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Plues

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Everything posted by Plues

  1. La verdad que tiene rincones muy bonitos, pronto escribiré sobre Toledo, que también he estado por allí...
  2. Plues

    Monolito de Don Quijote

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Monolito de Don Quijote a la entrada de Ossa de Montiel.
  3. Como ya os dije, íbamos a ir descubriendo un poco de la tierra del Quijote. Esta vez haremos otra parada en Albacete, Ossa de Montiel, aunque en realidad nuestras visitas turísticas estarán en Ciudad Real, más concretamente en Ruidera, un paraje natural precioso para pasar unos días y desconectar del mundo. En principio se escogió Ossa de Montiel porque el alojamiento era más asequible, y todo sea dicho, yo quería ver molinos y en el complejo de casas rurales había uno. Buscamos la oficina de turismo del pueblo, la cual se encontraba a la salida del mismo. La oficina se distingue porque en la entrada hay dos estatuas de piedra, una cada lado de la puerta, de Don Quijote y Sancho Panza. La mujer que había allí nos informó de todo lo que queríamos ver, y os animo a que si vais os paséis antes por la oficina, porque sin el plano que nos hizo ella se nos hubiera hecho muy difícil llegar a todo bien. Salimos de la oficina, con un frío que pelaba esa mañana y nos fuimos dirección Ruidera, para ver las famosas Lagunas de Ruidera, que a decir verdad, el ochenta por ciento de las lagunas pertenecen a Ossa de Montiel, no a Ruidera, pero ya se sabe, unos crían la fama y otros cardan la lana. Siguiendo las señas que la oficinista nos dio, buscamos exitosamente un restaurante, “Los Balcones”, donde comenzaría nuestra ruta. Ya allí es sólo seguir las indicaciones. Empezamos a andar y fuimos viendo las distintas lagunas, Laguna Redondilla, Laguna Tinaja, Laguna San Pedro, Laguna Tomilla y Laguna Conceja, esas fueron todas las que vimos por la mañana. En verano algunas lagunas son de baño permitido, es el caso de Laguna Redondilla y Laguna San Pedro. El paseo se puede hacer andando o en coche, pero ya que estamos, ¿qué mejor que disfrutar de un buen paseo viendo agua, patos y árboles? Estas son algunas vistas de las lagunas. Por la tarde, teniendo en cuenta que Ossa de Montiel no es muy grande, fuimos a dar un paseo por el pueblo. Vimos la plaza principal, donde estaba el Ayuntamiento, una fuente de agua y una estatua dedicada al hidalgo Don Quijote de la Mancha. Unas calles más allá vemos la iglesia de Santa María Magdalena, que proviene de la Orden de Santiago. La iglesia es una mezcla de estilo gótico, mudéjar y romano. En el pueblo también podemos visitar “Los caños”, “El rollo” y el museo etnográfico, en el cual veremos los oficios y costumbres de la localidad. Para visitar el museo hay que pedir cita previa en la oficina de turismo, y los demás son parques del pueblo. A la salida del pueblo encontramos una destilería de alcohol aromático, donde es visitable y te explican como elaboran los productos. Hay que llamar y pedir cita previa, al igual que en la Cueva Champiñón, que se encuentra al lado de la destilería. En esta cueva se cultivaban champiñones, pero ahora se ha reconvertido en centro de interpretación de la localidad y el entorno. A la entrada del pueblo hay este monolito donde volvemos a ver la figura del hidalgo manchego. Al día siguiente madrugamos para ir a Ruidera, dar un paseo por el pueblo y ver “El hundimiento”, y no, no es la película que habla sobre Hitler, es una cascada preciosa de quince metros, que se produjo a raíz del hundimiento de una barrera travertínica, de ahí el nombre. Estas son las vistas… Después fuimos a ver la Laguna del Rey, vimos su pequeña presa y el puente, muy bonitas las vistas. Un paseo rápido por el pueblo, y cogimos el coche para ir a Argamasilla de Alba, allí nos esperaba el Castillo de Peñarroya. La entrada es libre. El castillo se sitúa al lado del embalse de Argamasilla y actualmente se encuentra en restauración de una de sus partes. Actualmente acoge a la patrona del pueblo, Nuestra Señora de Peñarroya, que fue descubierta al conquistar los cristianos la fortaleza musulmana. Ya era hora de comer, así que había que coger fuerzas que por la tarde nos esperaba Don Quijote… Cerca de Ossa de Montiel, a unos tres o cuatro kilómetros, nos esperaba uno de los capítulos del libreo de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha. Fuimos a ver la Cueva de Montesinos. Ataviados con nuestros cascos y linternas nos introducimos en lo profundo de esta cueva, ochenta metros de leyenda hecha historia. La cueva en sí es una cavidad kárstica que por las filtraciones de la lluvia y los desprendimientos naturales han formado estalactitas muy chulas y de colores como es el caso de una que es de color azul, muy pocas en el mundo. Aquí fue donde Miguel de Cervantes se inspiró para escribir el mayor encantamiento que sufrió el hidalgo en los capítulos doce y trece de la segunda parte de la obra literaria. La visita se hace muy amena, ya que no sólo te explican la geología de la cueva, sino que el guía te adentra en la historia de porqué don quijote vio allí a su amada Dulcinea. Es muy recomendable llevar a los niños, se lo pasarán genial viviendo una parte de la literatura universal, y si ya les ponen cascos y linternas, se quedarán encantados…y nunca mejor dicho… Una vez acabada la visita, seguimos carretera adelante y cogimos el desvío que nos llevaría a ver las ruinas del Castillo de Rochafrida. Fue castillo musulmán hasta que los cristianos se hicieron con él. Para aquellos amantes de la lírica, las ahora ruinas del castillo, fue inspiración de dos romanceros medievales muy conocidos, Rosaflorida, en honor a la dama del castillo, y Fontefrida, en honor a la fuente que había a los pies del castillo. Desde cerca no se aprecia bien que los restos sean de un castillo, así que tomé la foto de lejos para ver mejor la perspectiva. Y ya por último, antes de que se hiciera de noche, hacerle una foto al molino de viento que nos estaba cuidando en el recinto. Y este ha sido todo el fin de semana, un pequeño trozo de Castilla más conquistado, seguiremos avanzando en nuestra cruzada por la tierra del Quijote
  4. Plues

    Molino de viento

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Molino de viento, otra señal de que estamos en la tierra del Quijote.
  5. Plues

    Castillo de Rochefrida

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Ruinas del Castillo de Rochefrida.
  6. Plues

    Estalactita

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Estalactita de color azul.
  7. Plues

    Cueva Montesinos

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Cueva Montesinos, donde se inspiró Cervantes para escribir los capítulos 12 y 13.
  8. Plues

    Castillo de Peñarroya

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Castillo de Peñarroya, en Argamansilla de Alba.
  9. Plues

    Puente de Ruidera

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Puente de Ruidera, donde está la Laguna del Rey.
  10. Plues

    Pequeña presa

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Pequeña presa en Ruidera.
  11. Plues

    El Hundimiento

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Cascada "El Hundimiento", en Ruidera.
  12. From the album: Tras los pasos del Quijote

    Iglesia de Santa María Magdalena, en Ossa de Montiel.
  13. Plues

    Don Quijote

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Estatua en honor a Don Quijote de la Mancha, en la plaza de Ossa de Montiel.
  14. Plues

    Plaza del Ayuntamiento

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Plaza del Ayuntamiento de Ossa de Montiel.
  15. Plues

    Laguna Redondilla

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Laguna Redondilla, en Ruidera.
  16. Plues

    Laguna Conceja

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Laguna Conceja, en Ruidera.
  17. Plues

    Laguna Tinaja

    From the album: Tras los pasos del Quijote

    Laguna Tinaja, en Ruidera.
  18. Plues

    Escapada a Alcaraz

    Siii, es que las Castillas en ese aspecto se parecen mucho, esos pueblos pequeños aún conservan ese toque de los años de Isabel la Catótica. A mí me encanta perderme por ellos, porque en algunos casos es una vuelta al pasado.
  19. España está viviendo una de sus peores semanas, el otoño ha entrado de repente, todo el país se tiñe de nubes y agua, viento fuerte y frío. Viajar en estas condiciones es sinónimo de mojarte y no disfrutar de la visita, por eso en esta época del año a mí me gusta “irme de casa rural”. Como es un viaje de fin de semana tampoco podemos ir demasiado lejos, así que una de las provincias que más nos gusta por su clima para esta época es Albacete, y Alcaraz sería nuestro destino ese par de días. Cierto es que la ventaja de ir de casa rural es que puedes ahorrarte un dinero en comida, ya que puedes cocinar allí mismo, que puedes llevarte a tu mascota, entre otras cosas. La casa que nos alquilamos fue en una aldea al lado de Alcaraz, Canaleja se llama. Digo aldea porque creo que más de veinte personas no viven allí. Llegamos a la aldea y descargamos la comida que llevábamos para pasar los días. La perra mientras se hizo amiga de los cuarenta gatos que una vecina de la calle tenía allí (más adelante hablaré de dicha vecina). La casera, muy maja, nos enseñó la casa y nos llevó al patio contiguo para ver la zona de barbacoas y leña, para que la cogiéramos de ahí cuando se nos acabara la leña que teníamos dentro. Como llegamos después de comer, mientras nos situamos, nos acomodamos y demás cosas casi se hizo de noche, y antes de que oscureciera salimos a dar un paseo. Hacía mucho frío, y no había nadie en la calle, el sitio era un desierto oscuro donde soplaba el viento. A lo lejos se escuchó una voz llamado a un perro, nuestra perra lo oyó y salió corriendo y por descontado nos tocó correr detrás de ella, hasta que nos encontramos con el hombre que llamaba a su perro, que al vernos nos preguntó dónde nos alojábamos, y al decírselo nos dijo que era la casa rural de su sobrina y ya se pudo a hablar el hombre y a contarnos que el perro se le había escapado. Se nos hizo bastante de noche, pero así pudimos ver estas vistas: Al día siguiente madrugamos para ir a Alcaraz y visitar el pueblo. Al llegar nos costó aparcar porque en todos sitios era prohibido. Alcaraz tampoco es un pueblo muy grande, no buscábamos eso, buscábamos pasar un fin de semana tranquilo. Las calles empedradas del pueblo nos dieron la bienvenida. Las casas de piedra, las chimeneas echando humo, los lugareños comprando en sus pequeños comercios, típica estampa de pueblo alejado de la ciudad que tanto me encanta y que se rompía cuando al llegar a la plaza mayor nos encontramos un coche fúnebre, eso rompe todas las estampas . Dejando el detalle del coche, nos encontramos en una plaza que es conjunto histórico-artístico y es una de las plazas más bonitas que yo he visto. La plaza es de estilo renacentista, pero si nos fijamos en las iglesias de Santa Trinidad y Santa María son de estilo gótico. Esta mezcla de estilos hace posible tener una plaza tan preciosa. Tres de las cuatro esquinas de la plaza tienen acceso mediante un arco. Enfrente de las iglesias nos encontramos el Ayuntamiento y el casino a su derecha. Subimos a lo alto del pueblo, donde hay algunas ruinas. Estas ruinas fueron hace muchos años la fortaleza de Alcaraz. En la actualidad está destruido y solo quedan en pie algunos restos. Al lado encontramos el cementerio del pueblo, en el cual aún descansan los restos del último bandolero de Castilla. Las vistas desde el Cerro de San Cristóbal son estupendas. Por la tarde aprovechamos para hacer una ruta corta. Dentro de la Sierra de Alcaraz existe un paraje denominado “Los batanes”, donde el cruce de los ríos da lugar al río Guadalmena en forma de cascada. Dicha cascada es conocida como “el salto del caballo” y allí es donde fuimos a andar. El final de la calle del ambulatorio nos llevara a un desvío y solamente es seguir la carretera tres kilómetros. El paseo es de tramo fácil, prácticamente llano todo el rato. La perra se lo pasó estupendamente corriendo de un lado a otro, los cien metros lisos eran poco para ella . El salto del caballo es la siguiente cascada. Nosotros vemos la cascada desde arriba. El acceso al fondo es un poco complicado, así que decidimos no bajar. La noche nos cayó encima y volvimos a la casa para encender la chimenea y calentarnos. Ese es otro placer, venir de una ruta, encender el fuego y descansar mirando las llamas, ME ENCANTA!!! Al día siguiente tocaba recoger. Antes de que se me olvide, comentaré que nuestra querida vecina, amante de los gatos, de sus 40 gatos, nos vigilaba cuando entrábamos, cuando salíamos a través de la ventana, y en una ocasión coincidimos al salir, y la mujer (insisto muy “simpática”) le dijimos, buenos días, y salió corriendo hacia su casa, como si fuéramos a secuestrarla o algo…en fin, estas cosas pensaba yo que sólo pasaba en los Simpson, pero no…en Canaleja vive una señora igual . Antes de irnos pasamos por Alcaraz y vimos las ruinas de la torre Gorgojí. Espero que os haya gustado, la tierra del Quijote está llena de sitios mágicos, y vamos a ir descubriéndolos poco a poco…Nos leemos en el próximo!!!
  20. Plues

    Vista nocturna de Canaleja

    From the album: Escapada a Alcaraz

    Vista de Canalejas de noche.
  21. Plues

    Vista desde lo alto del pueblo

    From the album: Escapada a Alcaraz

    Vistas de Alcaraz desde el cerro de San Cristóbal.
  22. Plues

    Un arco de la plaza mayor

    From the album: Escapada a Alcaraz

    Uno de los arcos de la plaza Mayor.
  23. Plues

    Vista trasera de las torres

    From the album: Escapada a Alcaraz

    Vista trasera de las torres de las iglesias.
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