Blogs

Blogs de la comunidad

  1. El día 12 de mayo fue el día Internacional del Museo y aprovechando que @Celitica y @Gris me habían insistido que debíamos visitar Sitges, decidimos tomar el tren de Rodalies desde Barcelona y visitar la pequeña localidad costera y sus museos.

    Llegamos a Sitges a las nueve y media y a pesar de que habían anunciado sol y nubes el día se había levantado gris, frío y muy ventilado. Suerte que nuestro planing consistía en visitar museos.

    large.0c5b2ac078734517d357fd0eaf14d8ad.jpg

    Como el tiempo no invitaba a tomar fotografías nos limitamos a pasear tranquilamente por las calles peatonales del centro. Sitges es conocida por su característico casco antiguo donde las callejuelas animan a pasear sin prisa parándose a contemplar los llamativos y originales escaparates de los talleres y tiendas de cuadros, moda y artesanía. La bonita villa de Sitges ha atraído desde siempre a artistas, literarios y bohemios que durante los últimos siglos la han dotado de cierto aire exclusivo e intelectual, donde la pintura, el cine y la literatura juegan un importante rol, un claro ejemplo de esto es el reconocidísimo Festival de Cine Fantástico de Sitges. Otra de las características de el pequeña villa de pescadores es que está considerada como el destino turístico más concurrido de la comunidad homosexual en España y así lo testifican algunas esculturas, escaparates y locales.

    Subimos por la escalinata de la iglesia de San Bartomeu i Santa Tecla y llegamos en frente del histórico cañón que durante cuatro largas horas defendió en 1797 el pueblo de Sitges del ataque de dos fragatas inglesas ancladas en la playa.

    large.69dc46ddd465839c6f5f2966b9bb5015.jpg

    El oxidado cañón no es solo parte importante de la historia de la villa sino también de sus leyendas donde se narra que fue él mismo que disparó hace siglos una hermosa y joven doncella de nombre Tecla para defender el honor de sus hermanas del ataque de un cruel corsario.

    large.fc378c45bfbad39707bcb9a67ff3b7b5.jpg

    El Palacio Maricel se encuentra aún cerrado y según podemos leer, en el cartel informativo colgado cerca de la entrada, no abrirán sus puertas hasta dentro de una hora. Por ello nos pusimos a fotografiar los diferentes detalles de la bonita plaza el Raco de la Calma (rincón de la calma)

    large.50b67de7b3be1251f4f35b3440f7016f.jpg

    Es curiosa la vieja fuente que se encuentra a la derecha de la entrada del Palacio Marycel, donde dos viejas gárgolas manaban agua, ahora parece estar seca, en una misma y vieja pila. El león de la izquierda cuenta que “Aquesta aigua no és bona per beura” (Este agua no es buena para beber) y en cambio la gárgola de la derecha, que representa a un viejo carnero, afirma que “Aquesta sí, però no raja sempre” (Ésta sí, pero no mana siempre) en algunos sitios he leído que la llaman la Fuente Bipolar ^_^

    large.cabd72608ba9acdf434e442a56aac7ab.jpg

    Teníamos una hora para pasear, visitar y admirar el paseo, la playa de Sant Sebastià y la homónima ermita.

    large.1abd1f8980c9f7fd6b26d2cbd3fad570.jpg

    Al terminar nuestra caminata nos sentamos y relajamos en uno de los bancos de la plaza de la Iglesia de Sant Sebastià desde donde se tienen unas preciosas vistas del casco viejo de Sitges y la escultura de Horacio ElenaDona mirant el mar” (mujer mirando el mar).

    large.2efe6a1f9eada412e2193f6f4b7a0d40.jpg

    Lentamente retomamos nuestro camino al Palacio Marycel, que traducido al español significa Mar-y-Cielo. Con el nombre tengo serias dudas de cual es el correcto pues aunque oficialmente lo llaman Maricel en los diferentes azulejos del palacio y en la página oficial de Charles Deering en inglés se refieren al mismo como Marycel, por lo cual me hace sospechar que el nombre original es con i griega (y) pero por cuestiones de ortografía catalana las autoridades han decidido llamarlo con i latina (i) :rolleyes:

    large.a7a521a92225bf305eb24c88e595eea2.jpg

    Llegamos en el preciso momento en que abrían las grandes puertas de madera y nos invitaban a pasar al interior del patio de azulejos con su preciosa fuente de helechos y la escalinata que nos llevaría hasta la primera planta del palacio museo.

    large.d1dc380e2c739d0afdd446d51e2180ca.jpg

    large.9957155c26a6bf28a2a460070cc7086d.jpg

    En la antesala encontramos una linda colección de vajilla y diversos objetos personales tales como pequeños retablos y bargueños. Debo decir que es una lastima que no se hayan incluido cartelitos con la información básica da cada uno de ellos.

    large.629444556de828bdf654f5f2094a9bfa.jpg

    Antes de proseguir con nuestra visita tomamos uno de los trípticos del palacio y leímos su historia.

    Cita

    La remodelación y construcción del conjunto monumental de Marycel tuvo lugar entre 1910 y 1916 cuando el millonario norteamericano Charles Deering junto con la ayuda y guía del artista e ingeniero español Miquel Utrillo i Morlius decidieron comprar el antiguo hospital Sant Joan Baptista y el palacio de enfrente creando un conjunto monumental de inmenso valor artístico.

    Charles-Deering-Palacio-Maricel.jpg

    Bajo las instrucciones y peticiones de Deering, Utrillo viajó por toda la Península Ibérica buscando obras de arte y elementos procedentes del derribo de edificios religiosos y civiles para embellecer y construir el precioso palacio de Maricel.

    Poco a poco las estancias fueron cobrando vida y la pasión de Deering por el arte las convirtió en auténticas salas de museo. Su colección incluía obras de El Greco, Zurbarán, Goya, Mir y tantos otros artistas que, por desgracia, ya no se encuentran en el interior del palacio. Tras una supuesta discusión con Utrillo o un intenso desagrado con el gobierno de transición de España Deering decidió, en 1921, abandonar Sitges y llevándose consigo la mayor parte de sus obras que hasta entonces pretendía donar a una fundación que debería gestionar el Palacio Museo de Maricel.

    Pasamos al primer salón el Saló d'Or donde, al igual que en el resto del palacio, se echaba en falta la oportuna explicación e historia de la sala o sus elementos decorativos. El salón esta repleto de interesantes obras y detalles como las oscuras ménsulas de madera que representan altos monjes pensativos, el precioso artesonado del techo o la imponente chimenea procedente del Palau de la Generalitat. Lastima que las sillas colocadas para los ocasionales conciertos, ceremonias y bodas ocupen gran parte de la sala y estropeen ligeramente la visión del conjunto.

    large.ada01eb4cd1c597bdfc5d66189c51555.jpg

    A la derecha del Salón Dorado se encuentra una pequeña capilla con un enorme retablo del siglo XVI y una variopinta colección de porcelana.

    large.850d101353843ab716549b552b941b2c.jpg

    Continuamos nuestro recorrido y llegamos al segundo mayor salón del palacio, el Saló Blau, la sala se encuentra vacía... solo unas pocas y feas sillas de plástico rodean el enorme salón y empezamos a entender la tristeza que debieron sentir todos aquellos que conocieron Maricel colmado de obras y vida cuando Charles Deering decidió llevarse todo a EEUU y literalmente desnudó el palacio...

    large.28227c7c7185f35d4e3fc1010548b329.jpg

    El único consuelo que nos queda es alzar la vista y admirar el extravagante y bello artesonado que decora el techo. Para cubrir un poco esa sensación deprimente que transmite la sala despojada de sus muebles y obras de arte el museo ha decidido exponer una pequeña muestra de viejas fotografías del Palacio y Sitges.

    large.f82aa92ed6ad0d44c705adcfd93f9436.jpg

    Subimos a la segunda planta donde hay otra pequeña sala vacía donde el elegante artesonado y sus ménsulas nos recuerdan a unos distinguidos pavos reales de color negro, dorado y verde brillante.

    Detalle-del-artesonado-de-Marycel.jpg

    Tras abandonar el saloncito atravesamos el umbral de una vieja puerta azul y llegamos al encantador claustro. Sin duda uno de los lugares más conocidos del palacio y razón por la que, tanto aquellos que aman visitar los museos como los que no, deben visitar el Palau Maricel.

    large.7f3573c068f9a320496ef9c15ba3cd4f.jpg

    Mientras esperábamos el momento oportuno para tomar algunas fotos, pudimos apreciar los curiosos detalles e historias que representaban los azulejos de las paredes del claustro. Donde, como por ejemplo, se representa una típica escena de un mercader vendiendo sus frutos y pescados a una señora mientras un bribón le roba parte de la mercancía ;)

    large.f53be22bf4f8588b3855071bc84042e7.jpg

    Todos los visitantes que entraban en el pequeño claustro soltaban un suspiro de admiración y rápidamente dirigían su atención al privilegiado ventanal del palacio donde, tras varios intentos, al fin logré tomar una preciosa foto del más bello mirador de Sitges.

    large.4524fbb22c4e06a735f1010715dc42af.jpg

    Dejamos atrás el claustro y salimos a la bonita terraza de los geranios, o al menos así la he bautizado yo ^_^

    large.d3929d5ea60726d798a849c9f6657860.jpg

    Mientras contemplábamos el precioso dibujo de la fuente de la terraza, donde ciervos y cisnes giran alrededor de una pila en forma de estrella octogonal, escuchamos a una guía contarle a unos turistas ingleses, que la alta y delgada palmera que se ve desde la terraza la trajo ahora hace 100 años Charles Deering :ohmy: La palmera en cuestión supera la altura del campanario y ha hecho falta reforzar su base para evitar que el fuerte viento y su propio peso la hicieran caer.

    large.5df4b19e0c492ce83bb4b4138d0bf16f.jpg

    Subimos por la escalinata que lleva a la terraza superior donde en ocasiones especiales se celebran banquetes y ceremonias al aire libre.

    large.e69b3a4d9077868d5f1b2454913bc0fe.jpg

    Lastima que el fuerte viento no alentaba a permanecer más tiempo sentados en uno de los curvados bancos que imitan la ondas del mar, porque realmente es una terraza privilegiada donde sus formas y vistas se merecen unos minutos de pausa para reflexionar y asimilar todo lo contemplado hasta el momento.

    La visita ha llegado a su fin y abandonamos el precioso Palacio de Marycel convencidos de que hubiese sido aun más maravilloso poderlo disfrutar en sus inicios cuando las esculturas, tapices, muebles, y cuadros vestían todas las salas del conjunto.

  2. Como ya os dije, íbamos a ir descubriendo un poco de la tierra del Quijote. Esta vez haremos otra parada en Albacete, Ossa de Montiel, aunque en realidad nuestras visitas turísticas estarán en Ciudad Real, más concretamente en Ruidera, un paraje natural precioso para pasar unos días y desconectar del mundo.

     

    En principio se escogió Ossa de Montiel porque el alojamiento era más asequible, y todo sea dicho, yo quería ver molinos :blush: y en el complejo de casas rurales había uno.

     

    Buscamos la oficina de turismo del pueblo, la cual se encontraba a la salida del mismo. La oficina se distingue porque en la entrada hay dos estatuas de piedra, una cada lado de la puerta, de Don Quijote y Sancho Panza. La mujer que había allí nos informó de todo lo que queríamos ver, y os animo a que si vais os paséis antes por la oficina, porque sin el plano que nos hizo ella se nos hubiera hecho muy difícil llegar a todo bien.

     

    Salimos de la oficina, con un frío que pelaba esa mañana y nos fuimos dirección Ruidera, para ver las famosas Lagunas de Ruidera, que a decir verdad, el ochenta por ciento de las lagunas pertenecen a Ossa de Montiel, no a Ruidera, pero ya se sabe, unos crían la fama y otros cardan la lana.

     

     

    Siguiendo las señas que la oficinista nos dio, buscamos exitosamente un restaurante, “Los Balcones”, donde comenzaría nuestra ruta. Ya allí es sólo seguir las indicaciones. Empezamos a andar y fuimos viendo las distintas lagunas, Laguna Redondilla, Laguna Tinaja, Laguna San Pedro, Laguna Tomilla y Laguna Conceja, esas fueron todas las que vimos por la mañana. En verano algunas lagunas son de baño permitido, es el caso de Laguna Redondilla y Laguna San Pedro. El paseo se puede hacer andando o en coche, pero ya que estamos, ¿qué mejor que disfrutar de un buen paseo viendo agua, patos y árboles? Estas son algunas vistas de las lagunas.

     

     

    Laguna Tinaja

     

    Laguna Conceja

     

    Laguna Redondilla

     

     

    Por la tarde, teniendo en cuenta que Ossa de Montiel no es muy grande, fuimos a dar un paseo por el pueblo. Vimos la plaza principal, donde estaba el Ayuntamiento, una fuente de agua y una estatua dedicada al hidalgo Don Quijote de la Mancha.

     

     

    Plaza del Ayuntamiento

     

    Don Quijote

     

     

    Unas calles más allá vemos la iglesia de Santa María Magdalena, que proviene de la Orden de Santiago. La iglesia es una mezcla de estilo gótico, mudéjar y romano.

     

    Iglesia de Santa María Magdalena

     

     

    En el pueblo también podemos visitar “Los caños”, “El rollo” y el museo etnográfico, en el cual veremos los oficios y costumbres de la localidad. Para visitar el museo hay que pedir cita previa en la oficina de turismo, y los demás son parques del pueblo. A la salida del pueblo encontramos una destilería de alcohol aromático, donde es visitable y te explican como elaboran los productos. Hay que llamar y pedir cita previa, al igual que en la Cueva Champiñón, que se encuentra al lado de la destilería. En esta cueva se cultivaban champiñones, pero ahora se ha reconvertido en centro de interpretación de la localidad y el entorno.

     

    A la entrada del pueblo hay este monolito donde volvemos a ver la figura del hidalgo manchego.

     

     

    Monolito de Don Quijote

     

    Al día siguiente madrugamos para ir a Ruidera, dar un paseo por el pueblo y ver “El hundimiento”, y no, no es la película que habla sobre Hitler, es una cascada preciosa de quince metros, que se produjo a raíz del hundimiento de una barrera travertínica, de ahí el nombre. Estas son las vistas…

     

    El Hundimiento

     

     

    Después fuimos a ver la Laguna del Rey, vimos su pequeña presa y el puente, muy bonitas las vistas.

     

    Pequeña presa

     

    Puente de Ruidera

     

     

    Un paseo rápido por el pueblo, y cogimos el coche para ir a Argamasilla de Alba, allí nos esperaba el Castillo de Peñarroya. La entrada es libre. El castillo se sitúa al lado del embalse de Argamasilla y actualmente se encuentra en restauración de una de sus partes. Actualmente acoge a la patrona del pueblo, Nuestra Señora de Peñarroya, que fue descubierta al conquistar los cristianos la fortaleza musulmana.

     

    Castillo de Peñarroya

     

     

    Ya era hora de comer, así que había que coger fuerzas que por la tarde nos esperaba Don Quijote…

     

    Cerca de Ossa de Montiel, a unos tres o cuatro kilómetros, nos esperaba uno de los capítulos del libreo de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha. Fuimos a ver la Cueva de Montesinos. Ataviados con nuestros cascos y linternas nos introducimos en lo profundo de esta cueva, ochenta metros de leyenda hecha historia.

     

    Cueva Montesinos

     

     

    La cueva en sí es una cavidad kárstica que por las filtraciones de la lluvia y los desprendimientos naturales han formado estalactitas muy chulas y de colores como es el caso de una que es de color azul, muy pocas en el mundo.

     

    Estalactita

     

     

    Aquí fue donde Miguel de Cervantes se inspiró para escribir el mayor encantamiento que sufrió el hidalgo en los capítulos doce y trece de la segunda parte de la obra literaria. La visita se hace muy amena, ya que no sólo te explican la geología de la cueva, sino que el guía te adentra en la historia de porqué don quijote vio allí a su amada Dulcinea. Es muy recomendable llevar a los niños, se lo pasarán genial viviendo una parte de la literatura universal, y si ya les ponen cascos y linternas, se quedarán encantados…y nunca mejor dicho…

     

     

    Una vez acabada la visita, seguimos carretera adelante y cogimos el desvío que nos llevaría a ver las ruinas del Castillo de Rochafrida. Fue castillo musulmán hasta que los cristianos se hicieron con él. Para aquellos amantes de la lírica, las ahora ruinas del castillo, fue inspiración de dos romanceros medievales muy conocidos, Rosaflorida, en honor a la dama del castillo, y Fontefrida, en honor a la fuente que había a los pies del castillo.

     

    Castillo de Rochefrida

     

     

    Desde cerca no se aprecia bien que los restos sean de un castillo, así que tomé la foto de lejos para ver mejor la perspectiva.

     

    Y ya por último, antes de que se hiciera de noche, hacerle una foto al molino de viento que nos estaba cuidando en el recinto.

     

     

    Molino de viento

     

     

    Y este ha sido todo el fin de semana, un pequeño trozo de Castilla más conquistado, seguiremos avanzando en nuestra cruzada por la tierra del Quijote ;)

  3. Lo primero que notas cuando llegas a Monteverde es la vista panorámica que ofrece este pueblo ubicado a más de 700 metros de altura: por un lado el territorio de Basilicata con el imponente Monte Vulture, por el otro el valle del rio Osento que alimenta el embalse de "San Pietro" (en italiano "Lago San Pietro") donde se realiza el "Grande espectáculo del agua".

    vista-vulture.jpg

    Algunos amigos italianos me habían hablado bien de este evento afirmando que no podía no conocer algo "tan hermoso", he investigado online y he encontrado opiniones positivas, la web oficial incluye el programa del espectáculo y los objetivos de la fundación que lo organiza. No me quedaba que decidir el día, con el calor de este verano 2012 la perspectiva de una noche al aire abierto era atrayente, así que la mañana siguiente, sábado, nos pusimos en marcha al medio día con destino Monteverde (provincia de Avellino).

    large.7d01ce0dac5696fc76bc1fb914da8c64.jpg

    Nosotros veníamos desde Potenza (Basilicata) y de aquí tardamos 1 hora para llegar al Lago San Pietro, en verdad no sé si cogimos el recorrido más breve.. :( Nos ha llamado la atención la cantidad de autocares aparcados en la entada del pueblo: masas de turistas esperando su turno para dirigirse al "Espectáculo del aire" (que tiene lugar antes del espectáculo del agua), la taquilla abarrotada, personas protestando, en resumen: he tenido la sensación que me encontraba en un lugar muy "turístico" que está viviendo un grande éxito al cual su organización no está preparada. Si a esto le añadimos que, en la plaza donde está actualmente ubicada la taquilla, puede verse una estatua de la "Maria Immacolata" colocada en medio al grande letrero que anuncia "benvenuti a Monteverde", empiezo a sospechar que acabo de desembarcar en un lugar de turismo religioso.

    bienvenida-monteverde.jpg

    Aún así sigo pensando que el espectáculo del agua de las 21:30h merece la pena, mientras tanto hubiese agradecido visitar el casco antiguo que rodea el castillo medieval de Monteverde pero mis amigos insisten en asistir al Espectáculo del Aire por lo que no me queda más remedio :rolleyes:. Intentamos comprar un billete combinado y, para nuestra sorpresa, nos dicen que la reserva es obligatoria, yo respondo que en la página web (agosto 2012) no estaba puesta dicha información, finalmente conseguimos nuestros tiquets pero yo no renuncio a sugerir al personal de la fundación "Insieme per…" de colgar online la info sobre reservas obligatorias ya que los folletos en papel (disponibles en la taquilla) informan correctamente pero la web no. Cuelgo aquí una foto del billete de entrada al espectáculo del agua, lamentablemente no ha sido posible guardar el original del tiquet de entrada del espectáculo del aire ya que los organizadores nos lo han retirado durante el control de acceso.

    tiquet-agua.jpg

    A las 19:00h empieza el "Spettacolo dell’Aria", un acontecimiento que nos presenta varios ejemplares de rapaces (halcones, búhos, lechuzas o "barbagianni" en italiano, una hermosa águila real) y dos cuervos reales en una exhibición humorístico-educativa ideales para los más pequeños y ubicada en uno de los puntos panorámicos más hermosos.

    large.03df1d03ccb0dd04ad6ff5c5a994aa88.jpg

    Terminado el espectáculo (he colgado todas las imágenes en este álbum), volvemos a bajar al pueblo no sin tomar antes un buen café italiano, volvemos a coger el coche y nos dirigimos esta vez al Lago di San Pietro, el dique artificial donde cada noche desde el 28 de julio hasta el 26 de agosto (año 2012) 3000 personas acuden a la cita. Llegamos al párquing, aquí la organización nos parece perfecta y nos llama la atención la cantidad de voluntarios, muchos de ellos niños y adolescentes. Una vez aparcado el coche nos dirigimos a la pequeña pineda que da acceso a la tribuna, aquí se encuentran los lavabos públicos y varios puestos de comida y suovenirs. Finalmente entramos en el recinto y tomamos asiento en las gradas, es agradable saborear el fresco de la noche aunque hay que esperar por lo menos unos 40 minutos hasta que todos entren para ocupar su sitio. Es aconsejable llevar una gabardina ya que la humedad del lago no deja indiferentes.

    large.3539b32051128efdb4f526e884265249.jpg

    El espectáculo empieza puntualmente y nos sumergimos en la historia y vida de Gerardo Maiella aquel que fue sucesivamente apodado como el "santo del pueblo", San Gerardo, que nació en Muro di Lucania, se formó en Puglia y operó en Campania (tres regiones del Sur Italia).

    Cuando miré la página web del evento no tuve la impresión de que fuese un evento con pronunciada matriz católica, reconozco que me esperaba una reconstrucción que remarcarse las claves históricas de la persona de Gerardo Maiella, pero en la práctica el espectáculo destaca especialmente los aspectos religiosos lo cual, bajo mi punto de vista (corroborado por las opiniones de mis amigos), resulta un poco decepcionante si consideramos las expectativas generadas.

    large.7bc7f1e50a68a1b8d22391293aecc44a.jpg

    Lo que más nos gustó son los efectos de luces, las danzas y las músicas que ayudan a crear una magia en el aire, la calidad del sonido es optima, el armonía entre textos y recitación es acertada, la parte técnica del evento está bien pensada salvo por los ballets que se encuentran algo lejos de espectador.

    large.9ddc223bfcf867fb044e352d8285ad0d.jpg

    Otro punto a tener en cuenta es que los ingresos (restados los gastos) del Grande Espectáculo del Agua de Monteverde se destinan a fines benéficos, en especial para fomentar proyectos de ayuda a niños, en la web oficial se detallan algunos programas. He colgado varias fotos del espectáculo en mis álbumes:

  4. El plan era el siguiente: Queríamos llegar a Paraguay porque su ciudad limítrofe, Ciudad del Este, es famosa por sus precios rebajados y era necesario un cambio de cubiertas para la moto. Atravesaríamos Paraguay y volveríamos a entrar a Argentina por la provincia de Formosa, para recorrer el Norte.

     

    Aquel día el calor era especialmente sofocante. Dentro del casco me sentía como un pollo al horno! Pero mientras avanzábamos velozmente por la ruta, el viento fresco nos daba un alivio. Sólo a pocos kilómetros de la ciudad de Iguazú, se encuentra la ciudad brasilera Foz de Iguazú. Para llegar a Paraguay, primero deberíamos pasar por allí. Cruzamos sin problemas las fronteras brasileras, pero cuando llegamos al límite con Paraguay todo fue un CAOS. :zsick: :zsick: De repente estábamos atrapados en un amontonamiento de autos, bocinazos por todos lados, camiones que se nos tiraban encima y pequeñas motos que como moscas se metían por todos lados, cualquier recoveco era suficiente para ellos para pasar velozmente sin miramientos. Mientras hacíamos la fila para cruzar la frontera, todos los autos que pasaban a nuestro alrededor nos hacían señas para que pasáramos por un costado, esquivando aquella larga fila. Fue tal la confusión del momento y tan grande la insistencia de los conductores que finalmente nos hicimos paso por un costado y sin más ingresamos a Paraguay…. Terrible error cometimos. :huh:

     

     

    Palmeras a los costados de la ruta de Paraguay

    Hacia Paraguay

     

    En fin, avanzamos, esquivando enormes buses repletos de personas, tratando de no chocar a nadie porque la gente se cruzaba por cualquier lado, mientras las pequeñas motos que funcionaban como taxis, llevando pasajeros, nos pasaban a centímetros (de hecho, una nos chocó en la valija trasera… :mad: ). Y además de todo este quilombo, en cada esquina, éramos prácticamente acosados por 5, 6 sujetos que nos rodeaban y en cualquier idioma (francés, inglés, español o chino mandarín) nos ofrecían alojamiento, estacionamiento para la moto, tours y un sinfín de cosas… todo aquello era bastante estresante.

     

    Nos detuvimos unas horas en Ciudad del Este para hacer el cambio de cubiertas de las ruedas de la moto, probamos los típicos chipá, unas masas saladas, y para la tarde ya seguimos viaje.

     

    Famosos chipá paraguayos!

    Los famosos chipá paraguayos

     

     

    Corríamos sobre la ruta, ya alejados de aquella caótica ciudad, y rodeados de campos y algunas que otras casitas, cuando de repente un policía al costado de la carretera nos hizo señas para que nos detengamos. Desde ya debo aclararles que los policías suelen ponerme MUY nerviosa, por lo general son personas que poseen un poder que no saben usar y la impunidad en ellos es total (sin ofender a nadie). Este policía, con todo su aire engreído comenzó a pedirnos todos y cada uno de nuestros papeles: carnet de conducir, seguro de la moto, documentos del vehículo, documentos personales de ambos… todo. Al ver que llevábamos todo en regla, el señor policía pareció un poco decepcionado. Ya estaba por dejarnos ir, cuando nos pidió el papel para transitar por el país. En la confusión de la entrada y no me pregunten POR QUÉ, pero nunca habíamos hecho el trámite correspondiente y no teníamos ningún papel encima.

     

    La ruta de Paraguay

    Ruta paraguaya

     

     

    Nos hicieron bajar de la moto y nos metieron en una pequeña casucha donde se encontraba el jefe que miro y remiró nuestros documentos. Sin decirnos ni una palabra y sin siquiera levantar la vista hacia nosotros anotaba no sé qué cosas en su libreta y mis nervios estaban a punto de hacerme estallar un ojo :wacko: . Comenzaron a preguntarle a Martin cómo podían arreglar este asunto (…claramente hablaban de un soborno) porque estábamos ilegales dentro del país. La cosa se tornó bastante fea para mí, cuando dos policías se llevaron a Martin detrás de aquella casilla y cerraron la puerta tras él. Además, para hacer más turbia toda la situación, los policías que se quedaron conmigo se comunicaban en su idioma, guaraní entre ellos y yo no entendí nada. Después de quince minutos que para mí fueron eternos, Martin salió y rápidamente nos fuimos. Toda la plata que acabábamos de cambiar a guaraníes (la moneda paraguaya) ahora reposaba en el bolsillo del señor policía.

     

     

    Con una amargura que no podía contener y comenzaba a brotarme como lágrimas :crying: , recorrimos unos pocos kilómetros y nos detuvimos a acampar al lado de una estación de servicio, siendo ya de noche. Empezamos a preocuparnos porque realmente estábamos en falta y sin ese papel podían pararnos en cualquier momento y podríamos meternos en un problema más grave, habíamos escuchado que hasta podían sacarnos la moto! Decidimos entonces regresar sobre nuestros pasos y hacer el trámite en Ciudad del Este. Para ello deberíamos levantarnos antes del amanecer para evitar ser detenidos otra vez por algún policía.

     

    La ruta de Paraguay

     

    A la cinco de la mañana y antes de que saliera el sol, desarmamos campamento y salimos viendo el amanecer. Semidormidos, retrocedimos por la ruta completamente desolada. Cruzamos nuevamente por esa casilla donde el día anterior nos habían detenido y se encontraba completamente cerrada, para nuestro alivio. Ya estábamos por cantar victoria, porque nos faltaban pocos kilómetros para llegar a Ciudad del Este, cuando en el horizonte, vimos un auto de la policía carretera al costado de la ruta y un robusto policía uniformado con un traje mostaza nos hacía señas para detenernos. El nudo q sentí en el estómago en cuestión de segundos subió a mi garganta y ya nos imaginaba presos en alguna comisaría de Paraguay, telefoneando a mi mamá para que viniera a rescatarnos. Pero entonces, cuando ya habíamos aminorado la marcha y nos estábamos orillando al costado de la ruta, el policía vio nuestra patente argentina y sin mucha importancia hizo un pequeño ademán con su mano para que continuáramos nuestro camino. :ohmy: El alivio que sentimos en ese momento fue enorme! Nos reímos durante largo rato hasta q llegamos a Ciudad del Este, hicimos la fila como correspondía, el trámite necesario y ahora sí, legales y con todo en orden, nuevamente tomamos la ruta hacia el Oeste… por segunda vez.

     

    Fue tan amarga esa experiencia policíaca que realmente ya no nos apetecía mucho seguir en Paraguay, por lo que durante todo el día no hicimos más que avanzar sobre la ruta. Pasamos por la capital de Paraguay, Asunción, una gigantesca ciudad donde el caos se duplicó, y continuamos nuestro viaje hasta que el sol se ocultó. Llegamos a la frontera con Argentina de noche y en pocos minutos ya estábamos nuevamente en nuestro territorio, en la provincia de Formosa.

     

    Hicimos noche, acampando en la ciudad fronteriza de Clorinda, ya dentro de Argentina y al día siguiente seguimos viaje hacia la ciudad capital de la provincia que lleva el mismo nombre. Ya nos estamos acostumbrando a las sorpresas que nos viene dando este viaje, y la ciudad de Formosa fue una de ellas. <3

     

    Calle principal de la ciudad de Formosa

    La ciudad de Formosa

     

    Formosa es una prolija y cuidada ciudad, de grandes avenidas y mucho verde. Las plazas y los parques le brindan una belleza única a las ciudades. Situada sobre el Rio Paraguay, la costanera de Formosa era un precioso paseo para hacer por las tardes. Con una fuente de colores y música ambiental, las vistas sobre aquella costanera eran únicas.

     

    La costanera de la ciudad de Formosa

    Costanera de la ciudad de Formosa

     

    La primera noche la pasamos en un hotel. Una ducha caliente y un bendito colchón era lo que necesitábamos para recobrar fuerzas. Ni hablar del desayuno que tuvimos la mañana siguiente. Tomé todo lo que pude de ese preciado desayuno y lo guardé como mi tesoro.

     

    Mi tesoro!

    Mi tesoro!! :big-smil:

     

    Los siguientes días volvimos a nuestra carpita, y nos instalamos en un gran parque ubicado a las afueras de la ciudad.

     

    Aprovechamos nuestra visita a Formosa para descansar un poco y hacerle algunos cariños a la moto. Llegamos así al taller de Carlos, un tipo capo (otra expresión argentina, que significa genio) que nos atendió… bah, atendió a la moto de maravillas.

    Además de mecánico, Carlos fue nuestro guía turístico y junto a él recorrimos sobre la moto toda la costanera de la ciudad. Debido a las crecidas de los ríos debido a la última tempestad, el agua había sobrepasado bastante las costas de la ciudad, por lo que el paisaje era bastante impactante.

     

    La ciudad algo inundada de Formosa

     

    Sobre las orillas, entre altos pastos podían verse garzas y garcitas alimentándose de algunos insectos o pequeños peces, con sus patas sumergidas en el agua.

     

    Garza blanca en la costanera de la ciudad de Formosa

     

    Nuestro último día en la ciudad de Formosa, lo dedicamos a recorrer una localidad muy recomendada por Carlos, La Herradura. Nuevamente las inundaciones no nos permitieron disfrutar por completo del lugar, pero sin lugar a dudas se trata de un sitio con mucha naturaleza floreciendo en cada rincón y mucha tranquilidad.

     

    La Herradura, Formosa

    La Herradura, Formosa

     

    Sobre la costa de aquel pueblo, podía verse como las crecidas habían inundado parte del parque aledaño, y se podían ver bancos de plazas completamente bajo el agua.

     

    La Herradura, Formosa

     

    Aun así, las grandes plantas acuáticas flotando sobre el agua y el radiante día nos brindaron un paisaje maravilloso para disfrutar aquella tarde.

     

    La Herradura, Formosa

     

    Luego de aquella veloz visita a La Herradura, continuamos nuestra ruta, atravesando la provincia de Formosa. Nuestra última parada antes de dejar la provincia fue en un pequeñísimo poblado, perdido en el mapa, en el que acampamos como siempre solemos hacer, al costado de una estación de servicio. Aquel pueblito al costado de la ruta, con sus callecitas de tierras y sus sencillas casitas realmente tenía un aspecto algo aterrador, pero no era NADA comparado con los insectos que en él habitaban.

    Cuando descubrí una enorme chinche de agua, camino al baño, y vi sus grandes pinzas y su tamaño (como la palma de mi mano) me metí en la carpa, cerré todo perfectamente y no quise salir hasta el amanecer. :O_o:

     

     

    Enorme chinche de agua

    Linda chinche de agua :ohmy:

     

    A la mañana siguiente continuamos nuestro camino. Pocos kilómetros delante nuestro se encontraba el paso hacia nuestra siguiente provincia, Salta, con la que iniciaríamos nuestra travesía por el Norte Argentino.

     

    Hacia la provincia de Salta!

     

     

     

  5. A casi dos meses de haber permanecido en Sudamérica, mi viaje estaba a punto de llegar a su fin, y mi objetivo estaba por ser cumplido: sobrevivir dos meses en Sudamérica con no más que 800 dólares en mi tarjeta :blush:

     

    Al salir de México, pocos e ininteligibles planes se bosquejaban en la comisura más metódica de mi mente. Nada iba más allá de quedarme en Lima y dejarme guiar por la suerte y el destino, mismos que me habían llevado desde las yungas de Machu Picchu y el altiplano boliviano, hasta las coloridas quebradas argentinas y el desierto chileno.

     

    Y a pesar de la heterogeneidad de las cosas de las que pude disfrutar, en mi última aventura ansiaba sumergirme completamente en otra de las maravillas que el continente refugiaba en su zona más occidental: la cordillera de los Andes.

     

    Si bien (para muchos) las cúspides supremas de esta cadena se alzan en el extremo sur, en la Patagonia chilena-argentina, no podía dejar de aprovechar la belleza que la sierra central andina me obsequiaba en Perú :rolleyes: Por supuesto, estoy hablando de la Cordillera Blanca, de la que he estado hablando en mis relatos anteriores.

     

    Mis últimos dos días en la ciudad de Huaraz, la apodada Suiza peruana, los había pasado escalando algunas colinas de baja altura para captar los mejores ángulos de los montes nevados de la cordillera. En mi tercer y último día tomaría la prueba de fuego, con la que me despediría de Perú y de mis hazañas australes: subiría la Cordillera Blanca hasta la Laguna 69, un pequeño lago glacial en la cima de una de sus montañas. El reto: recorrer 7 km a pie por un zigzagueante camino de pendientes rocosas desde los 3900 hasta los 4600 metros de altura :confus: después de semanas de caminatas y viajes en la eminencia andina, me sentía listo para lograrlo :sneaky:

     

    Es importante saber que si no se cuenta con un vehículo propio o rentado, el viaje a la laguna 69 es posible solamente con una agencia turística, pues no hay transporte público que recorra la carretera más cercana al lugar, a menos que se quiera caminar por 50 kilómetros cuesta arriba desde el poblado más cercano :whistling:

     

    Existe un sinnúmero de agencias en Huaraz que ofrecen más o menos los mismos tours por los alrededores de la ciudad, cuyos precios se asemejan mucho los unos a los otros. Aún así, siempre es bueno tomarse el tiempo para cotizar uno por uno, y no dejarse llevar por el primer asalta-turistas que nos topemos en el camino :D

     

    A pesar de la comodidad de que el propio hostal donde me hospedaba ofrecía el paquete por solo 40 soles, la austeridad en la que me encontraba me orilló a recorrer el centro en la búsqueda de un ahorro. 10 soles menos significaron mucho para mí en ese entonces :blush:

     

    Temprano por la mañana dejé lista mi mochila en la recepción del hostal, para de una vez por todas desalojar el cuarto. Con mis ojos todavía cerrados por el sueño :sleep: la camioneta pasó por mí tan puntual como fue posible.

     

    A bordo, iban apenas tres jóvenes turistas que se recostaban sobre las ventanas y se disponían a seguir durmiendo. Aunque yo hubiera querido hacer lo mismo, soy muy malo conciliando el sueño en asientos como ese :(

     

    Pero el vehículo no tardó en llenarse. El chofer condujo por casi todos los hostales existentes en la ciudad, recogiendo en cada uno a un nuevo aventurero. Colmada con jóvenes de múltiples nacionalidades, la combi por fin dejó la ciudad y tomó la carretera nacional en dirección norte.

     

    Transitamos nuevamente por toda la rivera del río Santa y, por ende, a lo largo de todo el Callejón de Huaylas, famoso valle que se emplaza entre la Cordillera Negra y la Blanca.

     

    Poco a poco íbamos perdiendo altitud. La carretera corría en pendientes de baja inclinación. No obstante, y sin darnos cuenta, la cordillera a nuestro costado derecho se elevaba cada vez más :huh:

     

    Al menos una hora y media después llegamos a la ciudad de Yungay. Esta población posee varias singularidades que la hacen muy interesante.

     

    La más hermosa de todas es que se ubica justo al pie del Nevado de Huascarán, la montaña más alta del Perú y de toda la zona intertropical del planeta, incluso más que el Kilimanjaro en África :eek: Lamentablemente de esto me enteré tiempo después. Y ya que el chofer no tuvo la decencia de explicárnoslo, ninguno de nosotros bajó del vehículo para apreciar la exquisita postal :sad:

     

    Pero es el mismo Huascarán quien ha condenado a la ciudad a poseer la más triste de sus particularidades. La actual Yungay está construida sobre los restos de la antigua Santo Domingo de Yungay, población que fue arrasada por un alud de rocas y lodo que la propia montaña arrojó :eek: tras ser sacudida por un terremoto en 1970 :oops:

     

    Sea como fuese, nosotros llegamos a Yungay solamente para tomar una desviación en el camino. Así, dejamos la carretera nacional para dirigirnos al este, justo hacia el interior de la Cordillera Blanca.

     

    A diferencia de Huaraz, Yungay es el mejor acceso a las montañas, pues tiene una carretera que la conecta directamente a ellas, y que de hecho, cruza de oeste a este todo el Parque Nacional Huascarán.

     

    De esta forma, comenzamos el ascenso por la ruta. Metro a metro, la camioneta iba ganando altitud, mientras las faldas del Nevado de Huascarán nos daban la fría bienvenida :smug:

     

    En medio de la autopista, que ya se había convertido en un camino de ripio, el chofer se detuvo frente a una casa de campo. Nos invitó a bajar del vehículo para tomar nuestro desayuno. Por supuesto, su agencia turística tenía convenio con el restaurante, y su escala era ineludible para hacernos consumir :dry: No obstante, nada era obligatorio, y yo tomé mi ya acostumbrado plátano y una barra de cereal que llevaba conmigo ;) Era mi mejor fuente de energía en días como esos.

     

    Tras media hora, volvimos a bordo y seguimos en marcha. No mucho más adelante nos topamos con la garita de vigilancia, donde un gendarme nos cobró la entrada al Parque Nacional Huascarán, que ascendía a 10 soles (3 USD) por la estancia de un día, o a 65 soles por permanecer hasta 21.

     

    Con nuestro ticket en mano, ingresamos por fin al majestuoso Parque Nacional :) declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en 1985.

     

    Cuando el camino dejaba las pendientes atrás, el paisaje se convirtió en un estrecho corredor (orográficamente hablando) que nos hizo circular justo al lado de una enorme pared de roca. Se trataba de la Quebrada de Llanganuco, un desfiladero de origen glaciar.

     

    De repente el chofer se detuvo nuevamente para dejarnos ver una de las maravillas de aquella garganta geológica. Ante nosotros, un enorme lago de aguas azul turquesa quedó a la vista en todo su gélido esplendor :ohmy:

     

    Laguna Chinancocha, en la Quebrada de Llanganuco

     

    La laguna de Chinancocha es uno de los dos cuerpos de agua que retienen uno de los ríos que baja desde los montes nevados del complejo. Su nombre significa “laguna hembra”, siendo su hermana contigua, la Laguna Orconcocha, la “laguna macho”.

     

    Laguna Chinancocha, en la Quebrada de Llanganuco

     

    Ambos nombres de origen quechua hacen referencia al apareamiento, ya que la laguna macho vierte su agua sobre la laguna hembra.

     

    Laguna Chinancocha, en la Quebrada de Llanganuco

     

    El hermoso cuadro fotográfico se acicalaba a sí mismo por especies vegetales únicas que crecen a las orillas de tan majestuoso estanque :rolleyes: bajo la sombra de las cuales los viajeros y yo posamos para el mejor de los recuerdos de nuestra visita… hasta entonces.

     

    Laguna Chinancocha, en la Quebrada de Llanganuco

     

    Continuamos la ruta hacia el norte, pasando de largo la siguiente laguna. Tras algunas pronunciadas curvas bajo los acantilados, el conductor se estacionó a la orilla de una baja escarpadura, ante la cual el verde y húmedo follaje daba inicio al valle por el cual comenzaríamos nuestra travesía.

     

    Inicio del trekking a la laguna 69

     

    Eran poco menos de las 10 de la mañana. El chofer nos dijo que el camino era recto, y que duraba alrededor de dos horas. Así que nos esperaría hacia las 3 de la tarde para partir de regreso a Huaraz.

     

    Así, y con todo el entusiasmo a tope, el grupo caminó en una fila india hasta bajar al enorme valle.

     

    Valle en el Parque Nacional Huascarán, rumbo a la laguna 69

     

    En esta zona del trekking había un visible sendero de tierra que todos podíamos seguir, por lo que no tuvimos grandes complicaciones. Nuestro mayor problema llegó cuando, por momentos, el prominente cielo nublado dejaba caer la lluvia para vaciar su voluminoso cuerpo acuoso :(

     

    Por suerte, me había preparado bastante bien, y cargaba conmigo mi poncho impermeable que había viajado desde lo más recóndito del lago Titicaca :big-grinB:

     

    La tierra humedecida pronto estropeó el calzado de la mayoría de los senderistas, que no parecían conocer una de las reglas de oro del trekking: siempre llevar zapatos a prueba de agua :wacko: Afortunadamente, la experiencia me había hecho aprender la lección, y mis poderosos botines Caterpillar con suela de llanta no me defraudarían en medio de aquella lodosa vereda ;)

     

    Camino a la laguna 69, Parque Nacional Huascarán

     

    En el recorrido hice amistad con una chica alemana, Aleera, quien aprovechaba sus escasos 10 días de vacaciones para viajar desde su país natal hasta Perú, interesada solamente en conocer las montañas andinas, recomendación misma que recibió de una sus amigas que, de hecho, vivía en Huaraz desde hace más de un año.

     

    El camino seguía casi paralelo al cauce del arroyo que corría a lo largo del valle. De vez en cuando debimos cruzarlo por un improvisado puente de piedras. Cabe decir que acudimos en enero, justo durante la temporada lluviosa de la zona :wacko: Supongo que si la caminata se hace durante el invierno y la temporada seca, el arroyo reduce su cuerpo o, incluso, desaparece.

     

    Vista del valle en el camino de vuelta de la Laguna 69

     

    En el medio de la travesía nos topamos con un singular y misterioso grupo de casas hechas de piedra, bajo cuyos techos cónicos de palos no parecía habitar nadie :huh: Nunca pudimos averiguar si se trataban de ruinas arqueológicas o si de verdad alguien pretendía vivir allí.

     

    Ruinas vistas en el trekking hacia la laguna 69

     

    Pero más adelante descubrimos que, sin duda, algún osado ser humano debía morar en aquel privilegiado territorio, pues grupos de vacas se hicieron presentes frente a nosotros, desviando su mirada mientras se saciaban con el húmido césped de la pradera :giggle:

     

    Habitantes del Parque Nacional Huascarán, Perú

     

    De vez en cuando deteníamos el paso para virar nuestros ojos hacia el lado opuesto que, poco a poco, dejábamos atrás, deseando divisar algunos de los picos nevados que nos rodeaban, entre los que se encontraban el Yanaphaqcha, el Yanaharu y el mismo Huascarán. Más el infausto clima del que habíamos sido advertidos cubría con nubes y niebla el horizonte :madd: dejando a la vista solamente a los montes de menor altitud.

     

    De pronto, el camino parecía terminar, cuando todos nos vimos acorralados entre enormes acantilados. Pero por uno de los costados se veía caer una pequeña cascada, que anunciaba la presencia de lagunas en la cima. Era indubitable: debíamos subir :zsick:

     

    Cascada en las paredes del Parque Nacional Huasca

     

    El sendero se tornaba curvilíneo para facilitar el ascenso a casi 400 metros de altura :wacko: Aleera parecía un poco desanimada (al igual que yo, más no quise externarlo) :crying: Pero si había podido con Machu Picchu y el Valle de la Luna, estaba seguro de que una escalera de rocas bajo la llovizna no me derrotaría en lo más mínimo :mad:

     

    Dimos marcha a la ascensión, casi después que el resto de nuestros compañeros, a excepción de algunos chinos que, como siempre, se habían retrasado tomando fotos :D

     

    La vegetación parecía mudar de piel, mientras el verde brillante de los húmedos árboles del valle se convertían en pequeños y pálidos arbustos rebosantes entre una plancha de hierba de poca altura.

     

    Vista del valle hacia la laguna 69

     

    Para entonces, debíamos cuidar uno del otro, pues con el lodo en las pendientes cada vez más pronunciadas era muy fácil resbalar y caer al suelo :zsick: Por suerte, ninguno de nosotros tuvo la desfortuna de verse empapado en la tierra mojada :P

     

    La respiración nos comenzó a fallar paulatinamente mientras ganábamos más altura. Habíamos pasado ya los 4200 metros :O_o: y la cuesta parecía no tener final. Fue cuando decidí tomar los primeros tragos a mi única botella de agua, que con la temperatura ambiente había empezado a enfriarse.

     

    Cuando por fin llegamos a cima, pasamos por encima de la estrecha cascada, dejando el eminente valle a nuestros pies. A pesar del gélido clima, muchos nos quitamos los abrigos, pues nuestros cuerpos se habían calentado al por mayor, debido a la agitación de nuestros pulmones y el esfuerzo de la escalada :oops: Sin embargo, poco duramos a la intemperie, cuando al llegar a una de las lagunas que se formaba por el agua de lluvia, una espesa neblina se dejó caer sobre nosotros :confus: haciéndonos regresar de tope al frío de la montaña.

     

    En la cima rumbo a la laguna 69, Parque Nacional Huascarán

     

    El camino volvía a hacerse plano, mientras la llovizna parecía hacerse más espesa. Algunos impermeables parecían ya no funcionar ante tal humedad. Yo, por otro lado, ponía más atención en mis manos, que con el profundo frío ya no podía ni sentirlas :wacko:

     

    Al verme sufrir, un chico de Oregon se acercó amablemente hacia mí y me ofreció un juego de guantes que no utilizaba :blush: El calor de ese par de prendas de algodón me reconfortó más de lo que el mismo paisaje podía deleitarme :big-grin:

     

    Unos metros más adelante, un valle de suelo rocoso y lodo difuminaba por completo el sendero, dejándonos nuevamente varados entre las montañas :crying: El grupo y yo nos reunimos en un círculo para decidir qué camino tomar. Entre todos, un chico se ofreció a explorar el camino hacia el este, mientras otro propuso hacer lo mismo hacia el norte.

     

    Al final, al este no parecía haber ninguna salida viable. Y a lo lejos, escuchamos un grito que nos indicó: ¡es por aquí!... al parecer, el norte era la dirección indicada.

     

    Cuál sorpresa nos llevamos cuando descubrimos que otra pared de unos 200 metros de alto nos esperaba para ser subida :eek: La sorpresa era, que mis piernas no eran el problema (a pesar de haber elegido una bermuda corta como atuendo en ese frío día); el problema era, que ya no aguantaba la respiración :zsick:

     

    Habían pasado ya dos horas y media desde que iniciamos, aunque el conductor nos había prometido que la travesía no pasaría de dos horas. Nuevamente caí ante un engaño publicitario de los peruanos :mad:

     

    Ante todo, este viaje se había tratado de romper mis propios miedos, y de marcar mis propios records. Faltaba menos de medio kilómetro para llegar a mi destino. Así, di otro sorbo a mi botella de agua y comencé la última parte de la caminata :confus:

     

    Aleera seguía tras de mí, agitando su respirar. Palabras de apoyo iban y venían de ella a mí, y del resto de los viandantes que subían la colina.

     

    Para otra de nuestras sorpresas, algunos viajeros de otras agencias caminaban en dirección contraria, regresando a encontrarse con sus choferes y dar por terminado el tour. El reloj marcaba las 12:30. Sabía entonces que mi andar era una carrera a contrarreloj, pues debíamos regresar a más tardar a las 3 :O_o:

     

    Cuando la vegetación desaparecía casi por completo, una serie de arbustos de un verde oscuro y de hojas blanquecinas nos dieron la bienvenida a la cima de la escalinata, desde donde corrimos a nuestro encuentro con nuestro objetivo inicial: la famosa Laguna 69.

     

    Laguna 69, Parque Nacional Huascarán

     

    El estanque de enanas dimensiones se posaba justo a la sombra de dos picos, el Chacraraju y el Pisco, que se perdían en un cielo completamente blanco que se fusionaba con la nieve en lo alto de sus cúspides.

     

    Laguna 69, Parque Nacional Huascarán

     

    La cerrada depresión en la que se encuentra no permitía tomar fotos a toda su anchura, pero con el cansancio sobre nosotros, disfrutarla con nuestros ojos y sentir su gélido brisar era más que suficiente para complacer nuestros deseos :big-smil:

     

    Para nuestra suerte, la llovizna cesó por un tiempo :rolleyes: y nos permitió fotografiarnos con toda libertad frente a la excelencia de su tinte azul celeste, proveniente de la nieve pura que se derretía y caía desde lo alto.

     

    Tras llegar a la Laguna 69, Parque Nacional Huascarán

     

    Apaciguar el calor corporal de la escalada con enjuagar las manos en sus aguas no era una opción ni para los más osados, que sabían perfectamente cuán bajo podían estar las temperaturas en su interior :zsick: Bastaba con sentarse a su lado y cobijarse bajo un aura de pureza natural ^_^

     

    Laguna 69, Parque Nacional Huascarán

     

    Quienes traíamos bocadillos nos dispusimos a comerlos, siendo mi compacta y ligera lata de pollo en estofado la mejor opción para recobrar mis energías ;)

     

    Ante la ausencia de un sol que nos dijese que era tiempo de volver, nuestros teléfonos móviles nos marcaban la 1 de la tarde. Y en vista de las 3 horas que tardamos en llegar :( debíamos partir lo antes posible, no sin antes dar un último adiós a la recóndita laguna, que a sus 4600 metros me había robado todo el aliento :smug: (y no solo me refiero al sentido figurado de la frase :oops: )

     

    Laguna 69, Parque Nacional Huascarán

     

    Como suele suceder, el regreso fue más rápido de lo esperado, aunque la lluvia se dejó caer en varias partes del sendero :sad:

     

    Camino de vuelta desde la Laguna 69

     

    El descenso por ambas paredes nos permitió dar un respiro a nuestros pulmones, que bastante se habían ejercitado aquella mañana :zsick:

     

    Al llegar al valle, el cielo se despejó, dejando a nuestros ojos el esplendor del Monte Yanaharu :big-smil: cuya cima nevada era abrazada por un conjunto de nubes blancas.

     

    Vista del monte Yanarahu, Parque Nacional Huascarán

     

    Aleera y yo fuimos los penúltimos en llegar al coche, seguidos por el par de chinos que tendrían ya varios gigabytes en su memoria SD :D

     

    Al dar marcha atrás, el estético valle nos regaló una de sus últimas postales, que permanecería como uno de mis mejores recuerdos del Perú y de todo mi viaje a Sudamérica, mismo que quedaba por concluido con mi regreso a Huaraz y posterior retorno a Lima :( No hace falta describirlo, una imagen puede decirlo todo :P

     

    Una postal en la Laguna Orconcocha, Quebrada de Llanganuco

     

    Pasé la noche a bordo del bus rumbo a la capital con un sinfín de pensamientos asaltando mi mente.

     

    Mi última noche con Karen y sus roomies comiendo en un restaurante chifa de Lima fue una de las maneras más confortantes de despedirme de un país que, en todos sus rincones, me había colmado de regocijos completamente indescriptibles ^_^

     

    Perú se había convertido en el mejor boleto redondo que había tenido la dicha de adquirir, aún cuando fue un impulso escasamente meditado lo que me hizo dar clic en el botón buy :rolleyes:

     

    Un día después, dormía en mi cama de vuelta en mi ciudad natal en México; y tan sólo una semana después, tomaba protesta en la sala de titulación de mi facultad, donde después de 4 años y medio me convertía en un Licenciado en Ciencias de la Comunicación :)

     

    Ante todo, me sentí plenamente satisfecho de haber celebrado mi egreso de la manera más particular que cualquier otro lo haya hecho en mi entorno inmediato ;) Pero sobre todo, me sentía orgulloso de haber roto mis esquemas y haber logrado retos que jamás me creí capaz de consumar :big-smil:

     

    Viajar solo por el mundo: una meta menos a cumplir en mi lista…

     

     

  6. Entre el traslado, la nueva comunidad y las excursiones por la zona había arrinconado los relatos de nuestro viaje a Montenegro en septiembre 2013, pero aquí estoy de nuevo dispuesta a contaros todas nuestras vivencias en este pequeño y precioso País ^_^

     

     

    Al abrir la ventana de nuestra habitación en Cetinje, un agradable olor a frío y leña quemada vigorizan todos nuestros sentidos ¡definitivamente hoy va a ser un bonito día de montaña! Solo nos hace falta encontrar una cafetería donde recargar nuestras energías para afrontar un día de excursiones por Lovcen, la verdadera cuna de Montenegro.

     

    Los tejados de Cetinje al amanecer

     

    Hay pocas cafeterías abiertas y aún no les ha llegado el pan o los bollos para el desayuno y tan solo nos pueden ofrecer el te y el café... Con el hambre que tenemos decidimos volver sobre nuestros pasos y entramos en una panadería que habíamos visto al salir del hotel. Es pequeña pero tiene un enorme surtido de panes y pastelitos, después de preguntar un poco elegimos 2 “bureks de sir” cilíndricos, los típicos bureks serbios (en forma de pastel) nos gustan menos, y 4 “strudlas” o “strudels” (dos de manzana y dos de cereza). En total pagamos solo tres euros :), en España cada strudel nos hubiese costado como mínimo euro y medio... Nos sentamos en una terraza en frente de la plaza del mercado donde poco a poco van montando los puestos de verdura y fruta, como podéis ver no queda ni rastro del precioso amanecer.

     

    Montando-los-puestecitos-del-mercado-Cetinje.jpg

     

    El desayuno esta tan bueno que Avani decide ir de nuevo a la pastelería para comprar otro burek de sir para él y otro strudla de manzana para mí :giggle:. Desde hoy nos declaramos fans incondicionales de las panaderías Montenegrinas por su sabor y su precio, ademas me encanta el nombre: pekara. La primera norma de nuestro club de fans es: parar siempre que podamos en las diferentes pekaras de nuestra ruta por Montenegro y abastecernos de riquísima energía.

     

    Abandonamos el hotel y partimos hacia la ruta que lleva a Lovcen. El precioso día se ha cubierto de nubes y con ellas se esfuman nuestras esperanzas de ver toda la costa montenegrina desde lo alto de Lovcen.

     

    Zona norte de Cetinje desde la ruta a Lovcen

     

    Planeábamos conocer alguno de los numerosos senderos que recorren el parque, pero viendo los densos nubarrones nos decantamos por subir directamente al Mausoleo de Njegos.

     

    La serpenteante carretera abandona rápidamente el valle de Cetinje y se adentra en las verdes y rocosas montañas del Parque Nacional de Lovcen. Lovcen "il monte nero" (1749 m) no solo da nombre a todo el parque sino también al Montenegro o Crna Gora ("crna" significa negro y "gora" monte en montenegrino). El parque, y concretamente la montaña de Lovcen, ocupan un puesto especial en el corazón de todo montenegrino, no hay que olvidar que por siglos representó y refugió a toda la nación de las distintas invasiones. Aunque la montaña más visitada es Jezerski Vrh por albergar en su cima el imponente mausoleo de Petar II.

     

     

    Los antiguos soberanos de estas tierras nos dan la bienvenida a Ivanova Korita, una pequeñísima localidad situada en el centro del parque.

     

    Aldeana de la pequeña aldea de Ivanova Korita

     

    En Ivanova Korita se encuentra el Centro Recreativo y Deportivo de Lovcen, punto de partida de varias rutas y actividades del parque, también consta de alojamientos, zona camping, restaurantes, áreas con barbacoas y varias instalaciones deportivas.

     

    Centro Recreativo de Lovcen

     

    En la área recreativa como en los bosques de hayas de los entornos es fácil ver a pequeñas y escurridizas ardillas negras, que esperan la ocasión para robar algo de comida, aunque como siempre no es recomendable alterar sus hábitos y ofrecerles o dejarles comida.

     

    Área picnic en el Centro Recreativo

     

    Seguimos ascendiendo por la estrecha carretera de montaña, el paisaje es cada vez más árido y las verdes hayas dejan paso a los pequeños arbustos, los esporádicos grupos de pinos y las flores salpican de alegres colores las verdes terrazas de pasto y margenes del camino.

     

    Bonito Cardo yesquero (echinops ritro)

     

    Hemos llegado al aparcamiento del Mausoleo de Njegos, ahora solo hay que caminar unos 300m por un sendero de pinos, rosas silvestres, crocus tommasinianus (de la familia del azafrán), salvia y otras plantas mediterraneas.

     

    Sendero hasta lo alto de Jezerki Vrh

     

    Al final del sendero se encuentra la tienda de souvenirs (en este momento en restauración) y la preciosa escalera de casi 461 escalones que nos llevara a lo más alto de la montaña Jezerski Vrh a 1657 m.

     

     

    La senda prosigue bordeando la cumbre y lo único que nos separa de caer por la ladera es una frágil barandilla de madera, volviendo el sendero aún más interesante. Desde lo alto deberíamos ver el Lago Skadar y la costa Adriática pero las densas nubes solo nos dejan entrever las montañas que rodean el lago y un tenue resplandor donde debería estar el mar. Algo decepcionados por no poder disfrutar de estas prometedoras vistas proseguimos nuestra ruta y de pronto ante nosotros aparece la famosa Bahía de Kotor :)

     

    Sendero al mausoleo de Njgos, en Lovcen

     

    Nos encontramos el Mausoleo de Petar II Petrovic Njegos repleto de andamios y carteles de obras que nos informan que la restauración se debe a la próxima celebración de su 40 aniversario pero que a pesar de las obras el mausoleo se encuentra abierto al publico, ¡qué suerte por un instante pensamos que no podríamos entrar!

     

    El Mausoleo de Njegos esta en obras :(

     

    Compramos los billetes de entrada y un monje ortodoxo nos informa que lamentablemente la sala donde se encuentra la bella estatua de Petrovic Njegos se encuentra en estos momentos cerrada y que tan solo podemos visitar la tumba y el mirador y que por ello nos cobra la tarifa reducida (1,50 euros).

     

    Entradas al mausoleo

     

    Bajamos a la cripta donde se encuentra la tumba del héroe más amado de todo Montenegro, Petar II:

    Petar II Petrovic Njegos (Петар II Петровић Његош) nacido el 13 noviembre 1813 y fallecido por tuberculosis a la temprana edad de 37 años, fue el príncipe-obispo de Montenegro, filósofo y poeta, cuyos trabajos literarios y tratados se consideran la cuna de la actual Montenegro.

     

    Njegos nació en el pueblo de Njegusi, el la ladera del Parque de Lovcen cerca de Cetinje. A los once años entró en el monasterio de Cetinje para iniciar su educación y preparación para suceder a los 17 años a su tío, Petar I. Entre sus logros más aclamados se encuentra la creación e introducción de un sistema fiscal justo y un código de leyes basadas en los derechos humanos, convenciendo para ello a todos los grandes jefes de los diferentes clanes de Montenegro. Njegos era un defensor de la unión y la liberación del pueblo serbio y estaba dispuesto a renunciar a sus derechos principescos a cambio de una unión justa y pacifica con Serbia. Por ello y por la importancia de grandes obras suyas como “La corona de la Montaña” se considera que Petrovic Njegos asentó las bases para la ex Yugoslavia.

     

    Vieja-capilla-de-Petar-II-Petrovic-Njegos.jpg

     

    Venerado como príncipe, poeta y filósofo fue enterrado en una pequeña capilla en el Monte Lovcen, capilla que en la Primera Guerra Mundial fue destruida por los austro-húngaros. En esa ocasión los restos de Njegos fueron trasladados al amparo del Monasterio de Cetinje, hasta que en 1925 la pequeña capilla fue reconstruida. En 1974 el escultor y arquitecto Ivan Mestrovic bajo la tutela del gobierno yugoslavo sustituyo la pequeña capilla por el actual mausoleo.

     

    fotografía-aerea-del-mausoleo-de-lovcen.jpg

     

    Salimos por la puerta posterior del Mausoleo para llegar a el hermoso punto panorámico de Lovcen desde donde el conocido escritor irlandés George Bernard Shaw se pregunto “Estoy en el Paraíso o en la Luna”. Y a pesar del día nublado puedo afirmar que G. B. Shaw no exageraba, es un rincón idílico desde donde se disfrutan vistas de águila.

     

    El precioso mirador de Lovcen

     

    Nos quedamos un rato en el mirador contemplando el entorno y comiéndonos tranquilamente unos burek de sir de la panadería de Cetinje y unos snacks salados. Cuento este detalle, quizás insignificante, porque gracias a habernos entretenido en el mirador cuando volvimos al mausoleo nos encontramos que la sala de Petrovic Njegos estaba entreabierta y, aunque en su interior estaban trabajando, había polvo y un pequeño andamio, pudimos admirar esta hermosa sala donde la enorme estatua de granito negro del escultor croato Ivan Mestrovic resalta el precioso mosaico dorado que decora el techo.

     

    Estatua de Petar II Petrovic Njegos

     

    Nos despedimos del monte Jezerski Vrh y del Mausoleo de Njegos para retomar nuestra ruta por el Parque de Lovcen, esta vez en dirección Kotor por una de las carreteras de montaña más hermosa de Montenegro, según la mayoría de guías de viaje. Por culpa de las densas y grises nubes que cubrían el cielo no pudimos admirar toda la belleza de la ruta y las panorámicas de la Bahía de Kotor. De todos modos opino que a pesar de ser sin duda hermosa, se trata de la carretera de montaña más turística y transitada (en varias ocasiones hemos asistido a peligrosos cruces entre autobuses, furgonetas o autocaravanas que debían retroceder / avanzar hasta llegar a un pequeño margen de la carretera para dejar paso) y, en mi opinión, no es la más bella de Montenegro.

     

     

    Podeis leer mis otros relatos de Montenegro o mirar los diferentes álbumes

  7. El fin de una larga estadía fuera de casa es siempre un momento triste. No importa dónde estemos, las despedidas nunca son fáciles para nadie. Y tampoco para mí. :(

     

    Para mediados de enero había pasado ya cinco meses en España, y prácticamente cuatro meses viviendo en Santiago de Compostela, una ciudad que me había dado mucha lluvia y nuevos amigos.

     

    Mi vuelo de vuelta a México estaba programado para el 12 de febrero, lo que quería decir que al terminar mis exámenes me quedaban todavía más de veinte días libres en Europa.

     

    Era invierno, un frío invierno, y mi presupuesto se había reducido a pocos pesos en mi cuenta bancaria. Por lo que en un principio mis planes no iban mucho más allá de quedarme en la ciudad o esperar mi partida en Madrid. :unsure: Pero en el mes de diciembre recibí mi mejor regalo de Navidad. :ohmy:

     

    Mi universidad me envió un correo notificándome de un último depósito antes del día 20. Había hecho todo lo posible por dejar mi apartamento antes y no generar más gastos hasta antes de regresar. Pero ese último depósito salvó mis últimas vacaciones. :big-smil:

     

    Sin dudarlo mucho tiempo me dirigí a la mejor página web de viajes que había conocido en Europa, www.drungli.com (aunque debo decir que funcionaba mucho mejor hace tres años que el día de hoy). :huh:

     

    Su secreto era buscar el vuelo más barato con un origen y una fecha específica, sin importar el destino y la clase de aerolínea. Con un botón que decía “take me anywhere”, drungli me dirigió a todas las aerolíneas lowcost de Europa para armar mi próximo viaje de manera aleatoria.

     

    Y habiendo gastado menos de 250 euros visitaría nueve ciudades a lo largo del continente, desde la costa española hasta la fría Europa del este. Y mi primer destino era Barcelona.

     

    Al abordar el avión en el aeropuerto de Santiago intenté no pensar en lo que dejaba atrás y, más bien, pensar en lo que venía por delante. :crying: No quería llegar a Barcelona empapado en lágrimas pensando en los inolvidables meses que viví como un estudiante en Galicia. “Todavía no termina”, me dije. Y miré los increíbles viajes que me esperaban.

     

    Como siempre, mi viaje fue planeado en su totalidad con transportes baratos y Couchsurfing, la mejor red de huéspedes de la que me he valido hasta ahora.

     

    Llegué cerca del mediodía al aeropuerto de Barcelona-El Prat, donde mi nuevo host, Eloi, me recogió en su coche.

     

    Aunque estábamos a mitad de enero, el día era bastante soleado y me hacía olvidar un poco al triste, gris y nublado cielo de Galicia. Eloi me recibió con una gran sonrisa y eso me hizo olvidar un poco la melancolía que recorría mi mente. :rolleyes:

     

    No obstante, me sorprendí de la bondad que se podía encontrar en Couchsurfing cuando me enteré de que él había pedido el fin de semana libre para poder pasar conmigo algún tiempo, y que había rentado el coche en una comunidad de car sharing solo para poder recogerme en el aeropuerto. :ohmy:

     

    “No era necesaria tanta bondad”, le dije. “Eres mi primer couchsurfer y quiero ser el mejor anfitrión”, respondió. :blush:

     

    Sin nada más que decir que un sincero “gracias”, me llevó hasta su estudio-apartamento ubicado en el céntrico barrio de Gracia.

     

    Nacido y criado en Barcelona, Eloi conocía a la perfección la ciudad como para poder mostrarme lo mejor en aquel fin de semana. Y aprovechando el sol del mediodía salimos a recorrer un poco la ciudad, no sin antes parar a comer unos buenos pinchos españoles, que incluían tortilla de patatas, croquetas y un quiche bastante francés. :P

     

    La historia de Cataluña, y especialmente de Barcelona, me había llevado hasta allí con un sinfín de dudas.

     

    Había visto la reacción de los madrileños al perder las elecciones para los Juegos Olímpicos del 2020, mismos que Barcelona ya ha tenido en 1992 y que es una más de sus eternas rivalidades. Había leído mucho sobre la intención de Cataluña de separarse de España. Había escuchado ya a dos catalanes hablando catalán. En fin, Barcelona parecía ser una ciudad única que podría hacerme sentir fuera de España estando dentro de España… y no estaba tan equivocado.

     

    Nuestro tour comenzó en el emblemático Paseo de Gracia, una de las principales avenidas de la ciudad que cruza el distrito central de Ensanche. Es una especie de Campos Elíseos de Barcelona.

     

    No son solo las tiendas a sus costados lo que la hacen tan famosa, sino los numerosos y curiosos edificios que dotan de identidad a la ciudad.

     

    No se puede hablar de Barcelona sin mencionar a Antoni Gaudí, uno de los arquitectos más famosos en la historia. Y para quien no lo conozca, basta solo googlear su nombre y echar un vistazo a sus inigualables creaciones.

     

    Antoni Gaudí fue conocido por su incomparable manera de diseñar edificios, a veces recurriendo a la maquetación sin un plano previo, o improvisando ideas a la marcha ya en la etapa de construcción. :ohmy:

     

    Su imaginación lo llevó a límites extremos en su época (finales del siglo XIX y principios del XX), esquivando las formas geométricas y dejándose inspirar por la naturaleza, lo que finalizó en el nacimiento del modernismo catalán y en edificios de formas totalmente orgánicas.

     

    Uno de los mejores ejemplos es la Casa Batlló, número 43 del Paseo de Gracia, cuyo primer dueño fue precisamente la adinerada familia Batlló.

     

    Casa Batlló de Gaudí, Barcelona

     

    Su fachada no era algo que pudiera comparar con ningún imaginario previo. Su alocado diseño era simplemente algo que no creía posible a principios del siglo pasado. :ohmy:

     

    Columnas parecidas a huesos humanos, balcones en forma de antifaz, ventanas de colores y paredes decoradas con restos de mosaicos y azulejos que formaban un conjunto vívido y primaveral, adornado en su parte superior por una cruz de cuatro brazos que denota el amor que Gaudí poseía por la religión católica.

     

    Casa Batlló de Gaudí, Barcelona

     

    Para mí era algo así como una casa sacada de un cuento de hadas. Pero allí no acababa lo mejor.

     

    A lo largo de la avenida Eloi me mostró varias de las obras más importantes de la arquitectura modernista catalana, que incluían obras de maestros un poco menos conocidos a nivel mundial, como Lluis Domènech y su maravillosa Casa Lleó Morera.

     

    Casa Lleó Morera, Barcelona

     

    Otro gran arquitecto fue Josep Puig, creador de la Casa Amatller, un edificio con una fachada plana de forma triangular que mezcla el gótico, el flamenco y el increíble modernismo que da como resultado una casa de ensueño donde cualquiera quisiera vivir. <3

     

    Casa Amatller, Barcelona

     

    Al final del paseo llegamos a una enorme plaza desde donde comenzaba otra famosa avenida llamada Las Ramblas, famosa por estar orillada por restaurantes, cafés, comerciantes de prensa, flores, aves, artistas callejeros y un sinfín de atracciones que la hacen lucir llena a todas horas de la tarde.

     

    Las Ramblas, Barcelona

     

    En el extremo sur llegamos al Puerto Antiguo de Barcelona, repleto de pequeñas embarcaciones y yates privados y cuna de la ciudad fundada hace cientos de años.

     


    Puerto Antiguo de Barcelona

     


    A su alrededor hay numerosas atracciones, como un centro comercial, un acuario, un lujoso hotel y el moderno World Trade Center, dotando a Barcelona de instalaciones de talla mundial.

     

    Puerto Antiguo de Barcelona con el WTC al fondo

     

    El puerto antiguo es un lugar perfecto para relajarse dentro de una zona metropolitana de más de cinco millones de habitantes.

     

    Puerto Antiguo de Barcelona

     

    Volvimos a pie por la ciudad antigua serpenteando el llamado Barrio Gótico, el vecindario más antiguo de la urbe que forma el centro histórico actual.

     

    Barrio antiguo de Barcelona

     

    Eloi me mostró los edificios más emblemáticos de la antigua Barcelona, como el Palacio de Gobierno de Cataluña y la Catedral de la ciudad.

     

    Catedral de Barcelona


    Catedral de Barcelona

     

    Todos aquellos edificios se ubican sobre las antiguas ruinas de lo que fue un asentamiento romano que hoy testifica el cambio de la humanidad a través de los siglos.

     

    Volvimos a casa para descansar, mientras yo sentía un ligero ardor en la garganta. “Es el frío”, me dije. Algo normal que intenté ignorar y esperé que mejorara mientras dormía. :unsure:

     

    El sábado por la mañana Eloi me dejaría a mi suerte. Él tenía cosas que hacer y decidimos vernos al final de la tarde.

     

    No muy lejos de Gracia caminé hacia el monumento más emblemático del arquitecto Antoni Gaudí y que se ha convertido en el ícono de Barcelona por excelencia: la Sagrada Familia.

     

    Con el título oficial de la Iglesia católica de Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, su belleza no solo radica en su fachada exterior, sino en la cantidad de enigmas que envuelven su construcción.

     

    Antoni Gaudí inició su construcción en el año 1882 y en sus planos hizo toda una síntesis de la arquitectura naturalista y de su estilo personal, siendo la obra cúspide del arquitecto.

     

    Pero Gaudí murió y solo fue testigo físico de la cripta y del ábside, dejando los planos listos para la continuación de su construcción. Pero descifrar los planos de un arquitecto como él no es una tarea fácil. :O_o:

     

    El templo no ha sido terminado y se sigue construyendo con donaciones de origen privado, lo que quiere decir que su construcción ha durado más de 130 años. :eek:

     

    Es por ello que la expectativa de visitar la Sagrada Familia se rompió cuando la vi rodeada de grúas y cubierta por mallas de contención. :confus: Sin embargo, estudiar sus fachadas exteriores es todo un viaje a la extraña mente de Gaudí.

     

    La Sagrada Familia en Barcelona

     

    Los detalles ornamentales del llamado Pórtico de la Fe posee un gran número de esculturas que representan la vida de la Virgen María. Y verlas de pies a cabeza significa perderse por un instante en un mundo imaginario que solo Gaudí pudo concebir.

     

    La Sagrada Familia en Barcelona

     

    Las formas orgánicas inspiradas en la naturaleza son también evidentes en todo el edificio, dejando el legado de Gaudí para la posteridad de la ciudad.

     

    Más al sur llegué a la Plaza Monumental de Toros de Barcelona, que hoy sirve para realizar eventos musicales y deportivos. Pero es otro testimonio de una tradición española que sobrevive ya en pocos lugares del país, debido al cambio de mentalidad de las nuevas generaciones y a las leyes de protección animal.

     

    Plaza Monumental de Toros de Barcelona

     

    Un detalle interesante que noté al caminar por las calles de la ciudad fue la cantidad de banderas catalanas que vi colgadas en los balcones de los apartamentos. Por supuesto, entendí su significado como símbolo de la lucha separatista de los catalanes en España.

     

    Bandera independentista de Cataluña en Barcelona

     

    Cataluña tiene una historia lejana y cercana con el resto del país, habiendo sido un principado adjunto al Reino de Aragón que poseía su propia lengua y una cierta independencia cultural y económica diferente a la castellana, corona misma que logró incorporar a Cataluña dentro del Reino Español.

     

    El idioma catalán ha sufrido a lo largo de los siglos. Ha estado a punto de perderse en muchas ocasiones, siendo la más reciente la dictadura de Franco, donde fue estrictamente prohibido.

     

    Banderas independentistas de Cataluña en Barcelona

     

    Hoy Cataluña lucha por regresarse a sí misma lo que intentó serle arrebatado; pero muchos quieren más que eso. Quieren que Cataluña sea un país soberano reconocido por España y por el mundo.

     

    Carrer de la Marina, Barcelona

     

    Caminé hacia el sur por la calle Carrer de la Marina que me llevó justo hasta la costa donde se estableció la Villa Olímpica en 1992.

     

    Malecón de Barcelona

     

    Aunque era pleno invierno y la temperatura no era precisamente la más cálida, las playas de Barcelona me dieron esa brisa mediterránea que necesitaba para continuar los siguientes días en el resto de la fría Europa. :big-grin:

     

    Playa de la Barceloneta, Barcelona

     

    Habiendo vivido toda mi vida en la costa este de México la playa será algo que siempre me hará falta, esté donde esté.

     

    Playa de la Barceloneta, Barcelona

     

    El litoral barcelonés cuenta con nueve playas de alto nivel con todo el equipamiento necesario para dar a los turistas y locales la mejor de sus estadías.

     

    Playa de la Barceloneta, Barcelona

     

    El arte en Barcelona es algo común de encontrar en cada rincón de la metrópoli, y la playa no puede quedarse detrás. :rolleyes:

     

    Playa de la Barceloneta, Barcelona

     

    Tras relajarme unos instantes frente al mar volví a girar al norte rumbo al Parque de la Ciudadela, que aloja al parlamento catalán, algunos museos y al célebre Arco del Triunfo de Barcelona, que recuerda al mundo la importancia de la ciudad que alojó dos veces una Exposición Universal en 1888 y en 1929.

     

    Arco del Triunfo de Barcelona

     

    Al caer el ocaso me reuní con Eloi y sus amigos en un bar local para probar algunas cervezas.

     

    Vida nocturna en Barcelona

     

    Eloi resultó ser un VJ profesional. Sí, VJ. Un Video Jockey. Se encargaba de todos los efectos de video para algunos de los mejores clubes nocturnos de la ciudad.

     

    Y como buen sábado en la noche no quiso dejarme ir sin conocer la famosa vida nocturna de Barcelona. Así que volvimos a casa para cambiarnos de ropa y fuimos junto con una de sus amigas a uno de los clubes donde él trabajaba.

     

    Para ese entonces mi garganta estaba casi cerrada. Había comprado algunas pastillas para chupar. Pero el ardor era cada vez más intenso. Y tristemente decidí no beber nada frío para evitar empeorarla. :zsick:

     

    Le entrada de la discoteca estaba repleta, como de costumbre. Pero Eloi conocía a todos, y como los más privilegiados tuvimos una entrada gratis y exclusiva antes que los demás. :eek: Era entonces que me daba cuenta de la suerte que Couchsurfing me podía brindar. :big-smilB:

     

    La discoteca era enorme, con varias salas de música electrónica. Algunas más lounge, algunas más chill out. Y la más grande, por supuesto, con la mejor música tecno house del momento.

     

    Me sentía decepcionado por estar en una de las mejores discotecas de Barcelona con entrada gratis sintiéndome no del todo bien por mi garganta. :oops: Pero decidí ignorarlo.

     

    Eloi y su amiga me ofrecieron algunos tragos sin mucho hielo, a lo que accedí para integrarme un poco al ambiente. Estaba en una noche de sábado en Barcelona con dos chicos muy agradables y debía tratar de disfrutarlo. :blush:

     

    La noche de fiesta terminó para nosotros muy cerca de las 6 a.m., cuando volvimos los tres al apartamento para dormir, ya derrotados. :sleep:

     

    A la siguiente mañana la lucha por despertar fue bastante ardua. Eloi tenía dolor de cabeza y yo no soportaba el dolor en mi garganta. :wacko:

     

    Pero comimos algo para reponernos y salimos un poco para aprovechar el día antes de que el sol se ocultase. Era mi último día en la ciudad y no podía irme sin conocer otra de las joyas de Gaudí: el Parque Güell.

     

    Parque Güell en Barcelona

     

    En 1900 el empresario Eusebi Güell encargó al ya famoso Gaudí una villa alejada del ruido de la ciudad para familias adineradas, rodeadas por la belleza natural de la zona.

     

    El resultado fue este parque surrealista que hoy está abierto como un sitio público para los barceloneses y turistas. <3

     

    Parque Güell en Barcelona

     

    Es otra de las muestras del amor de Gaudí por la arquitectura orgánica y naturalista que comenzó a practicar a principios del siglo XX.

     

    Parque Güell en Barcelona

     

    La entrada al parque está marcada por un par de pabellones que parecen dos pequeñas casas de jengibre donde vive algún personaje de un cuento de hadas, coronadas por techos de mosaicos y una colorida cruz católica en lo alto.

     

    Parque Güell en Barcelona

     

    Tras ella subimos por una escalera donde se hallan dos fuentes y una escultura que se ha convertido en el símbolo del parque. El llamado Dragón de la Escalinata, o Dragón de Gaudí. Aunque más bien simula ser una salamandra.

     

    El Dragón de la Escalinata, Parque Güell en Barcelona

     

    Todas esas pequeñas y particulares esculturas denotan el perfeccionismo de la técnica trencadís, que él mismo creó, donde juntaba pequeños restos de mosaicos de distintos colores para tapizar una figura.

     

    Parque Güell en Barcelona

     

    En lo alto de la escalinata llegamos a lo que parecía ser una imitación de un antiguo templo griego, con columnas estriadas que parecen ser de mármol, aunque no lo son.

     

    Parque Güell en Barcelona

     

    Dichas columnas sirven para sostener la explanada principal del parque, donde ya se acumulaban algunos charcos de agua que avisaban una lluviosa noche en Barcelona.

     

    Explanada del Parque Güell en Barcelona

     

    La explanada está completamente delimitada por un banco ondulante decorado de la misma manera que el pequeño dragón y que simula la forma de las olas en la costa, que podía verse a lo lejos hacia el sur.

     

    Parque Güell en Barcelona


    Con Eloi y su amiga comiendo un bocadillo

     

    La situación geográfica del parque es la mejor manera de alejarse del bullicio y de tener una vista panorámica de la capital catalana. <3

     

    Barcelona desde el Parque Güell

     

    Tras una agradable caminata por sus pórticos y de un buen bocadillo español volvimos al coche para manejar al sur.

     

    Parque Güell en Barcelona

     

    Eloi quiso terminar mi visita con el antiguo Castillo de Montjuic, una fortaleza en ubicada en una de las colinas de la ciudad.

     

    Castillo de Montjuic, Barcelona

     

    Por desgracias la noche ya había caído, y el acceso estaba ya cerrado. Era el precio por haber tenido una gran noche de fiesta y de haberse levantado tarde… pero todo había valido la pena. :big-smil:

     

    Regresamos a casa y despedimos a su amiga, quien partió esa misma noche a un pueblo cerca de la ciudad. Al siguiente día sería yo quien se despediría de Eloi, dándole las gracias por haber sido un grandioso host y por haberme regalado tres increíbles días en Barcelona. Sin duda, había cumplido su objetivo de ser un excelente anfitrión. :)

     

    Tomé el metro hacia el aeropuerto para coger mi vuelo al próximo destino que drungli había elegido para mí: Ámsterdam.

     

    Pueden ver todas las fotos en los siguientes álbumes:

     

     

     


  8. A lo largo de mis viajes, he logrado confeccionar una lista de mis lugares preferidos para contemplar las puestas de sol más maravillosas del mundo. Y no es porque yo sea originaria de Chile realmente, pero al menos a mi parecer, dos de las puestas de sol más impactantes son posible de apreciar en el norte de mi país. En esta oportunidad, me gustaría hablarles de una de ellas, la cual es posible contemplarla luego de realizar un tour por los alrededores de San Pedro de Atacama en el norte de Chile. Como se habrán dado cuenta, en relatos anteriores ya he mencionado otras zonas de San Pedro, y esta en particular resulta una de mis favoritas.

    Para poder contemplar esta maravillosa puesta de sol de la que les hablo, basta con que contraten un tour en cualquiera de las agencias de la zona de San Pedro. Mi preferida en la agencia de turismo grado 10, ya que te trasladan en unos camiones muy pintorescos y el servicio en general es de mejor calidad aunque un poquito más costoso en comparación con otras de las agencias de la zona. También resulta posible dirigirse en auto, ya que los caminos son fáciles de transitar (aunque es mejor ir en un vehículo con tracción en las cuatro ruedas) y se encuentran debidamente señalizados.

    large.a8a1db0ba021ce312239cea1fd30f4d3.jpg.ce3e6eb37d3c32f83ccf2068cf757643.jpg

    Lo importante siempre acá es el tiempo con el que cuentas para realizar la travesía, porque basta que te retrases en el horario de salida dependiendo de la temporada para que no alcances a visitar todos los lugares con tiempo suficiente antes de la puesta de sol, por lo que les recomiendo planificar con anticipación la salida y considerar la hora en la que se pone el sol.

    La primera parada de este tour es Laguna Cejar, uno de los sitios más populares de San Pedro de Atacama, ya que ésta laguna se caracteriza por que sus aguas tienen un alto contenido de sal (40% de sal, similar a lo que puede encontrarse en el Mar Muerto), mucho más que el agua de mar tradicional, lo que permite que las personas, ya sepan o no, flotar, puedan hacerlo involuntariamente (conocido como el efecto gravitatorio).

    large.b3e571bfe3ad56d1d841945983d83c87.jpg.a7760276f9b9e5abf34ec01ac36da1d2.jpg

    Créanme, si intentan hundirse, no podrán, ya que el cuerpo se mantiene flotando en todo momento y resulta posible caminar dentro del agua sin pisar el fondo imitan lo que podría ser una caminata lunar, ¿genial no? Sus aguas son color turquesa y la temperatura varía a lo largo del año. Pero mucho cuidado para aquellos que tengan los pies más delicados, ya que en los bordes de la laguna resulta posible encontrar sales cristalizadas muy filosas que pueden llegar a producir pequeños cortes muy dolorosos por la sal del sector, por lo que les recomiendo llevar sandalias o zapatillas especiales para el agua.

    Es uno de mis paseos favoritos y por supuesto, cada vez que visito Laguna Cejar (la he visitado ya 6 veces en los últimos 3 años), me sumerjo encantada en estas aguas turquesa y juego a realizar un tipo de paseo lunar, puedes recorrer la laguna simulando caminar, cuando realmente flotas por ella. Es una sensación inigualable y muy difícil de explicar con simples palabras. La única forma de comprenderlo es experimentarlo. En una de las oportunidades que visité esta particular laguna me tocó visitarla con Paulina, quien en un inicio estaba temerosa de sumergirse debido a no saber nadar, pero luego se percató que sin importar las habilidades de natación, cualquier persona puede flotar despreocupadamente por los altos contenidos de sal.

    large.bc1e8dc827360d2e4d6432a1d96ff872.jpg.3e7da5e03e9440ca14aed547459ca463.jpg

    Pero posteriormente, viene lo no tan grato de ésta experiencia, que es cuando te das cuenta que al abandonar la laguna, todo tu cuerpo está cubierto de una capa de sal que resulta muy difícil de remover, por lo que si deciden no tomar un tour con las agencias de la zona, les recomiendo llevar abundante agua embotellada para poder remover los restos y continuar el paseo. Otro consejito para disfrutar este paseo, es JAMÁS sumergir la cabeza bajo el agua, ya que quedarán momentáneamente ciegos de dolor por la sal. Lo he contemplado en otros turistas, que sin saber o sin tomarle importancia a éste dato, se dan un chapuzón sumegiendose en estas deliciosas aguas turquesa, para luego salir gritando del dolor :crying: . Lo mejor, es ingresar con lentes de sol (de los económicos ya que se dañan fácilmente por los cristales de sal) y así evitar también salpicaduras ocasionales de otros bañistas.

    large.cf9b643d8b9e5489a9059f49033d16d9.jpg.a0e6d1424ac10291b52e7565e9c8692f.jpg

    La siguiente parada que les recomiendo realizar, es en los Ojos del Salar, dos pequeñas lagunas redondas, que se presume se generaron por excavaciones realizadas por personas en búsqueda de agua dulce en la zona, que luego abandonaron, hecho que nos permite hoy a nosotros poder disfrutar de ésta particular atracción.

    large.eba64708583540c5b5ba5851cd661082.jpg.f1f32ac642f8d4b37cb8e5ef4b118917.jpg

    Solo una de ellas se utiliza frecuentemente para el baño, en donde la mayoría de los turistas salta desde lo alto de la laguna para poder removerse los restos de sal de Laguna Cejar. Yo soy cobarde en este tipo de actividades, por lo que tiendo dedicarme a fotografiar el esplendor del lugar, pero algunos de mis amigos que me han acompañado en mis innumerables visitas se arriesgan en el salto al vacío. ¿Se atreverían ustedes?. Aún recuerdo a mi amiga Jessica realizando este salto aun agua definitivamente no temperada y al guía pobre gúia tratando de capturar el momento del salto. Dios….¡ni loca! En la laguna de en frente, es posible realizar impactantes fotografías panorámicas en donde la gente juega con su reflejo en el agua, mientras captura la vegetación y las maravillas naturales del Desierto de Atacama.

    large.1ac2ef5249784682a582bc61c4787fd7.jpg.4944ff1f8864595577e3b535afe36dd3.jpg

    El último destino de este encantador tour, es Laguna Tebinquinche, la cual es la última laguna emplazada en el Salar de Atacama, siendo este salar el segundo más grande del mundo luego del Salar de Uyuni en Bolivia, generándose esta laguna producto de los deshielos y las lluvias escasas que se generan en el desierto más árido del mundo.

    large.f7b70ebcd06c09d90cce247d57a7fbb4.jpg.f1a5f347647ecdd7482307bd57dd06e4.jpg

    Contemplar una puesta de sol en laguna Tebinquinche es una experiencia sublime para los amantes de la naturaleza, en donde los colores cambian a cada segundo, dependiendo muchísimo de la temporada en que visites la Laguna, el tipo de puesta de sol que te encontrarás. Resulta posible tomar fotos con parajes paradisiacos en temporadas más calurosas donde la Laguna se transforma en un Salar y en invierno en donde el tornasol de la puesta de sol en contraste con los cerros te hace quedar sin respiración.

    large.8ca1b9d12f7fbb63612bc758306ac38d.jpeg.3ebad9a34e485d821483c7814f41ae24.jpeg

    Los dejo con algunas capturas del lugar, y no duden en contactarme para pedirme datos de éste hermoso lugar si se animan en visitarlo. Quien sabe…quizás los acompañe a perderse en un atardecer mágico.

    large.8adfe9062374592906cf5933b45008fa.jpg.c785e5c6bd92a9ad2f9c8c674868dadd.jpg

    “La contemplación de la grandiosidad de la naturaleza, siempre confirió nobleza a mis pensamientos, haciendo que olvidara las preocupaciones cotidianas”. Mary Shelley

    large.40db801c3c1743cbb15d2b54ccbf2ef3.jpeg.6ca2d009bc6cc954fd269afdd6c3ccc1.jpeg

  9. Copacabana fue, sin lugar a dudas, la ciudad más bonita que visité de toda Bolivia. Sus casitas al pie de las sierras, sus coloridos mercados y sus espectaculares atardeceres en el Lago Titicaca la colocaron en el puesto número uno de las ciudades bolivianas en el mismo momento en que llegamos.

     

    Sin embargo llegar a Copacabana nos tomó más de un día. Habíamos dejado atrás la transitada ciudad de La Paz esquivando combis, vehículos y peatones y maldiciendo un poco aquel insoportable tráfico. La ruta, aunque menos transitada, igual se nos tornó bastante estresante por las maniobras (algo maliciosas) de algunos conductores que nos encerraban o nos pasaban casi rozando las valijas laterales de la moto.

     

    Por eso, con el sol cayendo, y ya teniendo la primera vista del Lago Titicaca, Martin completamente harto y exhausto de estas situaciones extremas, decidió que lo mejor era detenernos y pasar la noche a orillas del lago.

     

    Entre algunas casitas de pescadores que se alzaban a ambos lados de la ruta, había un llano rodeado de altos árboles en la costa donde armamos campamento y pasamos la noche.

     

    Acampando a orillas del Lago Titicaca

    Acampando a orillas del Lago Titicaca

     

    No habíamos llegado a Copacabana aún, pero ya estábamos a las orillas del Lago Titicaca y el paisaje que teníamos delante difería bastante del altiplano boliviano. Al costado de un raído muelle descansaban algunos botes que se mecían con la corriente y que luego fueron ocupados por personas que llegaban (hasta familias enteras) se subían en ellos y cruzaban al otro lado, apresurados por la llegada de la noche.

     

    Lago Titicaca

     

    A la mañana siguiente fuimos despertados por una familia de patos que se había reunido ruidosamente a desayunar en el lago :dry:

     

    Pato en el Lago Titicaca

    Patos en el Lago Titicaca

     

    Continuamos camino, ascendiendo por una sierra verde que nos regaló una vista panorámica increíble de aquel espejo de agua azul que se abría en un enorme valle. Los contrastes de colores hacían brillar de manera muy especial todo aquel lugar.

     

    Lago Titicaca, Boliva

     

    Descendimos de aquella sierra y llegamos hasta un embarque. Copacabana está ubicada en una península dentro del Lago Titicaca, pero el acceso terrestre pertenece a Perú, por lo que, para llegar desde Bolivia se debe cruzar en balsa hacia la orilla opuesta. Cuando vimos “la balsa” que nos tenía que trasladar, me arrepentí de no haber tomado nunca clases de natación. Largas tablas se apilaban en tres niveles y de alguna manera eso flotaba y era una embarcación. Nos alivió un poco ver un gran colectivo sobre la balsa que cruzaría con nosotros, si eso no hacía que se fuera derecho al fondo, nos daba algo de confianza.

     

    Cruzando el Lago Titicaca hacia Copacabana

    Embarcandonos para cruzar el lago

     

    La embarcación fue avanzando con lentitud mientras blancas gaviotas revoloteaban alrededor en busca de algo para comer.

     

    Cruzando el Lago Titicaca hacia Copacabana

     

    El azul brillante del lago era lo que más me fascinaba, y mientras el viento me zumbaba en los odios, fui fotografiando todo el paseo.

     

    Cruzando el Lago Titicaca hacia Copacabana

     

    Cuando finalmente llegamos al otro extremo debimos pagar al balsero y un poco desorientados le preguntamos por el camino a seguir para llegar a Copacabana. Evidentemente el colectivero que venía con nosotros no tenía ganas de esperar, y sin previo aviso encendió el colectivo y empezó a descender de la balsa marcha atrás. Cuando Martin vio el colectivo venírsele encima aceleró rápidamente, pero las ruedas se trabaron en las rotas tablas de la balsa, por lo que el balsero debió saltar y empujar la moto para evitar que muriéramos aplastados por un colectivo. El balsero le gritó algunas barbaridades al colectivero que también contestó agresivamente y se marchó sin más. Con el corazón palpitándonos a mil, continuamos la ruta…. Hermosa bienvenida :mellow:

     

    Sólo pocos kilómetros más adelante, cruzando por entre las sierras llegábamos finalmente a Copacabana. La ciudad baja en desnivel hacia la costa del lago y crece hasta los pies de los montes. Nos dirigimos directo a la playa y siguiendo las indicaciones de algunas personas a quienes preguntamos, bordeamos el lago, alejándonos un poco del centro y llegamos a un camping. Hacía tiempo que no acampábamos en un camping oficial!

     

    Copacabana, Bolivia

    El pueblo de Copacabana

     

    El dueño del lugar nos recibió amablemente y con toda la buena onda, lo cual, después de tantos roces con los bolivianos, era algo que nos alegraba bastante el ánimo. Aquel lugar era muy tranquilo y era exactamente lo que buscábamos, estábamos decididos a quedarnos a descansar un par de días.

     

    En nuestro primer paseo por la ciudad, nos llevamos una gran sorpresa al descubrir que el 70% de los turistas o viajeros que llegaban a Copacabana eran argentinos. No podía evitar sentirme un poquito más cerca de mi casa cuando escuchaba algún “chee, boludo…mira que copado este laagoo!:big-smilB:

     

    Copacabana, Bolivia

     

    Una de las construcciones que más llaman la atención de Copacabana es la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana, la virgen más venerada de toda Bolivia. Como tal, es muy común ver multitudinarias peregrinaciones que llegan desde todos partes del país hasta aquella iglesia. Aquel fin de semana podíamos ver familias enteras que llegaban con sus autos a un ritual muy curioso donde se adornan los vehículos con flores, colores, guirnaldas y son bendecidos por un cura, para protegerlos de los accidentes en las vías… lo cual me parecía una excelente idea, ya que no exagero cuando digo que las carreteras de Bolivia son realmente peligrosas.

     

    Basílica Nuestra Señora de Copacabana

    Basílica Nuestra Señora de Copacabana

     

    La catedral destaca por su diseño tan contrastado con las humildes y coloniales edificaciones del pueblo. Pero había leído por ahí que justamente fue construida por lo españoles, allá por el 1580 de esta manera tan llamativa para opacar la cultura Aymara, el pueblo originario que habitaba esas tierras, e imponer el cristianismo.

     

    Basílica Nuestra Señora de Copacabana

     

    Como decía al principio, los atardeceres en Copacabana son dignos de un cuadro pintado al óleo. El cielo se tiñe de colores rosados y se esfuman como pinceladas, mientras el Lago Titicaca calma sus aguas y todo parece detenerse. Las balsas apenas se mecen en la orilla y algunos turistas dan un último paseo por la costa, porque, eso sí, las noches en Copacabana se tornan muy frías.

     

    Copacabana, Bolivia

     

    Y entonces, cuando cae la noche, el pueblo se llena de movimiento y luces. Porque recordemos que Copacabana es uno de los puntos más turísticos de Bolivia. Restaurantes, bares y confiterías abren sus puertas, llenan las calles de músicas y de empleados a tiempo completo (por lo general viajeros…. Viajeros argentinos :giggle: ) que suelen acosarte cada 10 pasos para convencerte de entrar a tal o cual bar. Entre las calles, más adentro del pueblo, se levantan ferias donde uno puedo conseguir de todo, como ya veníamos acostumbrados en Bolivia.

     

    Copacabana, Bolivia

     

    Uno de los últimos días que nos quedábamos en Copacabana y también en Bolivia, fuimos a caminar por la orilla del lago, hacia el lado opuesto de la ciudad. Sólo se levantaban algunas pocas casitas y luego todo era arena, piedras y el inicio de una sierra que cerraba el extremo del Titicaca.

     

    Lago Titicaca, Bolivia

     

    Mientras mojaba los pies en el helado lago, y Martin se echaba una siesta bajo la sombra de un árbol, hacía un pequeño análisis en forma de conclusión de aquel gran país que pronto abandonaríamos.

     

    Bolivia quedaría marcada como mi primera experiencia de viaje fuera del país. Y como todo primer intento, había tenido sus altibajos. Al principio me había chocado bastante la forma de ser de sus habitantes y me había molestado mucho. Pero de a poco, uno va adaptándose como el invitado que es, a las “reglas de la casa” y, a fin de cuentas, yo podía identificarme en algo con Bolivia. Yo también actuaba bastante cerrada, recelosa y hasta algo tímida con todo esto nuevo que se me presentaba…. Quizás es como dicen: lo que te molesta de lo demás es lo que uno mismo no tiene resuelto, y sólo había que aceptar y entender cada situación en particular.

     

    Lago Titicaca, Bolivia

     

    Me abrumaba un poco pensar que, después de tantas cosas vividas en los últimos 5 meses, el ascenso por Latinoamérica recién iniciara y, no voy a mentirles, con aquellos colapsos que había tenido, también comenzaba a dudar de si realmente tenía las agallas para hacer aquel viaje :confus:

     

    Pero sólo bastaba alzar la vista y ver ese maravilloso lugar donde estaba para saber que si aquello era la recompensa de todos los tropiezos que podía tener en el camino, bien valdría la pena :smug:

     

    Copacabana, Bolivia

     

    Al día siguiente desarmamos la carpa, nos despedimos de los demás acampantes (argentinos :big-grinB: ) y encaramos para el paso fronterizo a Perú. Está de más describir la emoción que teníamos por cruzar a este país, después de todo lo que habíamos escuchado hablar de él. Pero, la emoción duró bastante poco al llegar a la frontera y encontrarnos con una larga fila de autos esperando. El paso estaba cerrado, porque los empleados estaban ALMORZANDO :dry: . Bueno, con los últimos vestigios de paciencia que aún nos quedaban esperamos hasta que finalmente todo se puso en movimiento y en pocos minutos ya estábamos esperando a ser atendidos en ventanilla para tramitar la salida de Bolivia.

     

    Copacabana, Bolivia

    Nos vamos de Copacabana...o eso creíamos..

     

    Un policía de la aduana se acercó a nosotros en ese momento y con poca amabilidad nos pidió los papeles de ingreso al país. Le entregué todos los papeles que tenía en la mano, y manteniendo la misma postura arrogante los revisó uno a uno. Sin mirarme me los devolvió diciendo que esos no eran los papeles. Me puse pálida como una hoja…. ¿cómo que no eran? ¿De qué papeles me estaba hablando entonces?? :eek: Nerviosa, revisé todos mis bolsillos, billetera, cartera, en busca de ese “papel”… pero nada. Como habíamos hecho el cruce de Argentina a Bolivia simplemente con el documento de identidad, no teníamos un sello en el pasaporte. Entonces recordé lo desorganizado y confuso que había sido el ingreso, desde La Quiaca y supe de inmediato que el incompetente de la aduana nunca nos había dado ningún papel. :confus:

     

    Como era una de nuestras primeras salidas del país, para mi aun todo era confuso, que los papeles de entrada, de salida, de la moto, los sellos, las firmas…. Y evidentemente nunca había notado que no me habían hecho entrega del documento de ingreso al país. :crying:

     

    Cuando escuché al oficial de la aduana amenazarnos con que debíamos pagar una multa de 300 bolivianos CADA UNO (algo así como 120 DOLARES) por evasión de aduana, entré en desesperación y comencé a revolver las mochilas y las valijas de la moto en busca de ese $#@& papel! :eek: :eek: No podíamos pagar semejante suma de dinero, no con las monedas contadas como las teníamos para continuar nuestro viaje!

     

    El desagradable hombre nos dijo que la única opción que teníamos era viajar hasta La Paz, y dirigirnos al edificio de Migraciones para hacer la denuncia y pedir un duplicado. Pero, aclaró, si no estábamos registrados en el sistema, no podrían hacernos el duplicado y deberíamos pagar la multa.

     

    La amargura me cayó como un balde de agua helada. Le pedimos al oficial si no podían comunicarse en aquel momento con Migraciones de La Paz para verificar si estábamos o no en el sistema, lo cual nos ahorraría tiempo y plata. Pero el “adorable” hombre se negó a hacerlo. Sinceramente tenía ganas de destrozarles todas las oficinas y cortarles las gargantas a todos y cada uno allí adentro.

     

    Resignados y tragándonos toda la bronca, no nos quedó otra que volver “con el caballo cansado” de regreso al camping, donde nos recibieron sorprendidos, pero consolándonos con unas pizzas caseras hechas al horno de barro.

     

    Al día siguiente, nos despertamos a las 6 de la mañana! (me hicieron levantar temprano :madd: ) y nos tomamos una combi hasta La Paz. Hasta ese momento siempre nos habíamos manejado con vehículo propio, pero esta vez experimentaría en carne propia el famoso transporte público que tanta mala fama tiene en Bolivia. :excl:

     

    Lago Titicaca, Bolivia

    Camino a La Paz

     

    La combi se llenó hasta explotar (realmente me hacía recordar a esos pequeños autitos de las caricaturas del cual comienzan a salir decenas de payasos), e iniciamos el camino hasta La Paz. En cada curva que doblaba mientras avanzábamos por las sierras, yo sentía que las ruedas laterales quedaban en el aire y me aferraba al asiento mientras me estampaba contra la ventanilla. Pero supongo que estaba bastante somnolienta y en menos de lo que esperaba, ya estábamos en La Paz.

     

    Yo pensé que no volvería a aquella ruidosa ciudad, pero allí estábamos nuevamente. Nos tomamos otra combi que a las tres cuadras se detuvo por completo por una falla y terminó dejándonos a pie. En medio de aquel centro, en hora pico, fuimos cuasi corriendo entre la multitud de personas y cruzando por entre combis y vehículos hasta que, con la lengua afuera, llegamos a las oficinas de Migraciones.

     

    Otra vez en La Paz! x.x

    Las calles de La Paz

     

    Una muy estirada mujer nos atendió y antes de que pudiéramos explicarle por completo el motivo de nuestra presencia, nos cortó bruscamente diciendo que aquello era “evasión de aduana y que debíamos pagar una multa de 300 bolivianos”. La calma se me fue desquebrajando por dentro :madd: , pero Martin, más centrado, le explicó que debíamos hacer la denuncia y el duplicado y que no íbamos a pagar la multa.

     

    La mujer nos envió hasta la policía turística, que quedaba alrededor de 15 cuadras más abajo, así que salimos corriendo (sólo teníamos una hora antes de que Migraciones cerrara :eek: ), llegamos al destacamento, realizamos la denuncia y con todos los papeles correspondientes regresamos.

     

    El colmo máximo fue cuando el hombre que nos atendió en Migraciones, apenas al escucharnos decirle que veníamos a pedir el duplicado del papel de ingreso, tomó una ficha de un cajón y simplemente nos la dio para que completáramos nuestros datos. Ni chequeó en el sistema, ni siquiera miró las copias de la denuncia :dry:

     

    Sello y volvimos a Copacabana.

     

     

     

     

     

     

     

     

    Entrá a mirar el álbum :whistling:

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  10. Y no, no hay apaches ni indios pieles rojas en Teotihuacán, si es lo que están pensando. El título de mi nuevo relato se adquirió a pulso por una sencilla razón: olvidar el bloqueador solar en casa :crying:   De verdad, cada vez que visiten una ruina arqueológica ¡No olviden colocarse protector solar!

    Después de esta advertencia, haré un pequeño anuncio promocional. Uno de mis amigos españoles con el que viajé por todo México ha realizado (con mi coautoría) una serie de videos de viaje llamados "Un Mundo en la Mochila". Son videos al estilo amateur que les puede dar la oportunidad de conocer de manera diferente y más atractiva todo sobre los lugares que describo en mis relatos :) Así que a partir de ahora, en los relatos que lo ameriten, dejaré al final la liga del video para que le echen un vistazo.

    La ciudad de Teotihuacán es motivo de misterios, leyendas, ritos espirituales y teorías. No por nada es la zona de monumentos arqueológicos con mayor afluencia de turistas en todo México, aún más que Chichen Itzá y Palenque.

    Aunque en lo personal me han cautivado más las antiguas ciudades mayas (en relatos futuros sabrán por qué), la vividez y el brillo que emana Teotihuacán es digno de admirar desde todos sus ángulos.

    Si bien el Museo Nacional de Antropología e Historia (del cual hablé ya en mi relato anterior) tiene la colección más completa de vestigios de las culturas mesoamericanas en México, para vivirlas de verdad no hay nada mejor que verlo con sus propios ojos.

    Llegar a Teotihuacán no es nada complicado. Mis amigos y yo fuimos a la Central de Autobuses del Norte de la Cd. de México y desde ahí tomamos un autobús, que no demoró más de 45 minutos en arribar a las ruinas.

    Una vez que descendimos al sendero de tierra y nopales (no confundir nopal con cactus, búsquenlo en google) no hizo falta más que seguirlo. Después de unos minutos nos topamos con un grupo de Voladores de Papantla.

    Estos singulares hombres de origen totonaco (aunque hoy en día los hay de todas etnias) hicieron famoso su ritual religioso, que muchos piensan, fue adoptado y modificado por los aztecas para celebrar la fertilidad y acercarse al Dios del Sol.

    large.df134e08eae7079c935fae20ecb25efd.jpg.4e2c9ad7751cd5b94a44a06b3c1e7346.jpg

    El rito consiste en un palo de más de 20 metros de altura; en su punta se encuentra una cruz giratoria (representa los 4 puntos cardinales) sobre la que baila el caporal, quien toca la música con un tambor y una flauta. A cada extremo de la cruz va atada una cuerda, que en su otro extremo sostiene por la cintura a un volador, quien se lanza al vacío desde la cruz cuando ésta comienza a girar. De tal forma, poco a poco los voladores van bajando mientras dan vueltas alrededor del asta, hasta llegar al suelo donde forman un círculo abierto. Sus vestimentas son muy coloridas y todo el espectáculo es realmente fantástico :) Además, para hacerlo, muchos de estos indígenas se preparan años, siendo más una preparación espiritual que física.

    large.8a393712db8b1b144d123989e444a459.jpg.9a0506550ab59a56e8759cd981b9f5b1.jpg

    Después de pasar a los voladores, se debe entrar por un pequeño museo para comprar el billete de admisión, que para estudiantes, ancianos y otros sectores es totalmente gratis, aunque el domingo lo es para todos (como es de esperarse, se atesta de gente).

    En nuestro caso, una chica practicante de la Escuela del Instituto de Antropología e Historia se acercó para ofrecernos una visita guiada sin costo, aunque normalmente se debe pagar por ello. Rápidamente aceptamos ;)

    La primera visita la hicimos a la antigua ciudadela de Teotihuacán, que fue el centro político de la ciudad. En principio nos costó mucho trabajo subir algunos escalones que llevan al templo central. Una de las características de todas las pirámides en las que he estado es que tienen escalones muy altos :( lo que es un poco extraño, pues étnicamente los antiguos pobladores eran de estatura baja; pero probablemente esos escalones eran usados también como gradas.

    El templo central de la ciudadela es la pirámide de la Serpiente Emplumada, una de las principales deidades de las culturas mesoamericanas al que se le conoce como Quetzalcóatl. Lamentablemente esa pirámide no se puede escalar, pues ya está bastante dañada y, por tanto, reconstruida, debido a su explotación turística, y está a punto de perder su título de Patrimonio de la Humanidad.

    large.79a22483df7c903437b3d3f255f688e9.jpg.925bf3397210ec681aaa912f037edbfe.jpg

    Aún así, el templo se puede admirar desde los escalones que bajan a su entrada. Una de las cosas que más nos maravillaron fueron las esculturas de la cara de la serpiente emplumada que se asoman por los costados. Los historiadores dicen que las plumas con las que se representa a dicho dios son iguales a las del Quetzal, el ave sagrada de los mayas que habita en la península de Yucatán. Las figuras a los lados de Quetzalcótal podrían ser el rostro de Tláloc, el dios de la lluvia.

    Más tarde, empezamos una caminata para conocer lo que fueron las casas de los ciudadanos de Teotihuacán. Algunas, las que se creen fueron zona de la aristocracia, otras para los guerreros y otras para la clase obrera. Las casas, por supuesto, lucen bastante deformadas; sólo se pueden apreciar los trazos de sus cimientos, lo que da una idea de cómo estaban divididos los cuartos por dentro.

    large.d751489d5563360a1aa34286b399b06a.jpg.8e2ea440b561fdc5dd2da4e4cab7ccda.jpg

    Cuando la guía terminó el recorrido, mis amigos y yo partimos hacia el primer objetivo: subir la pirámide del Sol, la segunda más grande en Mesoamérica.

    En el camino, nos topamos con varias plataformas que parecían pirámides a medio construir. Nos enteramos que, se cree, podían haber sido usadas por los aztecas para realizar sacrificios humanos. Así que no dudamos en actuar un antiguo sacrificio y dar gracias a los dioses aztecas :) por cierto, eso lo tenemos grabado.

    large.5aa25ba944233fbf105fc3ab165c1bfd.jpg.9a1fa9963127c31935d6a42636c1225d.jpg

    Cuando nos vimos al pie de la pirámide del Sol, nos quedamos con la boca abierta. Basta decir que suele ser comparada con la Gran Pirámide de Keops en Giza, por su magnitud. Entonces, decidimos dar el primer paso.

    large.6867aab4d3b51f4758cc399869a54cff.jpg.26a07a5571a827ffa4572c7d91f0b551.jpg

    Subir esas escaleras puede ser un reto extremo para muchos. Pero vaya que vale la pena. Como dije antes, casi todas las estructuras antiguas tienen escalones muy altos; la manera recomendable de subirlos es en zig zag, y no de forma recta hacia la cúspide.

    Cuando nos hallamos por fin en la cima (que en realidad es como el segundo o tercer piso, pues no se permite escalar hasta la punta) pudimos divisar desde un ángulo maravilloso la pirámide de la Luna, cuya forma, curiosamente, se asemeja a la montaña que tiene detrás. La guía nos dijo que los teotihuacanos se guiaron en las colinas que rodean al valle para construir los edificios.

    large.968267ea2d82b88b4848e1f76d3a0abc.jpg.2d4da914c74c379b1bf906c114c548f0.jpg

    Después de unos minutos descansando en la orilla de la plataforma, comenzamos a sentir los estragos de haber olvidado el bloqueador solar en casa. Nuestra piel se empezó a tornar roja :( y eso no es nada divertido.

    large.735ded5ccc31b41067fc3df6e2c32547.jpg.2dbd115400da4fc0556e4d82ab95c59c.jpg

    Cuando descendimos la pirámide, sólo nos faltaba una cosa más por hacer: subir la pirámide de la Luna, de menor altura que su hermana. Para ello, debimos recorrer toda la Calzada de los Muertos. Ésta fue la avenida principal de la ciudad, pues conecta ambas pirámides con la ciudadela y el templo de la serpiente emplumada. Se llama así porque cuando fue descubierta los arqueólogos encontraron muchos cadáveres a las orillas de la calzada. Se cree que son los restos de los sacrificios humanos que se realizaban en las pequeñas plataformas a los costados de la calle.

    large.3c666d176dd08260f5749d861da93ec1.jpg.5ae36b23e812ff41648b25fa6291333a.jpg

    Algunas personas creen que la ciudad de Teotihuacán está cargada con energías astrales o espirituales, y hacen todo tipo de rituales de meditación a lo largo de la calzada.

    Al finalizar el sendero, quedamos justo frente a la gran pirámide lunar, y echando una bocanada de aire antes, dijimos: "¡Vamos! ¡Nosotros podemos!"... sólo unos escalones más y nos vimos en la cima de la segunda pirámide :)

    large.8bfd4307262c9e303a8bc6edb2229354.jpg.df49f8d11fca3bc48c0ef1a872ae7d4f.jpg

    Desde aquí se tiene una vista frontal magnífica de toda la Calzada de los Muertos y, por tanto, de casi la totalidad de la ciudad. Fue un momento de relajación absoluta, después de largas caminatas y exponer nuestra piel al sol de verano. Después de minutos de tomar fotografías y mirar el paisaje, bajamos nuevamente y emprendimos nuestra caminata a la parada del autobús que nos retornaría a la ciudad de México.

    Se que hay ocasiones en que se puede conocer Teotihuacán desde un globo aerostático, debe ser sorprendente. Así que, si su billetera lo permite, no duden en hacerlo ^_^

    También les dejo el link del álbum completo de mis fotos

    Y la liga del video de Un Mundo en la Mochila, el primer capítulo de toda la serie, que en realidad trata sobre el D.F. A partir del minuto 21:30 podrán mirar todo sobre Teotihuacán

     

  11. Aislado del frío y cubierto de pies a cabeza en mi saco de dormir, todavía me encontraba a las afueras de Susques, el último pueblo de la Ruta 52 de Argentina antes de llegar a la frontera con Chile. Y antes de que mi alarma tuviera la oportunidad de sonar, los faros frontales y el ruido del motor de los camiones que pasaban frente a nuestra tienda de campaña nos despertaron estrepitosamente, cuando el sol todavía no se asomaba por el este.

     

    Eran poco más de las 5 de la mañana, y tras un salto desde el suelo pensé: ¡Los trailers se están marchando! :eek: Habíamos acampado junto a la salida de los camiones para al levantarnos pedir a uno por uno si nos podían llevar hasta el paso fronterizo. Pero al parecer, debimos haber madrugar todavía más :confus:

     

    Rápidamente desperté a Max, quien pronto envolvió su sleeping bag y empacó todas sus cosas. Sacamos nuestro equipaje de la tienda y, mientras yo la desmontaba, le pedí a Max que intentara detener a alguno de los conductores que salían del pueblo, o que hablara con alguno de los que todavía no se iban. Para cuando terminé, él volvió con malas noticias: ninguno estaba dispuesto a llevarnos :sad: Yo me mantuve sereno y positivo: son muchos camiones, alguno debe llevarnos.

     

    Nos vimos expuestos a la intemperie en medio de la helada madrugada. E irónicamente, ahora ningún camión parecía salir en dirección oeste. Decidimos abrir de nuevo nuestros sacos de dormir para cubrirnos del clima, y envueltos cual esquimales, aguardamos con esperanzas la salvación de uno de los choferes. Pasaron varios minutos. De vez en cuando algún coche particular o alguno de carga aparecía detrás de la curva de la autopista, lo que nos daba tiempo para posarnos junto a ella y levantar el dedo. Pero seguía muy oscuro, y difícilmente alguien pararía por nosotros :(

     

    Cuando casi caímos dormidos allí, un camión me deslumbró con sus luces, que prendió estacionado justo a la salida del pueblo. Con esperanzas, me aproximé a buscar al conductor y preguntarle… El sujeto estaba sentado y jugando con su celular. Parecía muy amable. Le conté nuestro penoso caso y encendió el motor. Los puedo dejar en el Paso de Jama, y de ahí cruzan la frontera solos— me dijo :big-smil: Al parecer, él y otros muchos camioneros no tenían los permisos para cruzar, sólo para descargar allí. Sin hesitar demasiado, le dije que esperara por nosotros y corrí hacia Max, quien se percató de la buena noticia y cogió nuestras maletas.

     

    No podíamos creer que hubiésemos conseguido un ride tan pronto, después de las largas jornadas de espera que habíamos pasado el día anterior :) Llegando al Paso de Jama, todos los conductores que cruzaran hacia Chile debían llegar obligatoriamente a San Pedro de Atacama, y sin duda, uno de esos cientos de automóviles tendría espacio para uno de nosotros dos. El plan no podía ser mejor. O eso creíamos…. :huh:

     

    Entre el sueño y el regocijo, yo me ubiqué en la parte trasera de la cabina y Max se quedó en el asiento del copiloto. Como él no hablaba muy bien el español, decidí hacerle plática al chofer, quien era originario de un pueblo del norte de Argentina.

    Comenzamos a avanzar por los últimos kilómetros de la Ruta 52, mientras el camión subía y bajaba cuestas por la bien asfaltada carretera ondulada. A ambas orillas, maravillosos paisajes se abrían paso ante los rayos del sol que poco a poco iluminaban la meseta de la Puna de Atacama, que si bien poco escarpada y accidentada, no dejaba de ascendernos a un par de miles de metros sobre el nivel del mar.

     

    Ruta Nacional 52 Argentina

     

    La orografía circundante nos mostraba montes poco elevados sobre el nivel del altiplano, cubiertos menguadamente por pastos y arbustos secos.

     

    Ruta Nacional 52 Argentina

     

    Otro solitario camión es lo único que avistábamos en movimiento alrededor nuestro. A lo lejos, las montañas andinas vigilaban las lagunas alcalinas y los salares, típicos de este tipo de ecosistema volcánico intermontañoso. Si hubiera tenido el tiempo suficiente, me hubiera tomado unas horas para alejarme hacia las lagunas y avistar a los flamencos rosados, que suelen vivir en estos cuerpos de agua salados.

     

    Ruta Nacional 52 Argentina

     

    Abrí la bolsa de cereales y saqué los dos plátanos restantes para tener algo en el estómago. Nos sentimos seguros de poder acabarnos los víveres, pues estábamos a punto de cruzar a Chile y al fin podríamos gastar nuestro dinero :big-grinB:

     

    El hombre manejó lentamente a lo largo de 120 km por más de 2 horas, hasta que por fin llegamos :rolleyes: Estábamos en el famoso Paso de Jama, último sitio a 4230 metros de altura antes de cruzar hacia Chile.

     

    Ya pasaban de las 8 am, y la oficina de migración y la aduana habían apenas comenzado a laborar. El chofer aparcó detrás de una larga fila de camiones que se aglutinaban frente a la gendarmería. Nos dijo que con gusto nos llevaría hasta Atacama, pero que no tenía el permiso de cruzar. Con entusiasmo le dimos las gracias y bajamos del coche. La mañana era bastante fría, a pesar de lo despejado que estaba el cielo.

     

    Nos abrigamos bien nuevamente y caminamos hacia la entrada del recinto migratorio, el cual sinceramente me imaginaba más grande y bullicioso. Constaba de una gasolinera y una tienda-restaurante del lado argentino; una caseta de revisión, la gendarmería, las oficinas de migración, las aduanas, dos estacionamientos y un edificio del gobierno de Chile.

     

    Caminando, pasamos la gendarmería como si nada. Llegamos a la oficina de migración pero no encontrábamos la entrada, así que regresamos a buscar al oficial de la caseta para preguntarle.

     

    El gendarme nos dijo que para cruzar, necesitábamos obligatoriamente hacerlo a bordo de un vehículo, aunque fuera una bicicleta. El gobierno chileno no nos permitiría pasar caminando, pues sabían que después de la frontera no había más que kilómetros y kilómetros de un asesino desierto de altura, y no podían correr el riesgo de que nos pasara algo y ellos fueran los responsables :zsick:

     

    Por tanto, el objetivo era conseguir un nuevo ride (el cual de todas formas tendríamos que conseguir) para registrarnos en la oficina de migración y seguir nuestro camino. La diferencia es que tendríamos que hacerlo antes de que los conductores pasaran la frontera, es decir, del lado argentino.

     

    Nos dirigimos al estacionamiento, donde había un escaso número de autos aparcados. Uno por uno fueron llegando y yo los fui abordando. Con toda la amabilidad del mundo, les explicaba nuestro caso y les pedía ayuda, misma que me negaban sin pensarlo mucho tiempo :(

     

    En vista de que avistábamos más camiones de carga que autos particulares, nos dirigimos al estacionamiento de la aduana, donde aparcaban los transportistas. En aquella inmensa cerca, surcábamos de lado a lado todos los trailers, parándonos de puntas para poder ver al asiento del piloto, que la mayoría de las veces estaba vacío. Detrás de uno de ellos, se hallaba un grupo de camioneros platicando y tomando café en envases de plástico. Max y yo nos acercamos para hablar con ellos y pedir de su ayuda. Pero con un movimiento de cabeza indicaron que no era posible :unsure: La mayoría de ellos no cruzarían a Chile, y otros se dirigían al lado contrario.

     

    Ante tantas negativas supimos que no sería una tarea fácil. Pensamos en ofrecer un poco de dinero a los conductores; quizá de esa forma nos verían con mejores ojos.

     

    Regresamos a la entrada de la oficina de migración para hablar con los viajeros. Max y yo buscábamos por todas partes algún tipo de persona que pudiese tener más en común con dos mochileros como nosotros :huh: Un hippie, una pareja joven, un auto rentado… nos parecía que tendríamos más posibilidades de ser auxiliados por alguien así que por una familia o una pareja de ancianos, que notablemente dudaban de su seguridad y de nuestro testimonio.

     

    Cabe mencionar que el auto y el equipaje eran revisados arduamente por los oficiales, y subir a dos desconocidos al auto implicaba una responsabilidad por cualquier tipo de artículo prohibido. Por supuesto, sabíamos que los mochileros tienen fama de llevar consigo marihuana :ohmy: pero no había forma de convencer a las personas de que nosotros NO llevábamos nada de eso :O_o: A pesar de que no era su excusa externada, ambos estábamos conscientes de lo que la gente podía pensar de nosotros (aún cuando vestíamos con una buena facha y no olíamos mal a pesar de 3 días sin ducharnos).

     

    Una pareja adulta se estacionó frente a nosotros, y Max pudo advertir que su placa era de Brasil. Rápidamente los abordó a ambos para contarles, en su natal portugués, que estábamos atrapados en la frontera. Los dos se mostraron muy accesibles con él y nos pidieron que esperásemos un momento, mientras el señor entraba a preguntar qué hacer.

     

    Luego de unos minutos regresó con no muy buenas noticias. Ambos estaban dispuestos a ayudarnos, pero al haber cruzado por la gendarmería antes, les habían dado un formato donde decía la marca y matrícula de su auto, y que solo dos pasajeros iban a bordo. En la oficina de migración no podían agregar más pasajeros que los que el gendarme había anotado, así que lamentablemente habíamos perdido nuestra oportunidad :mad:

     

    Entonces supimos que debíamos colocarnos unos metros antes de la gendarmería, y no en el aparcamiento. Habían pasado ya más de dos horas y el sol comenzaba a hacerse sentir, lo que nos obligó a despojarnos de nuestros abrigos y colocarnos bloqueador solar, preparados para otra larga jornada bajo el sol de las alturas andinas :zsick:

     

    Antes de empezar a pedir otro aventón, vimos a un grupo de choferes comiendo en un pequeño puesto de lámina frente a la aduana. Nos acercamos para ver si aceptaba pesos chilenos, ya que no nos quedaba ni dinero argentino ni comida para saciarnos.

     

    Afortunadamente, nuestro dinero era aceptado. Y más alegría nos dio saber que los billetes que aquel hombre alemán nos había regalado eran 100% reales :big-grin: No nos había estafado.

     

    Pedimos un jugo y dos sándwiches de milanesa. Por fin, estábamos comiendo algo más que naranjas y plátanos. Una vez satisfechos, caminamos a la carretera y comenzamos a pedir un ride.

     

    La mayoría de los autos no llevaban mucho espacio; viajaban en familia, y los que lo hacían en pareja, llevaban el asiento trasero lleno con su equipaje. Encontramos un trozo de cartón y escribimos ATACAMA con letras grandes, para ver si con suerte alguien se disponía a llevarnos.

     

    Unas horas bajo el sol nos bastó para agotarnos y casi darnos por vencidos :oops: Estábamos ya tan cerca de nuestro destino y no podíamos creer que siguiéramos atrapados en Jama luego de 4 horas pidiendo ayuda :madd: Los ánimos empezaron a decaer y las maldiciones comenzaron a aflorar: contra migración, contra el gobierno chileno, contra los conductores, contra nosotros mismos...

     

    Era ya mediodía y nos dimos cuenta de que muchas personas paraban a echar gasolina y a comer en el restaurante antes de pasar hacia migración. Pensamos que, quizá, sería más cómodo hablar con ellos frente a frente mientras recargaban su auto, y probablemente así causaríamos más empatía :sneaky:

     

    Renunciamos al clásico aventón a dedo y empezamos a encarar a la gente junto a los tanques de gasolina, que para poca sorpresa nuestra, continuaron negándonos ayuda :crying:

     

    Mientras esperábamos a que algunos salieran de comer o del baño, Max y yo nos sentamos junto a la tienda. Descubrimos que la red de wifi estaba abierta y nos conectamos para dar alguna señal de vida a nuestros compatriotas.

     

    Había recibido un whatsapp de Joaquín, mi amigo en Salta, desde hace dos días, preguntando si ya había llegado a Atacama. Le contesté que aún no lo lograba, y que hasta ese punto no sabía si lo haría :( La gente no pensaba ayudarnos y yo ya me estaba dando por vencido. Entonces me envió un audio con su voz, dándome palabras de ánimo.

     

    En ese momento me di cuenta de lo importante que era a veces hablar con los amigos <3 Por más solo que me encontrara en ese recóndito lugar, un simple mensaje de voz alzó mis ánimos poco a poco, y me hizo prometerme: ¡no acamparé aquí esta noche! :mad:

     

    Luego de casi una hora sentados reponiendo fuerzas y casi al agotar la batería de nuestros móviles, seguimos con la cacería de autos, recobrando nuestra sonrisa en el rostro que, de una manera u otra, debía convencer a algún conductor de que éramos buenas personas, y que sólo necesitábamos un empujón para lograr nuestro destino.

     

    Max y yo vimos pasar un autobús de pasajeros. Creímos que quizá tendría algún espacio disponible, y pensamos ofrecerle dinero para que nos llevasen hasta Atacama. Corrí más allá de la gendarmería para hablar con el chofer. Cuando lo alcancé, los pasajeros habían bajado para hacer uno por uno su trámite migratorio.

    El chofer bajó y le planteé la idea. Lo pensó algunos minutos y dijo que quizá tendría asientos libres. Subió al bus para luego bajar. Y me respondió que no sería posible, ya que no podría extendernos un boleto oficial, mismo que requisitaban en la oficina chilena.

     

    Si no es una cosa, es la otra— me dije muy enojado :angry: Pero sin nadie a quien poder culpar, regresé con mi entusiasmo hecho pedazos. Pero no me dejaría vencer ¡me hice una promesa y debía cumplirla!

     

    Cuando volví a la gasolinera, Max se había comprado otro sándwich de milanesa. Eran ya casi las 3 de la tarde. Nunca habría imaginado que nos llevaría tanto tiempo conseguir a alguien que nos ayudase :sad:

     

    Los autos y camiones llegaban y se iban, luego de comprar comida y cargar gasolina. Entre uno de los camioneros, Max advirtió un acento proveniente del centro de Brasil. Me dijo que probaría suerte…

     

    Habló unos minutos con el camionero para luego regresar. Con un exiguo entusiasmo me dijo que el hombre había aceptado llevarnos a ambos, y que debíamos pasar a la oficina aduanal con él :ohmy: No entendía por qué Max no estaba saltando de alegría al decirme aquello, pero la pobre explicación del chofer no le había dado mucha confianza :huh:

     

    Regresamos con él para confirmar lo que nos había dicho, y nos indicó que caminásemos de una vez hacia la oficina migratoria, y que allí lo esperáramos, y si no lo veíamos que lo buscásemos como Joao.

     

    No muy convencidos :unsure: pero sin más alternativas, nos dirigimos a migración, donde nos dieron un formulario para llenar e hicimos la fila con los demás viajeros. Cuando llegamos a ventanilla, el oficial nos preguntó en qué vehículo viajábamos. Le dijimos que pasaríamos con un trailero de nombre Joao, a lo cual contestó que debíamos pasar a la oficina aduanal, por donde cruzaban todos los camiones.

     

    Acatando sus reglas, nos cambiamos de lugar y entramos a la oficina aduanal, no sin antes aprovechar para ir al baño. Allí, hablamos con el empleado de ventanilla, quien comenzó a darnos un sermón del porqué no podía dejarnos pasar caminando. Antes de que pudiésemos entenderlo todo, Joao apareció en el pasillo, y le dijo: vienen conmigo. El empleado sonrió y nos hizo una seña para pasar a la siguiente ventanilla. Ahora empezaba a creer en que de verdad ese tal Joao nos podría hacer cruzar a Chile :smug:

     

    Llenamos un par de formularios, mientras Joao no dejaba de hablar y reír a carcajadas con los oficiales de la aduana. Creo que de verdad, era alguien conocido allí. El oriundo de Brasil le daba indicaciones en portugués a Max sobre lo que debíamos hacer. Tras un par de papeleos, nuestro sello quedó listo y entonces, de verdad, me sentí feliz :big-smilB:

     

    Con mi pobre portugués le di las gracias a Joao: Obrigado! Obrigado! :blush: Casi a las 5 de la tarde en punto, estábamos ya saliendo del complejo de Jama y, finalmente, después de tres largos días de espera, me adentré en Chile a bordo de un camión de carga brasileño.

     

    Joao puso algo de música carioca. Una buena samba y un par de cigarrillos que tuvo la decencia de invitarnos, convirtieron mi día en casi lo mejor que había vivido en todo mi viaje. Darme cuenta de que, por más larga que hubiera sido la espera, aún existen personas nobles en este mundo, me hizo sonreír de la manera más reconfortante posible :big-grin:

     

    Ruta 27 Chile, rumbo a Atacama

     

    La Ruta Nacional 52 argentina se convirtió en la Ruta 27 chilena, por la que el coche avanzó a lo largo de 150 kilómetros de puna que, poco a poco, se fue tornando en un enorme desierto.

     

    Ruta 27 Chile, rumbo a Atacama

     

    A lo lejos se seguían divisando salares, lagunas y pequeños cerros, mismos que nos elevaron más y más en la carretera, hasta picar los 4810 metros ¡Era algo de locos! :eek: Ni siquiera en el cráter del Nevado de Toluca había ascendido a tal altura. Mi cabeza vacilaba entre la ansiedad de mi arribo y el cansancio de todo un día como hitchhiker. Pero me negué a las pastillas para el soroche, y decidí masticar hojas de coca que llevaba conmigo, como buen remedio naturista para el mal de altura ;)

     

    Max y Joao platicaron durante todo el viaje, mientras yo cabeceaba en la parte trasera, disfrutando del hermoso paisaje que me brindaban las cuestas andinas.

     

    Cuando el sol apenas se metía, cerca de las 8 pm, llegamos por fin a nuestro destino: la ciudad de San Pedro de Atacama, en medio del Desierto de Atacama, el desierto más seco del mundo.

     

    Joao nos dejó en el estacionamiento de los camiones, y luego de darle repetidas veces las gracias, caminamos hacia el pueblo para hallar un hostal. Habíamos sufrido demasiado como para pasar una noche más bajo la carpa :zsick: Definitivamente necesitábamos una cama.

     

    Preguntamos y llegamos al centro del pueblo, donde nos percatamos de lo turístico que era. Cientos de turistas y mochileros se paseaban por las iluminadas calles rodeadas de casitas de adobe. Poco a poco fuimos preguntando por los precios en los hostales, mismos que estaban llenos y, además, ofrecían precios muy elevados :O_o: De todas formas, había olvidado que era temporada alta (vacaciones de verano para ellos).

     

    Los precios no bajaban de los 13,000 pesos (poco más de 20 dólares). Pero no nos rendimos. Nuestra búsqueda nos llevó a una avenida de ripio muy larga, donde hallamos una litera en un cuarto compartido por 8,000 pesos (uno 13 dólares) cada uno. Sin deseos de caminar más cargando nuestra pesada mochila, aceptamos la habitación, y Max se ofreció a pagar con el dinero que nos había obsequiado el alemán en Purmamarca, mismo con el que compramos medio pollo rostizado y papas, que comimos como un par de náufragos cuando por fin avistan tierra :D

     

    Tomamos nuestra merecida ducha y nos botamos en la cama, alegres al fin por haber cumplido nuestra meta (y mi promesa personal) ^_^ Avisé a todos que había llegado con bien y concilié el sueño en un par de minutos. Otra larga, pero más amena jornada, me esperaba al siguiente día junto a mi colega brasileño, sin el cual, posiblemente, no habría podido cruzar.

     

    Aquí está el álbum de fotos entero sobre mi odisea fronteriza:

     

     

  12. Nuestro último día en el occidente mexicano quisimos pasarlo en el medio del bosque y la viva naturaleza. Y, como es costumbre, la mejor decisión la tomamos gracias a la recomendación de un local tapatío, quien nos incitó a la aventura en búsqueda de los pueblos mágicos de Jalisco :rolleyes:

     

    La secretaría de turismo de México ha utilizado este título emblemático para denominar a las poblaciones de mayor importancia y belleza histórica, cultural y natural alrededor de todo el país. Por supuesto, ha servido para impulsar la afluencia de turistas durante todo el año.

     

    En la provincia de Jalisco eran varias nuestras opciones, pero la más acertada por su cercanía y accesibilidad fue la población de Mazamitla, al sureste del estado.

     

    En nuestra nueva travesía se nos unió la tía Lupe, madre de una de mis primas con las que viajaba, quien se encontraba en Guadalajara para asistir a una boda. Los cinco juntos partimos por la mañana al tomar el autobús en la carretera sur, que tras bordear el enorme lago de Chapala por 150 kilómetros nos llevó a nuestro pequeño destino perdido entre las montañas.

     

    Centro de Mazamitla

     

    A primera vista, Mazamitla me colmó de sensaciones muy distintas a la que todos los pueblos mágicos tenían el poder de hacerme experimentar :ohmy: Sus techos de teja, balcones en madera y pasillos con pilares me transportaron inmediatamente a miles de kilómetros de distancia :) en el lejano Cusco, para ser exactos.

     

    Centro de Mazamitla

     

    Arquitectura como ésta rara vez es hallada en las recónditas localidades mexicanas. Es quizá, por ello, que el centro histórico de Mazamitla es una de las principales razones para enorgullecerse de su linaje actual ^_^

     

    Zócalo de Mazamitla

     

    Mientras recorríamos la catedral y la plaza de armas, algunos pares de simpáticas jóvenes se nos acercaron para ofrecernos paquetes turísticos a los principales destinos del pueblo, que incluían paseos por el centro histórico, actividades de deportes extremos en sus paisajes circundantes y la visita a la Cascada El Salto, misma que nos había sido recomendada.

     

    Catedral de Mazamitla

     

    No obstante, nos mostramos obtusos ante sus ofertas, tomando como consejo la ruta a seguir hacia la dichosa caída de agua ;)

     

    Era menos del mediodía y la población no mostraba mucha actividad. Se nos había dicho que, precisamente ese día, se celebraba el día del pueblo mágico, de tal forma que más tarde se haría un desfile conmemorativo por las calles del centro histórico.

     

    Deseosos de ser testigos de la festividad, decidimos partir al sur en busca de la cascada, para poder estar de vuelta a la hora adecuada para el desfile :big-grinB:

     

    Hicimos una parada en la tienda para comprar comida para llevar. Tortillas de maíz, queso, chicharrón y salsa picante fue el menú para nuestra templada tarde :P

     

    Las estrechas calles del casco viejo nos llevaron colina abajo, orillados por las modestas viviendas de anaranjados tejados que fosforecían bajo un inminente sol.

     

    Rmbo a Los Cazos, Mazamitla

     

    Un embudo de rúas nos dragó hasta el extremo sur del pueblo, donde las pendientes no cesaban de descender a considerables inclinaciones. A cada paso que dábamos, solo pensábamos en lo arduo que sería nuestro regreso :unsure: y sobre todo, pensábamos en mi tía, quien sin duda no poseía la misma resistencia corporal, aunada a un problema de asma :(

     

    Unos kilómetros más adelante un grupo de locales apareció halando de sus caballos. Por supuesto, el trueque por sus servicios no se hizo esperar, aguardando por nosotros, únicos turistas aquel día, para que pagásemos por un paseo sobre sus lomos.

     

    Conociendo ya la experiencia que mi tía poseía con los corceles (en cuya infancia solía montarlos) le ofrecimos pagarle el paseo hasta la cascada, en aras de salvar un poco de sus fuerzas. En vista de sus negativas, los hombres comenzaron a bajar el precio más y más... pero nada funcionaba para convencerla :wacko: Optamos por caminar.

     

    Las primeras casas de campo empezaron a aparecer en la larga avenida, tan distintas al resto de las moradas citadinas.

     

    Rumbo a Los Cazos, Mazamitla

     

    Amplios terrenos las circundaban repletas de una viva vegetación que adornaba su campirana pero moderna arquitectura.

     

    Mazamitla es bien conocida por los jaliscienses por ser hogar de turistas y extranjeros que llegaron para quedarse, quienes han caído enamorados ante los pies de muchas de las hermosas casas de campo que se venden en la zona, perfectas para vacacionar durante el caluroso verano :big-smil:

     

    Más allá de los pintorescos pórticos a las afueras de la localidad, arribamos a un ostentoso y lujoso fraccionamiento campirano en el extremo sur. Una garita de madera nos dio la bienvenida a Los Cazos, misma donde nos vimos obligados a contribuir con una moneda, que se vería destinada a la conservación de la flora y fauna del lugar.

     

    Los Cazos, Mazamitla

     

    A pesar de la evidente belleza del sector, se había permitido la privatización de la zona, siendo todos los terrenos a la orilla de un largo camino de ripio vendidos a particulares, deseosos de construir sus casas de verano.

     

    Los Cazos, Mazamitla

     

    Menos mal que los vecinos habían hecho algo bueno con el espacio a su alrededor, que para nuestro deleite se encontraba en las perfectas condiciones de conservación ante su obligada visita :rolleyes:

     

    Los Cazos, Mazamitla

     

    Las escasas callejuelas que bajaban por los oteros parecían sacadas de un cuento de hadas <3 Y las pintorescas casas en sus aristas podían fácilmente ser habitadas por una comunidad de hobbits que, por alguna extraña razón, hubieran llegado a ese recóndito rincón de México.

     

    Los Cazos, Mazamitla

     

    En ambos extremos del sendero el bosque templado ensanchaba su espesura, convirtiéndose en un preponderante pulmón que mantenía vivaz el encanto de todo Mazamitla :big-grinB:

     

    Paisaje en Los Cazos, Mazamitla

     

    Solo algunos pocos vecinos presumían su regocijo desde sus cautivadoras moradas, mientras hacían la limpieza de sus fructuosos jardines o se preparaban para un asado de primavera.

     

    Los Cazos, Mazamitla

     

    El sublime cantar de las aves se acompañaba en su tranquilidad solamente por nuestras voces y el correr del cauce de un estrecho arroyo a nuestro costado, sesgado en cada vivienda por pequeños y llamativos puentes tallados en los troncos.

     

    Los Cazos, Mazamitla

     

    Después de unos 2 kilómetros cuesta abajo el camino llegaba a su fin, y se oía entre la selva de altos encinos el golpear del agua contra el suelo.

     

    Donde el arroyo se topaba con el vacío, dejaba su agua caer por la ladera de una pared de roca, en cuya cima nos permitimos sentarnos a tomar un descanso y, por supuesto, aprovechar su belleza para capturar más fotografías :rolleyes:

     

    En lo alto de la cascada de Los Cazos, Mazamitla

     

    Más antes de bajar por la escalinata de más de 100 pasos, empleamos una pequeña palapa de madera para comer el almuerzo y recobrar nuestras fuerzas. Entonces algunos pares de turistas más se hicieron por fin presentes, aislándonos de nuestra solitaria comparecencia.

     

    En lo alto de la cascada de Los Cazos, Mazamitla

     

    Caminamos por el último tramo del trayecto, que nos llevaba justamente hasta el pie de la pared de rocas, lo que nos reveló finalmente la cascada El Salto, de 30 metros de altitud.

     

    Cascada de Los Cazos, Mazamitla

     

    La delgada y líquida línea blanca iluminada por el tenue sol aparentaba difuminarse en su parte inferior, produciendo un halo de vapor y brisa que empapaba todo a su alrededor.

     

    Cascada de Los Cazos, Mazamitla

     

    El pequeño y poco profundo estanque a sus pies nos dotaba de rocas humedecidas, por las que pudimos saltar hasta llegar lo más cerca que pudimos por su costado derecho, evitando siempre ser molestados por el resto de los turistas, que casi se bañaba bajo sus aguas :D

     

    Cascada de Los Cazos, Mazamitla

     

    Un clima templado nos relajó ante la majestuosidad de la exuberante y excitante naturaleza, llevando nuestro improvisado viaje citadino más lejos de lo que creímos llegar :rolleyes:

     

    Cuando los viajantes despejaban la zona fue momento para posarnos justo al lado de sus aguas, y sentir la brisa aún más de cerca para apresar el nítido momento en nuestros lentes ópticos.

     

    Cascada de Los Cazos, Mazamitla

     

    Un último momento de júbilo fue necesario antes de partir :big-smil: sin muchos deseos de retornar a la gran ciudad de Guadalajara.

     

    Cascada de Los Cazos, Mazamitla

     

    La marcha de regreso se prolongó a un paso sumamente lento, a sabiendas de las escoradas pendientes que nos esperaban a subir hasta el pueblo :zsick:

     

    Pacientes a cada paso que dábamos, no hesitamos en tomar descansos a cada cierto tramo. Más no nos mostrábamos arrepentidos de no haber aceptado cabalgar por Los Cazos.

     

    Al salir del fraccionamiento, no podíamos hacer nada más que mirar hacia la larga e inclinada subida que teníamos por delante. Más no teníamos otra opción que ascenderla :wacko:

     

    Pero pronto apareció una camioneta chevrolet pick up, cuya batea nos sedujo instantáneamente. Y sin dudarlo más de dos segundos, pedimos a su chofer un ride hasta la cima del pueblo, a lo que gentilmente accedió :big-grinB:

     

    Felices de ahorrarnos un considerable y cansado recorrido :P nos apresuramos hacia el zócalo del pueblo, donde los preparativos para la celebración estaban por finalizar.

     

    Buscamos el mejor sitio entre la multitud, que se regocijaba orgullosa por un año más del nombramiento de su ciudad natal.

     

    Desfile de pueblos màgicos en Mazamitla

     

    Los grupos de niños de todas las primarias y secundarias de Mazamitla comenzaron a desfilar por la calle principal, mostrando satisfechos figuras representativas de todos los pueblos mágicos de México, desde su extremo norte en la frontera hasta la punta más oriental de la Riviera maya :big-smil:

     

    Desfile de pueblos m`gicos en Mazamitla

     

    Con aquella muestra gozosa de las comunidades más pequeñas y bellas del país, partimos alegres de Mazamitla para tomar nuestro avión desde Guadalajara, resguardando todos los recuerdos para uno más de mis viajes a la posteridad.

     

     

  13. Pasamos varios días en el pueblo de Humahuaca, en Jujuy, por lo que inevitablemente le tomé un cariño muy especial a este rincón norteño <3 Como Martín debía trabajar utilizando una conexión a internet, nos mudamos del camping a un hostel ubicado a una cuadra de la plaza central. El Hostel Humahuaca tenía unas geniales camas, una cocina y un gran patio interno.

     

    Humahuaca, Jujuy

     

    A los pocos días de nuestra llegada, aquel lugar se convirtió en el punto de encuentro de viajeros que iban y los que volvían. En nuestra larga estadía allí, conocimos personas de todas las nacionalidades: brasileros, suizos, españoles y argentinos, obviamente, que viajaban hacia el norte o iban hacia el sur. La cocina se trasformó en el sitio de reunión donde uno escuchaba las anécdotas más disparatadas de todos los rincones del mundo. Muchos viajeros que ya regresaban de su paso por las ruinas de Machu Picchu en Perú, o aquellos que habían recorrido Bolivia nos llenaron de consejos para cuando llegáramos a estos destinos y a mí me llenaron de una ansiedad terrible por cruzar la frontera :big-grin:

     

    Recuerdo una noche en particular, donde todos quienes nos hospedábamos en el hostel hicimos una cena comunitaria y con todo el espíritu festivo que reinaba en nosotros, nos fuimos a una de las peñas de Humahuaca, donde una pareja de músicos interpretaba temas folclóricos con guitarra y bombo. Entre cervezas y brindis y dos suizos intentando bailar una chacarera, pasamos la noche más loca y divertido que puedo recordar (aún con baches borrosos :big-grinB: ) de Humahuaca.

     

    Viajeros brindando en la peña de Humauaca

     

    Sin embargo si hay algo que me quedará grabado en mi mente por siempre, fue el festejo del Día de La Pachamama.

     

    Cada primero de Agosto, se realiza en toda la región norteña este singular rito, como agradecimiento a La Pachamama, la Madre Tierra, entregándole ofrendas como comidas y bebidas alcohólicas y pidiendo por las futuras cosechas.

     

    Los festejos habían iniciado la noche anterior, donde los vecinos de Humahuaca repartieron entre todas las casas y los negocios, incienso de aromáticas vegetales que se recogen directamente de las zonas aledañas. También se comienza a festejar con mucho, MUCHO alcohol.

     

    1 de Agosto, Día de La Pachamama

     

    A la mañana siguiente todas las calles de Humahuaca estaban inundadas de ese aroma dulzón porque en todos lados el incienso era prendido para sahumar las casas, espantar los malos espíritus y atraer la buena suerte.

     

    Nos acercamos a la plaza principal cerca del mediodía, que estaba llena de gente y música, porque había una orquesta tocando sin cesar desde temprano.

     

    Orquesta en el Día de La Pachamama

    Los músicos en la plaza principal

     

    Habían quitado algunas baldosas y directamente en la tierra subyacente, habían cavado un pozo de algunos centímetros de profundidad. Todo alrededor estaba cubierto de papel picado de todos los colores y varias serpentinas, que representaban la festividad y las cosas buenas. Había muchos elementos y simbología que amablemente me fueron explicando cuando pregunté por ellas, curiosa.

     

    1 de Agosto, Día de La Pachamama

     

    Los billetes de plata representaban el pedido de la buena economía para las familias, y como parte de las ofrendas dadas a La Pacha, se encienden cigarrillos que se clavan en la tierra y se esparcen hojas de coca y tiras de lana de colores.

     

    1 de Agosto, Día de La Pachamama

     

    También había bebidas alcohólicas y comidas típicas preparadas en vasijas. En el borde del pozo se clavan cuchillos que evitan que los malos espíritus enterrados salgan.

     

    1 de Agosto, Día de La Pachamama

     

     

    Una larga fila se había formado alrededor del agujero, y una mujer iba organizando todo el ritual. De a par, los pueblerinos (y algún que otro turista desubicado que lo único que quería era una estúpida foto… lo que me pareció una falta de respeto horrible) iban acercándose al pozo, se arrodillaban ante él y luego de persignarse comenzaban con el ofrecimiento de los regalos a La Pachamama.

     

    Mientras rezaban y pedían, iban echando al pozo un puñadito de papelitos de colores, un chorro de alguna bebida alcohólica como vino, agua bendita, y luego, juntaban un poquito de tierra y la esparcían dentro del pozo. Una vez que finalizaban con el pedido, sus cabezas eran cubiertas con papel picado.

     

    1 de Agosto, Día de La Pachamama

     

    Desde temprano habían comenzado y de a poco, todas las personas de Humahuaca se fueron acercando a la plaza para realizar su agradecimiento a la Madre Tierra. Por detrás de las personas, mi cabeza curiosa asomaba cada tanto porque me llamaba la atención tantos colores alegres y tantos regalos a esta deidad que adoran los pueblerinos del Norte. Era especialmente llamativo ver cómo se habían mezclado estas tradiciones indígenas con simbolismos cristianos, como la persignación, el agua bendita o el rezo de un “Padre nuestro”.

     

    Ya caída la tarde, y cuando todos quienes quisieran participar se hubieran acercado, el pozo estaba prácticamente tapado. Para finalizar, la pareja que organizaba el ritual se arrodilló frente al agujero y luego de hacer sus pedidos, terminó por ofrendar los últimos elementos que se encontraban y vaciaron las vasijas de comidas.

     

    1 de Agosto, Día de La Pachamama

     

    Taparon el pozo con la tierra que sobraba y luego, prolijamente fueron apilando en espiral todas las botellas de bebidas alcohólicas que habían utilizado y cubrieron todo con decenas de serpentinas de colores. Estoy segura que La Pacha había quedado completamente satisfecha con todas las ofrendas.

     

    1 de Agosto, Día de La Pachamama

     

    Pasaron los días, los viajeros que se habían juntado en el hostel siguieron su camino y el lugar quedó casi vacío y en paz. Cada tanto algunos que otros llegaban y en su estadía en Humahuaca los veíamos hacer una excursión a un lugar al que llamaban Cerro de los 14 colores. Volvían tan deslumbrados con aquel lugar que en poco tiempo despertó en nosotros una gran curiosidad.

     

    Pocos días antes de dejar Humahuaca entonces, decidimos ver qué era eso tan maravilloso con tantos colores y nos dirigimos hacia aquel lugar siguiendo las indicaciones del encargado del hostel.

     

    Debimos salir del pueblo, por un camino secundario de tierra, que en un principio estaba en buen estado, lo que nos llenó de alivio (que pronto se esfumaría). Debíamos recorrer sólo 25 km. hasta la Serranías del Hornacal, el nombre real de este cerro de tantos colores.

     

    La carretera se interna de lleno en tierras de nadie. Fuimos atravesando campos desolados y agrestes, hasta que empezamos a ascender por entre los cerros. Humahuaca ya casi ni se veía mientras subíamos por aquel camino de curvas y curvas. Cuando superamos los 4000 metros sobre el nivel del mar, la cosa se puso bastante fresca y hubo que para a subirse la campera hasta el cuello y ponerse unos abrigados guantes.

     

    Camino a la serranía del Hornocal

     

    La vista desde aquella altura era realmente impresionante, con esas enormes cierras naciendo en todas direcciones, pero el camino comenzó a tornarse muy malo. Y no había nadie a kilómetros a la redonda. La moto fue traqueteando y esquivando baches, pero lo peor de todo eran los trechos con serrucho. Yo iba rebotando sobre la moto y fue tanto el golpeteo de mi cabeza contra el casco que terminó provocándome una jaqueca horrible. :(

     

    Pero a pesar de aquel camino, al cabo de una hora, hora y media, finalmente llegamos a la cima de una colina donde se abría una explanada y nos detuvimos. El paisaje que teníamos adelante, el famoso Cerro de los 14 colores fue una de las cosas más HERMOSAS que vi en mi vida e intentaré de la mejor manera posible, describirla como se merece. :ohmy:

     

    Hornocal, cerro de los 14 colores

     

    La planicie donde dejamos la moto terminaba en una cuesta que descendía algunos metros y luego se continuaba unos tres kilómetros hacia otro barranco. Algunos metros más adelante nacía este gigantesco cordón montañoso teñido de un intenso color violáceo que resaltaba completamente entre las bajas colinas marrones de la puna.

     

    Hornocal, cerro de los 14 colores

     

    En todo su largo, el Hornacal mostraba una geometría zigzagueante con betas de colores claros y oscuros que se intercalan como una explosión de color. En aquel lugar reinaba un silencio absoluto, a pesar de que junto a nosotros habían algunas personas más… pero es que aquel paisaje que uno se encuentra de frente, te deja sin habla.

     

    Hornocal, cerro de los 14 colores

     

    Contrastando con el celeste cielo, los colores profundos de aquella sierra resaltaban llamativamente, como si estuviese encendida en llamas! Rojos, rosados, lilas y violetas se continuaban con colores más claros como anaranjados, amarillos y grises hacia un extremo. Y eran impresionantes sus llamativas vetas en V que se repetían indefinidamente a lo largo de aquella enorme pared, y sus crestas puntiagudas… que daba la sensación como si de repente la montaña hubiera explotado y hubiera quedado petrificada en ese instante.

     

    Descendimos por la pendiente, a pesar de ver a la gente regresar casi sin aliento, y nos acercamos aún más al cerro. Martin decidió continuar hasta el final del camino, y yo prefería sentarme en la ladera de aquella colina a contemplar completamente absorta aquel paisaje.

     

    Hornocal, cerro de los 14 colores

     

    Mientras un fresco viento corría por entre las harban cercas que se mecían a mi lado, y algunas hormigas ya comenzaban a investigarme, trepando por mis zapatilla, me quedé durante varios minutos, tratando de tragarme por los ojos aquel espectáculo de colores que la naturaleza… que La Pacha, me regalaba. Intenté contar las bandas de colores y para mi fueron más de 14.

     

    Hornocal, cerro de los 14 colores

     

    Hacia la derecha, el Hornocal mostraba unas vetas curvadas como un pincelazo, con el mismo juego de colores. Lo enorme y gigantesco de aquella sierra, sus colores y belleza hacían sentir a uno completamente insignificante.

     

    Hornocal, cerro de los 14 colores

     

    Permanecí alrededor de una hora, escuchando “los sonidos del silencio” como quien diría, y disfrutando de aquello hasta que Martin regresó y emprendimos el regreso hacia la moto. A aquella altura y subiendo esa pendiente tan inclinada, mis pulmones casi colapsan, y llegué a la moto casi sin aliento.

     

    Contemplamos una vez más el cerro, porque para hacerlo aún más maravilloso, a medida que el sol se escondía y la luz pegaba en otro ángulo, uno podía ir descubriendo más colores sobre el Hornocal, y el contraste de las sombras en las vetas era magnífico.

     

    Hornocal, cerro de los 14 colores

     

    Regresamos por el mismo camino, mientras caía la tarde y luego de esquivar una familia de vicuñas que se nos cruzaron. Avanzamos con cautela descendiendo toda esa altura que habíamos escalado a la ida, mientras se me revolvía el estómago por el rebote continuo sobre ese camino ondulado.

     

    Vicuñas en Jujuy

    Vicuñas cruzando la puna

    Cuando nos faltaban algunos kilómetros aún para recorrer, vimos a lo lejos una gran manta de una ancha nube blanca y pomposa que se propagaba entre las colinas. Asombrados, nos detuvimos a sacar fotos de aquel paisaje y luego continuamos la marcha. Lo que no nos imaginábamos era que aquella enorme nube era en realidad una terrible helada que había bajado hacia Humahuaca. Lo descubrimos en el mismo momento en que nos metimos de lleno en aquella nube. Frío y mucho. Ya no sabía si mi cuerpo me temblaba por el camino en mal estado o por el abrupto cambio de temperatura que sufrimos llegando al pueblo. Llegamos al hostel con las manos entumecidas y estalactitas cayendo de nuestras narices. :confus:

     

    De regreso a Humahuaca

    Nube helada :S

     

    Después de casi dos semanas en aquel pueblito que conquistó una parte de mi corazón, nos despedimos de Humahuaca con algo de melancolía y recorrimos los últimos 170 kilómetros hasta llegar a la ciudad norteña de La Quiaca, donde se encuentra el paso fronterizo con Bolivia.

     

    Camino a La Quiaca, Jujuy

    Camino a La Quiaca

     

    La Quiaca es una típica ciudad de frontera y para ser sincera, no es muy pintoresco como lo habían sido todos los pueblos de Jujuy que habíamos conocido, por lo que decidimos recorrer unos 17 kilómetros más hasta llegar a un pequeñísimo y humilde poblado, llamado Yavi.

     

    Yavi es un verdadero rincón inhóspito del mundo. El pueblito, muchísimo más pequeño que Humahuaca consiste solamente en una gran avenida principal de tierra, con no más de diez callecitas que la cortan en perpendicular. Sencillas casitas de adobe y paja, separadas por bajos muros de piedras apiladas conformaban Yavi, rodeado de colinas pardas y vegetación seca.

     

    El poblado de Yavi, Jujuy

    Pueblito de Yavi, en Jujuy

     

    Esa noche, hospedados en un hostal, mientras escribía para esta página, terminé divagando por los archivos de mi computadora y me puse a ver fotos de mis amigos, y de mi familia. Yo creo que eso, sumado a la atmósfera algo melancólica de aquel perdido pueblito en que nos encontrábamos, de repente estrujó un poco mis sentimientos. Ya hacía casi medio año que había dejado mi ciudad y que no veía a mi familia y seres queridos :sad: Y también estaban todas las ansias y expectativas que venía acumulando por dejar mi país. Estábamos a horas de salir de Argentina y visitar lugares completamente desconocidos para mí, donde no sabía con lo que me iba a encontrar ni lo que me esperaría y eso me generaba algunos nervios y miedos.

     

    Toda esa mezcla de sentimientos se encontraron esa noche y (esto puede sonar algo estúpido), cuando me metí en la ducha para darme un baño relajante y descubrí que el agua salía helada… fue la gota que rebalsó el vaso y por tercera vez en el viaje, me quebré. Sentada en el inodoro, no pude contener el llanto que me brotó por todos lados. Sé que la imagen puede ser muy patética, pero hoy me abro y soy completamente honesta con ustedes, porque esto también es parte del viaje.

     

    Necesité esos largos minutos de descarga :crying: :crying: :crying: hasta que finalmente vi cómo salía un poco de vapor por encima de la cortina del baño y pude darme un baño caliente y relajante. Unas palabras de Martin complementaron el baño y logré reponerme de aquel quiebre. Debíamos continuar viaje.

     

     

    A la mañana siguiente, empacamos nuestras cosas y viajamos nuevamente hacia La Quiaca.

     

    Cuando salimos, aquel 19 de febrero, no teníamos ni idea de cuánto tiempo íbamos a viajar, o cuánto íbamos a soportar, pero allí estábamos. Habíamos recorrido casi 15000 kilómetros dentro de nuestro gigantesco país, recorriéndolo de punta a punta, de Ushuaia a La Quiaca. Nuestra primera meta había sido cumplida y estábamos tan felices y orgullosos de eso que no caíamos en la realidad :)

     

    Ahora debíamos ir por nuestra siguiente meta: recorrer Suramérica. Así que aquella tarde, con muchos nervios, impaciencia, ansiedad y emoción dijimos adiós a nuestro querido país, y cruzamos hacia Bolivia :ohmy:

     

     

    De Ushuaia a La Quiaca :)

     

     

    Mira todas las fotos de los hermosos paisajes de Jujuy!

     

     

     

     

     

  14. Si son como yo y la Historia nunca fue su fuerte :P entenderán lo desconcertada que estaba cuando empecé a investigar un poco por las redes sobre las antiguas culturas que habían habitado las tierras peruanas. Mi conocimiento (muy pobre) se limitaba a la civilización Inca, pero de repente fui desasnada y empecé a conocer otras culturas anteriores e incluso contemporáneo a los Incas! Lo más nombrado en las redes fue la cultura Moche, tan interesante como macabra debido a sus curiosas costumbres de realizar sacrificios humanos :O_o:

     

    La cultura Moche se estableció principalmente en el norte de Perú, en lo que hoy conocemos como el departamento de Trujillo. Aquella sería una de nuestras últimas paradas antes de dejar atrás el territorio peruano.

     

    En el trayecto desde Lima hasta Trujillo nos esperaban kilómetros y kilómetros de una desolada carretera que corría (por suerte para nuestro mínimo entretenimiento) paralela a la costa del Pacífico. Fuimos atravesando varios poblados pesqueros y hasta debimos pernoctar en una playa completamente solitaria que nos cruzamos al atardecer.

     

    El camino hacia el norte de Perú

     

    Armar la carpa frente al mar puede sonar a plan romántico increíble, pero la verdad es que se tornó bastante complicado luchar contra el fuerte viento que corría mientras armábamos el campamento. Sin embargo, a pesar de que yo estaba convencida que íbamos a ser arrastrados por un ventarrón con carpa y todo en medio de la noche, logramos dormir y descansar bastante bien.

     

    Acampando en alguna playa

    Acampando en las playas del norte de Perú

     

    Al día siguiente emprendimos camino y unos kilómetros antes de ingresar al departamento de Trujillo, el paisaje fue cambiando paulatinamente. Ya nos veíamos tantos médanos con arena dorada volando por doquier al soplar los vientos. En su lugar se levantaban suave colinas verdes y algunos campos.

     

    Paisajes de Trujillo

     

    Unos diez kilómetros antes de la capital de Trujillo, en la entrada al departamento se encuentra el Valle Moche, sitio donde se alzan las enigmáticas Huaca del Sol y de La Luna.

     

    Para serles honestas, no tenía idea con lo que me iba a encontrar en aquel sitio. Sólo llevaba conmigo las recomendaciones de varios para que visitáramos aquellas ruinas pero nada más, y creo que fue justamente eso lo que llevó a que quedara deslumbrada con aquellos restos arqueológicos.

     

    El Valle Moche es un sencillo pueblo sin mucha urbanización, rodeado de colinas y algunos campos verdes. Para llegar a las ruinas dimos varias vueltas porque el lugar parecía un pueblo fantasma, aunque lo que en realidad pasaba era que a esa hora de la tarde, con el sol radiante y fuerte en el cielo, muchos buscaban el reparo en sus casitas o quizás dormían siesta. Llegamos a un predio donde debíamos adquirir las entradas. Allí se encontraba el museo de la cultura Moche, exhibiendo todos los objetos encontrados en las ruinas que visitaríamos. Recuerdo que tenía un estacionamiento de por lo menos 75 plazas, enorme y estaba completamente vacío, me pregunto si realmente alguna vez se llenará porque en ese momento la visión de un lugar repleto y bullicioso me parecía imposible.

     

    Así que, entrada en mano, seguimos las instrucciones y algo dubitativos llegamos al sitio arqueológico. Junto con dos mujeres más, armamos un pequeño equipo que fue guiado por una mujer local a través de las ruinas. La guía nos explicó que en aquel vasto territorio de varias hectáreas que antiguamente habían pertenecido a la civilización Moche, existían dos templos enormes, La Huaca de Sol y La Huaca de La Luna. Los restos arqueológicos que visitaríamos serían de este último, ya que la Huaca del Sol aún estaba siendo investigada por los especialistas. Ambas construcciones estaban separadas por varios kilómetros, en donde estaba asentado el núcleo urbano de clase media alta.

     

    Ascendimos una alta colina a través de unas escaleras armadas y entramos al primer escenario, perteneciente a La Huaca de La Luna.

     

    Ruinas Arqueológicas La Huaca del Sol y de La Luna

     

    Los Moche tenían una forma muy particular de organizarse. Durante el período del primer gobierno habían levantado enormes muros y habían construido el Templo de La Luna, que se considera el edificio de religión. Una vez terminado aquel mandato, los Moche rellenaban cada rincón del templo y prácticamente lo enterraban, expandían los límites del templo unos metros más y volvían a construir nuevamente La Huaca de La Luna, sobre los restos enterrados. Esto le confiere a La Huaca de La Luna la famosa forma de “pirámide truncada” que tanto nos mencionaba la guía.

     

    Ruinas Arqueológicas La Huaca del Sol y de La Luna

     

    En aquel Templo, los investigadores habían descubiertos tres pisos superpuestos, pertenecientes a tres períodos de gobernación distintos. En el paseo, se ingresa por el segundo piso de los restos arqueológicos. En varios sectores se puede apreciar excavaciones que muestran restos de muros y habitaciones enterrados, que pertenecen al período anterior. Es realmente llamativo ver cómo se han conservado las ornamentaciones talladas en los murales de estas construcciones, así como los colores utilizados que, según se ha estudiado, fueron extraídos de minerales.

     

    Ruinas Arqueológicas La Huaca del Sol y de La Luna

     

    La imagen de una cabeza roja de grandes ojos y dientes afilados se repetía a lo largo de todos los muros. Aquel simpático hombrecito era Ai apaec, más conocido como el Dios Degollador. Éste era el Dios que veneraban los Moches, ya que era su protector en las batallas y proveedor de alimentos.

     

    Ruinas Arqueológicas La Huaca del Sol y de La Luna

    Mmm... que dientitos!

     

    Como mencioné algunas líneas más arriba, La Huaca de La Luna era considerado el templo religioso y allí se llevaban a cabo los espeluznantes sacrificios humanos. Cabe mencionar que sólo yo estoy poniéndole este tinte aterrorizador, porque la verdad es que, al parecer, los Moches se sentían honrados de sacrificarse para su Dios (aunque yo insisto en que deberíamos preguntarle a alguno si realmente estaba tan feliz :unsure: )

     

    Primero se entablaba una lucha entre guerreros, el ganador era aquel que podía permanecer en pie, con su arma en mano y el que caía era considerado perdedor. Una vez que concluía la lucha, el abatido era despojado de sus ropas y su armamento y llevado por el mismo ganador hacia un sector del templo donde se cree que era “preparado” para el sacrificio, quizás suministrándole alguna sustancia alucinógena para minimizar la traumática situación.

     

    Luego era trasladado a un santuario donde era degollado. Sobre el altar que se intuye funcionaba para el sacrificio, existen unas canaletas donde al parecer corría la sangre del sacrificado. Todo esto se producía dentro del Templo y fuera de la vista de la población. Los únicos que podían presenciar esto, eran los sacerdotes.

     

    Ruinas Arqueológicas La Huaca del Sol y de La Luna

    Altar de sacrificio

     

    Fuimos conducidos por la guía hasta un piso superior, que pertenecía al último templo construido en la Huaca. Allí se podía contemplar mejor la altura de los grandes muros adornados y el arduo trabajo de los constructores de estas magnificas decoraciones que tallaban un patrón continuo con ínfimas imperfecciones.

     

    Ruinas Arqueológicas La Huaca del Sol y de La Luna

     

    Los Moches utilizaban muchas simbologías, de las cuales algunas se han podido deducir, como dibujos de guerreros, o figuras de animales. Sin embargo existen cientos más que siguen siendo un misterio, como el gran mural llamado Mural de Los Mitos, con decenas de figuras, y sin ningún significado aparente.

     

    Ruinas Arqueológicas La Huaca del Sol y de La Luna

    El Mural...

     

     

    Ruinas Arqueológicas La Huaca del Sol y de La Luna

    ...Y su esquema

     

    Hacia un costado en aquel tercer piso nacía una ancha rampa que bajaba hasta un enorme patio al aire libre que era concurrido por la gente del pueblo y al cual los sacerdotes se asomaban cuando debían comunicar sus predicciones.

     

    Desde aquella altura se tenía una vista panorámica que ayudaba a imaginarse aquella enigmática civilización. Desde las alturas se podían ver los trazados de lo que había sido la organización urbanística y más allá se levantaba la Huaca de Sol que continúa siendo investigada. Aunque aún no hay mucha información sobre ésta, se sabe que aquel era el templo de política, donde se llevaban a cabo tareas de administración y era utilizado como vivienda de la alta sociedad moche.

     

    Ruinas Arqueológicas La Huaca del Sol y de La Luna

     

    Con una entrada de precio accesible, una guía completa y sin el hostigamiento de cientos de desesperados turistas, el recorrido de las ruinas arqueológicas de La Huaca del Sol y de La Luna es, sin lugar a duda lo que más recomiendo del norte de Perú.

     

    Después de tantos kilómetros recorridos, tantos nuevos amigos hechos en el camino, tantos desafíos (Como vender panes rocas en Cusco :big-grinB: ), y después de tantas maravillas vistas en las tierras peruanas, saber que nos faltaban pocos kilómetros para dejarlas atrás me generaba una nostalgia horrible :crying:

     

    Pero aún nos faltaba un punto más por recorrer. No queríamos irnos de Perú sin haber disfrutado de al menos una de sus playas del Norte, de las que tanto habíamos escuchado hablar.

     

    Entonces, recorrimos unos 600 kilómetros por la Ruta Panamericana Norte atravesando grandes extensiones de campo verde y altos montes hasta arribar a la localidad de Máncora.

     

    Camino a Máncora

     

    Máncora es un pequeño pueblo que se levanta a los costados de la Ruta, a pocos kilómetros del límite con Ecuador, y en los últimos años su fama ha crecido por ser la playa elegida por cientos de surfers peruanos y extranjeros.

     

    Siendo una típica localidad de playa esperaba un insoportable movimiento y barullo turístico, pero la verdad es que era un pueblo súper calmo y tranquilo. De anchas calles completamente de arena que conducían a unas preciosas playas, fuimos paseando por Máncora hasta que nos topamos con un camping donde decidimos parar unos días.

     

    Máncora, Perú

     

    Los siguientes dos o tres días los dedicamos a dormir hasta tarde, pasear por las playas y comer la mayor cantidad de helados de Lúcuma Dolcetto que pudiéramos, para irnos con la mejor impresión de Perú.

     

    Máncora, Perú

    Sobre las calles paralelas a la Ruta, Máncora estaba atestada de ferias de productos artesanales, locales de ropa de surf, tiendas de accesorios y, sinceramente, lo quería todo, aunque mis bolsillos se negaban. Una vez que nos metíamos al pueblo por angostas vereditas de concreto que pronto desaparecían bajo la arena, ya no se veía tanto movimiento y reinaba una tranquilidad agradable.

     

    Máncora, Perú

    Boludeando en Máncora

     

    Por las tardes, cuando el calor aminoraba un poco, solíamos caminar por las playas, mientras el sol comenzaba a bajar y los surfistas se divertían con las últimas olas del día. Máncora funciona además como un centro pesquero, por lo que también se podía ver desde la playa la enorme flota de barcos pesqueros que se bamboleaban sobre el oleaje mientras eran custodiados por grandes fragatas que planeaban en el cielo.

     

    Máncora, Perú

     

    La vida en Máncora era tan diferente a lo que estoy acostumbrada. Claro que todos tenemos responsabilidades y preocupaciones de toda índole, pero en Máncora se respiraba otro aire, allí no existían horarios, ni embotellamientos ni gente apresurada y estresada corriendo de un lado hacia otro, realmente fue fantástico pasar nuestros últimos días allí.

     

    Máncora, Perú

    Hasta él parece relajado!

     

    Al tercer día, con una tristeza que no recordaba haber sentido antes, desarmamos campamento y volvimos a la ruta. Después de casi un mes recorriendo Perú era momento de decirle Adiós (o quizás un “Hasta Pronto!”) y seguir con la aventura.

     

    Ecuador nos estaba esperando y quién sabe las cosas que viviríamos allí.

     

     

    El famoso perro peruano

    El perro peruano que nos despedía! :big-smil:

     

     

     

     

    Y ésta fue nuestra última parada en Perú, no dejen de entrar a ver las fotos.... o el perro de allí arriba les aparecerá a la noche para atormentarlos ¬¬

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  15. El palacio, construido en el siglo XVI y adquirido y remodelado por Doña Regla Manjón y Mergelina en el siglo XIX, no es el testimonio de una o varias épocas, es el testimonio de la excepcional cultura y pasión que demostró a lo largo de su vida la Condesa.

    Nunca había tenido la ocasión de visitar la Casa Museo de Lebrija y hasta ahora me había limitado a admirar, únicamente, la oscura entrada que custodia el magnifico patio.

    large.a61bd874ce3f4c2c3ec55f06029e2977.jpg

    Dispongo de algo más de una hora para visitar tranquilamente la planta baja, tiempo que creía en un principio suficiente, pero una vez dentro del Palacio pienso que es irreal limitar la visita por las pautas de un reloj, que sin duda, ha dejado de funcionar hace ya mucho tiempo.

    Ahora entiendo a las guías que se limitan exclusivamente a referir los datos técnicos y artísticos de las diferentes estancias, porque no hay palabras para describir la serenidad y armonía que se respira en el patio central del Palacio. Árabes, romanos, persas, griegos, españoles, siglos y siglos de historias y estilos confluyen con el único propósito de embellecer este palacio de corte Renacentista Mudéjar.

    large.33e46d20b3a99b31dd940f4f68eeae01.jpg

    La leyenda representada en el magnifico mosaico romano, encontrado en una de las propiedades de la Condesa, tiene varias interpretaciones: muchos opinan que la figura central es el Dios Pan cantando canciones de amor para enamorar a ninfa Galatea. Otros opinan que ciertos detalles del medallón, un posible tercer ojo y los rasgos no tan agraciados de la figura masculina, hacen sospechar que en realidad no se trata de él, sino de un joven cíclope que robó la flauta del Dios para seducir a Galatea. Siguiendo esta hipótesis, el antiguo mosaico narraría al joven cíclope cantando a la ninfa como Zeus transformado en toro, cisne, lluvia, etc. conquista a Europa, Leda, Danae y a tantas otras, dándole a entender que siendo esos amores posibles, porqué no iba a serlo el suyo.

    large.0eb5e9c55efda03f7c5f7d2b14e899c4.jpg

    Si uno logra dejar atrás el patio de finas columnas de mármol con elegantes capiteles mudéjares, entrará en un pequeño salón de color bordo donde se pueden admirar diversas vitrinas con monedas y cerámica de diferentes épocas y excavaciones arqueológicas.

    large.62dbd7d3b25af258bcfb36467a5123cd.jpg

    Desde una de las puertas del salón rojo, o Salón Bajo, se llega al Patio Ochavado. Una bonita estancia octagonal, con el mosaico de una vieja fuente ocupando todo el pavimento y una delicada estatua de bronce en el centro. Según leo, en el cartel informativo, este es uno de los primeros mosaicos adquiridos por la condesa en Itálica (yacimiento arqueológico en la provincia de Sevilla). La complejidad de su forma comportó que la Condesa llegara a la decisión de remoldelar y restaurar las estancias del Palacio según las necesidades de cada nuevo mosaico, encontrado o adquirido. Creando en este caso este peculiar “corredor” octagonal que comunica con todas las habitaciones de alrededor.

    large.52a9f4c31cd101ebb016b6dd2640d19a.jpg

    Es muy sugerente poder caminar por encima de los mosaicos, tal y como lo hacían sus antiguos habitantes, aunque siento lastima por todas las pisadas que tienen que sufrir cada día. En el siguiente salón hay vitrinas con cerámica y cristalería romana, preciosos mosaicos clocados en paredes y suelos, pero lo más destacable es el enorme busto de Dioniso o Baco.

    large.f4b7d482d3eec751b8b3b42a4b21b2e4.jpg

    Después de atravesar un pequeño corredor se llega al Cenador de Cristal, un esplendido salón de verano separado por una gran vidriera del jardín. Para decorar las paredes, la Duquesa compró y restauró los azulejos del viejo Convento de San Agustín. Como se puede leer en las guías del Palacio de Lebrija, el Cenador era una bonita sala llena de plantas y cómodos asientos usada para pasar las cálidas tardes de verano leyendo o de tertulia.

    large.1b4cf7f25aabfa07a2f28584c65815e3.jpg

    El Cenador de Cristal comunica con el Salón de las Columnas, que, como podéis ver, es por si solo un museo de inmenso valor artístico. Varías de sus mosaicos, estatuas, columnas y capiteles provienen del yacimiento romano de Santiponce, Sevilla.

    large.1f1118eccbbcf1da4ea85a339e73cfd1.jpg

    En el fresco y oscuro Comedor de Verano se respira el aire de una antigua casa señorial española, donde azulejos y antiguos platos de cerámica adornan paredes, techos y suelos, algunos de ellos del siglo XV.

    large.31e0f30972ba0f361cdc4e1899c566ea.jpg

    El Patio de las Palmeras, o Patio de la Rosaleda, es perfecto para sentarse entre flores, palmeras, grandes tinajas y asimilar todas las diferentes épocas que confluyen en el Palacio de Lebrija. Como dijo Dª Isabel de León Marquesa de Méritos:

    "Me senté en el jardín, bajo el magnolio mirando el salón de las columnas, con sus paredes almagras, adornadas con fragmentos de mosaicos, cerré los ojos, y soñé que en esta casa, tenía un idilio Roma con Sevilla, que una era la mitad de la otra.

    Roma los mosaicos, Sevilla los azulejos

    Roma el laurel, Sevilla el jazmín

    Roma la Venus de mármol, Sevilla la cerámica azul de Triana

    Roma el Rosa Pompeyano, Sevilla el albero

    Roma el ciprés, Sevilla el naranjo

    Roma es de acanto, Sevilla de azahar."

    large.6a27088aef3d5684fdb6bc21d061e734.jpg

    El bonito mosaico de Ganímedes precede al pequeño despacho conmemorativo con los bustos de los Condes de Lebrija, Don Eduardo de León IX y Doña María Regla Manjón y Mergelina. En las vitrinas del escritorio se pueden observar varios objetos personales, condecoraciones militares, medallones, una fotografía de la Condesa, rosarios, etc..

    large.0ed5f61b7768a07813a5ba8d79e0f377.jpg

    De nuevo en el patio central tomo otras bonitas fotografías de sus columnas y esculturas.

    large.9e7b7a71a59eddddf8ed6b73245cc2ac.jpg

    Llegan dos guías, una para aquellos que deseen visitar la planta alta en español y otra para los turistas que prefieran la visita en inglés. Nos dividimos en dos grupos y, mientras el primero empieza ha ascender por la preciosa escalinata, nuestra guía nos cuenta como en el año 1901 la Condesa de Lebrija, la viuda Doña Regla Manjón y Mergelina, compra el palacio y se dedica los siguientes trece años a reconstruirlo conforme va adquiriendo los valiosos mosaicos y demás piezas de la colección.

    large.4785fae8638b44720103505767d8e1e4.jpg

    Subimos a la planta alta y, amablemente, la guía nos informa que debemos guardar la cámara :( El recorrido empieza con el pequeño y austero Salón Del Obispo, para luego continuar visitando el Salón Español, o Hall Verde, donde todo el mobiliario y artesanado es español a excepción de un curioso asiento/sofá portugués hecho con la cabecera de una cama de madera.

    A la derecha del Salón Español esta el Salón Heráldico y el acogedor Saloncito Árabe, con sus muebles, telas, cojines y cachimbas adquiridas en los numerosos viajes de la Condesa.

    Para llegar a la preciosa biblioteca, con más de 4000 libros que, cuenta nuestra guía, la condesa leyó al completo, pasamos por el recargado Salón Barroco. Innumerables cuadros del siglo XVIII, en su mayoría de temática religiosa, adornan las paredes del salón junto con estanterías de valiosa vajilla y delicadas figuras de porcelana y marfil. Hacia el final del Salón Barrocose encuentran algunas vitrinas con objetos personales de la Condesa de Lebrija y sus antepasados.

    En el Corredor de los Bargueños hay varios de estos característicos muebles españoles, decorados con madera labrada, marfil, nácar y carey (obtenido del caparazón de las tortugas carey, ahora en peligro crítico de extinción), que servían para guardar toda suerte de pequeños objetos.

    Entramos en la pequeña capilla para ver el retablo barroco con el Cristo de Marfi. Lo más característico del retablo de nogal, dice nuestra simpática guía, es la curva que presenta el cuerpo del Cristo Filipino al haber sido tallado directamente en el colmillo del elefante.

    En el siguiente salón se encuentran uno de los bargueños más antiguos de todo el Palacio, decorado con delicadas escenas dibujadas en papel pegado. En las paredes están todos los retratos de los principales miembros de la familia, menos el de la condesa que aparece en una pequeño portaretratos, sobre una de las mesitas del salón.

    Visitamos brevemente el Salón Cantón con su colección de porcelana china y cuadros de pintores ilustres como Van Dick o la escuela Murillo, para asomarnos al estupendo Comedor Principal. Al igual que en el Comedor de Verano la vajilla azul es el elemento ornamental que más capta nuestros sentidos, en este caso se trata de una vajilla inglesa de la Casa Spode, del siglo XVIII, herencia de la madre de la Condesa. El techo también esta decorado con platos de porcelana y loza, enganchados en tres grandes estrellas de madera, que de alguna manera, a pesar que nuestra guía lo niega, recuerdan a las Estrellas de David.

    La visita ha llegado a su fin, es una lastima tener que visitar la planta alta en grupo, pues las barreras y muebles impiden a la gran mayoría ver en detalle los diferentes salones y ornamentos. En muchas ocasiones debía esperar al final de la explicación para poder acercarme a ver la habitación de la que estebamos hablando, tampoco podíamos quedarnos atrás tranquilamente porque, por seguridad, debíamos ir todos juntos. Entiendo que, con las numerosas visitas que reciben y los valiosos objetos que decoran los salones, no es posible organizarlo de otro modo por ello agradezco enormemente que al menos la planta baja podemos degustarla sin guía y a nuestro ritmo.

    "Tienen las casas fisionomía. Tienen las casas almas. Tienen algo indefinible nacido de una idea o un sentimiento." Doña Regla Manjón y Mergelina.

  16. La Capital Federal también llamada Ciudad de Buenos Aires es la ciudad principal de Argentina, mi país. Es un sitio cosmopolita con mucho para hacer y para ver, tiene importantes centros comerciales, varios atractivos turísticos, barrios tradicionales, librerías, museos, avenidas emblemáticas, pizzerías y mucho más…

    Buenos Aires invita a ser visitada más de una vez… Fui varias veces, por aun concierto y luego me quede un par de días para recorrer la ciudad, fui a la Feria del Libro, fui de paso para tomar un vuelo hacia alguna otra ciudad, o algún colectivo que me conectara con algún otro lugar, fui de vacaciones de invierno, fui en verano… Siempre con algún motivo distinto y siempre siempre queda algo pendiente para ver…

    Esta vez fui por cuatro días. Llegué un viernes por la noche, la ciudad me recibía con un día primaveral de esos que invitan a salir a pasear. Al llegar a la ciudad recordé el mundo de gente que es Buenos Aires, una ciudad donde la gente va y viene a paso acelerado y los autos circulan a gran velocidad con un tránsito tan caótico como inquietante.

    Luego de dejar las cosas en el hotel fui a pasear por la Avenida Santa Fe ya que el alojamiento estaba a una cuadra de esta gran avenida donde se pueden encontrar cientos de negocios y también restaurantes para comer. Algo típico y característico de Buenos Aires son las pizzas en combinación con fainá.

    Otro de los paseos que aproveché para hacer durante el fin de semana fue ir a la Librería el Ateneo, es la librería más linda que he visitado, con una arquitectura muy llamativa, además tiene cientos de libros para todos los gustos, pero no fue la única librería que visité también fui a una adentro de un shopping en donde se vendían todos libros y novelas en inglés. El edificio donde se encuentra esta librería fue construido en el año 1917 y fue diseñado con la finalidad de que funcionase en el lugar un teatro, posteriormente se remodeló y desde el año 2000 funciona como una librería perteneciente a una marca tradicional de libros. Cuenta con puntos de lectura y también con un café.

    large.IMG_20170923_121322297.jpg.6fa70cc1b24104949b9ad635a3cdfe62.jpg

    Por supuesto que también visité los hitos más emblemáticos como la Plaza de Mayo, aunque haya ido en varias oportunidades a mi criterio, siempre invita a ir una vez más y también pasar por el famoso Obelisco. Aproveché para visitar lugares que no conocía, siempre que algo pendiente… Tenía como Pendiente un Centro Cultural muy lindo donde había muestras muy interesantes relacionadas con la naturaleza y el arte.

    large.IMG_20170924_151834865_HDR.jpg.6dd2e8fe252a36dd8407839c6015ee12.jpg

    Otro museo que no conocía es el de La Casa Rosada, donde se pueden ver objetos que pertenecieron a la historia del país y también a cada uno de los presidentes. Lamentablemente no pude visitar la Casa Rosada, va un dato muy importante: para ir es necesario hacer una reserva por internet con 15 días de anticipación.

    large.IMG_20170924_164642200.jpg.338f49451f85b22c45ca14e3df43c8c7.jpg

    Siguiendo con los datos útiles: hay distintas opciones para moverse por esta gran ciudad, una es el bus turístico que pasa por las paradas de los barrios e hitos más turísticos y representativos, pero también hay transporte público y varias opciones, yo elijo siempre los subtes porque son los más rápidos. (Para moverse en transporte público es necesario contar una tarjeta “Sube” la cual funciona para todos los medios: trenes, subtes y colectivos, también se puede alquilar una bicicleta para recorrer la ciudad de una manera distinta)

    Los shopping también son una visita obligada, en esta oportunidad recorrí el Alto Palermo Shopping y el del Abasto, este es uno de los más grandes de la ciudad.

    large.IMG_20170924_115732129.jpg.c4a23f5a888103c6811d75af15352fa9.jpg

    Uno de los centros comerciales más lindo son las Galerías Pacífico las cuales fueron declaradas como Monumento Histórico Nacional. Los murales y las cúpulas invitan a detenerse a mirar y contemplarlas...

    large.IMG_20170923_175555200.jpg.0ac3cb4585f006836be02f36169de386.jpg

    Un paseo por Buenos Aires nunca está completo… esta vez además de algunos museos, también me quedó pendiente conocer El Planetario…

  17. Una vez que Sonia, Dany y yo dejamos a Guille atrás y no dejábamos de pensar en cómo le estaría yendo en la frontera con Guatemala :unsure: seguimos nuestro camino a bordo del moto taxi de Germán.

    Tan sólo unos minutos después de haber salido de Chinkultik, el paisaje a la orilla de la carretera comenzó a cambiar drásticamente. Abandonamos las llanuras y los árboles pequeños y nos adentramos en un tupido bosque de pinos y cedros, que daban la pinta de una carretera canadiense o algún sitio de la taiga del norte.

    large.7ccc1562604da423f09df51c64becd12.jpg.a42a1f588f4672b096673e46a51755ee.jpg

    Esa es la imagen del Parque Nacional Lagos de Montebello.

    Ubicado al sur del estado de Chiapas, justo en la frontera con Guatemala, es impresionante cómo el clima y el ecosistema puede ser tan distinto a su hermana la Selva Lacandona, que se encuentra a unos pocos kilómetros al noreste.

    El conductor se desvió de repente, e hicimos nuestra primera parada en uno de los lagos. El viento era ya bastante fresco, estábamos a punto de comenzar el invierno. Al bajar del taxi, Sonia fue interceptada por dos pequeños chiapanecos que empezaron a recitarle algunos poemas que la halagaban como mujer. Por supuesto, buscaban dinero. Cabe decir lo insistentes que son a veces los vendedores en el sur del país.

    El lago era azul, y a lo lejos se veía una pequeña isla verde. Los lugareños nos decían que podíamos acampar ahí y al otro día navegar a la isla en una balsa que nos rentarían. El suelo era bastante lodoso a la orilla de esa laguna, así que decidimos seguir mirando el resto del Parque Nacional y con suerte encontraríamos un mejor lugar.

    La segunda parada la hicimos en "Cinco Lagos" , un conjunto de pequeñas lagunas que emergen entre algunos montes de poca altura. La vegetación no puede ser más hermosa en esta zona, y la vista simplemente genial.

    large.70f022eacdb23d1fc723a58ab74f57c7.jpg.3bfa20968ea147fe4553cb44e0f5824f.jpg

    A lo alto de estas montañas se rentan algunas cabañas pintorescas, pero no hay sitio para camping. Como nuestro presupuesto no daba para más, decidimos seguir el tour y probar suerte en el siguiente lago.

    La parada fue el Lago de Tziscao, el más grande del Parque. A la orilla del mismo hay una pequeña población. Pasamos el poblado y bajamos a la orilla. Un señor que vive ahí, en una pequeña cabaña de madera, nos ofreció sitio para camping con derecho a baño por 100 pesos la noche. Así que armamos la carpa y despedimos a Germán, no sin antes hacer cita con él para que nos fuera a buscar al otro día y nos llevara de vuelta a tomar el bus a San Cristóbal.

    large.f55aca575a4529f5c64040a774c5b559.jpg.44395e73f6ee4811de6e27665e4917ca.jpg

    El señor también nos ofreció tener lista una balsa de troncos para el amanecer, así podríamos recorrer el lago remando. Antes del anochecer queríamos algo de comer. No había tiendas o restaurantes abiertos en la pequeña plaza cerca del lago. Debíamos ir al pueblo, pero era algo lejos caminando. Así que pedimos a un señor si nos podía llevar en su camioneta, que estaba aparcada frente a nuestro camping. Dijo que sí, pero debíamos "esperar" a alguien.

    De repente, unos señores aparecieron entre el bosque detrás de nosotros, cargando grandes bultos cubiertos y corriendo hacia nosotros. Eran guatemaltecos que cruzaban la frontera ilegalmente para pasar mercancía :ohmy: . Dany preguntó "qué tipo de mercancía era", nos dijeron que "ropa".

    En fin, nos llevaron a un restaurante a la orilla de la carretera, donde comimos unas empanadas. Volvimos al camping y dormimos.

    Al siguiente día despertamos y la balsa estaba ya lista, esperándonos junto al agua. Subimos a la austera embarcación y tomamos cada quien un remo. El suelo del lago es bastante lodoso, y era fácil resbalar.

    large.ba1a3f6a46a6091bebde6e1533e80d80.jpg.6561061c8d33fe2a67698e520a10b2ed.jpg

    Remamos con y contra la corriente para poder llegar a la Isla de la Tortuga, un pequeño islote en medio del agua. El paisaje alrededor era muy lindo, y el clima nos ayudó bastante.

    large.e69ad384c52b5641bb1f0f8374111fd4.jpg.4ac92a0943c4f19377e58866c7cfc76a.jpg

    Luego de más de una hora de remar, volvimos a la orilla y devolvimos la balsa. Casi al mediodía, Germán apareció en su moto taxi, como prometió.

    Preguntó a dónde queríamos que nos llevara, y le dijimos que en cualquier sitio de la carretera donde pudiéramos tomar una combi hacia San Cristóbal, pues debíamos retornar a la Ciudad de México, y nuestro viaje terminaba.

    Nos comentó que quizá podíamos alcanzar a Guille en Guatemala, pero ninguno de nosotros cargaba pasaporte. Nos dijo: "no lo necesitan, pueden entrar con un permiso, la frontera es muy fácil".

    No habíamos planeado cruzar a Guatemala :ohmy: no nos quedaba mucho dinero ni teníamos los papeles. Pero Germán metió un gusanito en nuestra mente de volver a ver a Guille al otro lado. Los tres nos miramos unos a los otros y, sin pensarlo, aceptamos la oferta.

    No teníamos una idea de qué hacer, a dónde ir ni cómo era Guatemala. Pero una vez dentro del país, intentaríamos llegar a Tikal, la ciudad maya. Así que con ambas motivaciones nos hicimos al camino sin saber lo que nos esperaba...

    Les dejo el álbum con la segunda parte de las fotos de Chiapas:

    Y la segunda parte del capítulo 7 de Un Mundo en la Mochila, donde podrán ver en video a color y en HD nuestras aventuras de relatos anteriores y éste :rolleyes:

  18. Hacía bastante que no planificaba un viaje al Sur de mi país, aunque ya viajé varias veces, no he terminado de recorrerlo... Tiene muchos lugares turísticos, otros no tanto y muchas cosas para ver y para hacer, en un sólo viaje es prácticamente imposible conocerlo completo.

    Esta vez no quería un viaje de muchas idas y vueltas, con varias paradas, varios hospedajes, varias veces de armar y desarmar valijas, sino que quería viajar más tranquila, con la famosa modalidad de slow travel. Considero que para conocer un destino hay que estar varias noches, sino es una simple “pasada por el lugar”.

    El Chaltén tiene el apodo de Capital Nacional del Trekking, esto es así porque tiene varios caminos para hacer con vistas a imponentes paisajes. Sabía que iban a ser seis largos días donde más que descansar, iba a sentirme parte del paisaje. Armé el equipaje con los bastones de trekking, calzados apropiados y ropa cómoda...

    El primer día, como en todo viaje sirve para ubicarse y acomodar el equipaje. Es un pueblo muy pequeño con muy pocas cuadras, pero con una gran cantidad de negocios, todo en función del turismo. El Chaltén es un lugar único y muy especial. Está dentro de un parque, el Parque Nacional los Glaciares, es un pueblo que vive exclusivamente del turismo y que se fundó hace muy poquito, en el año 1985. Como está en un Parque Nacional, no tiene aeropuerto, para llegar lo más cómodo es tomar un avión hasta El Calafate y desde allí un transfer. En mi caso, el viaje había sido bastante largo, desde mi ciudad, Mar del Plata a la Capital Federal, desde allí a El Calafate y finalmente a El Chaltén, unas cuantas horas de viaje y otras tantas en espera...

    El segundo día que llegamos, El Chaltén amanecía con un día único, soleado, sin viento (cosa bastante rara para tratarse de la Patagonia) y con una muy buena temperatura. Después de desayunar en el hotel salimos a caminar con rumbo al Cerro Torre. Hay varios circuitos de trekking, este está considerado como de dificultad intermedia. Es un trayecto de 22 kilómetros, está calculado para hacerse entre 5 y 6 horas. Así que salimos temprano, equipados con todo lo necesario para pasar el día, agua, frutas, un almuerzo liviano. Un consejo importante que nos habían dado los lugareños es que, el agua que se encuentra en el camino en los arroyos y cascadas es natural y que no es necesario entonces trasladar varias botellas de agua, basta con llevar una y recargar. Creo que nunca había tomado una agua tan rica y fresca :big-smilB:

    Otra de las caminatas que se pueden hacer en este pueblo de montañas, es ir al Fitz Roy, es la meca de los escaladores y el camino más buscado por los amantes de las caminatas o del senderismo. Hubiera estado muy bien tener un día de descanso entre caminata y caminata, pero estaba anunciado mal tiempo para los días siguientes. Dicen los lugareños que un día de sol, despejado y sin viento, no se puede desaprovechar... A pesar del cansancio, luego del desayuno volvimos a salir. Para llegar al inicio del camino es conveniente tomar un minibus. Una vez llegado al punto de inicio nos esperaban unas nueve horas de caminata. Son unos 25 kilómetros. Lo bueno es que era verano y en verano en el sur, oscurecer después de las 22:30. De todas maneras salimos temprano para que no nos agarrase la noche en el camino. Durante la primera hora, la pendiente del camino es algo pronunciada, tuve que ir haciendo pausas para evitar la sensación molesta de falta de aire. Los ñires forman parte del paisaje junto con arroyos. Lo más lindo, el silencio y el aire puro. El punto más difícil del camino, es una pendiente empinada, la cual debe tener aproximadamente unos 400 metros. Demanda, según los carteles una hora de esfuerzo, ante mi falta de experiencia en este tipo de "travesías" me tomo una hora y media. De todas maneras cada segundo de esfuerzo valió la pena para disfrutar de La Laguna de los Tres con unos imponentes cerros de fondo. Después de tanto andar, era hora de sentarse a descansar, contemplar y hacer un picnic disfrutando tal hermosa postal.

    Una vez finalizado el almuerzo tuvimos que emprender el regreso, en total fueron aproximadamente nueve horas de caminata, a pesar del cansancio se disfruta igual, a lo largo del camino aparecen distintas postales que son realmente únicas.^_^

    Los días siguientes fueron más tranquilos en cuanto a caminatas y exigencias físicas. Hicimos el paseo más sencillo, visitar el Chorrillo del Salto y lógicamente probar su exquisita agua pura de deshielo.

    A los días siguientes el tiempo empeoró :mellow:, pero no fue un impedimento para seguir paseando.... Hicimos una excursión al Lago del Desierto, otro paraíso natural con senderos para caminar, afortunadamente mucho más sencillos.

    También visitamos los miradores desde donde se puede ver el pequeño pueblo rodeado de montañas que marcan sus límites naturales.

    Hubiera faltado más tiempo para recomponerse y hacer la tercera caminata larga que propone este destino, visitar el Pliegue Tumbado, pero de todas formas es lindo que siempre quede algo pendiente para planificar una vuelta ^_^... El Chaltén es un pueblo único, al que seguramente en otra oportunidad volveremos! :big-smil::big-smil:

    fitz-roy-970108_640.jpg

  19. El domingo empezó con buen pie, y no me refiero al tiempo que siguió siendo gris y lluvioso, sino a la suerte que tuvimos cuando, de camino a la estación, nos encontramos con un par de simpáticas ardillas. Menos mal que habíamos salido con suficiente antelación de la residencia y pudimos “perder” unos minutos intentando fotografiar a las escurridizas ardillas de cola tupida, por cierto estas no son como las ardillas de Londres que se dejan corromper con un poco de comida ;)

    large.009836927926b8e0eaef56e8ff8b368a.jpg

    Una vez en la estación de trenes recogimos nuestros billetes, 1.50£ ida y vuelta de Huddersfield a Marsden y en menos de 15 minutos llegamos a la pequeña estación.

    large.4122103a6cc3d9e2896dc4e74e318e8a.jpg

    Marsden es una pequeña población de algo menos de 4500 personas situada a 11km de Huddersfield. Su principal atractivo son la extensa red de senderos que atraviesan las ondulantes colinas que la circundan. Aunque también hay que visitar la iglesia de St Bartholomew, los canales y puebtes que cruzan el pueblo y la pequeña y sombría galería (el Standedge Tunnel) que se puede visitar en barco.

    large.3764cb34a205dc8cfa5fd160c03800a8.jpg

    La estación de tren se encuentra en la parte alta de Marsden al lado del canal que lleva al Standedge Tunnel, aunque nosotras decidimos bajar primero por la Station Road para visitar el centro del pueblo, la vieja iglesia de San Bartolomé y su entrañable cementerio.

    large.675725ed77d16d875fc511da1d4be126.jpg

    Aprovechando que apenas lloviznaba decidimos seguir uno de los muchos carteles de senderismo que se encuentran por el pueblo. El camino que por casualidad tomamos pronto se convirtió en un estrecho y poco visible sendero que atravesaba un empinado campo mojado ^_^

    large.2a827fc5293bde6c67a38ba41d95db2d.jpg

    Como veis el aliciente de dicho senderito eran las preciosas vistas panorámicas de Marsden. Al final de la senda de hierba y barro llegamos a un viejo camino de tierra que nos invitaba primero a torcer a la derecha y, transcurridos unos cinco minutos, a subir unos viejos escalones de piedra que llevaban a un sendero de hierba. Lo curioso de dicho camino es que finalizaba en una granja de vacas y allí no nos ofrecía ninguna otra posibilidad que volver sobre nuestros pasos o bajar por un amplio camino que conducía de nuevo al pueblo. Optamos por la segunda opción esperando encontrar un nuevo desvío, no sin antes fotografiar a nuestras nuevas amigas ;)

    large.9fd1c03723780e660467f33cea57356b.jpg

    De vuelta al pueblo probamos unos cuantos senderos bien señalizados con perfectos y nuevecitos carteles de “Public footpath Nº --” que las administraciones colocaron por todos los alrededores tras ganar en el 2010 el reconocimiento oficial de Walkers are Welcome por sus bien mantenidos senderos y la excelente información que el pueblo ofrece a excursionistas. Lastima que la mayoría de estos carteles, que seguiamos entusiasmadas, realmente no lleven a ninguna parte y acaban al llegar a una granja, carretera, restaurante, casa particular, etc. ;) Pues no son nada más que eso, caminos públicos o, mejor dicho, atajos que la gente ha utilizado desde siempre para llegar antes a sus casas o trabajos, atravesando campos y bosqucitos. Por ello si uno realmente quiere realizar un recorrido medio largo por los alrededores deberá, como en cualquier otro destino, informarse antes y olvidarse de estas bonitas sendas. Nosotras tampoco veníamos con la idea de practicar senderismo por lo cual los Public footpath nos brindaban la oportunidad de divertirnos probando uno y otro camino sin saber a donde nos llevarían y disfrutando de las vistas panorámicas que nos ofrecían.

    large.0eb335fcefa03b004ec9c188dce623c5.jpg

    Sin darnos cuenta habíamos pasado un par de horas subiendo y bajando por los distintos caminos de las colinas del Sur-Este de Marsden por lo que ahora tocaba probar el sendero que bordeaba el río que lleva al Standedge Tunnel. Para ello tuvimos que volver a la estación de trenes, desde donde empieza el recorrido. Aunque primero aprovechamos para hacer una breve pausa en el bar-restaurante The Railway, por fuera llama poco la atención pero su interior es muy acogedor con varios rincones con mesas, sillones y sofás donde uno pude relajarse o charlar cómodamente mientras se retoman fuerzas. El camino al Standedge serpentea agradablemente a orillas del río, aunque vimos que hay una senda paralela que atraviesa la pequeña arbolada de la izquierda al final de la cual se encuentra un área de picnic. Por el camino nos cruzamos con varios excursionistas de mediana edad que nos observaban entre curiosos y divertidos pues como mi hermana y yo nos vemos una vez al año íbamos hablando y riendo mientras caminábamos y saludábamos muy amablemente a todo el que se cruzase en nuestro camino ^_^ incluido a unos preciosos patitos que seguían a su mama a través del curso del río.

    large.2367abf247102f86bf98906ec4ac4518.jpg

    Y cuando ya casi deberíamos haber llegado la senda pasa justo por debajo de las vías del tren, no hay ningún peligro pero el camino es muy feo, de cemento, hierro y goteras y si uno no sabe que después de dicho paso se encuentra una de los puntos más turísticos de Marsden, daría media vuelta y buscaría otro camino. Lo único bueno del pasaje es que cuando sales aprecias aun más los preciosos prados verdes que rodean el Standedge Tunnel y su museo.

    large.2c40628ff9b61a7a11289e7a8541735d.jpg

    El sendero que nos llevo hasta el túnel de Standedge cruzaba el canal por un puente y seguía sinuosamente entre campos y bosquecitos hasta llegar de nuevo a un pequeño riachuelo de color cobre. Nos fijamos que la mayoría de ríos tenían un ligero tono rojizo lo cual nos hizo pensar que la zona debía ser muy rica en hierro lo cual explica también la cantidad de fábricas abandonadas que se encuentran en Marsden, aunque no he visto ninguna referencia al respecto. Poco después de abandonar el Standedge Tunnel el sol salió de entre las densas nubes e hizo brillar todo el verde de los alrededores.

    large.4581099e3cb9630b4fc0381082231de7.jpg

    A cierta altura del camino nos desviamos para poder subir a las colinas que quedan al norte del pueblo, en parte para poder fotografiar Marsden desde otra perspectiva y en parte porque habíamos visto unos caballos a lo lejos. Caballos que resultaron ser unos bonitos ponis :) En nuestra ruta también nos cruzamos con rebaños de ovejas que pastaban en preciosos campos de margaritas amarillas.

    large.7ff938562eaed0a39aa93fc21fc64844.jpg

    Por desgracia también tuvimos el “honor” de asistir a un no tan raro ejemplo de como vienen tratados los rebaños: Tras haber caminado unos cuantos kilómetros en dirección Marsden, nuestra ruta nos había alejado considerablemente del centro habitado, nos encontramos de frente con un rebaño de ovejas que corrían atemorizadas en nuestra dirección, por fortuna nos pudimos apartar en un recodo del camino para dejarles pasar, detrás de ellas venía el pastor montado en su pickup tocando el claxon y dando ordenes a los perros. Pero lo peor era el hijo del pastor, un niño de apenas 8 años que estaba en el asiento del copiloto con medio cuerpo fuera gritando toda clase de insultos a las pobres ovejas y dando golpes en el chasis de su coche. En cierto momento el niño saltó del coche en marcha y bajó para pegar y patear a las ovejas que se encontraban a la retaguardia del rebaño, menos mal que las piernas del niño eran demasiado cortas para dar de pleno a las ovejas y después de lanzar unos cuantos insultos gratuitos el pequeño monstruo decidió continuar su labor desde lo alto del coche, donde su padre le dio unas palmaditas de aprobación :mad:

    large.530e242ed6aef1010dca38cfb2f1bdee.jpg

    El sendero, por llamarlo de alguna manera, que veis en la panorámica superior nos condujo finalmente de vuelta al pueblo, y digo finalmente porque estuvimos buscando posibles desviaciones de nuestro camino para encaminar nuestros pasos en la dirección correcta pero a parte de unos excursionistas que venían campo a través no encontramos ningún camino que llevase a Marsden y no queríamos tener que dar media vuelta ahora que ya se veía el pueblo ^_^ Una vez en Marsden dimos un último paseo antes de tomar el tren de vuelta a Huddersfield.

  20. Cuando escuchamos el rugir del motor y las agujas del medidor de electricidad conectado al regulador de la moto se movieron frenéticamente, Martin y yo suspiramos aliviados. Sabíamos que nuestra gran odisea por la falla de la moto, había llegado a su fin.

    Nos fuimos del taller al que ya no queríamos volver nunca más, luego de que Martin le dijera unas cuantas palabras a los mecánicos que cabizbajos aceptaban el reto en silencio. Lamentablemente nos iríamos de Ushuaia con una pieza que ya no era la original y que se había tocado en vano… más adelante, aquello nos pasaría factura.

    Para nuestra gran sorpresa y alegría, después de tantos días de lluvias y nevadas, esa mañana el cielo estaba limpio y celeste, acompañando un radiante sol. Existe una frase que dice: “si no te gusta el clima en Ushuaia, simplemente aguarda unos minutos…” refiriéndose al clima completamente cambiante de la ciudad, así que nos apresuramos a aprovechar ese hermoso día, ahora que contábamos con nuestro vehículo.

    large.e0b8ae832001a62936a26a730e4d8741.jpg.0c95dd9914720f33ec1bd24ac021ddfe.jpg

    Sale el sol en Ushuaia

    Lo que más deseábamos desde que habíamos pisado aquel suelo austral, era llegar hasta el Parque Nacional Bahía Lapataia, donde finaliza la famosa ruta 3, que habíamos tomado desde Buenos Aires para llegar a Tierra del Fuego. Sin demoras, nos abrigamos con gruesas camperas y tomamos el camino que nos llevaría hasta la entrada de la reserva. Estar nuevamente sobre la moto me llenó de un gran entusiasmo, mientras dejábamos atrás la ciudad. Ahora veíamos grandes extensiones de campos, alguna que otra casita perdida entre el paisaje y a lo lejos comenzaban a elevarse nevados picos de enormes montañas grises, tapizadas de un frondoso bosque.

    large.087b5f7a8987194d7f35d308a701fa36.jpg.7df1e55e04d0920a44d530d5c2d3e09b.jpg

    Camino a Bahía Lapataia

    Con ese horizonte acompañándonos, recorrimos 20 kilómetros hasta tomar un camino de ripio que atravesaba un bosque de lengas y coihues hasta llegar a una planicie despejada. Un robusto cartel indicaba el final de la ruta 3. Unos metros más atrás se abría la extensa Bahía, que no es más que un brazo del canal del Beagle que se escurre en ese sitio.

    large.b27715bf0a72b85a82c23cb1564b0c1b.jpg.18e069fe2660c0f460d5fd19bdfbb61d.jpg

    Llegamos al final de la Ruta n° 3

    Tomamos unas pasarelas de maderas que llegaban hasta un balcón que daba exactamente frente a la extensa bahía. Desde allí se podían observar a lo lejos cerros que la enmarcan y las distintas islas que forman parte de la Reserva. Soplaba apenas una suave brisa helada que mecía los largos pastos amarillos que nacían en la orilla, y arrastraba pequeñas olas sobre la superficie del agua. Pomposas nubes blancas cruzaban el celeste cielo, hasta llegar al gigantesco cordón de montañas nevadas, en el horizonte.

    large.937c6f0e27a084b1cc219d6ba4abb755.jpg.e198f7fedefa0eb86a1b8da39d63bf31.jpg

    Bahía Lapataia

    Continuamos el trayecto, internándonos en un bosque de delgados y altos árboles que nacían al costado del camino. Los rayos de sol se colaban por entre sus frondosas copas verdes y se veían como dorados hilos que llegaban hasta la tierra. Si observábamos en silencio y con atención podíamos ver pequeños pajaritos que saltaban de rama en rama sobre nuestras cabezas, siguiéndonos curiosos por el camino.

    large.1324e6f3a15cd02500c6bd53b75384bb.jpg.53499dae6d268399b5aa1f44b1d9508d.jpg

    Nos desviamos del sendero, para descender hasta la orilla empedrada de la bahía donde una familia de patos nadaba tranquilamente. Nos tomamos una breve pausa para almorzar sobre la costa, y durante las siguientes horas recorrimos Lapataia por diferentes senderos. El Parque Nacional es un sitio bellísimo y muy extenso, cuenta con senderos de diferentes dificultades, así como también como zonas de acampe. Lamentablemente no contábamos con mucho tiempo para recorrerlo en toda su extensión.

    large.7240612050cd10ff1198f35e1d5c2298.jpg.046b418dd65cb3ebca32c0af87b0104c.jpg

    Familia de patos nadando en la bahía

    Pasado el mediodía y repentinamente, el cielo se nubló por completo. Como ya dije, el clima es verdaderamente muy cambiante en Ushuaia, así que nos vimos obligados a volver antes de que la nevisca cayera sobre nosotros. Una última sorpresa nos depararía el camino cuando, saliendo de la reserva, unos simpáticos zorros colorados nos cruzaron el paso y se acercaron amigablemente a la moto (probablemente en busca de comida). Una leve nevisca comenzó a caer desde el gris cielo, mientras dejábamos atrás la bahía, pero volvíamos completamente satisfechos.

    large.b42c56a01904e340a548eee42dcbaf67.jpg.a2a53ef3a1dbf388394f67113404c810.jpg

    Bellos zorros colorados en el camino

    A la mañana siguiente el clima parecía agradable, con pocas nubes sobre el cielo, por lo que sin perder tiempo armamos la moto. Después de esas movidas dos semanas, dejaríamos la tierra del fin del mundo.

    No voy a mentir, a pesar de todo lo vivido con la moto, me generó cierta nostalgia dejar atrás aquella ciudad de grandes montañas. Mientras avanzábamos decididos por la ancha avenida que nos sacaría a la ruta, con nuestros abrigos y todo el equipaje encima de la moto, le di el último adiós… o el Hasta Pronto. Había sido genial conocer a Gabriel y Melisa, quienes se convirtieron en buenos amigos y nos hicieron el aguante en cada día de nuestra estadía y siempre se me quedaría grabado en la memoria esas mañanas en las que veíamos nevar desde la ventana de la cocina del hostel mientras desayunábamos. Las exhaustivas caminatas por aquellas empinadas calles que me dejaban sin aliento, el festejo de San Patricio en el irish bar Dublin, con las cervezas de color verdes y la gente disfrazada, el extenso muelle y sus escandalosas gaviotas, nuestro pequeño hogar en el camping donde pasamos tardes nevadas con las frazadas hasta el cuello viendo algunas películas, y los paseos nocturnos en el auto de Gabriel por el iluminado centro de la ciudad escuchando aquel tema de Lorde, Royal, que de aquí en más, sé que cada vez que lo escuche, me traerá recuerdos de esta bella ciudad de hielo… Ushuaia se quedaría grabada en mi mente por siempre.

    large.f3d67634af983b2b2e53a87d7f55deac.jpg.ee0637a352f8c44dded5084c7494a5d0.jpg

    Nos vamos de Ushuaia :crying:  

    Y el viaje de ese día, también.

    Teníamos decidido atravesar toda la isla de Tierra del Fuego, pasar Tolhuin y Rio Grande, embarcarnos y arribar a la parte continental del territorio argentino, hasta Rio Gallegos. Debíamos recorrer ¡600 Kilómetros!, haciendo la misma ruta que utilizamos para la ida, por lo que debíamos aprovechar al máximo la luz del día.

    En el paso Garibaldi, el cielo comenzó a cerrarse y gigantescas nubes grises lo cubrieron todo sobre nuestras cabezas. Nos detuvimos a sacar las fotos que no habíamos podido sacar al ingresar a la ciudad, mientras yo aprovechaba a buscar calor en el motor de la moto que calentara mis congeladas manos.

    large.d71708c17bb9de87cc01b2b96244303d.jpg.1dd24bf8b274dcd810e709709d4f6ced.jpg

    Regresando por el Paso Garibaldi

    Las siguientes horas de viaje puedo jurarles que fueron bastante difíciles para mí. El clima se puso muy, muy frío. Apretando los puños fuertemente dentro de los bolsillos de mi campera, trataba de pegar mi cuerpo a la espalda de Martin, para evitar que las frías ráfagas se colaran por debajo de mi abrigo. Se escuchaba el fuerte rugir del viento en el casco mientras avanzábamos por la ruta y yo podía sentir claramente como la temperatura de mi cuerpo iba descendiendo poco a poco.

    Pasamos velozmente por el camino de ingreso a Tolhuin y en unas horas también dejábamos atrás la ciudad de Rio Grande. Una vez que realizamos el trámite de aduana para ingresar a territorio chileno, empezamos el peor trecho de todo el viaje: el maldito y eterno ripio.

    Yo soy una persona que prefiere el clima frío, para ser honesta con ustedes. Nunca me gustó el verano, el calor y la humedad, y siempre preferí el frío…. Hasta ese día.

    A pesar de llevar varias capas de ropa encima, dos pares de medias, gruesos borcegos y abrigada campera, sobre la moto nada parecía importar. El viento penetraba cada capa de ropa y llegaba hasta mi piel. Para ese entonces, después de tantas horas viajando desde aquella mañana, comenzaba a sentir mis piernas entumecidas y el frío no mejoraba la situación. Procuraba no moverme, porque sentía cada músculo congelado y moverme me provocaba dolorosos calambres.

    Además no podíamos avanzar muy deprisa en ese difícil camino, por lo que nunca antes nada se me hizo tan eterno como aquel día. Cada vez que miraba por sobre el hombre de Martin lo único que veía era ripio y más ripio. Fue una verdadera tortura. El viento gélido se filtraba por entre las rendijas del casco y llegó un punto en que ya no podía ni hablar de tanto que tiritaba. Sólo cerraba los ojos, apoyaba la cabeza sobre la espalda de Martin y pedía por favor que el camino terminara de una vez. Pero eso parecía nunca suceder!! Mi sufrimiento llegó al punto tal que no pude evitar comenzar a llorar dentro del casco, porque realmente ya no lo soportaba más… sí, les puedo asegurar que fue bastante difícil.

    large.1533336933b0a4f61d4357c13e4cf297.jpg.71caa2e392ea8b9ad36ba62a709ac98a.jpg

    Después de algunas horas que se me hicieron eternas llegábamos al embarque, en el estrecho de Magallanes. Para ese entonces, yo estaba casi adormecida o mejor dicho, aletargada detrás de la espalada de Martin. Ya caía la tarde, y varios autos aguardaban la llegada de la balsa. Me bajé lentamente de la moto, con espasmos que hacían temblar mi cuerpo de pies a cabeza. Comencé a caminar en círculos sobre la estrecha vereda al costado de la gran avenida que finalizaba sobre el agua. Estoy segura que los conductores de los vehículos que formaban fila habrán imaginado que estaba loca, pero lo único que intentaba era generar un poco de calor en mi cuerpo.

    Como eso no funcionaba, Martin y yo ingresamos en un bar de mala muerte que se encontraba frente al mar. Un anciano detrás de un robusto mostrador se mostró muy simpático cuando ingresamos e inmediatamente nos ofreció todas sus mercancías, sin embargo, cuando le dijimos que sólo buscábamos reparo del frío, nos dio la espalda con una mueca amarga en su rostro.

    Nos acercamos a una estufa, en la que chispeaba una pequeña llama y, aun temblando, empecé a sacarme el abrigo y el casco. Martin me tomó por los hombros en ese momento, y me miró asustado. Mi rostro pálido como un papel, con oscuras ojeras y labios fuertemente morados marcaban claramente el frío que estaba sufriendo. Seguramente mi cara daba un poco de impresión, porque el mismo dueño del local que antes nos había ignorado de mala gana, al verme, rápidamente cruzó el bar a zancadas y me encendió la estufa al máximo. Cuando sentí el calor del fuego, volví a la vida.

    Pocos minutos después, la barca llegaba a la orilla del estrecho de Magallanes, y nuevamente nos embarcábamos hacia la costa opuesta. Hicimos los trámites aduaneros (recuerdo que la mujer que nos atendió nos miraba horrorizada mientras nos preguntábamos cómo podíamos circular en moto esa noche tan fría) y finalmente ingresamos a Argentina.

    Los últimos kilómetros los recorrimos ya caído el sol. La noche se cerró sobre nosotros, con una oscuridad que inundaba todo, y que sólo era cortada por el haz de luz que nacía del faro delantero de la Transalp. No es nuestra costumbre viajar de noche, pero debíamos llegar a Rio Gallegos y no teníamos otra opción más que avanzar.

    Haciendo el último esfuerzo por soportar el helado frío sobre la moto, sentí un gran alivio cuando divisé a lo lejos varias lucecitas, pertenecientes a Rio Gallegos. Ingresamos a una gran avenida, ahora sí iluminada por altos alumbrados. Nunca había estado tan, pero tan feliz de llegar a una ciudad.

    Nuestro sufrimiento fue recompensado por la pareja amiga de Martin, Gerardo y Adriana, quienes nos esperaban para hospedarnos en su casa, con un buen baño caliente y una rica comida casera. Puedo asegurar que esta difícil vivencia me marcó… aún hoy sigo sosteniendo que no me gusta el calor extremo, pero nunca más voy a decir que prefiero el frío.

    Próximo relato de mi viaje :)

    • 2
      relatos
    • 6
      comentarios
    • 6031
      visitas

    Relatos Recientes

    Luego de algunos meses en Europa es común que muchas ciudades dejen de sorprender a uno como lo hicieron la primera vez. Si bien la monotonía no es muy característica de las metrópolis europeas, el cambio entre una y otra puede no parecer tan radical después de todo.

    Sin embargo, mi arribo a Bélgica tuvo una ventaja. Fue justo después de visitar Marruecos, dos países abismalmente distintos. Aunque una cosa tenían en común: un lluvioso invierno.

    “El meadero de Europa” no me había perdonado mucho hasta entonces. Pero según mis amigos, fuera invierno o verano, la lluvia no cesaba en lugares como Bélgica.

    Pero había varias cosas que me incitaban a quedarme. La calidez de su gente, su delicioso chocolate, su exquisita cerveza y la comodidad de los hostales juveniles en el que había reservado mis noches por venir.

    Otra buena ventaja fue la facilidad que me ofreció la red ferroviaria belga para desplazarme por el país. Por tener menos de 26 años, podía coger un tren a cualquier estación por solo 6 euros. Sin duda, el país donde más barato pude moverme en tren.

    Con su excelente servicio de transporte y sus cortas distancias, no me costó mucho salir temprano de mi hostal en Bruselas rumbo a su estación central, luego de otro excelente desayuno, mucho más voluptuoso que en el resto del continente.

    Se sentía increíble por fin tener la libertad de coger el tren que yo quisiera a la hora que yo quisiera, sin la presión que ejerce el tiempo cuando no podemos permitirnos perder nuestro viaje.

    Fue así como tomé un tren con dirección al oeste, a 60 kilómetros de la capital belga. Y solo 40 minutos más tarde llegué a la central de Gante, una pequeña y bella ciudad en la zona flamenca del país.

    Bélgica fue elegida como la sede de la Unión Europea y de muchas otras organizaciones internacionales, gracias a la neutralidad con la que se ha comportado durante las últimas décadas.

    No obstante, es un país bastante dividido, donde la rivalidad entre francófonos y neerlandeses puede notarse en cada rincón del reino.

    Aunque Valonia, la región sur de Bélgica de habla francesa, tiene varios atractivos que me interesaba visitar, no quería perderme un chapuzón en Flandes, la histórica región norte que nació en gran parte por su hermano del norte, los Países Bajos. Después de todo, 9 meses viviendo en Francia me dejaban ganas de visitar lugares con otro idioma y otro estilo.

    Bruselas fue el vivo ejemplo de un país bilingüe y binacional. Pero Gante, en el corazón de Flandes, me permitiría ver otro lado de la moneda.

    Si algo me gusta de tomar trenes en Europa, es que siempre la terminal está justo al lado del centro histórico de la ciudad. Así, no fue necesario tomar ningún transporte para llegar a mi hostal, y con mi mochila al hombro caminé algunos minutos adentrándome en su casco viejo.

    Aunque la historia de Flandes está estrictamente ligada al Reino de los Países Bajos y su tradición protestante, la arquitectura y trazo de sus calles no me recordaban mucho a Ámsterdam, el mejor ejemplo de una ciudad neerlandesa.

    large.DSC02549.JPG.dba4cc7cd19d1d7bfd15a7c1d169820e.JPG

    Pero definitivamente, la nomenclatura de sus vías me traía a la mente a Holanda. Kortrijksepoortstraat, Lange Violettestraat, Burggravenlaan y un sinfín de nombres más, hicieron que mi paseo en Google Maps y el centro de Gante fuera una caminata más en la capital neerlandesa.

    En una de aquellas rúas empedradas, un aparador llamó mi atención. Una pila de mapas colgados, globos terráqueos, brújulas, relojes, libros, diccionarios y diarios me invitaron a entrar a una tienda de viajes.

    large.20170227_110122.jpg.f3b6ab8e70d8d3cdf4f3493ded20f273.jpg

    Gante es el lugar donde menos esperé hallar aquel negocio. La tienda de NatGeo en Madrid me había emocionado. Pero aquel pequeño comercio local le daba a los viajes un aire todavía más emotivo y genuino.

    Seguí caminando por la misma calle hasta cruzar uno de los canales que dividen a Gante, lo cual deja a su centro histórico literalmente en una isla. Y una vez allí, llegué hasta la puerta del hostal Backstay, justo frente a la Universidad de Gante.

    Gante se distingue en todo el país por ser una ciudad estudiantil. Y aunque su universidad no es la más antigua de Bélgica, es una de las de mayor prestigio, al menos en su parte flamenca.

    El hostal es así más allá de un alojamiento. En su planta baja, el café-bar ofrece a sus clientes un excelente deal. Por 5 euros la hora, los jóvenes pueden trabajar y usar las instalaciones, además de poder beber café ilimitado y algunos bocadillos. El plan perfecto para cualquier estudiante que por allí se pase.

    En ese mismo café me senté a esperar. Mi check-in no llegaría hasta dentro de unas horas. Y con la lluvia que había empezado a caer afuera dudaba mucho en salir de paseo.

    Pero solo había reservado una noche en Gante, y aunque la ciudad es pequeña, no podía esperar tanto tiempo a que la lluvia parase.

    large.DSC02554.JPG.78967433f14176783f2cadaab97ff016.JPG

    Viajar con un paraguas no era mucho de mi agrado, y con el viento que a veces azota algunas ciudades europeas, lo mejor era siempre coger mi abrigo y mis botas todoterreno. Aún así, caminar con la cabeza abajo no es mi parte favorita de visitar una ciudad.

    large.DSC02489.JPG.b2cf4849859e0b6574381801577d8d82.JPG

    No poder sacar la cámara bajo las gotas de agua es también una enorme patada en el trasero. Pero ante monumentos como la iglesia de San Nicolás, ni el agua podía detenerme a sacar una foto.

    large.DSC02485.JPG.59936838383917991109ca150745afd4.JPG

    La iglesia es uno de los monumentos de mayor antigüedad en Gante. Su construcción se remonta a la Baja Edad Media, en el lejano siglo XIII, cuando suplió a un viejo templo que se erguía en su lugar.

    large.DSC02566.JPG.5a7e02befe05b69049c94103c30cf109.JPG

    Los alrededores de la iglesia fueron ocupados por muchas décadas por los comerciantes locales, que convirtieron a la plaza en un famoso punto central de la ciudad. Y hoy, la torre y su destacado estilo gótico dominan el horizonte medieval de Gante desde donde se le pueda observar.

    large.DSC02490.JPG.a6d7061305463837cf64f0591788c29d.JPG

    Flandes es casi una provincia de los Países Bajos, y al igual que estos, su superficie se encuentra por debajo del nivel del mar. Es por ello que las ciudades flamencas, como Gante, poseen una multitud de canales que drenan el agua que entra por el mar y algunos ríos. El río Lys es el encargado de cortar a Gante en varias pequeñas islas, casi al estilo de Ámsterdam.

    large.DSC02488.JPG.636c8085480c87cd50c319fea4dbe668.JPG

    Cuando me disponía a continuar mi paseo fotográfico, la lluvia enfureció, avisándome que era tiempo de volver a un refugio.

    No tenía el tiempo suficiente de volver al hostal. Para entonces mi ropa entera estaría empapada. Así que un restaurante de pizza fue la mejor opción para calentarme y saciar mi apetito del almuerzo. Vaya si ahora creía que Bélgica era el verdadero meadero de Europa.

    large.DSC02557.JPG.ae6a10d431e76702de456a6aba4cc393.JPG

    Tras la satisfacción que la comida italiana siempre es capaz de dar, me vi forzado a volver corriendo al hostal. La lluvia parecía no estar jugando conmigo, y lo que menos quería era pescar un resfriado.

    No fue sino hasta las 3 de la tarde que el sol se asomó con algunos escasos rayos por encima de las nubes. Y fue mi única oportunidad de conocer Gante de forma tranquila.

    large.DSC02528.JPG.f5b7440e150d7bb8de2373761e0c5848.JPG

    Volví caminando en dirección hacia el centro de la isla, justo donde había fotografiado a la iglesia de San Nicolás. Ya que a sus espaldas, otra inmensa torre llamó la atención a mis ojos, que por fin podían elevarse hacia el cielo sin miedo a que las gotas entraran tras mis pestañas.

    large.DSC02500.JPG.94b7e5037f31231922c4d3e2e8478f1f.JPG

    El campanario de Gante (llamado Belfort en neerlandés) a diferencia de la torre de San Nicolás, no se usó nunca para fines religiosos. Sirvió más bien como torre de vigilancia y almacén de la tesorería del municipio.

    large.DSC02494.JPG.85bf51e71c884d5c05f5c57df47e5528.JPG

    Múltiples campanas han pasado por su cúspide, cuya función principal a lo largo de los siglos fue la de anunciar la hora o dar avisos a los habitantes de la ciudad. Pero la campana más famosa es la llamada campana Roland.

    Roland se ha convertido en todo un símbolo heroico para los belgas. Incluso es el principal personaje del himno de Gante, que pide a sus habitantes que luchen por su tierra.

    Flandes fue dominada varios años por el imperio español, y fue Carlos V quien ordenó la destrucción de Roland, para tratar de socavar así el espíritu independentista. No obstante, los flamencos salieron adelante, y hasta hoy Gante y Roland forman parte del orgullo nacional.

    large.DSC02497.JPG.00ad7e55608df2805f4afe52521e272d.JPG

    No es de extrañarse así que el campanario de Gante se haya ganado el título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aunque de hecho, forma parte de un patrimonio multinacional, los campanarios municipales de Bélgica y Francia, que condecoran la independencia cívica de Flandes y la zona norte de Francia, e incluye los campanarios estilo “beffroi” que prestaron un servicio público en cada ciudad.

    large.DSC02563.JPG.c44a00a1ed50eb117cc011364adf36bc.JPG

    Justo enfrente del belfort, una tercera torre me llamó a sus pies, concluyendo el conjunto de las tres torres medievales que dominan el horizonte de Gante.

    En esta ocasión era la catedral de San Bavón, la sede de la diócesis católica de Gante y principal construcción religiosa de la urbe.

    Aunque parte de su fachada estaba en restauración, la gran altura de su campanario tentando a los truenos con los que el cielo amenazaba, me llamaron a su interior sin pensarlo un minuto.

    large.DSC02493.JPG.7fab138e72b0f5d9e576043b303d01ad.JPG

    La catedral alberga algunas obras de artistas de renombre, como Rubens, Otto van Veen y los hermanos Hubert y Jan van Eyck.

    En ella se coronó al emperador Carlos V, marcando un hito en la historia del Sacro Imperio Romano Germánico y el Imperio Español, que pusieron su dominio en Flandes con éxito durante varios años.

    large.DSC02496.JPG.a4bc3cbae8b5f62045a7ada1966ca822.JPG

    Los detalles interiores y exteriores de la iglesia mezclan un estilo barroco, gótico y románico, que dan al triple conjunto medieval de Gante una exquisita visión.

    large.DSC02499.JPG.9068821ff4fbe91fbb888e6ba8d96545.JPG

    Poco a poco me alejé de las plazas centrales del casco viejo, permitiéndome perderme en las calles empedradas que se rodeaban por simétricos edificios de vivos colores.

    large.DSC02524.JPG.7454eac5de871544221fd490cdeb846f.JPG

    Peor ninguno de sus colores me cautivó tanto como el momento en que llegué al callejón del grafiti.

    large.DSC02502.JPG.41a39057cee85a6d843681ecce68e099.JPG

    En una ciudad con tal número de estudiantes universitarios, era imposible evitar que un callejón de poco atractivo se convirtiera en toda una obra de arte.

    large.DSC02503.JPG.4fd9a4335c948e0ad71d14d2f5bef985.JPG

    Los artistas callejeros se dieron a la tarea de embellecer esta pequeña rúa que une a dos de las calles peatonales del centro de Gante, lo cual por supuesto resalta entre sus bellos edificios de una historia imperial.

    large.DSC02505.JPG.ed1eb2813298d771f444d102dae27153.JPG

    El sol comenzó a penetrar poco a poco aquel callejón, iluminando sus vivos colores todavía más. Y antes de que la lluvia comenzara de nuevo, tomé un par de fotos y seguí mi camino.

    large.DSC02506.JPG.06cb466bd3a0dd9cf4326d93400f0b28.JPG

    La calle Hoogpoort me llevó hasta el Muelle de las Hierbas, en la rivera del río Lys que corta el plano central de Gante en una pequeña isla.

    large.DSC02551.JPG.407cb58c4e9542f41090abe379b5d75a.JPG

    Desde el diminuto puente se aprecia una pequeña Ámsterdam de edificios simétricamente compuestos, sobre cuyo reflejo en el agua se estacionaban algunas barcas con fines de transporte.

    large.DSC02521.JPG.6645acdc9662ec9e0fafa05b29afbff6.JPG

    Gante forma hoy parte del Reino de Bélgica. Pero sus tierras bajas, canales y arquitectura estirada de ladrillos no hacen más que pensar en los Países Bajos.

    large.DSC02516.JPG.e74aa63d1ac963b72053bf8469ffc0e4.JPG

    Son ciudades como esta lo que pone a Flandes más cerca de Holanda que de su verdadera nacionalidad. Sea como sea, Gante me mostraba una cara de Bélgica que era la que estaba más entusiasmado por conocer.

    large.DSC02547.JPG.6237a18bdecb567faa66afe0354e0b4b.JPG

    Al cruzar el puente llegué a una pequeña plaza empedrada, donde el antiguo mercado de pescado de la ciudad resguarda hoy la oficina de turismo.

    large.DSC02533.JPG.6562e888b67cb82c20b552343ebdeb39.JPG

    No había mucho que preguntar en ella, ya que justo enfrente se erguía otra de las grandes joyas de la ciudad, el Castillo de los Condes de Gante.

    large.DSC02525.JPG.051a819f34c91428c4dbc916479b8416.JPG

    Como en muchos condados de la región, los Condes de Gante no quisieron quedarse atrás, y decidieron mostrar a sus ciudadanos y a los enemigos el poder con el que gobernaban el Gante medieval.

    large.DSC02529.JPG.43b92133f3d71df1d8c42bf9c3a0b407.JPG

    El castillo de uno de los sistemas de defensa mejor conservados de Bélgica, cuya muralla está casi intacta, lo que le cuesta miles de visitas de turistas cada año.

    large.DSC02541.JPG.7068eb0f6164216d2d5e82e792f0c3fa.JPG

    Es posible visitar su interior. Con su torre del homenaje, la residencia condal y una gran colección de instrumentos de tortura, el castillo es otro gran ejemplo de las grandes fortalezas medievales en Europa.

    large.DSC02536.JPG.4f9d1699070343ba128458f2c9e44f50.JPG

    Con un puñado de negras nubes en el cielo, decidí volver al hostal, no sin antes pasar por una calórica cena y una buena cerveza en una de las tantas boutiques del centro.

    large.DSC02522.JPG.b59e985d7fcd946c773684d89a54e61b.JPG

    Bélgica comenzaba a gustarme cada vez más, pero sin duda su cerveza me tenía con la cabeza en otro mundo.

  21. Ayelen
    Último Relato

    Luego de dejar atrás Puerto Madryn esa mañana a fines de febrero, el viaje por la ruta en moto se tornó realmente eterno. Kilómetros y kilómetros de Patagonia, costeando el Atlántico por la Ruta 3, atravesando la provincia de Chubut. Había que estar atento al camino porque los guanacos, que ahora se veían bastante de a grupos, se atrevían a cruzar la ruta sin medir peligro alguno. Más de una vez Martin se había visto obligado a pisar los frenos, cuando estos curiosos animalitos saltaban la cerca de los campos y cruzaban a trote en frente nuestro. También podíamos ver choiques, pero estos eran más cuidadosos y con sólo escuchar el ruido de un vehículo acercándose, corrían alejándose y agitando las alas de una forma realmente muy graciosa.

    large.2d77079ea115b78b1cb2b27b9a420f44.jpg.02ac1e3dd9871844e7ec022660aa09a9.jpg

    La Ruta 3

    Pasamos frente a las entradas para ir a las reservas de Punta Tombo y Cabo Dos Bahías, loberías y pingüineras que recomiendo completamente visitar aunque yo no tuve el honor, y luego de casi 350 km. recorridos, llegamos a la ciudad de Comodoro Rivadavia. Si me había llamado la atención ver emerger la ciudad de Puerto Madryn en medio de la nada, esto fue aún más sorprendente. Entre las bajas colinas de la Patagonia eterna y al pie del cerro Chenque, un cerro muy alto que se destaca completamente de cualquier otro por su altura, nace esta gran ciudad.

    Yo nací y me crié en Buenos Aires, una provincia cuyas localidades se encuentran una al lado de otra, son kilómetros y kilómetros de urbanización, es algo que pareciera que nunca se termina. Supongo que por eso, estas grandes ciudades que se encuentran en el medio de algo tan inmenso y desolado como lo es la llanura patagónica me llaman tanto la atención. El hecho de pensar que uno sale de esa ciudad y se encuentra de repente con esa gran llanura de…. nada! me generaba una sensación extraña… como de “desprotección”. En Buenos Aires puedo caminar cientos de cuadras y no me voy a encontrar de repente con un desierto así! Pero comenzaba en entender que esas sensaciones que me provocaba cada lugar nuevo visitado, también era parte de salir de esa burbujita en la que sin darme cuenta, me había acostumbrado a vivir.

    Martin había vivido sus primeros años de niñez en esta ruidosa y poblada ciudad, así que hicimos un pequeño recorrido, trayendo algunos recuerdos de sus primeros años. Por entre las calles y los altos edificios, se podía ver, a lo lejos, el cerro Chenque, y yo no podía despegar mi vista de esa gran pared de roca que se elevaba en el horizonte.

    large.8bda97860b31541db6e79cea395a9b8e.jpg.330104a39385e291df6861ba086a94bb.jpg

    La ciudad de Comodoro Rivadavia

    Después de un par de horas recorriendo la ciudad, decidimos avanzar solo unos kilómetros más por la ruta para acampar en el pueblo de Rada Tilly, un lugar que nos recomendaron y realmente fue lo mejor que pudimos hacer. Rada Tilly es un pueblo de bellas y elegantes casas, de una población quizás de clase media alta, que se extiende sobre la costa del Atlántico. Un lugar muy tranquilo y encantador. Llegamos a un camping y, como ya se había convertido en tradición, luego de armar la carpa, fuimos a recorrer las playas. El atardecer comenzaba a extenderse sobre la costa, tiñendo el cielo de unos colores pasteles que nunca antes había visto. Un naranjado, rosado y después un celeste que se iba oscureciendo se extendían sobre nuestras cabezas mientras caminábamos por la húmeda arena, en la orilla.

    large.d0adddaca1964fc8339bd057c5a05876.jpg.6fd33ece41da76069015d2bad324102d.jpg

    Rada Tilly

    A la mañana siguiente, luego de probar unas mediaslunas en una panadería de la zona (las mejores mediasluna de mi vida! ) seguimos viaje por la ruta. Pasábamos a la provincia de Santa Cruz. Cada vez faltaba menos para llegar a nuestro primer objetivo: Tierra del Fuego. Santa Cruz es la última provincia de la parte continental de Argentina. Para llegar a la isla de Tierra del Fuego, el camino obligado atraviesa territorio chileno, por lo que (aunque suene complicado y absurdo), para llegar hasta allí, uno debe salir de Argentina, entrar a Chile y luego volver a ingresar a mi país. A pesar de esto, las ansias iban en aumento. Como también el frio. Ya sobre la moto, debíamos empezar a abrigarnos bastante porque comenzaban a sentirse las bajas temperaturas australes. El paisaje comenzaba a tornarse más verde. Podíamos ver las extensas llanuras tapizadas con pastos verdes, desplazando un poco ese horizonte algo desértico al que veníamos acostumbrados. Aunque aún se mantenían los bajos arbustos y los colores amarillos, verdes y marrones, típicos de la Patagonia.

    large.05d264460aa2ac7586de6e9549db7b94.jpg.c2484867b2773c50ff3dba131e3f9814.jpg

    Provincia de Santa Cruz

    Este tramo del viaje también fue bastante aburrido. Pasadas dos horas, quizás tres sobre una moto en marcha, debo confesar que la cosa comienza a ponerse incómoda. Las rodillas empiezan a molestar, y ni hablar de la parte de nuestro cuerpo que apoya sobre el asiento. Por eso, cada tanto debíamos parar al costado de la ruta a estirar las piernas. Fue en una de estas paradas que descubrimos un gran estanque al costado del camino, con varias poblaciones de aves acuáticas de la zona. Nos quedamos un tiempo, contemplando los rosas flamencos australes que compartían el lugar con patos barcinos y patos overos. Allí veríamos por primera vez a los cauquenes, que luego nos cansaríamos de ver a lo largo de todo el trayecto que nos quedaba por delante.

    large.56b1dfae37ce62af5fff7757fc4ce8fd.jpg.e84bea39fffc7080796f5ed632e8d19b.jpg

    Estanque al costado de la ruta

    Esa noche acampamos en un camping en la localidad de Comandante Luis Piedra Buena. El camping, ubicado en una isla rodeada por el rio Santa Cruz, era un lugar realmente bello, con un paisaje hermoso, pero lamentablemente repleto de gente. Para quien ama la naturaleza y disfruta de la tranquilidad y la calma, una muchedumbre así, con música fuerte y ruidos, puede tornarse un poco fastidioso. Aun así, acampamos y a la mañana siguiente, como ya se había tornado rutina, desarmamos la carpa y seguimos viaje. Solo estábamos a pocos kilómetros de Rio Gallegos, nuestra siguiente parada.

    large.ac4709b65f1d1acbaa5b1998cfd29645.jpg.b41088980826accfa7f8a02fbde27861.jpg

    Camping Isla Pavón

    Rio Gallegos es la capital de la provincia de santa Cruz, por lo que no nos sorprendió encontrarnos con una ciudad gigantesca y extensa en todas direcciones, con autopistas y constante movimiento. Aunque llegamos temprano, casi al mediodía, la verdad que tanto bullicio típico de una ciudad grande, nos quitó las ganas de pasar el día allí, quizás encerrados en un hostel, por lo que nos dirigimos a un centro de información turística para que nos indicaran algún camping o algún lugar agreste para acampar. Fue así como conocimos la Laguna Azul, una laguna ubicada en el cráter de un volcán inactivo.

    large.b2a048160bbae19c8fefa3767aa82e08.jpg.c1f3ecb61e7b3a07a2dc01ce527d93e9.jpg

    Apenas unos escasos kilómetros antes del puesto de frontera para pasar a Chile, se encuentre la reserva geológica Laguna Azul. Hay un sencillo y casi invisible cartel al costado de la ruta que indica la entrada por un camino de tierra. Tan poco visible el cartel que de hecho lo pasamos de largo y tuvimos que retomar la ruta para encontrar la entrada. El camino de ripio, entonces, nos llevaba unos kilómetros, adentrándonos en la estepa hasta llegar a un llano, que funcionaba como estacionamiento. Había algunos autos y personas alrededor. Intrigados, porque no veíamos nada a nuestro alrededor más que la misma llanura de siempre, dejamos la moto y tomamos un pequeño camino, que rodeaba unas bajas lomas. Y ahí lo vimos… frente nuestro se abría un gigantesco cráter con laderas de pendiente bastante pronunciada, y diez metros abajo se podía apreciar la hermosa laguna azul. El paisaje nos dejó anonadados

    large.89671000adcf54d0862d28cef40c6a47.jpg.e06f6daaa71fa39b4dfe0394b40cad34.jpg

    Reserva Laguna Azul

    Había varias personas abajo, disfrutando del sol al costado de la laguna. Bajar fue bastante complicado. Había varios senderos muy estrechos marcados a lo largo de las laderas, pero se tornaban muy inclinados en algunos tramos, o resbaladizos cuando se debía pisar sobre piedras.

    Una vez abajo, el volcán, inactivo hace ya miles de años, nos mostraba un paisaje increíble y paradisíaco. Una alfombra verde se extendía por el cráter y en el medio, la laguna con su característico color azul marino intenso. Varios grupos de patos y cauquenes disfrutaban de la tarde, mientras que otras pequeñas aves revoloteaban sobre el agua. A nuestro alrededor se levantaban esas imponentes paredes de piedra, altísimas que cortaban el cielo celeste.

    large.5c71e3597133dc5f5727e78244fec559.jpg.643f817ff465973dd6b0e30d311ba760.jpg

    El atardecer

    El lugar es realmente increíble, sin embargo, notamos que claramente, era un lugar que la gente elegía para pasar la tarde, pero no había ningún indicio alrededor que nos indicara que allí se pudiera acampar. Sin embargo, tampoco había nada que indicara lo contrario, así que decidimos esperar que la tarde cayera, para armar la carpa cuando la gente se hubiera marchado del lugar. Fue así como nos quedamos toda la tarde tirados en el pasto, viendo como de a poco, el sol se escondía tras los acantilados del volcán, y las personas poco a poco iban regresando a sus autos y abandonaban la reserva.

    Cuando ya no había más que un pequeño grupo de jóvenes en todo el gigantesco lugar, Martin decidió acercar la moto, por sobre la ladera, a un lugar donde al menos pudiéramos verla desde allí abajo (obviamente era imposible bajarla por esos caminos angostos e inclinados). Y yo me quedé sola, allí abajo, con la bolsa de la carpa y las mochilas.

    La completa calma y la profunda tranquilidad que reina en cada rincón de ese lugar son increíbles. Lo único que se escuchaba era el continuo graznido de los patos que aún permanecían al costado de la laguna y me miraban curiosos al pasar. Cuando las últimas personas abandonaron el cráter, me vi completamente sola en ese lugar y fue algo realmente intenso. Aproveché los últimos minutos de luz para comenzar a armar la carpa, sabía que Martin iba a tardar en volver porque subir y bajar esa ladera era difícil y llevaba su tiempo. Además, al contrario de lo que ocurría las primeras veces de acampe, ya tenía mucha más práctica en el armado y desarme de la carpa.

    large.39939df6e79f4b160decd32c23c2368a.jpg.63df24db19a1cdc5e64123a2d5acda53.jpg

    Terminé de armar el campamento con los últimos vestigios de sol que se deslizaban por las altas pendientes y me senté en el suelo, maravillada con el lugar donde había llegado. Una pareja de liebres salió de su escondite en ese momento y corrió hacia la laguna y confieso que me sentí por un instante como Alicia en el país de las maravillas.

    La oscuridad empezó a inundar la laguna, y yo ya empezaba a fastidiarme porque Martin aun no volvía. Podía ver desde allí abajo la luz de la moto que iba y venía. ¿Qué está haciendo con esa moto? Pensaba, indignada de que se tardara tanto y se hubiera perdido ese atardecer. De repente la oscuridad lo invadió todo y me vi realmente en el medio de una profunda negrura. Aunque la oscuridad suele hacer más tenebroso todo, en este lugar eso no ocurría. Aun se podían escuchar los patitos en la laguna, y yo ya me había hecho con la linterna cuando al final vi aparecer a Martin bajando por la pendiente.

    Cuando llegó estaba pálido, sudado de pies a cabezas y casi temblando. Nervioso, me explicó que tratando de acercar la moto lo más cerca posible del precipicio para que pudiéramos verla, se le fue de control por la piedra suelta y la pendiente y casi se le va por el acantilado!!!! Hubiera sido una fantástica historia y el fin de este blog contar cómo mi viaje había terminado porque mi novio había tirado la moto a un volcán… pero por suerte, con ayuda de esas últimas personas que se retiraban del lugar que justo pasaron por donde él estaba, y que lo ayudaron a empujar la moto, pudo dejarla en un sitio seguro. Se notaba que la había pasado mal y le tomó unos minutos recuperar el aliento… se había asustado realmente mucho :(

    La noche se extendía maravillosamente sobre nuestras cabezas y de repente pudimos ver un cielo completamente estrellado. Uno que está acostumbrado a vivir en luminosas ciudades que ocultan vilmente este fenómeno, realmente queda impactado al ver este espectáculo. Se podía ver perfectamente la vía láctea extendiéndose de manera infinita, como un manojo de miles y miles de pequeñas y grandes lucecitas, tintineando armoniosamente sobre el azul oscuro y profundo del cielo de la noche. Permanecimos los dos boquiabiertos, con la mirada hacia el cielo, queriendo guardar ese recuerdo para que quedara eternamente en nuestra memoria.

    El frio comenzaba a hacerse sentir, y nos obligó a resguardarnos en la carpa. Y ahí pasamos la noche, en medio de ese lugar casi mágico, regalo de la naturaleza, completamente solos, rodeados solo de patos y liebres.

    A la mañana siguiente procuramos levantarnos temprano, para desarmar la carpa y guardar todo, antes de que las primeras personas llegaran a visitar el lugar. El amanecer en ese lugar es igual de hermoso que el atardecer. Desarmamos lentamente las cosas, y emprendimos la subida hacia la moto.

    large.6c49a8224314ad97d9f2cd79f853fb73.jpg.a2325992435cf61cd1d19e3a0553c1c5.jpg

    Justo antes de marcharnos, vimos aparecer un guanaco en lo alto del acantilado, a unos metros nuestro y escuchamos su peculiar llamado por primera vez. Nunca antes había escuchado un guanaco y hacen un sonido completamente raro, como cósmico, con un eco agudo extraño.

    Como si de un saludo de despedida de ese lugar tan especial se tratase, el guanaco vociferó varias veces. Lo saludé agitando mi mano, antes de subirme a la moto y seguimos viaje. Debimos atravesar el territorio chileno y luego embarcarnos en una balsa que cruzaría el estrecho de Magallanes para al fin llevarnos a Tierra del Fuego. Nuestra primera meta estaba cerca de ser cumplida.

  22. AlexMexico
    Último Relato

    Varado en la austera terminal de autobuses de La Paz, ya no había sitios disponibles para la ciudad de Sucre ni Potosí esa noche. Sin deseos de quedarme un día más en la capital, busqué el precio más barato para Uyuni, una pequeña población al sur del país. Era un 19 de diciembre y la temporada alta ya había dado inicio, por lo que los costos subieron desde los asientos normales hasta los buses cama. 120 bolivianos (17 USD) fue el precio más económico que pude conseguir, por un asiento semi-cama en un bus turístico.

     

    Gastaría 12 horas de mi vida a bordo de dicho bus con destino a una diminuta villa en mitad del alto desierto. Pero aquel insignificante sitio escondía una de las maravillas más recientemente explotadas y ahora frecuentada por miles de backpackers: el Gran Salar de Uyuni..

     

    Luego de algunas horas sentado, con el gritar de las mujeres que informaban los destinos próximos a salir (cuya atmósfera era ya parte de las terminales peruanas y bolivianas), anunciaron la salida de mi bus, tras el cual hicieron fila varias decenas de turistas extranjeros, la mayoría mochileros en busca de aventuras.

     

    Al acercarme a dejar mi equipaje pude advertir el notable deterioro del vehículo al que estaba a punto de subir. El óxido se avistaba en la parte baja de sus paredes, difuminado por un color negruzco producto del humo del escape. El interior parecía decente, salvo el rechinar de los asientos y el herrumbroso posa-pies. Rogué porque esa noche nada malo ocurriera :unsure:

     

    Una vez a bordo conocí a Alexis, una simpática chica australiana con quien me reí de la casualidad de que ambos compartiéramos el mismo nombre :D Pocos minutos después de entablar una plática con ella, la pareja detrás de mí en seguida notó mi acento mexicano (aunque me dijeron que dudaban si era colombiano). Ixe y Leonel, ambos compatriotas míos, terminaban de realizar un intercambio estudiantil en la Universidad de Santiago de Chile, y hacían juntos su último viaje por Sudamérica antes de volver a México a pasar las fiestas decembrinas.

     

    El camión comenzó a avanzar mientras el sol se ponía tras la cordillera occidental. Si bien el frío se hacía presente afuera mientras la noche caía, 50 personas compartiendo el mismo vehículo sin ventanas que se pudieran abrir no era una muy buena idea. A pesar de la ligera vestimenta que elegí para aquella noche (bermudas y una camisa sin mangas), el resto de los pasajeros y yo comenzamos a quejarnos del calor :zsick: Todo indicaba que el autobús tenía aire acondicionado, pero que no lo prenderían. Es algo frecuente que noté en Bolivia y Perú, lo que hace probablemente que los precios del transporte sean tan baratos.

     

    Tras apenas una hora de que el tacaño chofer hubiera arrancado, el autobús se detuvo en mitad de la autopista, a la que recién acabábamos de entrar. La gente comenzó a desesperarse y bajamos a averiguar qué pasaba. Pero tan pronto como cruzábamos la puerta éramos golpeados por una masa de frialdad. Así que subí por mi suéter y salí a fumar un cigarrillo con mis vecinos.

     

    El clutch del vehículo se había roto :mad: El chofer y su copiloto se disponían a repararlo, pero al parecer, debían esperar una nueva pieza traída desde la ciudad. Afortunadamente, no estábamos todavía muy lejos de ella.

     

    La espera se prolongó hasta dos horas, en las que nuestros intentos por dormir eran socavados por el calor y por el ruido de los siempre parlantes bolivianos que iban a bordo :wacko: Una vez en marcha, la mayoría nos olvidamos de la temperatura ambiente y uno por uno cerramos los ojos.

     

    Nuestro sueño fue interrumpido cerca de las 4 de la madrugada, cuando el bus comenzó a vibrar de manera muy brusca. No se trataba de un tramo de grava o arena. Era la carretera oficial que llevaba hasta Uyuni. Los vidrios golpeaban contra la pared. Nuestros cuerpos saltaban de los asientos. El equipaje en cabina se caía del techo y las botellas de agua se paseaban por los suelos :O_o: Lo más sorprendente para mí, era lo acostumbrados que parecían estar los bolivianos, que nunca dejaron de roncar a pesar de los rudos meneos.

     

    La pesadilla terminó cerca de las 6 de la mañana, cuando el sol apenas salía en el horizonte y el autobús aparcó en una de las calles del pueblo. Todos descendimos por nuestro equipaje, para ser rápidamente interceptados por los trabajadores de agencias turísticas que nos ofrecían tours al salar. Todos con las mismas promesas, todos con los mismos precios. Ixe, Leonel y yo decidimos apartarnos de la turba y comenzar a buscar un lugar dónde hospedarnos.

     

    Preguntamos en cada hostal con el que nos topábamos, pero nadie nos atendía por la temprana hora (o ya no había sitios disponibles). Por suerte, hallamos uno por 50 bolivianos (7 USD) la noche, perfectamente ubicado justo en la plaza de armas de la ciudad :big-smil:

     

    Ixe y Leonel dejaron sus cosas para ir a comprar sus tickets al salar, por lo que regresaron sólo a darse una ducha y tomar un rápido desayuno. Como yo sabía que los argentinos, Nico y Rocío, llegarían al siguiente día por la mañana, decidí esperarlos y hacer el tour con ellos, por lo que tuve la totalidad del día para reponer el cansancio y disfrutar de la minúscula localidad.

     

    Plaza de Armas de Uyuni

    Plaza de armas de Uyuni

     

    Recorrí las calles del centro y los pasillos del mercado, donde comí un caldo de gallina que me repuso del malestar que el viaje me había dejado. Sus desérticas y polvorientas calles, sin sombras que protejan a uno de los severos rayos del sol, me dejaron en claro que a Uyuni no debe dedicársele más de un día.

     

    Aproveché e investigué un poco sobre los precios de los tours, y me decidí a comprar los tickets para tres personas para la siguiente mañana; no quería que los argentinos y yo buscáramos con prisas al mejor postor cuando los turistas llegaran.

     

    Pasé el resto de la tarde descansando en la cama y escribiendo en mi diario de viaje. Por la noche, Ixe y Leonel regresaron maravillados por lo asombroso que según ellos había sido el salar. Les pedí que no me contasen nada y fuimos juntos a cenar.

     

    Muy temprano, antes del amanecer, Ixe y Leonel se despidieron de mí y desalojaron el cuarto, pues debían tomar su autobús a Chile. Dormí unas horas más, hasta que la chica de recepción gritó mi nombre. Nico y Rocío estaban abajo, esperando por mí. Los saludé con gusto y los acompañé a que buscaran algo para desayunar, mientras yo me alistaba para nuestra travesía en el desierto.

     

    Nos dirigimos a la oficina de la agencia para dejar nuestro equipaje. Cerca de las 9 am partimos hacia nuestro destino en una camioneta 4x4, en compañía de dos chilenos, dos colombianas y el chofer. Nuestra primera parada fue a pocos kilómetros al este de la ciudad, en el nacionalmente famoso cementerio de trenes.

     

    Uyuni es conocida por haber sido la primera ciudad que conectó a Bolivia con Chile, y lo hizo a través de su estación de ferrocarril. El tren entró en vigor a finales del siglo XIX, y es precisamente de esa fecha que datan las locomotoras y los vagones que se apilan uno tras otro en el medio de esta llanura sin fin.

     

    Cementerio de trenes

     

    Los vehículos 4x4 del resto de las agencias turísticas estaban estacionados junto a las vías, y muchos de los viajeros ya se nos habían adelantado, y empezaban a fotografiar el solitario y bizarro panteón.

     

    Mientras Nico, quien estudió cinematografía en la Escuela de Artes, se alejaba con su Super 8 y su cámara réflex para filmar los mejores encuadres del lugar, Rocío y yo nos dispusimos a recorrerlo y tomar algunas fotos.

     

    Paisaje desértico en Uyuni

    Puna desértica típica de los alrededores de Uyuni

     

    Para ese momento, la altura del altiplano ya no aparentaba afectarme tanto. A unos 3700 metros, la orografía parecía haber cambiado de lo que habíamos presenciado más al norte. Nos hallábamos en medio de una extensa planicie gris con algunas manchas de verde vegetación, al final de la cual se alzaban algunos montes poco empinados, que parecían difuminarse por el deslumbro del sol.

     

    El cielo era azul y estaba bastante despejado. Según los locales, pocas veces llovía en la ciudad y sus alrededores. Si bien nos sentíamos felices después de las lloviznas que nos atacaron en la capital, fue imprescindible protegernos del sol con mucha crema bloqueadora (lo cual recomiendo ampliamente).

     

    Luego de algunas fotos, volvimos al coche con el silencioso y poco informativo chofer. Desde ahora debo aclarar que todos los datos que proporciono aquí fueron investigados por mi propia cuenta, ya que pocos guías bien preparados pueden encontrarse en Uyuni :huh:

     

    Volvimos al pueblo para salir por su otro extremo, conduciendo hacia el oeste por una llana carretera, en la que el volar del polvo nos obligó a cerrar las ventanas. Rebaños de ovejas y llamas se avistaban en ambas orillas, que desparecieron al llegar a la población de Colchani.

     

    Rebaños en la carretera al salar

     

    Se trata de una menuda villa dedicada exclusivamente al procesamiento de la sal que se extrae del desierto, con la que se elaboran todo tipo de artesanía: vasos, muñecas, magnetos… Hay también un museo de la sal, donde se exponen grandes figuras del compuesto químico.

     

    El pueblo se ubica exactamente en la entrada al salar, por lo que desde entonces se puede empezar a sentir el crujir de los granos de sal al caminar, y si se pasa el dedo por cualquier cosa (una pared, una puerta, un pilar), se puede coger un poco de sal. Basta con saborearlo un poco con la lengua :P

     

    Después de comprar algunos souvenirs que aún se posan en mi frigorífico, seguimos el tour para, al fin, ingresar de lleno al Salar de Uyuni.

     

    Caminando con el crujir de la sal

     

    Se trata ni más ni menos que del desierto de sal más grande del mundo. Tiene más de 10,000 km cuadrados, 10 mil millones de toneladas de sal y 140 millones de toneladas de litio, convirtiéndolo en la mayor reserva de este mineral a nivel mundial, con más del 80% del litio de todo el planeta :ohmy:

     

    Todos estos datos son más que sorprendentes. Pero ni a través de las fotos, ni de las palabras, podría expresar la magia que este paraíso natural posee en cada uno de sus blanquecinos granos.

     

    Montículo de sal en Uyuni

     

    Las primeras imágenes que se pueden percibir en esta extensa (inmensa, interminable) llanura blanca, son unos montículos de sal que se amontonan alrededor de pequeños charcos de agua. Esto sirve para que el agua se evapore más rápidamente y la sal pueda ser transportada para su explotación. Y no hay de qué preocuparse, pues por más que este rico mineral sea explotado por el ser humano, sigue renovándose día con día. Especialmente por el respeto que el gobierno boliviano le tiene a “la madre tierra”, lo que hace que el comercio de la sal sea controlado y no contamine a su medio ambiente.

     

    El sonar de mis botines al pisar la sal hacía parecer todavía más inalcanzable el horizonte, cada vez que caminaba para fotografiar los espejismos que el agua y el sol provocaban en las lejanas montañas, que apenas y podía ver por el cegador reflejo del color blanco en mis ojos. Una imagen más que cautivadora.

     

    Una toma más de la entrada al gran salar

     

    El recorrido continuó con los expertos conductores, que sin líneas marcadas sobre el desierto ni objeto alguno que los guiara, sabían qué dirección tomar para llegar a la siguiente escala: el Hotel de Sal.

     

    Esta edificación hecha íntegramente de sal funciona ahora como un restaurante y centro turístico dentro del circular desierto. La mayoría de los tours paran para descansar, fotografiar y, algunos, para comer.

     

    El hospedaje era entonces dominado por un ostentoso monumento que anunciaba la meta del rally internacional de automóviles: el mundialmente famoso Dakar. En el próximo mes de enero, centenares de coches, motocicletas, cuatrimotos y camiones darían la vuelta desde este punto para retornar hacia Chile y seguir su carrera hasta el final.

     

    Meta del rally Dakar, en Uyuni

     

    En esta área del salar se comenzaban a dibujar hexágonos que sobresalían del suelo, y que se extendían como una alfombra en forma de panal por toda la blanca superficie. Para una persona fanática de la armonía y el orden (como yo) esta continuidad de perfectas formas fue más que un deleite para mis casi cegados ojos :rolleyes:

     

    Grietas hexagonales, ritmo y perfección

     

    Seguimos adelante, hasta que el conductor se detuvo, justo en mitad de la nada. A 360 grados alrededor nuestro no había más que una plancha blanca y rugosa de sal, custodiada por un cielo azul, que se interrumpía sólo por nuestra presencia y las sublimes y bajas siluetas de las montañas al fondo.

     

    Aparcamiento en el desierto de sal

     

    Y fue ahí donde armamos nuestro picnic. Afortunadamente, todos los tours en Uyuni incluyen el almuerzo (que por el precio de 100 bolivianos, 14 USD, es toda una ganga). Milanesas de res, arroz, verduras al vapor, coca cola, una fruta como postre, y opciones para los vegetarianos, hicieron de nuestra tarde una encantadora postal del recuerdo ^_^

     

    Nuestro almuerzo en medio del salar

     

    Con el estómago lleno, proseguimos con la travesía, cuya próxima escala fue la Isla Incahuasi. Es un islote en el desierto que se caracteriza por que en él crecen cactus de copiosos metros de altura. Desde la punta de la isla, se puede apreciar la plenitud del exorbitante salar.

     

    Isla Incahuasi, con los cactus gigantes

     

    Existen varias ofertas de tours en Uyuni, de las cuales el recorrido de un día es sólo la más sencilla de ellas. Hay tours de dos y hasta tres días por el suroeste boliviano, que incluyen visitas a maravillas como las lagunas de colores, los géiseres, el desierto de Siloli, las reservas de flamencos y culmina en el desierto de Atacama, en el lado chileno.

     

    Como nuestro presupuesto era bastante apretado, nuestro tour estaba por terminar y emprendimos el viaje de regreso :( Pero antes, el conductor nos tenía una última sorpresa. Nos llevó a deleitarnos con los reflejos del salar.

     

    Nuestra 4x4 en el salar de Uyuni

     

    Cuando llueve, el agua se estanca en la superficie de sal y forma uno de los espejos naturales más increíbles del planeta. Lamentablemente, la temporada de lluvias todavía no comenzaba, ya que normalmente da inicio a finales de diciembre y principios de enero, haciendo del invierno la mejor temporada para visitarlo.

    No obstante, tuvimos la oportunidad de ser cautivados por las tenues refracciones que el agua atrapada hacía destellar en su liquidez.

     

    Reflejos del salar

     

    Por un precio más alto, algunas empresas permiten que los viajeros aprecien el atardecer, lo cual debe ser, sin duda, una de las postales más bellas de la que nuestros ojos puedan ser testigos.

     

    Los reflejos del salar

     

    Para esa mágica ocasión, agradecí haber comprado mis botines antes de salir de México, ya que su resistencia a la densa sal y al agua me mantuvieron seco en todo momento, convirtiéndolas en mi mejor inversión. No así ocurrió con mis demás compañeros, cuyos pies se vieron empapados y envueltos en sodio.

     

    Horizontes mágicos en Uyuni

     

    Regresamos a la ciudad, donde luego de cenar en un incómodo restaurante, compramos nuestros tickets a la ciudad de Villazón, desde donde cruzaríamos la frontera hacia el contiguo país del tango…

     

    Pueden mirar el resto de las fotos aquí:

     

     

  23. AlexMexico
    Último Relato

    Tras dos largos meses recorriendo Sudamérica, fue momento de volver a México. Apenas una semana después de mi retorno, daba comienzo el famoso carnaval de Veracruz, el más grande de todo el país. Y fue allí, con viejos y nuevos amigos, que mis próximos viajes no se harían esperar :rolleyes:

     

    Con el line up completo de los artistas que se presentarían en marzo de ese año, planeamos un road trip a uno de los festivales de música más particulares al que se pueda acudir. Y que a tan sólo 240 kilómetros de mi ciudad, me sentía un poco azorado de nunca haber asistido :zsick:

     

    Se trata del festival Cumbre Tajín, en su edición 2015, una feria cultural que se desarrolla cerca de la ciudad de Papantla, al norte del estado de Veracruz. Con ceremonias, talleres, danzas, rituales, actos circenses, conferencias, exposiciones, terapias y conciertos, se pone en alto el nombre, no sólo de los innumerables artistas, sino de la antigua y majestuosa ciudad totonaca de El Tajín y su centenaria cultura imperecedera.

     

    La combinación de ambos elementos me parecía más que atractiva. Después de todo, ¿un concierto en una zona arqueológica precolombina? No podía pedir mucho más :big-smil:

     

    Año con año, los boletos al festival pueden comprarse en línea o adquirirse directamente en las taquillas del parque. A precio de estudiante, pudimos pagar 350 pesos (25 USD) por cada día del concierto ;)

     

    El evento se realiza alrededor del equinoccio de primavera (21 de marzo), pero se celebran casi siempre 5 días durante toda la semana, normalmente desde el jueves hasta el lunes. En nuestro caso, decidimos concurrir solamente el fin de semana.

     

    Con maletas poco asediadas y diciendo adiós al invierno, partimos justo el 21 de marzo desde la población de Cardel con rumbo a la carretera norte. Alfieri, Amy, Alex, Daniela y yo nos embarcamos junto con Víctor, un chico de Bélgica que habíamos conocido en carnaval gracias a Couchsurfing, la red de huéspedes de la que tanto me había valido los últimos meses :P

     

    Una vez en la ruta, el camino se caracterizaba por los enormes hoyos con que nos topábamos en la carretera de asfalto y la extraña neblina que se dibujaba en todo el horizonte :wacko: misma que no nos dejaba disfrutar de la costa atlántica que seguimos bordeando.

     

    Mientras más al norte nos encontrábamos la temperatura parecía subir más :zsick: La primavera apenas daba comienzo, pero la densa humedad de la selva baja elevaba la sensación térmica por encima de los 35 grados Celsius :crying: Menos mal que, al contrario de mis amigos, iba poco cubierto con una ligera bermuda y una remera sin mangas :blush:

     

    Unas 3 horas después arribamos a la ciudad de Papantla, antigua población de la civilización totonaca. Papantla ostenta el título de pueblo mágico, debido a su riqueza cultural e histórica. No obstante, a simple vista la ciudad no parece tener mucho que ofrecer al turista.

     

    Pero, entre algunas de sus peculiaridades, cabe destacar que Papantla es considerada la cuna de la vainilla como producto de venta mundial :smug: ya que los antiguos totonacos la utilizaban como saborizante. Por supuesto, fueron los españoles quienes comercializaron la planta y, más tarde, la esencia del extracto. Es por ello que para muchos es interesante tomar uno de los tours por los cultivos de vainilla más antiguos del planeta.

     

    En fin, rápidamente atravesamos las angostas y empinadas calles de la localidad para salir a la carretera al suroeste, misma que nos llevó directamente hasta nuestro destino final.

     

    A la izquierda de la ruta apareció el enorme parque temático Takilhsukut, donde los principales eventos del festival se llevan a cabo. Como nos quedaríamos hasta el domingo, debimos buscar un lugar donde alojarnos… y con un presupuesto tan bajo, eso no significaba otra cosa que un lugar donde acampar :big-grin:

     

    Afortunadamente casi la totalidad del espacioso campo verde al otro lado de la ruta estaba destinado al parking de automóviles y al camping. Sin vacilar mucho tiempo, pagamos nuestro derecho de piso al encargado y montamos de una vez nuestro campamento, que se componía de dos pequeñas carpas y un auto con nuestro equipaje.

     

    Eran no más de las 2 de la tarde, y el calor se seguía haciendo cada vez más presente. A falta de duchas y empapados en nuestro sudor :oops: nos dirigimos a la entrada del parque, no sin antes comer algo que saciase nuestro hambriento estómago.

     

    Por supuesto, no fue de extrañar que no nos dejasen pasar con ningún tipo de equipaje al complejo, a excepción de los teléfonos celulares, cámaras fotográficas pequeñas y nuestras billeteras. Los alimentos y bebidas estaban por del todo prohibidos :sad:

     

    La multitud avanzaba y se desvanecía poco a poco con cada paso que daba dentro del recinto. Paredes de colores vivos y excéntricamente llamativos decoraban los comercios que recibían a los visitantes, muchos de los cuales se apresuraban a comprar cualquier accesorio que los hiciese sentirse ad hoc al evento en transcurso.

     

    Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Pronto nos vimos sumergidos en las veredas de asfalto canteadas por áreas verdes, que se acicalaban atestadas de turistas, desde el grupo familiar más ortodoxo y proverbial hasta la cuadrilla de hippies más posmodernos que se pudiese encontrar. Cumbre Tajín era, sin duda, un espacio de convergencia de las más distintas bogas contemporáneas, sumamente contrastadas con la legión indígena supuestamente autóctona.

     

    Desfile de totonacos, Festival Cumbre Tajín 2015

     

    La fuerte identidad de los totonacos me hacía dudar si, en su lucha por la supervivencia, habían perdido o modificado los valores que antiguamente regían a su pueblo, viéndose ahora rodeados de foráneos que rara vez buscaban más que un toque a su porro de hierbas alucinógenas para tratar de disfrutar mejor de los espectáculos que tan gentilmente les ofrecían.

     

    Danza en el Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Cada espacio físico estaba destinado a una actividad diferente: teatro callejero, rituales de danza, talleres de pintura, venta de productos locales… y en la verbena del sitio más asediado de todos (el destinado a la venta de alcohol) nos topamos con Liz y Amairany, dos amigas de la universidad que, para ese entonces, ya cargaban consigo una botella de torito, tradicional bebida veracruzana hecha a base a alcohol de caña con frutos naturales.

     

    Teatro callejero en el Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Nos llevaron hasta el mejor quiosco para adquirir otra botella, pero dados los altos precios alrededor de todo el complejo, muchos optamos por beber cerveza, que por 70 pesos el litro (unos 5 USD) nos dolió hasta el alma no habernos embriagado antes de entrar :confus:

     

    Con nuestras billeteras resignadas, nos sentamos en la plaza central del parque a beber nuestra cerveza y nuestro torito, y a disfrutar del símbolo inmortal que más caracteriza a los totonacos y a todas las civilizaciones mesoamericanas en el mundo: los voladores de Papantla :big-grin:

     

    Voladores de Papantla, Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Aunque Papantla no es considerada por los historiadores como la cuna de esta tradición, fue aquí donde se mantuvo viva durante los siglos de la colonia española, quienes trataron de prohibir toda clase de culto que no fuese católico, lo que acuñó a que se les denominara de esa manera.

     

    El ritual de los voladores, proclamada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, consiste en un palo de más de 20 metros de altura; en su punta se encuentra una cruz giratoria (que representa los 4 puntos cardinales) sobre la que baila el caporal, quien toca la música con un tambor y una flauta. A cada extremo de la cruz va atada una cuerda, que en su otro extremo sostiene por la cintura a un volador, quien se lanza al vacío desde la cruz cuando ésta comienza a girar. De tal forma, poco a poco los voladores van bajando mientras dan vueltas alrededor del asta, hasta llegar al suelo, donde forman un círculo abierto.

     

    Con los voladores de Papantla, Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Cuando uno vive en México se acostumbra tanto a este tipo de espectáculos que de cierta manera dejan de ser sorprendentes. Pero es definitivamente algo que vale la pena admirar :)

     

    Terminamos la tarde sentados en círculo sobre el asfalto, hasta que la noche cayó y fue momento de acudir al concierto, el evento más esperado por todos :big-grinB:

     

    La muchedumbre se aglutinaba bajo una enorme carpa blanca que resguardaba a La Mala Rodríguez, quien sería quien abriera pista para los australianos Empire of The Sun.

     

    Empire of the Sun en el Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Al ritmo de la electrónica, las nubes de tabaco y marihuana circundaban el ambiente repleto de adolescentes que no escatimaban en rozar sus cuerpos para bailar. El torito y la cerveza surtían su efecto en nosotros, preparándonos para lo mejor de la noche :rolleyes:

     

    Concierto en el Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Los raperos Macklemore y Ryan Lewis encendieron el escenario agitando la bandera mexicana, al momento en que todos los presentes alzaban sus cámaras y móviles para capturar el álgido momento :big-grin:

     

    Macklemore y Ryan Lewis, Festival Cumbre Tajín 2015

     

    El suelo retumbó a la par de los saltos que todos dábamos al sonar de Can’t hold us y Thrift shop, con lo que terminamos la noche de la mejor manera :D

     

    Macklemore y Ryan Lewis, Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Amablemente, el clima decidió esperar hasta que regresáramos a nuestro campamento, instante en el que empezó a llover :unsure: Fueron muchos a quienes no les importó, y se dirigieron sin pensarlo al rave que ofrecía el dueño del camping a las orillas de una laguna :confus: Pero nosotros, con poco más que fruta y alcohol en nuestro cuerpo, no teníamos más fuerzas para seguir la noche :oops:

     

    Al siguiente día casi toda la tropa partiría de regreso a sus hogares. Sólo Víctor, Alex y yo permaneceríamos en el festival. Sin embargo, nadie quiso marcharse sin antes visitar la joya totonaca: la antigua ciudad de El Tajín :rolleyes:

     

    A sólo 1 km más adelante del parque Takilhsukut se encuentra la larga calzada que conecta con las ruinas del Tajín. Para nuestra suerte, todos los domingos la entrada a los museos y zonas arqueológicas en México son gratuitas, así que no pagamos ni un centavo para disfrutar de ellas :big-smil:

     

    Pasando de largo la multitud de comercios, los vestigios de la ciudad se abrieron paso entre la exuberante selva baja, dejando al descubierto los polígonos piramidales de piedra embozados por la prolífica vegetación siempre creciente.

     

    Antigua Ciudad totonaca de El Tajín

     

    Los basamentos típicos de las civilizaciones mesoamericanas denotan la grandeza del pueblo totonaca :ohmy: quienes se cree que establecieron la capital de su imperio precisamente aquí, en el ahora llamado Tajín, que significa Ciudad del trueno.

     

    Antigua ciudad totonaca de El Tajín

     

    Y como toda ciudad, no carece de su figura modelo. En su caso, es la icónica pirámide de los nichos, símbolo de la civilización y de todo un estado.

     

    Pirámide de los Nichos, antigua ciudad de El Tajín

     

    Es casi el único edificio de la zona sin una cobertura vegetal, quedando todo su mágico esplendor al desnudo. Los nichos en sus costados paralelogramos representan cada uno un día del año, contándose exactamente 365, lo que indica que los totonacos estudiaban los astros, o bien, importaron dicho conocimiento de sus hermanos los mayas.

     

    En la pirámide de los Nichos, ciudad de El Tajín

     

    La pirámide, como muchas otras, se cree que fue destinada a cultos religiosos. Y ya que cada uno de sus 7 niveles se ilumina en 7 minutos al alba, los arqueólogos la asocian a la deidad del sol.

     

    Pirámide de los Nichos, ciudad de El Tajín

     

    Seguimos por el resto de la antigua urbe, pasando por sus campos de juego de pelota hasta sus plazas públicas.

     

    Antigua ciudad totonaca de El Tajín

     

    Peculiares personajes disfrazados a la manera tradicional de los vetustos totonacas se paseaban entre los transeúntes, cobrando algunos pesos por una foto con ellos :big-grinB:

     

    En la antigua ciudad totonaca de El Tajín

     

    La intensa humedad de la zona incrementaba la sensación térmica y sofocaba a toda persona que deambulara por el recinto :zsick: A pesar de la ausencia de sol por un tupido cielo gris, nuestros poros no cesaban de expedir sudor, impregnando nuestras ropas en un olor poco cautivante :unsure:

     

    Antigua Ciudad totonaca de El Tajín

     

    Y con ese hedor, nos despedimos de la monumental metrópoli mesoamericana, en aras de seguir nuestra jornada de fiesta :big-smil:

     

    Antigua ciudad totonaca de El Tajín

     

    Alfieri, Amy y Daniela partieron de vuelta a casa, mientras Víctor y yo buscamos algo de comer y, con nuestra experiencia anterior ante los altos precios del festival, compramos de una vez por todas una botella de ron ;) De esta forma preferimos entrar ebrios al concierto que tratar de hacerlo una vez estando allí.

     

    Al calor del bacardi y la energía de un par de tacos, Baauer, 2ManyDJs y Alesso nos hicieron bailar y saltar, cegados por las luces neón que retumbaban en nuestros diminutos cuerpos, en medio de una masa enloquecida que se desvivía por la música electrónica :big-smil:

     

    DJ Alesso en concierto, Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Los disparos de humo y el confeti subían y bajaban por los aires, al polifónico ritmo de covers tan célebres como los de David Guetta y Calvin Harris, recordando a los asistentes la locura vivida en las ediciones pasadas. Aunque para muchos, sin duda, ninguna superaría a ésta :big-grin:

     

    DJ Alesso en concierto, Festival Cumbre Tajín 2015

     

    Y como cualquiera que haya acudido a un concierto sabe perfectamente, las palabras y las imágenes no bastan para describir la experiencia. Pero quizá un pequeño video pueda hacerlos bosquejarlo mejor en su imaginación ;)

     

    https://www.youtube.com/watch?v=qa_3-M68irQ&feature=youtu.be

  24. Este año hemos vuelto a pasar el verano en Basilicata y aunque esta vez fue un viaje tranquilo con pocas escapadas y visitas turísticas quiero aprovechas la ocasión para rescatar viejos relatos de nuestro viaje al sur de Italia del 2012. Donde por diferentes circunstancias llegamos con las mochilas para quedarnos un mes y acabamos viviendo 6 ^_^

     

    Nuestro viaje inició “durmiendo” en la terminal 1 del aeropuerto de Barcelona pues el vuelo más barato que habíamos encontrado desde Lisboa llegaba a las 23 h a BCN y salía a las 06 de la mañana para Nápoles.

     

    Tal y como narra Avani fue toda una experiencia, lo peor fue al principio que por respeto, vergüenza o falta de experiencia intentamos dormir entre los dos bancos antes de aventurarnos a probar los cómodos asientos del Lizarran... Al día siguiente aún tenía todos los músculos entumecidos :wacko: y aun teníamos que tomar un tren, dos autobuses y caminar un par de kilómetros con nuestras mochilas a cuestas antes de llegar a nuestro destino, el Camping Villaggio Romano en el bonito pueblo de Marina di Camerota.

     

    camping-vilagio-Romano-Marina-camerota.jpg

     

    La cálida acogida de la familia de Avani, la deliciosa comida y nuestra insaciable curiosidad nos ayudó a recuperar rápidamente parte de nuestras energías y tras instalarnos en el camping nos aventuramos a explorar el sendero que conduce a la vecina torre de vigía. Cabe decir que la costa de Camerota se encontraba bien custodiada por sus torres y los “torrieri”, ancianos o ex militares encargados de la vigía del burgo que respondían personalmente, incluso con la vida, en caso de problemas.

     

    El cortísimo recorrido empieza en la playa Lentiscelle (enfrente de nuestro camping), concretamente en la pequeña y reservada calita del extremo sur. Recibe el nombre de “Percorso Panoramico Mozzafiato” (mozzafiato significa literalmente sin aliento y se aplica a los paisajes que te dejan sin palabras o mejor sin aliento ;) ). Aunque el nombre del recorrido no faltaba a la verdad, mi mente embriagada por los olores del lentisco, de las agujas secas del pino, del helicriso, de la sabina negra y de tantas otras plantas, se encaprichó en recordarlo como el sendero de los aromas.

     

    Inicio-del-Percorso-Panoramico-Mozzafiato.jpg

     

    El primer tramo parece complejo, quizás sea esta la razón de sus pocos transeúntes, no obstante tras trepar por encima de las primeras rocas, ni dos metros de altura, los irregulares escalones de piedra facilitan la ascensión.

     

    Escalones-del-percorso-a-laTorre-dello-Zancale2.jpg

     

    Escalones-del-percorso-a-laTorre-dello-Zancale.jpg

     

    La frágil y estropeada barandilla de madera que separa los escalones de los escollos vuelve el camino más pintoresco e invita a disfrutar de las impresionantes vistas de Camerota, de ahí el nombre “Percorso Mozzafiato”.

     

    Spiagia-Lentiscelle-Marina-di-Camerota.jpg

     

    Marina-di-Camerota.jpg

     

    Tras subir los escalones el camino prosigue entre arbustos y plantas aromáticas hasta la restaurada “Torre dello Zancale”.

     

    07-sendero-a-torre-dello-Zancale.jpg

     

    06-sendero-a-torre-dello-Zancale.jpg

     

    05-Panoramico-Mozzafiato-Marina-di-Camerota.jpg

     

    De la torre poco podemos decir porque, a pesar de lo bonita que parece de lejos, un cercado y los oxidados despojos de la reconstrucción ofrecen un panorama lamentable al acercarse.

     

    12-Torre-dello-Zancale.jpg

     

    escombros.jpg

     

    El único punto desde el cual uno puede admirar su estructura es el mar, si tenéis la ocasión de alquilar una canoa o contratáis una excursión en barco no olvidéis prestarle unos minutos de vuestro tiempo, se ve realmente bien y apenas se distingue el abandono que la circunde.

     

    14-Torre-dello-Zancale-desde-el-mar.jpg

     

    Otro punto panorámico se encuentra al final del recorrido, en el lado sur-este de la torre. Desde aquí se admira la otra vertiente de la costa a la cual solo se puede llegar vía mar. Lástima que teníamos el sol enfrente, y la cámara era pésima, ya que se trataba de un bellísimo rincón virgen alejado de las sombrillas y los chiringuitos, solo interrumpido por el ruido de las pequeñas barcas que recorren la costa.

     

    13-preciosa-cosa-virgen-de-Marina-di-Camerota.jpg