Desde que era princesa y contrajo matrimonio con Felipe II de Aragón, se concilió la unión dinástica de ambas coronas, pasando ambos a gobernar así casi la totalidad de los reinos católicos en la península ibérica, además de Sicilia y Nápoles. Y tras finalizar la reconquista con la toma del último reino musulmán en Hispania, el Nazarí en Granada, se dio pie a la formación de la actual España. Además de haber expulsado a los moros y judíos de su reino católico, fueron ellos quienes apoyaron a Cristóbal Colón en la exploración de nuevas rutas a las Indias, dando paso a la posterior conquista de América y al nacimiento del Imperio español.

 

Son algunas de las razones clave por las que ambos reyes, pero sobre todo Isabel, son tan célebres e importantes para los españoles (incluso, para algunos hispanoamericanos). Y conocer el castillo donde residieron ambos monarcas era algo que no podía dejar pasar :smug:

 

El museo daba inicio con una muestra de las antiguas armaduras usadas por los caballos y sus jinetes guerreros, armaduras tan pesadas que no logro entender cómo podían moverse con ellas :confus: Aunque sí logro entender que dichas lanzas podían atravesar cualquier cosa que se les pusiera enfrente :O_o:

 

Armadura de caballero en el Alcázar de Segovia

 

Las aberturas en sus cascos eran tan angostas que evidentemente su campo visual debía ser bastante limitado :wacko:

 

Armadura de caballero en el Alcázar de Segovia

 

Después entramos de lleno a los distintos salones del palacio real. Los artistas que se encargaron del interior del castillo lo decoraron con el encanto del arte mudéjar, corriente única que mezclaba el arte árabe en los emplazamientos cristianos de la
Hispania antigua.

 

Vista del techo en el Alcázar de Segovia

 

Los vitrales en sus ventanas representaban a antiguos reyes de Castilla con sus escudos de armas respectivos. Y en las ventanas que ostentaban vidrios normales se ofrecían vistas del despoblado norte de la ciudad.

 

Vitral en el Alcázar de Segovia

 

Nos condujimos hacia la Sala del Trono, donde se posan augustos los tronos de ambos monarcas, con el lema de los reyes católicos reluciente en la parte de arriba: “Tanto monta”, abreviación de “Tanto monta cortar como desatar”.

 

Trono de los reyes católicos en el Alcázar de Segovia

 

También pasamos por la Sala de la chimenea, con una especie de comedor real; por el cuarto de la reina, la capilla y la Sala de los Reyes, en cuya parte superior de sus cuatro paredes hay una pequeña estatua de cada uno de los reyes de España. En realidad, son los reyes de los reinos de Asturias, León y Castilla, considerados cuna de la actual España. Es por ello que los herederos al trono del reino son llamados Príncipes de Asturias.

 

Al interior del Alcázar de Segovia

 

Luego de una profunda clase de historia española con Álvaro a mi lado, incapaz de poder aprender el nombre de cada rey y su descendencia :zsick: (tal parecía que todos le ponían el nombre de su padre o abuelo a los hijos) llegamos al ala extrema del Alcázar, desde donde tuvimos una vista de la confluencia de los dos ríos que rodean a Segovia.

 

Ala del Alcázar de Segovia

 

También desde allí se observaba imponente una de las torres mayores del castillo, donde parecía como si una princesa esperase a ser rescatada :D

 

Torre del Alcázar de Segovia

 

Salimos del museo y nos dispusimos a volver para buscar el coche. Pero Álvaro me advirtió que no me despidiese aún del imponente Alcázar :light:

 

Caminamos de vuelta por el lado sur de la ciudad, esta vez por la Judería, antiguo barrio donde habitaban los judíos, antes de que fuesen expulsados por la reina Isabel y por la Inquisición, en caso de que no quisiesen convertirse al catolicismo :O_o:

 

Calle de Segovia, España

 

En este barrio se puede apreciar también una de las puertas por las que se accedía a la villa en los tiempos en que se hallaba fortificada.

 

Puerta de la antigua muralla de Segovia

 

Antes de volver al coche, echamos un vistazo a una singular estatuilla que se encontraba frente a una rotonda a los pies del acueducto. Se trataba de una representación del nacimiento de Roma: la famosa leyenda de Rómulo y Remo, hermanos gemelos amamantados por una loba que fundarían el imperio romano.

 

Estatuilla de Rómulo y Remo, Segovia

 

El monumento fue donado por Roma a Segovia como conmemoración de los dos milenios de su acueducto :rolleyes:

 

Cuando parecía que abandonábamos la ciudad, Álvaro nos llevó a un último sitio que nos brindaría la mejor postal para despedirnos de ella <3

 

Alcázar de Segovia

 

En el extremo de la punta norte, un espacioso campo verde se extendía justo a los pies del monte donde el increíble Alcázar se alzaba en su plenitud.

 

Yo frente al Alcázar de Segovia

 

Los rayos del sol poco a poco se apartaban, iluminando con parvedad la cara oeste del castillo, pero permitiéndonos captar los últimos recuerdos del tan magnífico palacio, que a todos nos había llenado de alborozo :big-smil:

 

En las faldas del Alcázar de Segovia

 

Meses después tendría la oportunidad de volver a Segovia con mi familia (esta vez durante el invierno), donde sería yo esta vez quien tomaría el papel de guía turístico en la ciudad :rolleyes:

 

Con mi familia frente al Acueducto de Segovia

 

Al día siguiente volveríamos a Madrid, listo para más viajes dentro de la bella España :big-grin:

 

 

 


Al parecer mi perdida y aventurera alma no era la única que se había dejado guiar por la suerte para terminar pasando el verano en los pequeños pueblos de Segovia y Castilla León, en el centro de España.

 

A los pocos días de que arribamos, dos amigos de Álvaro (el hermano de mi amiga Henar) llegaron a la villa de Consuegra de Murera para pasar, al igual que yo, sus vacaciones en compañía de la adorable familia Velasco :rolleyes:

 

Oriundos de Toledo, ciudad histórica que tendría la dicha de conocer algunos días después, la pareja se mostró muy flexible e interesada en cualquiera de las recomendaciones que Álvaro nos hiciera. Y en vista de que se había graduado de la licenciatura en historia, ninguno lo poníamos en duda, y confiábamos plenamente en sus consejos como guía turístico ;)

 

Y fue precisamente una de sus cuantiosas sugerencias la que nos llevó a otro road trip por las carreteras segovianas, para sumergirnos en una de las tantas maravillas que la Edad Media dejó como vestigio en la península ibérica: la ciudad de Pedraza.

 

En aquel entonces era muy famosa en las audiencias españolas una serie de televisión transmitida por la cadena “La 1”, que profundizaba en la vida de la reina más famosa de España, conocida como “La reina católica”. El programa se llama simplemente: “Isabel”.

 

No había visto aún ningún capítulo completo de la serie que Álvaro tanto afanaba, pero al descubrir que Pedraza fue uno de los escenarios principales que se utilizaron para rodarla, no hesité en empezar a sintonizarla cada vez que tenía acceso a una antena de televisión :big-grinB:

 

Sin lugar a dudas, aquel pueblo tendría algo de especial; no por nada había sido elegido por el equipo de grabación de La 1. Y dejarla pasar sería algo que quizá nunca me perdonaría :light:

 

Pedraza se ubica a unos 20 km al sur de Consuegra, desde donde iniciamos nuestra jornada después de recibir a los nuevos invitados.

 

El arribo al pueblo fue algo muy distinto a todo lo que hasta entonces había admirado, pues había un pequeño detalle que me había sido omitido: la ciudad está completamente amurallada :eek:

 

Como la viva imagen del Medievo se alzaba aquella villa en lo alto de una colina, sin ningún otro medio de acceso por cualquiera de sus ángulos. Y su irregular perímetro curvo se demarcaba por esa alta pared de roca que denotaba los ancianos años que la aldea había estado posada ahí, en el medio de un paraje increíble defendida siempre de sus enemigos exteriores :sneaky:

 

Al llegar a la única entrada de la ciudad me sentí como en un cuento, o más bien, como en uno de los videojuegos que había jugado en mi infancia :blush: donde un pequeño Link viajaba de pueblo en pueblo para lograr rescatar a la princesa. Me había transportado al Medievo :big-grin:

 

Puerta de la Villa de Pedraza

 

La angosta Puerta de la Villa permite hoy el acceso a todos los coches que entran y salen, sea de sus residentes o sean solo visitantes. Pero me gustaba más pensar que llegaba montado en un ostentoso carruaje de madera, halado por caballos <3

 

Calle típica de Pedraza, España

 

Así nos daba la bienvenida Pedraza, y sumergirnos en ella fue trasladarnos casi un milenio atrás, cuando algunas de sus maravillas comenzaban a ser construidas. Una de ellas, una visita imprescindible en el diminuto poblado.

 

Del lado norte, al fondo después de haber entrado por la puerta, está el famoso castillo de Pedraza.

 

Castillo de Pedraza, España

 

Aparcamos el coche y nos dirigimos a pie. Para esos momentos el sol se hacía fuertemente presente sobre nosotros :zsick: y deslumbraba su reflejo desde las paredes de un beige claro, que no por tanto cegaba nuestros ojos ante aquella vieja fortaleza de origen medieval :rolleyes:

 

Castillo de Pedraza, España

 

Desafortunadamente el castillo estaba cerrado :( y no pudimos accesar para conocerlo por dentro, aunque Álvaro y Henar me decían que después de visitar varios de ellos alrededor de España y Europa estaría aburrido, pues podría encontrar casi lo mismo en todos :huh: De todas formas, yo dudaba si en verdad me llegarían a hastiar :giggle:

 

Aún así, contemplar ese conjunto de vigorosas paredes de piedra que habían desafiado 7 siglos de amenazas y habían protegido a la ciudad por tanto tiempo, me llenaba de regocijo y un embeleso visual :big-smilB:

 

Castillo de Pedraza, España

 

Y como en todo castillo, su torre de homenaje se exhibía como la cúspide de toda la aldea, siempre atenta a lo que ocurría a su alrededor y con la enorme tarea de proteger sus señoríos.

 

Calle de Pedraza, España

 

Seguimos nuestro camino hacia el resto del poblado. Era difícil creer que gente común y corriente siguiera viviendo en aquellas viejas casonas de roca. Pero si soy sincero, me moría por poseer una propiedad en una de esas encantadoras rúas :P

 

Pedraza, España

 

Al parecer, la mayoría de las familias residentes se dedicaban al comercio y a los servicios a turistas, siendo dueños de pequeñas tiendas, restaurantes, cafeterías, bares, y galerías de arte, donde encontramos extrañas figuras de herrería de formas bastante contemporáneas.

 

Arte en Pedraza

 

Los comercios poco abarrotados contaban con la afluencia de paseantes y locales que gozaban del caluroso verano en búsqueda de un buen vino tinto, una cerveza y unas tapas… nada mejor que hacerlo al estilo español ;)

 


Calle típica de Pedraza, España

 


Cada casa me parecía más que cautivadora ^_^ a pesar de verlas todas del mismo color. Con su arquitectura románica y sus colores suaves, cubierta por techos de teja de un café rojizo y balcones de madera adornados con sus mejores plantas, cualquiera podía enamorarme más de lo normal en un encierro tan peculiar como lo era Pedraza <3

 

Pedraza, España

 

Nos dirigimos a la Plaza Mayor, concepto arquitectónico y urbanístico hispano del que aprendería mucho a lo largo de mi estancia, y del que descifraría la traza urbana coloquial de mi país y de los otros países hispanos.

 

Plaza Mayor de Pedraza, España

 

Por supuesto, la plaza central se destinaba en la antigüedad a la concurrencia del pueblo para eventos púbicos, gubernamentales o al comercio, con los famosos mercados. El día de hoy, la plaza se rodea de sus antiguos edificios vigilantes, dentro de los cuales se han instaurado una variedad de restaurantes, bares y cafeterías que ofrecen a los turistas y locales la mejor de sus estadías en tan mágico pueblo :rolleyes:

 

Pedraza, España

 

Recorrimos un poco más la villa para terminar con una visa panorámica de sus alrededores, en los cuales nada, sino árboles y pastizales, parecían habitar el mismo suelo que Pedraza, una ciudad que quedó congelada en el tiempo.

 

Vista desde Pedraza, España

 

Pueden ver el resto de las fotos aquí:

 

 

La nobleza en Peñafiel

Los abrasadores días del verano pasaban uno tras otro en el calendario, mientras la familia de mi amiga Henar y yo nos alborozábamos en la profunda calma del pueblo de Consuegra, en la comunidad española de Castilla León.

 

Cada día arribaba más y más familia a la pequeña aldea, lo que denotaba la extensa descendencia de los Velasco en toda la provincia de Sepúlveda. A pesar de que se atravesó el cumpleaños de July (la madre de Henar), la ocasión no era nada en especial, sino que todos los veranos la familia se reunía en lo lejos de la gran ciudad, solo para verse los unos a los otros, y demostrar lo sumamente unidos que pueden ser ^_^

 

Pero en casa de la abuela parecía que cada noche celebrábamos algo, pues un enorme banquete se plasmaba sobre la mesa :ohmy: Y así, tuve la fortuna de probar cada bocado y platillo proveniente de la localidad, incluyendo una variedad de vinos que poco a poco me hicieron enamorarme de la cultura de la vid :P

 

Entre tantos platos, Sepúlveda es bien conocida en España por ser la capital mundial del cordero asado. De tal suerte que el padre de Henar quiso mostrarme la manera de tradicional de cocinarlo, para lo cual me llevó consigo al restaurante donde lo habían mandado a hacer.

 

Condujimos pocos kilómetros fuera del pueblo hasta llegar a una pequeña fonda en el medio de la nada. Allí dentro, frente a dos grandes fogones de piedra, aparecieron los cocineros con el tan afanado plato.

 

No era lo que yo imaginé. En España la palabra asar significa cocinar al horno (lo que en México se diría hornear). Y para referirse a un platillo asado en una sartén dicen frito (sea o no con abundante aceite) :huh: El cordero asado era nada más y nada menos que el ovino horneado a la leña en un enorme fogón de roca.

 

Sobre dos platos de barro (mismos en los que se horneó al animal) se apiñaban todas las piezas que alguna vez formaron parte de la cría… entre ellas la cabeza.

 

Al mirar aquella cabeza entera hacía parecer que el cadáver del cordero me hablaba :wacko: (tal como en el capítulo de Los Simpson donde Lisa se vuelve vegetariana). La forma tan original en que su rostro había quedado horneado, con la boca abierta, dos hoyuelos donde se alojaban sus ojos y ambas orejas hacia abajo, me hicieron sentirme mal por estar a punto de comerlo :oops: Pero el padre de Henar simplemente me dijo: ¡la cabeza es lo más rico de todo! :eek:

 

Tras conducir con sumo cuidado para no derramar el caldo del cordero, el festín de comida comenzó a nuestro arribo. En la mesa, algunos se peleaban por los muslos o la cola de la oveja, pero casi nadie, sino el padre de Henar, era quien comía la carne de su cabeza :confus:

 

Fue sin duda una experiencia diferente, pues había tenido un pavo, un pollo, o piezas de cerdo en el centro del comedor… pero nunca a un cordero :big-grin: Y allí se notaba de más la fuerte influencia que la conquista musulmana ha tenido sobre toda la extensión de la península.

 

Tras el festín de aquel ovino, Álvaro, el hermano de Henar, nos propuso visitar el pueblo de Peñafiel antes del anochecer (en vista de que los días de verano en España culminan hasta las 10 pm).

 

Pero surcar las curvas carreteras de la provincia justo después de comer no fue la mejor idea que pudimos haber tenido :unsure:

 

Henar y yo empezamos a sentirnos mareados, a pesar de la lenta velocidad a la que manejaba Álvaro. El vino y la grasa de la carne parecían subir por nuestra garganta, a punto de salir en la asquerosa forma de vómito :zsick:

 

Nos detuvimos un momento para beber un poco de agua de un grifo, que para mi enorme beneficio, en España y casi toda Europa era potable (lo cual en México habría que pensar dos veces antes de hacerlo).

 

Pero el malestar no parecía alejarse mucho :O_o: Así, hicimos escala en el pueblo más cercano, donde un buen té de manzanilla con miel temperó nuestras náuseas. Ahora me daba cuenta de lo que un cambio drástico de alimentación podía lograr en mí :unsure:

 

A 60 km al noroeste de Consuegra, ya en la provincia de Valladolid, llegamos al antiguo pueblo de Peñafiel.

 

Antes de detenerse en cualquier sitio, Álvaro nos condujo directamente hasta la cima de una colina, donde se encuentra el mayor atractivo del condado: el Castillo de Peñafiel.

 

Castillo de Peñafiel

 

Hasta entonces, el único castillo real al que había tenido la dicha de entrar era el Castillo de Chapultepec en México, donde residieron el Emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota durante el intento de restablecimiento de la monarquía en el país. Pero este castillo era diferente…

 

Castillo de Peñafiel

 

Era tal y como me había imaginado los castillos cuando de niño jugaba con mis muñecos :rolleyes: Una alta fortaleza con las célebres torres cilíndricas, y numerosas almenas en sus cúpulas, donde los valientes defensores del castillo solían posarse para atacar al exterior.

 

Castillo de Peñafiel

 

Sus paredes de piedra de un beige rojizo manchadas por el paso de los años lucían su milenaria vida (literal, milenaria). Y estacionado a sus pies, no hice más que maravillarme ante el primer castillo de cuentos que al fin podía conocer <3

 

Desde la colina se tenía una vista panorámica de toda Peñafiel, emplazada en una vasta llanura de pastizales interrumpida solo por collados de baja estatura que se adornaban por el follaje verde.

 

Peñafiel

 

Excitado por entrar, Álvaro comenzó a explicarme un poco del contexto que rodea a todos los castillos en la península ibérica.

 

España es uno de los países con más castillos, en su mayoría construidos durante la Baja Edad Media, periodo en el que los reinos católicos de la península se consolidaron para luchar por recuperar sus territorios, que desde el siglo VIII cayeron en manos de los moros, o musulmanes.

 

En esa etapa de la historia española llamada la Reconquista fue muy común la edificación de castillos, fuertes, torreones y atalayas cada vez que los católicos avanzaban hacia el sur, iniciados por los asturianos, hasta que por fin tomaron el último rincón del califato de Córdoba: el reino de Nazarí en Granada.

 

El castillo de Peñafiel era precisamente una de aquellas antiguas fortalezas alzadas para protegerse de los moros, y se cree que su origen data del siglo X.

 

Maqueta del Castillo de Peñafiel

 

En una de las alas del castillo se ha instaurado un museo del vino. Pero al momento de entrar, una de las guías nos dijo que en pocos minutos iniciaría un recorrido gratuito por el resto del recinto, por lo que decidimos aguardar para seguir al grupo.

 

Como en la mayoría de los castillos, según me explicó Álvaro, se entra por el patio central, alrededor del cual se accede a todas las partes del complejo.

 

Primero subimos al ala izquierda, desde donde tuvimos una buena toma de la torre principal, que se destinaba la mayoría de las veces como residencia del señor o noble.

 

Torre del Homenaje en el Castillo de Peñafiel

 

El ala poseía una forma alargada que simulaba la proa de un buque. A sus costados pudimos ver las mazmorras :unsure: tenebrosas jaulas sin salida donde se dejaba caer a los acusados :eek: quienes muchas veces no morían por la caída, quedando solo gravemente heridos y se les dejaba ahí hasta morir de inanición.

 

Ala izquierda del Castillo de Peñafiel

 

A pesar del intenso calor, en lo alto de la torre el viento se hacía sentir bastante fresco, y al chocar con nuestra piel nos enfriaba de golpe :wacko:

 

Huyendo de la expuesta frialdad, nuestro siguiente paso fue conocer la Torre del Homenaje, o torre central del castillo.

 

Antigua residencia del señor feudal, hoy alberga piezas de museo para su exhibición al público. En sus paredes cuelgan los escudos de armas representativos de su historia: el de Peñafiel, el de Valladolid, el del reino de Castilla, Castilla León y, finalmente, el escudo de España.

 

Escudo de España en el Castillo de Peñafiel


Escudo español

 

La ciencia, o el arte, de la heráldica (descripción de escudos de armas) es algo que Álvaro intentó hacerme entender, explicándome el significado de cada elemento del blasón… pero ser un historiador lleva su tiempo bastante considerable :O_o:

 

Escudo de Valladolid en el Castillo de Peñafiel


Escudo de Valladolid

 

También tuve una clase sobre los títulos nobiliarios de las monarquías. Pasé todo el día pensando en cuál hubiera sido mi título de haber vivido en la Europa feudal ¿Un conde, un duque, un vizconde, un marqués? :big-grinB:

 

Antigua armadura, Castillo de Peñafiel

 

Resguardados por las armaduras de los antiguos caballeros, tuvimos vistas más cenitales de ambas alas del castillo, tras las cuales se extendía la totalidad de la diminuta localidad vallisoletana.

 

Ala occidental del Castillo de Peñafiel

 

Al descender por el ala oriente me topé con el antiguo sistema de agua y saneamiento medieval: una pequeña letrina. Qué incómodo debió haber sido hacer sus necesidades con tan poca privacidad :blush:

 

Una letrina, Castillo de Peñafiel

 

La visita terminó justo a tiempo para que pudiéramos visitar el resto de la ciudad antes de que el sol se pusiese en el árido horizonte.

 

Álvaro nos llevó a la Plaza del Coso, la plaza mayor de Peñafiel. Es una plaza redonda de arena rodada por una valla circular y por casas de madera con balcones y decoraciones que me llevaron inmediatamente a la escenografía de una película western :big-smilB:

 

Castillo de Peñafiel desde la Plaza del Coso

 

Destinada desde siempre para fines lúdicos, hoy sirve como plaza de toros y otros espectáculos. Por fortuna, ese día estaba vacía, y me dejó tranquilamente disfrutar de la vista que desde ahí tenía del castillo en la colina del fondo :rolleyes:

 

Castillo de Peñafiel desde la Plaza del Coso

 

El resto del pueblo lo recorrimos a pie, caminando entre las estrechas calles adoquinadas y sus pintorescas y auténticas viviendas, muchas de ellas bastante peculiares, como si al ser más angostas tuvieran que pagar menos impuestos (como solía pasar en países como Holanda) :huh:

 

Una casa muy singular en Peñafiel

 

Peñafiel, España

 

Peñafiel, España

 

Y al refrescar del atardecer entre multitudes de españoles que tapeaban en las cafeterías, retornamos al auto y manejamos de vuelta al pueblo. Al otro día llegarían a Consuegra otros invitados con las que haríamos más visitas por los maravillosos alrededores de Sepúlveda ^_^

 

Pueden ver el resto de las fotos en el siguiente álbum:

 

 

Hoces del Río Duratón

Mis tardes y veladas en el pueblo de Consuegra pasaban entre grandes banquetes para la cena y extraños juegos de cartas inglesas. Entre todas ellas, la celebración del cumpleaños de July, la madre de mi amiga Henar, a quien cantamos el famoso cumpleaños feliz y, en honor a mi presencia, las mañanitas mexicanas :rolleyes:

 

Mi estancia en la enorme casa de la abuela con Henar y su tío Paquito había devenido en noches de café y películas. Y ya que una de las amplias habitaciones de la morada estaba destinada sola y únicamente al resguardo de una gran colección de libros y filmes :ohmy: nuestro catálogo era más que suficiente para saciar nuestro cinéfilo apetito.

 

Pero si soy sincero, a uno de los que más adoraba dentro de la familia de Henar era a su hermano Álvaro. Y es que el destino nos cruzó precisamente durante las vacaciones de verano, cuando él tenía el tiempo libre suficiente para disfrutar conmigo de los mejores tours :big-smil:

 

Más eso no era lo mejor, sino que el buen muchacho ostentaba la maravillosa profesión de historiador, lo que lo convertía en la persona más interesante con quien pudiera haber compartido mis visitas por el centro del país :big-grinB:

 

Una de sus cuantiosas ofertas fue visitar el Parque Natural Hoces del Río Duratón, una particular formación geológica tallada por una vertiente del río Duero; uno de los parques nacionales más visitados en España.

 

Así, uno de esos días, manejamos a escasos kilómetros al noroeste de la aldea. Cerca de la ciudad de Sepúlveda había una desviación que dirigía hacia el parque. Aparcamos el coche al pie del camino de ripio que le seguía e ingresamos sin pagar cuota alguna ;)

 

Existen distintos senderos para recorrer el paisaje por lo alto de las montañas. El que nosotros tomamos era de unos escasos 15 minutos.

 

Las primeras tomas que se asomaron desde lo alto mostraban a un azulado río Duratón que serpenteaba entre altos acantilados de casi 100 metros.

 

Parque Natural Hoces del Río Duratón, España

 

El follaje de un tono verde seco cubría algunos de los puntos en las laderas, creando la única escasa sombra del lugar.

 

Parque Natural Hoces del Río Duratón, España

 

Aún con capas de bloqueador solar sobre mi piel, buscaba con recelo algún refugio ante los potentes rayos :zsick: mientras capturaba las mejores fotografías posibles en la orilla de los barrancos.

 

Parque Natural Hoces del Río Duratón, España

 

Muy lejos desde las alturas se podían divisar algunas de las aves que anidaban en las paredes rocosas, cuidando de sus bebés y alimentado a sus familias. El parque es bien conocido por poseer una de las mayores colonias de buitres leonardos en el país y en Europa, convirtiéndola en una reserva natural de mucha importancia en los ecosistemas ibéricos.

 

Parque Natural Hoces del Río Duratón, España

 

Deseando poder descender un poco más para su mejor avistamiento, mi envidia se desató al mirar un par de personas remando en kayak a lo largo del río. En algunos puntos del parque se pueden rentar barcas para su recorrido… de haberlo sabido antes, me hubiera visto literalmente sobre las aguas de su cauce :(

 

Parque Natural Hoces del Río Duratón, España

 

Aunque existen varios puntos que sirven de miradores a lo largo del complejo, el más famoso por sus hermosas vistas era el peñasco sobre el que nos encontrábamos. Además, otro singular atractivo se erguía allí majestuosamente.

 

Una especie de capilla, que parecía estar hecha de la misma roca de las montañas, se levantaba al final del acantilado.

 

Ermita de San Frutos, Parque Natural Hoces del Río Duratón

 

Álvaro me hizo saber que aquella figura románica databa de la lejana Edad Media. Había sido construida por San Frutos en el siglo VII, por lo que ahora se llama la Ermita de San Frutos, quien es considerado el patrón de toda la provincia de Segovia.

 

Ermita de San Frutos, Parque Natural Hoces del Río Duratón

 

Sin embargo, la construcción actual fue edificada cuatro siglos más tarde, y fue después completada con un monasterio que se encuentra más abajo.

 

El priorato se encuentra sobre un balcón que sobresale de la meseta, y está dividido del resto de la montaña por una grieta, que se une al resto de la planicie por medio de un puente de piedra. Es aquí donde Álvaro me ha contado la leyenda que se ha divulgado sobre este peculiar y lejano sitio:

 

La grieta es llamada La Cuchillada, y según los rumores, ésta fue abierta milagrosamente por San Frutos para detener a los moros (musulmanes), quienes lo perseguían a él y a otros pueblerinos de Sepúlveda, durante la invasión del Islam en la península. De esta forma, todo aquello después de la grieta es considerado terreno sagrado :ohmy:

 

Ermita de San Frutos, Parque Natural Hoces del Río Duratón

 

Un altar cilíndrico, un campanario y algunas paredes de la iglesia es lo que sigue todavía en pie. Aunque allí se encuentran aún las reliquias del ahora santo.

 

Pasando de largo la ermita se llega al último peldaño de la superficie plana, donde se tienen las mejores vistas del río y de su cañón.

 

Parque Natural Hoces del Río Duratón, España

 

Sentarme ahí, con semejante paisaje a mis pies, me hizo sentirme nuevamente agradecido por haber decidido viajar a España, y por haber sido bienvenido por gente
tan maja como Henar y su familia ^_^

 

Parque Natural Hoces del Río Duratón, España

 

De vuelta al pueblo, hemos parado en una tienda local para comprar algunas cosas. Y a la orilla de la carretera algo me hizo bajar del coche.

 

Una interminable serie de sembradíos de girasoles se extendía por las planas llanuras de tierra y pasto.

 

Sembradíos de girasol, provincia de Segovia, España

 

El vivo color amarillo de los pétalos de cada flor, sumado a su hipnotizante centro de un marrón rojizo, adornaban la hojarasca verde que crecía a grandes alturas por todo el campo.

 

Sembradíos de girasol, provincia de Segovia, España

 

Las más maduras parecían cuidar de sus hermanas menores, que se esforzaban poco a poco por abrir sus hojas en todo su esplendor.

 

Sembradíos de girasol, provincia de Segovia, España

 

Con aquella colorida postal me despedí de otro hermoso viaje en la campiña segoviana que perduraría para el recuerdo :rolleyes: y que me recordaba una vez más que lo bello de España iba mucho más allá que la gran ciudad de Madrid.

 

Pueden ver el resto de las fotos en el álbum:

 

 

A mi triunfal arribo a Madrid, todas las sensaciones dentro de mi corazón se aceleraban al mismo tiempo :big-grinB: Era increíble cómo después de 12 horas me hallaba ahora a 9000 kilómetros tan lejos de casa y cómo, de repente, después de 8 meses de haber despedido a mis amigos españoles en México, volvía a reencontrarme con una de ellas: Henar, quien me esperaba fuera del Aeropuerto de Barajas mientras fumaba un pitillo.

 

Totalmente embelesados por nuestra pronta y tan espontánea comparecencia, subimos a su camioneta y condujimos por la carretera estatal que circunvala a la localidad de Madrid, sede de la capital de la comunidad homónima y de un estado nación que, hasta el momento, me recibía con la mejor de sus caras :)

 

Cada palabra y gesto de emoción que emanaba de la boca de Henar eran opacados por las postales que tras la ventana dejaban al desnudo a un Madrid cálido y vivaz. La imagen de una Europa templada y fría desaparecía vertiginosamente con el sol, que a las 19 horas seguía en un álgido punto de potencial luz… qué candor el mío para cualquiera que me veía portar un enorme abrigo de invierno en mitad de agosto :blush:

 

El tamaño de Madrid y su zona metropolitana no se comparaba en lo absoluto con el de la Ciudad de México, misma que nos había acogido unos meses atrás; pero su extensa dimensión nos permitió aprovechar el tiempo para ponernos al día, mientras nos paseábamos por las periferias rumbo al sur de la metrópoli.

 

Mi primer destino en la Iberia española era el barrio capitalino que había visto nacer a Henar y su familia: el distrito de Carabanchel.

 

Albergue de una importante historia, cultura, identidad y de una amplia diversidad de población proveniente de todo el país (y el extranjero), Carabanchel me dio un sonriente saludo de acogida en la gran ciudad :big-grin:

 

Barrio de Carabanchel, Madrid

 

Decenas de madrileños se paseaban en bermudas y faldas bajo las carpas de los negocios al pie los edificios habitacionales. El verano invitaba a todos a salir de sus casas, y los coloridos árboles de matices otoñales incitaban a cualquiera a disfrutar de la tarde bajo sus poblados follajes.

 

Barrio de Carabanchel, Madrid

 

No era diferente el caso para el padre de Henar, quien disfrutaba de una cañita (cerveza de barril en vaso) cuando ambos llegábamos a casa.

 

Y tras ser advertido por Henar sobre lo agresivo que podía sonar el tono de voz de los españoles (especialmente el de su familia), fui recibido con un fuerte abrazo por su hermano y su madre, quien con un banquete que ocupaba la totalidad de la mesa exclamó la mejor de mis recepciones: ¡BIENVENIDO A ESPAÑA! :big-smil:

 

La gama gastronómica más popular y representativa de España se posaba como un bufete infinito que me exhortaba a sentarme, no sin antes otorgar a July (madre de Henar) los presentes que desde México había cargado conmigo: un par de magnetos y una botella de tequila Jimador :P

 

Con el estómago saciado desde que bajé del avión, mi apetito velozmente escindió ante tal variedad culinaria, que incluía: salmón a la plancha, croquetas, jamón serrano, jamón york, queso de tetilla, paté, lonchas de chorizo, tortilla española y pan de baguette. Todo mientras el sol descendía poco a poco sin ponerse completamente.

 

Tras el exquisito banquete y un shot de tequila, que obligadamente July se bebió por cortesía ;) subí a darme una ducha y tratar de conciliar el sueño, no sin antes avisar a todos en México que había llegado con bien hasta las tierras hispánicas.

 

La casa de Henar era sorprendentemente cómoda y grande :ohmy: desde su amplio patio trasero hasta su ático y la habitación de invitados. No obstante, ella amablemente me concedió su alcoba, en la que vi ocultarse el sol, nada más y nada menos, que a las 10 pm :confus: Algo extraño para mí, pero común para un verano español (quienes raramente todavía utilizan la hora del centro de Europa).

 

El usual y perverso jet lag no me permitió despertarme más temprano que las 12 pm del siguiente día :sad: Y un poco avergonzado por el prolongado sueño, bajé a saludar a una familia que, a finales de sus vacaciones de verano, se preparaba para su última escapada de la temporada.

 

Mientras trataba de adaptarme a los desayunos españoles (café y pan) Henar me contaba que ese día partirían todos al pueblo, donde compartirían algunos días con el resto de la familia. Por suerte, yo también estaba invitado, y vi allí la mejor oportunidad de codearme con el ambiente más típico de que de España se pudiera imaginar :smug:

 

Pero antes de partir necesitaba algo más: casualmente no había traído desde México pantalones cortos, y visto el abrasador calor que en Madrid se sentía :wacko: Henar me llevó al mejor lugar para las compras en España. No estoy hablando de la primera boutique de Zara ni de marcas excesivamente costosas. Más todo lo contrario, y acudimos directamente a Primark.

 

Como cadena irlandesa especializada en ropa y accesorios a precios bajos, Primark me ofreció todo lo necesario para el resto de mi estadía en Europa. Y no solamente hallé mis deseados pantaloncillos, sino gorros, guantes, bufandas y camisas a precios que increíblemente no sobrepasaban los 5 euros por prenda :eek:

 

Con todo un guardarropa renovado en mi maletín, alistamos todo para pasar algunos días lejos de Madrid, misma que conocería a fondo una semana más tarde.

 

Casi al caer la noche dejamos la ciudad y tomamos la carretera estatal norte rumbo a la comunidad de Castilla León, hogar del antiguo reino de Castilla, de la lengua castellana y lugar de nacimiento de la unificación de toda España.

 

Al este de la provincia de Segovia, colindante a la cercana comunidad madrileña, se hallaba Sepúlveda y sus pueblos circundantes. Uno de ellos, nuestro hogar por los próximos cinco días: Consuegra de Murera.

 

Cuando me hablaron del pueblo de la familia había imaginado una especie de ranchería o comunidad rural con casas grandes y alejadas una de la otra (como suelen lucir en México). Pero Consuegra fue algo que nunca en mi vida había visto…

 

Todas las casas colindaban una con la otra, sumando no más de 35 hogares, y el conjunto de edificaciones no sobrepasaban ni media hectárea :ohmy: Todo ello en el medio de una vasta llanura de verdes cultivos. He aquí una foto aérea para su mejor visualización:

 

Consuegra de Murera desde el aire

 

En la plaza central de la diminuta aldea, un grupo de niños yacían sentados con sus madres, disfrutando de un show infantil que se proyectaba en un vetusto muro de la parroquia, al mero estilo de Cinema Paradiso :rolleyes:

 

Niños viendo la TV en el pueblo de Consuegra, España

 

Llegamos directamente a la casa de los padres de Henar, quienes me dirigieron a la antigua casa de la abuela, una enorme morada de ancianas paredes de piedra. Allí, el singular tío Paquito me recibió, tal como me habían descrito a su afanado personaje.

 

Desviviéndose por ser el mejor anfitrión de España, en pocos minutos me contó la historia de la casa, del pueblo y de él mismo, mientras todos preparaban la mesa para la cena.

 

Aquella templada noche dormí tan cómodamente que olvidé por completo la diferencia de horario, y me dije afortunado de compartir mis primeros días con tan benévola familia ^_^

 

El despertar para mí y Henar fue temprano la siguiente mañana :zsick: cuando Álvaro, su hermano (quien no tenía ningún problema para levantarse al alba) nos echó de la cama para aprovechar el día: eran las fiestas de Los Santos Toros de Sepúlveda y era algo que yo no podía perderme.

 

Retirando las lagañas de mis ojos, me llevaron a la plaza de toros del municipio, a lo cual rápidamente protesté. Las corridas de toros no es algo de mi agrado :O_o:

 

Más Henar y Álvaro me hicieron saber que mi filosofía no era ajena al pensar de muchos españoles, quienes poco a poco se han ido mostrando en contra de los brutales eventos. Así, en las fiestas de Sepúlveda el llamado “Encierro” sólo consistía en soltar a los toros para correr por las calles y encerrarlos al final en su respectivo corral.

 

Como nosotros no llegamos al encierro, entramos a la plaza para coger un sitio. Otro espectáculo tendría lugar, esta vez solo con pequeños novillos.

 

El sol apenas se levantaba, y la mayoría de los asistentes parecían no haber dormido. De hecho, habían seguido la fiesta toda la noche hasta el amanecer :wacko: esperando con ansias el tan anhelado encierro.

 

Grupos de jóvenes borrachos con camisas del mismo color formaban porras y cantaban orgullosos los himnos de sus pueblos. Ninguna de sus palabras castellanas eran descifrables para mí :O_o: lo cual denotaba su procedencia meramente rural.

 

Encierro de toros, fiestas de Sepúlveda, España

 

Llegó el esperado momento, y el novillo fue soltado al centro de la pista. La cría desorientada caminaba de un lugar a otro, sin hacer mucho más que mirar al público.

 

Encierro de toros, fiestas de Sepúlveda, España

 

Algunos empezaron el show, y bajaron de sus gradas para correr con la vaquilla, quien los perseguía amenazando sus traseros con sus desafilados cuernos.

 

Encierro de toros, fiestas de Sepúlveda, España

 

Los más osados se acercaban a sólo centímetros de ella, y el célebre “olé” se vociferaba en todo el anfiteatro.

 

Encierro de toros, fiestas de Sepúlveda, España

 

Niños, ancianos, jóvenes y adultos disfrutaban entre familiares y amigos el espectáculo animal, manteniendo el fuerte vínculo que el pueblo hispano tiene con sus tradiciones más arraigadas. Sin duda, la primera típica postal que España me dió de sí :rolleyes:

 

Desde lo alto de las tarimas se asomaba la parroquia de Sepúlveda y parte de su pueblo, esperando a ser visitado por el recién llegado turista mexicano ;)

 

Sepúlveda, España

 

Sepúlveda es cruzado por las hoces que forma el río Duratón, afluente del río Duero, cuyo cauce ha formado una especie de cañón. Así, desde sus alturas, puede apreciarse un hermoso y singular paisaje de tonos que van de los marrones a los verdes intensos.

 

Hoces del Río Duratón, Sepúlveda, España

 

Sumergirme en las calles de Sepúlveda fue como volver en la línea del tiempo hasta la misma Edad Media peninsular :ohmy:

 

Los autos de modelo reciente aparcados en sus orillas se combinaban contrastantemente con la antigua arquitectura castellana, que Sepúlveda y su gente han sabido conservar de manera sensacional.

 

Sepúlveda, España

 

Cada ladrillo de arcilla coronado por tejas y pequeñas chimeneas podría haber sido capaz de contarme una historia diferente, sobre todas las auténticas generaciones que han pasado por el interior de cada añejo edificio.

 

Sepúlveda, España

 

Vaporosos tonos beige orillaban las escoradas rúas, que en su centro lucían decenas de locales y visitantes que gozaban de un verano más en la campiña española. Y para mí, quizá el visitante de procedencia más lejana presente en aquel momento, cada molécula en la atmósfera representaba un universo de cultura que deseaba conservar en mis recuerdos.

 

Sepúlveda, España

 

La estructura de una ciudad que parecía amurallada situada sobre la irregular figura de una colina me recordaba mucho a los cuentos de caballeros y dragones, y me llevaba de vuelta a lo que mi imaginación era capaz de crear durante los juegos de mi infancia :rolleyes:

 

Sepúlveda, España

 

El centro de la villa se hallaba atiborrado de lugareños y vacacionistas que se empapaban, perdidos en entre el pueblo, de la honra de los sepulvedanos. Las fiestas ya habían dado comienzo y eso se sentía en cada pequeño rincón :big-grinB:

 

Fiestas de Sepúlveda, España

 

De pronto, la multitud se reunió al pie de uno de los edificios, donde un simpático hombre incitó a todos a cantar el himno a San Miguel, patrón de la comunidad.
Tras dos fervientes ¡Viva San Miguel! Todo se preparó para el siguiente evento: el encierro de toros infantil.

 

El público se hacinó en ambas orillas de la callejuela empedrada para dejar paso al desfile de infantes, quienes se oían venir a lo lejos gracias a sus gritos y clamor.

 

Los primeros pequeños aparecieron. Algunos de la mano de sus padres, otros en grupo con sus amigos, y otros solos corriendo desesperadamente para huir del monstruo amenazador que venía tras de ellos.

 

Encierro de toros infantil, Sepúlveda, España

 

Cada uno sostenía en una de sus manos una hoja de periódico enrollada. Esa era su mejor arma para defenderse de cualquier ataque.

 

La indomable bestia apareció: una figura de felpa que simulaba un toro era empujada por un sujeto desconocido. La vaca se posaba sobre una carreta a ruedas que facilitaba su deslice por las calles empedradas. Y por delante, sus enormes cuernos desafiaban a cualquiera que se le pusiera enfrente :sneaky:

 

Encierro de toros infantil, Sepúlveda, España

 

Gritos y algunos llantos se escuchaban pasar mientras la muchedumbre infantil escapaba de ser la próxima carnada. Y los más valientes se acercaban al falso bovino para golpearlo con sus periódicos y hacerse respetar :smug:

 

Encierro de toros infantil, Sepúlveda, España

 

Al final de la corrida, otro grupo de adultos corría hacia ellos. Pero esta vez, lo hacían para ayudarlos.

 

La cuadrilla de paramédicos se apresuraba con su ambulancia para auxiliar a los heridos durante el encierro. Hombres vestidos de enfermeras rociaban agua a cualquiera que se le cruzara para tratar de curar sus heridas, así no hubieran participado en la novillada :D

 

Encierro de toros infantil, Sepúlveda, España

 

De esta forma es como los sepulvedanos iniciaban a sus niños en los ritos patronales propios de su comunidad. El resto de la jornada, era solo fiesta y más fiesta.

 

Las orquestas hacían bailar a chicos y grandes en el medio de las plazas. Y no faltaban los trasnochados y pasados de copas que sacaban a bailar a cualquiera que caminara a su lado.

 

Terminamos nuestra tarde en Sepúlveda probando una de sus mejores delicias: los pedruscos. Panes rellenos de chorizo de aproximadamente un euro que saciaron mi hambriento paladar antes de volver a casa :P

 

A nuestro retorno, la familia no estaba en casa. Todos se habían dirigido al único bar del pueblo, y así ponerse al corriente con los últimos chismes sabidos.

 

Pueblo de Consuegra de Murera, Sepúlveda, España


Pueblo de Consuegra de Murera

 

Henar, July, su hermana Mary, tíos, tías, primos y parientes se aglutinaron todos fuera de la cafetería para disfrutar de otra soleada tarde en la canícula.

 

El pueblo no debía tener más de 30 habitantes permanentes :huh: Pero ese número fácilmente podía triplicarse durante el verano, cuando todos los antiguos residentes y familiares regresaban para un sublime reencuentro anual :rolleyes:

 

Pese a mi insistencia en pagar mi propia cuenta, cada persona se disponía a invitar una ronda de bebidas, donde no me incluyeron a mí pero sí a mi brebaje, el mejor sin duda que España me otorgaría:

 

Si bien en México nunca me consideré un fanático del vino, sabía que no podía vivir en España sin sumergirme en la cultura vinícola. Y por recomendación de Henar, comencé mi experiencia con el tinto de verano, una placentera mezcla de vino tinto con hielo y refresco de limón. Una combinación que muy pocos debían conocer en mi país, pero que definitivamente fue la mejor forma de adentrarme en su consumo ^_^

 

Con Henar y su familia, pueblo de Consuegra, España

 

Uno tras otro, los vasos con tinto de verano pasaban por mis manos tantas veces como el mesero se acercaba con su charola, y nos ofrecía una nueva ronda de las célebres tapas españolas :P Chorizo, jamón serrano, jamón york, queso, paté, tomate, aceite de oliva, tortilla de huevo…

 

La deliciosa cobertura de cada pieza de pan era tan abrasadora como el fervor de los españoles, quienes me habían hecho sentir, sin duda, que España había sido el mejor destino elegido para realizar mi intercambio estudiantil :big-smil:

 

Pueden ver el resto de las fotos en este álbum:

 

 

 

Y un pequeño video sobre mis vivencias en Sepúlveda:

 

https://www.youtube.com/watch?v=EsntmQYjbFg

Hasta el año 2012 el punto más lejano que mis inquietos pies habían alguna vez pisado era la estrepitosa Guatemala, a donde ingresé sin pasaporte y sin documento alguno que me protegiera en el extranjero como ciudadano mexicano (bastante arriesgado para cualquiera :O_o: ).

 

Al finalizar aquel año daría el adiós a un grupo de inigualables amigos, que como una familia foránea, me habían acogido en la capital mexicana, y ahora partían de regreso a su lugar de origen. El más remoto de ellos, España, donde cuatro de mis compañeros habían sido patriados desde el primer momento en que vieron la luz.

 

Mis deseos de volver a verlos me orillaron a buscar hasta la oportunidad más recóndita para partir en un viaje relámpago hacia la madre patria… y como una aguja en un pajar, esperaban por mí las becas de movilidad estudiantil, que recién habían firmado un nuevo convenio con la Universidad de Santiago de Compostela, en la punta gallega del país ibérico.

 

Con algunas dudas sobre mis posibilidades de obtener la subvención, pero sin nada que me detuviera a solicitarla, pocas semanas pasaron para que me fuese informado que había sido uno de los afortunados seleccionados para partir a Europa a mediados del 2013, año en que se consumaría el primer gran viaje de mi vida :)

 

Y con solo información nubosa sobre el destino que me esperaba, me vi inmerso en toda serie de trámites y eventos que me iniciaron en un ritual burocrático, que pronto se volvería rutina para un novato como yo :sad: procedimientos mismos del que todo viajero primerizo debe estar enterado.

 

PREPARATIVOS PARA EL EXTRANJERO

 

Desde la remota Edad Media eran utilizadas por las autoridades locales de los principados europeos pequeñas papeletas que permitían el pase por las puertas (o portes) de las ciudades. Es quizá la forma en que nacieron los famosos pasaportes, que aunque devotos de un mundo del que todos somos dueños, y en el cual merecemos libre tránsito, tras décadas de guerras y atentados es necesario un control de quién entra y sale de cada estado nación.

 

Por ello, el pasaporte es nuestro primer paso en aras de salir del país. En algunos casos específicos no será necesario portarlo, pero ello solo se reducirá a los miembros del Espacio Schengen (Unión Europea, Suiza, Noruega e Islandia, con excepción de Irlanda y Reino Unido) y a los miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Venezuela). Siempre que viajen dentro de los territorios del espacio común, bastará con mostrar su carné de identidad nacional. Para todos los demás, el pasaporte siempre nos será solicitado.

 

blogentry-207-0-86073200-1452999083_thumb.jpg

 

Puede que el trámite o renovación de un pasaporte nos produzca algunos dolores de cabeza, con las citas anticipadas, los pagos al banco nacional y la recopilación de algunos documentos :wacko: pero poseer este pequeño cuadernillo nos llenará de satisfacción, sobre todo al verlo repleto de rúbricas que marcarán nuestra entrada y salida a cada país :rolleyes: de tal suerte que nos convertiremos en afanados coleccionistas de sellos.

 

El pasaporte nos abrirá la puerta a la mayoría de los países del mundo, pero es aquí donde jugarán un papel importante las relaciones exteriores: depende del país en el que hayamos nacido tendremos la suerte o no de transitar fácilmente con solo este documento en mano :zsick: Si no es el caso, tendremos que tramitar un visado para el país que nos recibirá.

 

De esta forma, conforme a los acuerdos y relaciones que haya entre las naciones, éstos pedirán la posesión de una visa o no a los turistas que los visiten. Así, los latinoamericanos necesitaremos visa para ingresar a Estados Unidos, los gringos la portarán para ingresar a Rusia y prácticamente todos la necesitarán para visitar Corea del Norte :D Por ello, es importante informarnos desde antes si nuestro destino exige dicho trámite y acudir a su embajada local lo antes posible.

 

La mayor parte de los países permiten a los visitantes en condición de turistas permanecer de 90 a 180 días dentro del territorio nacional (aunque puede variar mucho de un estado a otro). Solo se nos permitirá quedarnos más tiempo si poseemos alguna de las otras modalidades de visado internacional: visa de trabajo, visa diplomática, visa de matrimonio o, como en mi caso, visa de estudiante ;)

 

blogentry-207-0-43709100-1452999092_thumb.jpg

 

Un detalle importante a mencionar es que no compremos nuestro boleto de avión antes de recibir un visado :excl: pues las autoridades migratorias del país destino son quienes decidirán las fechas de vigencia del mismo, y no nos convendrá haber comprado un vuelo que llegue dos días antes de nuestra fecha de entrada permitida, ni diez días después de nuestra fecha de salida :confus: En dicho caso, se nos podrá negar el ingreso al país, o tendremos que pagar una multa por cada día extra (como desafortunadamente me pasó en Perú, donde debí pagar un dólar por cada uno de los 14 días que permanecí de más :blush: ).

 

Con suerte, será suficiente para nosotros portar nuestro pasaporte y correspondiente visado para viajar por todo el mundo… pero cada país, libre y soberano, pondrá sus propios requisitos de ingreso, que además de pasaporte y visa, pueden incluir otros documentos como: reservas de hotel o cartas de invitación de ciudadanos locales, estados de cuentas de tarjetas de crédito o débito, cartillas de salud con ciertas vacunas obligatorias, boleto de transporte de salida del país y comprobante de un seguro médico de gastos mayores.

 

Comúnmente podemos hallar este tipo de información en el sitio web del Ministerio de Asuntos Exteriores de cada estado. Y, por experiencia, debo decir que rara vez se nos solicitarán tales papeles. Pero es aquí donde el oficial de migración, comúnmente clasista, racista y soberbio, tendrá el libre albedrío de pedirnos o no los documentos, y será él quien tenga la última palabra :unsure: Así que más nos vale ir preparados ante cualquier situación que se nos presente.

 

Así nos sea o no exigido un seguro médico, será necesario ante cualquier caso de emergencia. Aunque la salud sea un derecho humano básico y universal, rara vez un país cubrirá los gastos de seguridad de una persona que no sea ciudadana local :excl: Y me tomo la molestia de hacer otra mención: si bien nuestros consulados estarán siempre ahí para abogar por nosotros fuera de nuestro país natal, ellos NO tienen la obligación de pagar por nuestros servicios médicos.

 

Claro está que en algunos casos serán otros quienes puedan costear cualquier daño a nuestra persona, como los accidentes de transportes (en los que las compañías nos otorgarán un seguro de viajero) o en casos extremos donde el estado se vea involucrado.

 

Existen muchas compañías de seguros, y vale la pena cotizar con cada una de ellas. Para darse una idea general, yo pagué cerca de 280 USD por un seguro con cobertura de 180 días.

 

Dicho todo esto, con mi pasaporte, visa y seguro médico en mano, fue momento de buscar mi pase de abordaje :big-grin:

 

BOLETOS DE AVIÓN

 

La fastidiosa búsqueda por el mejor ticket de avión fue quizá el trabajo más arduo de toda la jornada :O_o: sobre todo si tomamos en cuenta que casi siempre es el mayor gasto que tendremos en un viaje de esta naturaleza.

 

Para aquel entonces nunca había tomado un vuelo, y la corta experiencia de mis familiares y amigos reducía mis posibilidades a muy pocas :(

 

En un principio fue común pensar que las únicas aerolíneas que tendrían un vuelo México – España serían Aeroméxico e Iberia, y que en el resto de ellas, al verse obligadas a hacer escalas, el precio se elevaría mucho más. Pero para mi sorpresa, ambas compañías ofertaban vuelos excesivamente caros para la temporada en que yo debía arribar :wacko:

 

Los buscadores de internet no me auxiliaban mucho, al mostrarme los costos sin impuestos incluidos, que me ofrecía una idea errónea del precio total. Y si intentaba comprar alguno con la tarjeta de crédito de mi padre, dejaban a un lado la modalidad de pago a meses, y no hace falta hablar de los cuantiosos intereses :eek:

 

Al final, descubrí que la mejor manera de adquirir los vuelos es cotizarlos desde las páginas oficiales de las aerolíneas :light: siempre tratando de ser flexible con nuestras fechas. Si tenemos la totalidad del dinero en nuestra cuenta bancaria nos convendrá comprarlo en una sola exhibición, a menos que la compañía nos ofrezca una promoción de pagos sin intereses.

 

Como no fue así mi caso, me vi obligado a recurrir a una agencia de viajes :sad: donde pudimos hallar una manera de pago favorable con una tarjeta de crédito departamental. Finalmente, la aerolínea elegida fue la prestigiosa Lufthansa, ya que al no poseer visa de tránsito estadounidense no podía hacer escala en ningún aeropuerto con American Airlines :blush:

 

Por supuesto, toda agencia de viajes cobrará un precio extra por la gestión y expedición del boleto. Es mejor, desde luego, hacer la compra nosotros mismos. Para ello (como muy tarde lo supe) podemos usar las alarmas de los buscadores de vuelos, como skyscanner o despegar, quienes nos avisarán cuando salga un vuelo acomedido a nuestra fecha y presupuesto ;)

 

AEROPUERTOS

 

No debe existir en el mundo un lugar más concurrido y agobiante que un aeropuerto internacional (aunque también quizá la bolsa de valores de Nueva York :zsick: ).

 

Una noche antes de mi partida recibí un correo electrónico de la compañía, pidiéndome realizar lo antes posible mi check-in, concepto que hasta entonces solo conocía en los hoteles :huh:

 

Siendo éste último un requisito que se puede realizar en línea o de manera presencial en los kioscos del aeropuerto, vale la pena hacerlo con la mayor antelación posible (entre 72 y 24 horas antes, según la compañía). De todas formas, no pude cambiar mi asiento, que como todo mundo sabe, no son nada buenos cuando se encuentran en medio de una fila de tres :crying: No tener acceso al pasillo de forma directa es, sin duda, un gran inconveniente del que uno se da cuenta en un vuelo nocturno de más de 10 horas de duración :oops:

 

Confirmado mi viaje, me preocupé por imprimir mi pase de abordar que, cabe decir, de nada nos sirve cuando necesitamos documentar una maleta en el mostrador de la aerolínea. Pero debemos tener cuidado. En todos nuestros viajes aéreos debemos verificar las políticas de la empresa, pues hay quienes extienden el pase de abordar en ventanilla de forma gratuita, y hay quienes lo hacen por un costo extra (y hasta una hora determinada). Así que nunca está de más imprimir nuestro boleto desde el momento del check-in en línea :light: (o al menos, llevarlo en nuestro Smartphone o tablet).

 

Llegar por primera vez al aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México fue como adentrarme en una telaraña gigantesca :wacko: donde yo era el último eslabón de la cadena alimenticia, listo para ser devorado :(

 

blogentry-207-0-62271700-1452999079_thumb.jpg

 

Una marabunta humana corría en todas direcciones de la desmedida terminal número 1 :wacko: siempre cargando sobre sus hombros la inapelable presión del tiempo. Y acatando las órdenes de mi pase de abordaje, me vi en la entrada del aeródromo 3 horas antes de mi partida, que devendrían en una prolongada e innecesaria jornada de espera :zsick:

 

Tan cándido como todo principiante, busqué apresuradamente la ventanilla de Lufthansa, pensando en si el tiempo que me quedaba era suficiente para mi documentación.

 

Después de una escrupulosa búsqueda advertí la extensa fila que se formaba tras la ventanilla de la aerolínea, tras lo cual mi desesperación podía más que mi paciencia :mad:

 

Con dos o tres hojas de la reserva y el check-in en mis manos, el empleado del mostrador me miró como a un inocente cordero adentrándose en el matadero. Me sonrió y tomó las hojas; luego me dijo: esto no sirve de nada, no lo necesitas.

 

Con tan solo mi número de pasaporte, buscó mi reserva y procedió a pesar mi maleta. En ese momento me sentía más dentro del avión que fuera, y el desasosiego entonces subió hasta las nubes :big-smil:

 

Por tal conmoción, no pude analizar la siguiente frase que de la boca del hombrecillo salió:

 

“Nuestro vuelo está sobrevendido. Estamos ofreciendo una compensación de 400 euros a los pasajeros que deseen quedarse en tierra una noche más, y quieran salir en el vuelo de mañana a la misma hora.”

 

Un día antes había acordado con mi amiga Henar nuestro encuentro en el aeropuerto de Madrid, y no deseaba hacerla cambiar de planes. Por tanto, rápidamente rechacé la oferta.

 

Con mi boleto en mano y mi mochila rumbo al portaequipaje, corrí a encontrarme con mis padres. Fue entonces cuando reaccioné ante la situación :huh: no había rechazado 400 pesos mexicanos ¡Había rechazado 400 euros gratis! :eek: ¡Por una noche menos en Madrid que nada más me costaba! Vaya lío, pensé :madd: Pero ya nada podía hacer :sad:

 

Resignado a partir sin 400 euros más en la bolsa, mi siguiente paso fue hallar una casa de divisas para cambiar mis últimos pesos por algunos euros en efectivo. Y aquí es donde debo recomendar, siempre tratar de cambiar fuera del aeropuerto, pues dentro del mismo las monedas suelen casi siempre ser más caras a la venta :unsure:

 

Con más de dos horas por delante, me di cuenta de la exageración de ser tan preventivo, y de lo aburrido que puede ser llegar tres horas antes de un vuelo, cuando la puerta de abordaje cierra aproximadamente media hora antes del despegue.

 

Paseándome entre los negocios de comida rápida y la muchedumbre fue como decidí matar el tiempo, hasta que mis padres decidieron partir de regreso al hotel. Entonces llegó el momento de la primera gran despedida :blush: cuando su retoño se aventuraba completamente solo a 9000 kilómetros de distancia.

 

blogentry-207-0-02922800-1452999098_thumb.jpg

 

Entre bendiciones y caricias, me dirigí al control de seguridad, para ingresar por fin a la sala de espera.

 

Es conveniente saber qué portar y qué no portar en los controles, sobre todo si contamos con una maleta de mano que viajará con nosotros a bordo de la cabina del avión.

 

Líquidos en botes de más de 100 mililitros y fuera de bolsas de plástico están prohibidos :excl: Bebidas, alimentos, artículos inflamables, puntiagudos, gases, elementos corrosivos, alcoholes, todo ello está por demás prohibido.

 

Lo mejor es ir preparado y evitarnos de pena de perder algo en manos de los guardias, quienes deliberadamente tirarán nuestras cosas a la basura :sad: Aunque cabe decir que algunos aeropuertos son menos estrictos. Pero ni hablar de los de Estados Unidos o Alemania, donde por ninguna súplica nos dejarán portar nada de lo acordado :confus:

 

Tras casi desnudarme para pasar el escáner, cogí mi maleta y proseguí a la oficina de migración, donde me obsequiaron mi papeleta de salida del país. Después, no había más que esperar el momento del abordaje :big-grin:

 

VUELOS

 

Para mi suerte, mi primer vuelo sería en un gigantesco avión Boeing 747, que con tan solo verlo por fuera me hacía pensar en lo valientes que eran los pilotos al poner al aire tan monumental estructura artificial :eek:

 

El control de abordaje suele ser bastante lento, sobre todo para vuelos internacionales tan demandados. Y como había decidido viajar con Lufthansa, la mejor aerolínea de Alemania, haríamos una escala en Fráncfort, ruta sumamente cotizada desde todos los puntos del planeta.

 

Personajes de todas las edades y razas subían lentamente al interior de la nave. Buscaban sigilosamente su asiento, auxiliados por las hermosas azafatas de acento germánico :rolleyes:

 

Su perfecta adaptación políglota nos daba la bienvenida en tres idiomas diferentes, hasta que tomábamos nuestro asiento en los pasillos de clase turista.

 

El aire acondicionado era perfecto para la época, lo cual me hizo arrepentirme rápidamente de la ostentosa vestimenta que había decidido portar aquel día, con dos suéteres al hombro que terminaron en el portaequipaje de cabina :wacko: No hay nada mejor que viajar cómodos, con ropa holgada y suave que nos permita circular la sangre tras largas horas en la misma posición ;)

 

El rápido ascenso dejó a nuestros pies la inmensidad de la capital mexicana, de la que me despedía para no volverla a ver hasta dentro de seis largos meses :crying:

 

Las 12 horas de vuelo que se venían encima me hacían preguntarme cómo sobreviviría a tan incómodo asiento :unsure: No se trataba del cojín, ni de la atención al pasajero, sino del reducido espacio con que Boeing y Airbus diseñaban las sillas en la clase económica :O_o: (que claro, por algo se llamaba económica).

 

Verme atrapado entre dos pasajeros alemanes que se disponían a dormir toda la noche me decía al oído: no bebas más agua, no querrás pararte al baño… pero era simplemente inevitable :sad:

 

Por fortuna, el hombre a mi derecha se mostró siempre tan amable, al dejarme salir en repetidas ocasiones, mismas en las cuales aprovechaba para estirar mis entumidas extremidades :blush:

 

Una apetitosa cena, un saludable desayuno, aperitivos para mis películas y cero bebés en llanto hicieron de mi primer vuelo una mejor estadía de la que había imaginado. Y tras medio día en el aire por fin arribamos al increíble aeropuerto internacional Frankfurt am Main, uno de los más grandes de Europa y de los más transitados en el mundo :ohmy:

 

Realizar una conexión en el aeropuerto de Fráncfort es una cosa de locos :wacko:descender del avión, pasar por migración, enfrentar la entrevista del gendarme, buscar la línea de conexión, descubrir que tu vuelo parte de la otra terminal, hallar el aerotren que te llevará a la otra terminal, caminar largos pasillos, llegar al control de seguridad, enfrentar una extensa y lenta fila, enfrentar a la seguridad alemana…

 

Debo aceptar que el aeropuerto es muy amigable con los pasajeros, poseedora de múltiples señalizaciones y policías bien informados. Pero la inmensidad del complejo y la cantidad de gente que transita es simplemente una demencia :zsick:

 

REENCUENTROS Y SUEÑOS CUMPLIDOS

 

Al fin a bordo del segundo y último avión, viajamos pocas horas hasta el Aeropuerto de Barajas en Madrid :)

 

Siguiendo mi instinto de burocracia, buscaba la oficina de migración para recibir mi sello de entrada al país; pero ahora conocía el funcionamiento de los bloques económicos: la Unión Europea funciona como un solo país en cuestiones de migración, por lo que solo se sella en el primer país de entrada :light:

 

Seis meses después de mi promesa, hallé fuera del aeropuerto a mi amiga Henar, fumando un cigarrillo en espera de mi arribo. Un fuerte abrazo me dio la bienvenida a tierras ibéricas, donde pasaría mis próximos seis meses, repletos de aventuras inimaginables aguardando por mí :big-grin:

 

Es así como comienzo los relatos de mis aventuras por el viejo continente...

Conéctate para seguir esto  
Seguidores 0